Sea Lion y la posibilidad de ser un modelo para el offshore del Atlántico Sur

Sea Lion volvió a ocupar el centro de la escena, después de que el Gobierno nacional redoblara sus sanciones contra las petroleras que operan en el yacimiento, con denuncias penales y un proyecto de ley que busca endurecer las penas para las compañías vinculadas a Malvinas. En medio de ese ruido, Ernesto Díaz, vicepresidente para Latinoamérica de Rystad Energy, propuso analizar el proyecto desde lo técnico y lo económico.

“Sin entrar en la discusión política o de soberanía, me parece más interesante mirar el proyecto desde el punto de vista técnico y económico”, planteó Díaz en su cuenta de LinkedIn.

El especialista sigue con atención lo que ocurre en la Cuenca Malvinas Norte y destacó que el yacimiento fue descubierto en 2010, a unos 450 metros de profundidad de agua. No es ultra-deepwater, pero sí un desarrollo offshore remoto, con desafíos serios de logística, infraestructura subsea y ejecución en una zona sin demasiados antecedentes cercanos.

Sea Lion ya está en marcha

La primera fase de Sea Lion tomó su Decisión Final de Inversión (FID, por sus siglas en inglés) en diciembre de 2025. El plan contempla 11 pozos para recuperar unos 170 millones de barriles, con el FPSO Aoka Mizu operando a una capacidad cercana a los 55.000 barriles diarios.

El costo estimado desde el FID hasta el completion ronda los 2.100 millones de dólares, y la meta es llegar al first oil en el primer semestre de 2028. Sin embargo, Díaz sostuvo que reducir Sea Lion a esa primera fase sería quedarse corto frente a lo que viene después.

“El potencial va bastante más allá de esta primera fase”, resumió el vicepresidente de Rystad Energy, y agregó que las dos primeras etapas del Northern Development Area ya suman unos 314 millones de barriles de recursos 2C, con un concepto de desarrollo que contempla hasta 64 pozos entre las áreas Northern, Central y Southern.

Navitas apuesta a la expansión

Navitas, socia del proyecto junto a Rockhopper, también avanza con la ampliación. La compañía ejerció una opción para adquirir el FPSO OSX-1 por unos 125 millones de dólares, con capacidad potencial de hasta 125.000 barriles diarios para las próximas fases del desarrollo.

El cronograma apunta a presentar el Central Development Area en 2027, alcanzar el FID en el primer semestre de 2028 y arrancar la producción hacia fines de 2030. Son plazos ajustados, pero según Díaz responden a una lógica de ejecución concreta, no a un plan sobre el papel.

“Lo relevante es que Sea Lion ya dejó de ser un proyecto en estudio. Está sancionado, tiene contratos en ejecución y una campaña de perforación prevista para comenzar en 2027”, subrayó Díaz y remarcó la diferencia entre este desarrollo y otros proyectos offshore que todavía no superaron la etapa de factibilidad.

Los números que sostienen el proyecto

La economía del proyecto también entra en el análisis. En el caso base de Rystad Energy, Sea Lion muestra un NPV10 de aproximadamente 3.100 millones de dólares, con un development CAPEX de unos 10,9 dólares por barril equivalente de petróleo y un production OPEX cercano a los 16,6 dólares.

A 50 dólares por barril, el proyecto todavía mantiene un valor presente neto positivo. Cerca de los 40 dólares, la ecuación empieza a ajustarse mucho más que ubica ahí el verdadero punto de quiebre para la rentabilidad del desarrollo.

“El principal desafío parece estar menos en la geología y más en la ejecución: convertir y movilizar FPSOs, perforar y completar los pozos, instalar la infraestructura subsea y operar una cadena logística compleja en el Atlántico Sur”, detalló el vicepresidente de Rystad Energy para la región.

Para Díaz, esa combinación de escala, contratos firmes y un cronograma de perforación ya definido es lo que distingue a Sea Lion de otros proyectos offshore de la región que todavía no lograron sostenimiento financiero ni compromisos firmes de producción a mediano plazo.

