La industria petrolera de la Cuenca del Golfo San Jorge atraviesa una de sus etapas más difíciles en un cuarto de siglo. El convencional enfrenta un derrumbe que combina baja de equipos, migración de empresas y retiros voluntarios masivos.
La salida de gigantes internacionales del segmento de operaciones especiales como Halliburton, Baker Hughes, SLB y Weatherford dejó sin respaldo a una actividad crítica para la perforación de pozos. En el vacío quedaron cientos de trabajadores y un sector que reclama medidas urgentes para recuperar dinamismo.
Un segmento estratégico en jaque
Las operaciones especiales abarcan servicios esenciales como cementación y fractura, sin los cuales resulta imposible avanzar en proyectos de producción. La retirada de equipos generó una parálisis casi total, lo que golpeó de lleno a técnicos y operarios que dependen de esta actividad.
Fuentes de la industria señalan que la pérdida de trabajo ya es dramática: muchos empleados no tienen tareas regulares y apenas sobreviven con servicios ocasionales que no garantizan ingresos estables.
Según pudo saber eolomedia, dirigentes gremiales y empresarios coinciden en la necesidad de rediseñar el esquema laboral. La propuesta incluye la posibilidad de resignar beneficios históricos, como las llamadas “horas taxi”, para recuperar equipos y dar continuidad a los puestos que hoy están en riesgo.
“Si no hay actividad, no gana nadie. Lo urgente es que los trabajadores vuelvan al campo con diagramas sostenibles”, remarcaron fuentes consultadas.
El pedido de una mesa con el Gobierno del Chubut
El repliegue de las multinacionales expuso la fragilidad del sistema. Lo que antes se resolvía con respaldo global ahora depende de la capacidad de coordinación entre actores locales y el Estado provincial.
Por eso, distintos referentes del sector solicitarán al gobernador de Chubut, Ignacio Torres, la conformación de una mesa de trabajo específica para operaciones especiales. El objetivo es consensuar un plan inmediato que evite el colapso del segmento y preserve los puestos que aún se mantienen.
El desafío no es menor: varios yacimientos enfrentan declino natural y baja inversión, lo que complica la sustentabilidad. Por ello se advierte que cada parte deberá poner un esfuerzo adicional para garantizar que los servicios continúen operando en la provincia.
Reconvertir el convencional
Aunque el presente luce crítico, el horizonte podría cambiar con el desarrollo no convencional en la Cuenca del Golfo San Jorge. El potencial de esa etapa aparece como la gran oportunidad para relanzar las operaciones especiales y devolverle vitalidad a la región.
Mientras tanto, la salida de los grandes jugadores internacionales obliga a apoyarse en las empresas que aún permanecen. La estrategia es clara: reconstruir confianza, generar puestos genuinos, implementar diagramas de 12 horas y volver a poner en marcha un engranaje productivo que la cuenca necesita para sostener su futuro.