“Más allá de la coyuntura, va a ser un proyecto muy interesante para seguir. Su desempeño puede terminar siendo una referencia importante para futuros desarrollos offshore en el Atlántico Sur“, afirmó Ernesto Díaz.

GeoPark entra a Venezuela: acuerdo histórico por el bloque Bare en la Faja del Orinoco

GeoPark confirmó su ingreso al mercado petrolero venezolano a través de la adquisición del bloque Bare, un yacimiento de crudo pesado ubicado en la Faja del Orinoco, una de las reservas de hidrocarburos más grandes del planeta. La operación llega de la mano de Grupo Gilinski, que fue quien negoció el terreno durante meses hasta destrabar el contrato con la estatal PDVSA.

El bloque no es un descubrimiento nuevo. Se trata de un yacimiento con historia de producción que ya superó los 700 millones de barriles acumulados y llegó a bombear más de 100.000 barriles diarios en sus mejores momentos. Hoy produce apenas 11.000 barriles por día, una fracción de lo que supo dar.

Ahí está, justamente, el atractivo para GeoPark: reactivar algo que ya funcionó antes. La compañía calcula un potencial pico de producción de entre 85.000 y 95.000 barriles diarios, sostenido durante más de una década en el rango de 55.000 a 62.000 barriles netos para la firma.

Un contrato bajo la nueva ley de hidrocarburos

El esquema legal que hace posible la operación se llama CPP, sigla de Contrato de Participación en la Producción. Es el mecanismo que Venezuela habilitó tras la reforma de su Ley Orgánica de Hidrocarburos y sus reglamentaciones más recientes, pensado para atraer capital extranjero sin ceder la propiedad estatal del recurso.

Bajo ese formato, GeoPark quedará como operador del bloque y deberá poner el cien por ciento del capital para los programas de trabajo aprobados. A cambio, se queda con el 65% del interés económico neto y con la posibilidad de comercializar directamente los hidrocarburos, algo poco habitual en los contratos petroleros venezolanos de las últimas dos décadas.

La fecha en que el contrato entre en vigencia efectiva todavía depende de aprobaciones regulatorias y de los controles vinculados a las sanciones internacionales que pesan sobre Venezuela. La compañía estima un plazo máximo de 120 días para resolver esa etapa.

Geopark sigue creciendo en Vaca Muerta.

Grupo Gilinski, protagonista del cambio de control

Detrás del acuerdo aparece un nombre que no es nuevo en la región: Grupo Gilinski, el conglomerado financiero colombiano liderado por la familia Gilinski. Fue su gestión la que abrió la puerta al contrato con PPSA, la subsidiaria de PDVSA a cargo de este tipo de asociaciones.

Como parte del pago, GeoPark emitirá 42,1 millones de acciones a favor de una entidad del grupo, valuadas a 12,22 dólares cada una. Ese precio implica una prima del 26% sobre el valor promedio ponderado de la acción en los últimos treinta días, según los datos difundidos por la compañía.

El desenlace del canje es un cambio de control accionario. Una vez completada la emisión, Grupo Gilinski pasará a controlar aproximadamente el 56,3% de las acciones de GeoPark, con la posibilidad de ampliar esa participación hasta el 58,4% si se cumplen ciertas condiciones contractuales antes del cierre de la operación.

Para los accionistas que prefieran no acompañar esta nueva etapa, el acuerdo prevé una oferta pública de adquisición por 100 millones de dólares al mismo precio de 12,22 dólares por acción, lo que representaría un pago de 2,1 dólares por título para quienes decidan vender.

Rubén Zárate analizó la intervención de Estados Unidos en Venezuela y afirmó que el conflicto revela una disputa global por energía, rutas estratégicas y control del petróleo pesado.

Números que explican la apuesta

El yacimiento Bare cuenta con unos 15.700 millones de barriles de petróleo original en sitio y alrededor de 1.100 pozos ya perforados. Es, en otras palabras, infraestructura existente que GeoPark no tiene que construir desde cero, sino rehabilitar y poner a producir de manera más eficiente.

El factor de recuperación actual del campo ronda apenas el 4-5%, un número bajo para los estándares de la industria. El plan de redesarrollo acordado bajo el CPP apunta a llevarlo a un rango de 8-9%, lo que en términos concretos significaría unos 400 millones de barriles netos adicionales para la compañía a lo largo de los años.

GeoPark llega con algo de experiencia previa en crudos pesados y cuencas maduras de Latinoamérica, un antecedente que la empresa señala como clave para bajar el riesgo técnico de un proyecto de esta escala. También cuenta con personal que ya trabajó en Venezuela en el pasado.

Un tablero regional que se reordena

Con Bare sumado a sus operaciones en Colombia y Argentina, GeoPark proyecta llevar su producción total a un rango de 75.000 a 85.000 barriles equivalentes por día hacia 2030. Eso representaría multiplicar por casi tres los niveles actuales de la compañía.

La operación se financia con acciones propias de la empresa, una decisión que según explicaron busca preservar el efectivo disponible. GeoPark declaró contar con unos 700 millones de dólares en liquidez, de los cuales 310 millones ya están en caja, para sostener tanto Bare como el crecimiento en Vaca Muerta y Colombia.

El directorio aprobó la operación, aunque con una salvedad: los tres directores nominados por Grupo Gilinski —Gabriel Gilinski, Dorita Gilinski y Camilo Martínez— se excusaron de participar en las deliberaciones y no recibieron la documentación vinculada al acuerdo, dado el conflicto de interés evidente.

El proceso de valuación estuvo a cargo de BTG Pactual, que actuó como asesor financiero exclusivo de GeoPark y emitió la opinión de razonabilidad sobre los términos. PwC intervino como asesor impositivo, mientras que los estudios Cleary Gottlieb y Baker McKenzie oficiaron de asesores legales de la compañía en toda la negociación

El techo de Vaca Muerta: la mitad de los pozos nuevos no suma un barril extra

Julio volvió a ser un mes de números redondos para el petróleo argentino: el país tocó un máximo histórico de 912,9 mil barriles diarios, con Vaca Muerta aportando el 71,1% de ese total. Sin embargo, el dato llamativo no está en el titular sino en la letra chica: seis de cada diez pozos nuevos conectados en el último año no sumaron un solo barril de crecimiento, solo repusieron lo que la roca madre pierde por declino natural.

Así lo detalla el informe mensual de GtoG Energy Consulting, que cruzó datos del Capítulo IV de la Secretaría de Energía de la Nación con el registro de fractura de julio. El documento establece que los pozos que producían hace doce meses hoy entregan un 39,2% menos de crudo. Es la cinta de correr del shale: hay que perforar todo el tiempo solo para no retroceder.

El cálculo es concreto. De los 513 pozos no convencionales que se conectaron entre agosto de 2025 y julio de 2026, 316 se usaron exclusivamente para reponer el declino. Apenas 197 representaron crecimiento neto de la producción NOC, que en el año subió 135,3 mil barriles diarios hasta los 648,9 mil actuales.

YPF va por el South Core de Vaca Muerta.

La cuenta que no cierra tan fácil

Para sostener el nivel de producción de los próximos doce meses, GtoG Energy calcula que la industria necesita conectar 399 pozos nuevos, solo para compensar la caída proyectada de 254,5 mil barriles diarios. Si el objetivo es repetir el crecimiento de este año, ese número trepa a 611 pozos: un 19,1% más que los conectados en el último ciclo.

La brecha entre lo que se perforó y lo que haría falta perforar es la que enciende la alarma. El informe sostiene que el declino de base se mantiene estable, entre 34% y 42% anual, desde 2023, pese a que los pozos son cada vez más largos y con más etapas de fractura. El diseño mejoró el caudal inicial, pero no cambió la pendiente de caída.

Ahí aparece el cuello de botella. Julio mostró la mayor caída mensual de actividad del año: 2.010 etapas de fractura, un 27,2% menos que el récord de junio, con siete equipos de fractura fuera de operación. Sin esos sets trabajando a pleno, sostener el ritmo de conexión de pozos que exige la formación se vuelve cada vez más difícil.

Aluvional traslada su planta de arenas al corazón de Vaca Muerta.

El cuello de botella no está en la roca

GtoG Energy calcula que sostener y hacer crecer la producción como en 2026 demanda unas 30.200 etapas de fractura por año, prácticamente toda la capacidad que el sector proyecta tener disponible. No hay margen ocioso: cualquier freno en la logística de fractura se traduce, de manera directa, en menos pozos nuevos y menos barriles de reposición.

La arena es otro límite físico. Cada pozo consume unas 11.300 toneladas, lo que equivale a 490 camiones. El informe señala que sostener y crecer el shale oil pediría 6,9 millones de toneladas de arena al año, casi toda la demanda proyectada del país para 2026, que es de 7 millones.

El 75% de esa arena viaja más de mil kilómetros desde Entre Ríos, y el viaje pasó de 48 a entre 70 y 75 horas. En boca de pozo hay stock para dos o tres días, no más. “El set no puede parar ni una hora”, resume el reporte de la consultora sobre ese margen casi inexistente.

Vaca Muerta volvió a romper su récord de etapas de fractura

Lo que está en juego si no se suman equipos

El costo de sostener este esquema tampoco es menor. GtoG Energy estima que repetir el crecimiento de 2026 exige una inversión de unos 6.100 millones de dólares anuales en perforación y terminación de pozos, sin contar facilities ni midstream. Solo mantener el nivel actual, sin crecer, ya demanda unos 4.000 millones de dólares por año.

El informe advierte que, si no se suman equipos de fractura y de perforación al ritmo que exige el declino, la producción de Vaca Muerta podría tocar un techo antes de lo esperado y entrar en una meseta, no porque falte roca, sino porque la cantidad de pozos nuevos no alcanzaría para reemplazar los barriles que se pierden mes a mes.

Es la paradoja que atraviesa todo el informe de julio: la producción argentina de crudo bate récords y Vaca Muerta crece 26,4% interanual, pero ese resultado convive con un sistema que necesita perforar cada vez más rápido solo para no retroceder. El diseño de pozos mejoró el arranque, no la curva de caída posterior.

VMOS entra en la recta final: la cuenta regresiva para exportar petróleo desde Río Negro

La obra del Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) ya se puede tocar. En la barda norte de Allen, donde antes había solo tierra y planos, hoy funciona la estación de bombeo que va a operar las 24 horas cuando arranque el sistema. Es el corazón del tramo que conecta Vaca Muerta con el mar.

Desde ahí, una vez que el crudo entra en régimen, tarda cerca de 48 horas en llegar hasta Punta Colorada. No es un detalle menor: el recorrido completo atraviesa buena parte del territorio rionegrino y marca, en los papeles, el inicio de la provincia como exportadora directa de petróleo.

El cronograma sigue firme. La conexión con la infraestructura de YPF está prevista para el 15 de diciembre, y la operación comercial debería arrancar en febrero. Son los últimos movimientos antes de que el proyecto pase de obra en construcción a sistema en funcionamiento.

Cómo va a crecer la capacidad de bombeo

El arranque va a ser gradual, no de golpe. La capacidad inicial ronda los 180.000 barriles diarios, un volumen que ya de por sí reordena la logística del petróleo no convencional en la región. Nadie espera el máximo desde el primer día.

Ese número va a subir mes a mes hasta llegar a los 550.000 barriles diarios hacia julio o agosto del año que viene. Es el volumen de régimen, el que convierte al VMOS en una pieza central de la exportación argentina de crudo.

En Allen trabajan hoy alrededor de 500 personas, entre técnicos, operarios y personal de control. Sumando todos los frentes del proyecto, la obra mueve a cerca de 1.500 trabajadores, un número que da una idea del tamaño real de lo que se está construyendo.

Punta Colorada, la otra mitad de la obra

Mientras en Allen se ultiman detalles, en la terminal marítima de Punta Colorada el trabajo tampoco se detiene. Ya está colocado el techo del tercer tanque de almacenamiento, mientras el cuarto sigue en construcción, con cuadrillas trabajando en paralelo sobre ambas estructuras.

Bajo el agua, avanzan las soldaduras de la obra submarina, la parte menos visible pero más delicada del proyecto: es la que va a permitir que los barcos carguen el crudo directamente desde la terminal hacia los mercados internacionales.

En este sentido, el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, recorrió estos días la estación de Allen, recibido por el CEO de VMOS, Gustavo Chaab, y funcionarios provinciales. Dijo algo que resume el clima del sector: “estamos en los meses finales” antes de que el petróleo patagónico llegue al mundo.

Por qué los proyectos de recuperación terciaria dejaron de ser una incógnita

La recuperación terciaria (EOR, por sus siglas en inglés) dejó de ocupar un lugar casi experimental en los planes de las petroleras argentinas y empezó a convertirse en una herramienta concreta para extender la vida productiva de los campos maduros. El cambio no ocurrió de un día para otro: fue el resultado de años de pilotos, resultados y aprendizaje operativo.

En diálogo con eolomedia, Gerardo Tennerini, fundador de GtoG Energy, explicó que ese proceso permitió bajar la percepción de complejidad que durante años acompañó a los proyectos de EOR. La experiencia acumulada en distintos yacimientos mostró que, con un buen estudio del subsuelo, existen oportunidades para recuperar petróleo remanente que no fue barrido eficientemente.

“El que se registraran algunos éxitos muy contundentes, con incremento de producción del 30% a 40%, hizo que se ponga más foco en lo que es la recuperación terciaria”, ponderó el especialista.

Pecom pone el foco en la recuperación terciaria.

Del agua al polímero

La recuperación secundaria ya tiene un desarrollo importante en Argentina, particularmente en la Cuenca del Golfo San Jorge y la Cuenca Neuquina. El mecanismo consiste en inyectar agua coproducida para sostener la presión del reservorio y barrer parte del petróleo residual, aunque el agua puede desplazarse demasiado rápido por la formación.

El problema aparece cuando esa movilidad del agua impide un barrido eficiente del petróleo que quedó atrapado en la roca. Allí entran las técnicas de recuperación terciaria. En Argentina, la alternativa que logró mayor desarrollo es la inyección de polímeros, una tecnología que modifica el comportamiento del agua dentro del reservorio.

“La inyección de polímero es una tecnología madura que puede integrarse en una secundaria existente, y en este sentido no necesita cosas extraordinarias para aplicarse, y si está aplicada en el reservorio que todavía tiene un residual por recuperar, tiene posibilidades de ser un proyecto de muy buenas características”, consideró Tennerini.

La lógica de la inyección de polímeros es relativamente directa: aumentar la viscosidad del agua para reducir su movilidad dentro de la formación. De esa manera, el fluido puede realizar un barrido más eficiente y mejorar el desplazamiento del petróleo que con la inyección convencional de agua podría quedar sin producir. El objetivo es obtener petróleo incremental.

En los últimos años, esa experiencia se acumuló en distintos proyectos de EOR en Argentina. Manantiales Behr se convirtió en uno de los casos más importantes, mientras que Diadema, operado por Capsa, y El Corcobo, desarrollado por Pluspetrol, construyeron experiencias previas que permitieron entender mejor el comportamiento de la técnica en campos maduros.

“No es más que generar un aumento de la viscosidad en el agua y al perder movilidad dentro del reservorio, genera mejores barridos y puede empujar o mover el petróleo que está en la roca de manera más eficiente”, afirmó el especialista.

Los proyectos que marcaron el camino

La evolución de la recuperación terciaria también se puede seguir a través de los proyectos que fueron ganando escala. Manantiales Behr, que durante años estuvo bajo operación de YPF y ahora es expandido por PECOM, fue uno de los desarrollos más relevantes de los últimos seis o siete años en Argentina.

Antes de ese salto ya existían experiencias consolidadas. Diadema, de Capsa, mostró un comportamiento estable y una recuperación destacada, mientras que El Corcobo, de Pluspetrol, desarrolló durante años un esquema de inyección de polímeros con resultados que ayudaron a validar la tecnología para otros campos maduros.

Después apareció Chachahuén Sur, otro proyecto que desde 2022 y 2023 mostró un crecimiento relevante de la producción. Más recientemente, PECOM comenzó a expandir sus desarrollos en El Trébol, mientras que Pan American Energy avanzó con pilotos en Cerro Dragón y analiza una expansión de la recuperación terciaria.

Chachahuén Sur también es un proyecto muy bueno que desde 2022/2023 ha demostrado un incremento importante de producción. Y lo más reciente son los desarrollos que están expandiendo PECOM en El Trébol y los pilotos y, posiblemente, desarrollo a gran escala de Cerro Dragón en PAE”, aseguró.

La sucesión de proyectos de recuperación terciaria permitió acumular información sobre los reservorios, las instalaciones necesarias y la operación diaria. Esa experiencia también ayudó a que las compañías entendieran que no todos los proyectos requieren soluciones extraordinarias y que la inyección de polímeros puede adaptarse a determinadas condiciones sin transformar por completo la infraestructura existente.

Para Tennerini, uno de los cambios más importantes estuvo relacionado con la percepción sobre la complejidad del EOR. Durante los primeros desarrollos existía la idea de que se necesitaban condiciones de operación muy exigentes, incluso en aspectos como la calidad del agua requerida para preparar e inyectar el polímero. La experiencia fue modificando esa mirada.

“Había como una sensación de que era muy complejo hacer un proyecto de recuperación terciaria, como que los requisitos eran muy específicos. Y bueno, todo eso con el aprendizaje y viendo modelos de operación que en el mundo se estaban aplicando, se bajó un poco esa sensación”, aseveró.

Una curva distinta a la de Vaca Muerta

La comparación entre la curva de aprendizaje del EOR y la que atravesó Vaca Muerta tiene un límite importante. En el shale, las empresas fueron estandarizando perforaciones, fracturas y diseños de pozos hasta convertir el desarrollo en una operación cada vez más repetible. En recuperación terciaria, en cambio, cada campo presenta condiciones particulares que obligan a estudiar el subsuelo.

El primer paso es determinar si existe suficiente petróleo residual como para justificar la inversión. Después hay que conocer cómo se distribuye ese petróleo dentro de la formación y si las características de la roca permiten que el polímero pueda mejorar el barrido. No alcanza, por lo tanto, con replicar una receta aplicada exitosamente en otro yacimiento.

“Se necesita un modelo y un estudio específico del subsuelo para saber si existe un petróleo residual que valga la pena inyectar polímeros y si se dan las características para poder que el polímero barra el petróleo remanente“, ponderó.

Esa diferencia explica por qué la recuperación terciaria no tiene una curva de aprendizaje idéntica a la de Vaca Muerta. El conocimiento acumulado sirve para reducir riesgos y mejorar los diseños, pero no elimina la necesidad de estudiar cada yacimiento. La estrategia depende de las propiedades de la roca, los fluidos y la distribución del petróleo remanente.

Tennerini señaló que los proyectos de EOR todavía requieren un nivel de modelado del subsuelo particularmente detallado. En Vaca Muerta existe también un fuerte trabajo geológico y de ingeniería, pero la escala industrial permite avanzar sobre una lógica más repetitiva de perforación, fractura y producción. En campos maduros, el desafío es encontrar dónde queda el petróleo recuperable.

“En los de recuperación terciaria todavía es un poco más complejo el modelado y la estrategia a encarar, y depende de cada campo específicamente, así que no hay como una curva de aprendizaje en ese sentido”, subrayó el especialista.

Manantiales Behr: el bloque que explica uno de cada dos barriles de recuperación terciaria

El paso hacia proyectos modulares

La experiencia acumulada sí está generando un cambio en la forma de diseñar los proyectos de recuperación terciaria. En lugar de intentar extender una misma estrategia sobre todo un campo desde el comienzo, las compañías están avanzando hacia desarrollos modulares, concentrados primero en las zonas donde las condiciones ofrecen mayores probabilidades de obtener petróleo incremental.

La idea es reducir el riesgo de masificar un proyecto de EOR antes de conocer cómo responderá cada sector del reservorio. Una zona puede tener excelentes condiciones para el barrido con polímeros y otra, dentro del mismo campo, presentar resultados mucho más débiles. Esa heterogeneidad del reservorio puede cambiar de manera importante el valor económico del proyecto.

“Se está migrando a hacer los proyectos de manera modular, que es ir barriendo pequeñas zonas de las mejores o las que tengan mejores propiedades o donde se espere que tenga mayor petróleo residual”, afirmó.

Ese enfoque permite que la recuperación terciaria avance sobre una superficie más acotada, mida resultados y luego incorpore nuevas áreas. La estrategia busca evitar inversiones demasiado grandes en sectores que podrían no responder como se esperaba. Para las operadoras, el aprendizaje deja de estar concentrado únicamente en la tecnología y pasa también por seleccionar mejor dónde utilizarla.

PECOM relanza Manantiales Behr.

La modularidad también cambia la manera de mirar los campos maduros. En lugar de considerar al yacimiento como una unidad homogénea, las empresas pueden identificar zonas con distintas oportunidades de recuperación y ordenar las inversiones según su potencial. El objetivo es concentrar primero los recursos donde el petróleo remanente y las propiedades del reservorio justifiquen el desarrollo.

“Se trata de ir más a la malla, al punto, a recuperar, y eso sí es una estrategia que se está viendo y la están siguiendo todas las compañías acá en Argentina“, aseveró.

El avance de la recuperación terciaria en Argentina queda así asociado a una combinación de resultados, conocimiento y una forma diferente de diseñar los proyectos. La inyección de polímeros es la técnica que concentra hoy la mayor cantidad de desarrollos, mientras otras alternativas, como los surfactantes y los métodos térmicos, permanecen en etapas más acotadas o específicas.

Los proyectos que ya demostraron resultados funcionan como referencia para una industria que busca extender la producción de yacimientos maduros. Manantiales Behr, Diadema, El Corcobo, Chachahuén Sur y los nuevos desarrollos de El Trébol y Cerro Dragón forman parte de esa evolución, mientras las compañías avanzan sobre las zonas con mejores condiciones para recuperar el petróleo que todavía permanece en la roca.

Qué oportunidades abre la nueva regla para exportar en Vaca Muerta y el Golfo San Jorge

La Argentina dio un nuevo paso para flexibilizar las exportaciones de petróleo. A través de la Resolución 166/2026, la Secretaría de Energía simplificó el procedimiento y creó un registro único para las operaciones. El cambio elimina trámites anteriores y deja atrás el esquema de oferta previa obligatoria al mercado interno. El nuevo escenario para Vaca Muerta y el convencional.

Para Gerardo Tennerini, fundador de la consultora GtoG Energy, la medida no representa una liberación de exportaciones absoluta, sino un cambio en la forma de gestionarlas. El punto central, explicó, es que las compañías ya no tienen que atravesar previamente todo el proceso de colocación de producción dentro del mercado argentino.

“La medida del Gobierno no es que libere las exportaciones, sino que simplifica y hace operativo ese principio, que ya existía para exportar. Antes de la resolución, primero la operadora tenía que poner a disposición del mercado interno la producción que pensaba vender. Con este cambio, solo deberá presentar una notificación de exportación“, dijo en diálogo con eolomedia.

El nuevo esquema se apoya en una notificación de exportación y mantiene la posibilidad de que el Estado formule objeciones vinculadas con el abastecimiento. La normativa también creó el Registro de Operaciones de Exportación y derogó tres resoluciones anteriores, entre ellas una de 1994 y otra de 2017.

YPF se consolida en Vaca Muerta.

Un cambio pensado para una industria con más excedentes

El cambio regulatorio llega en un momento en que la producción de petróleo de Vaca Muerta modificó la ecuación del mercado argentino. El crecimiento de la Cuenca Neuquina generó mayores volúmenes disponibles y obligó a mirar cada vez más hacia los mercados internacionales para absorber esos excedentes.

Tennerini explicó que antes de la modificación una compañía debía demostrar que había ofrecido su producción al mercado local y que no existían compradores suficientes. Recién después podía avanzar con la exportación. Ahora, el procedimiento apunta a que esa instancia sea mucho más directa.

“Con los excedentes que hay de producción y el incremento que tiene la Cuenca Neuquina con Vaca Muerta, eso se ha agilizado y el cambio es que el operador directamente puede negociar una venta en el exterior y notificarla, sin tener que atravesar primero el mecanismo de oferta obligatoria al mercado interno”, subrayó.

En la práctica, el especialista observa un cambio de lógica para las empresas petroleras. La compañía comunica que tiene una operación de venta externa y, si no aparece una objeción de la Secretaría de Energía, dentro del procedimiento establecido, puede avanzar. La Secretaría de Energía conserva la potestad de intervenir cuando existan razones vinculadas con la seguridad del suministro.

La lectura de Tennerini es que el nuevo esquema apunta a darle mayor dinamismo a una industria que necesita colocar volúmenes crecientes fuera del país. Para el fundador de GtoG Energy, el objetivo no pasa solamente por exportar más, sino por permitir que las compañías tengan una alternativa comercial más sencilla cuando existe producción que en el mercado interno no tiene comprador.

“En ese sentido es un poco agilizar el proceso y que se haga más dinámico y darles esa posibilidad a las operadoras. Se tiene una mirada más exportadora“, subrayó.

El impacto sobre el Golfo San Jorge y las otras cuencas

El efecto de la nueva normativa no será igual en todas las cuencas petroleras argentinas. La posibilidad concreta de aprovechar el nuevo esquema está atada, entre otros factores, a la infraestructura disponible para sacar el crudo hacia los mercados internacionales. Allí aparece una diferencia importante entre la Cuenca Neuquina, el Golfo San Jorge y la Cuenca Cuyana.

La Cuenca del Golfo San Jorge, que durante décadas fue la principal productora de petróleo del país, conserva una ventaja para Tennerini: tiene acceso a infraestructura que permite llevar producción hasta el Atlántico. Esa condición puede adquirir mayor importancia si los volúmenes disponibles vuelven a superar la demanda doméstica.

“La otra cuenca, la más importante de Argentina, es la Cuenca del Golfo de San Jorge, que ha sido la mayor productora hasta hace muy poco. También, seguramente, con sus excedentes de producción, van a poder exportarlo, ya que cuenta con una ventaja concreta: su infraestructura permite colocar crudo en el mercado externo“, aseveró.

El especialista planteó que una mayor posibilidad de colocar crudo afuera podría generar otro efecto: acercar los valores que reciben las empresas en el mercado interno a los precios internacionales. Esa convergencia de precios podría mejorar los ingresos de las compañías y, al mismo tiempo, generar más dólares provenientes de las ventas externas.

En el caso de la Cuenca Cuyana, el escenario es diferente. Hoy no cuenta con una salida exportadora directa al exterior que permita aprovechar de manera inmediata el nuevo procedimiento. Por eso, Tennerini considera que el eventual beneficio llegaría de manera indirecta, si el mercado argentino avanza hacia una mayor convergencia entre los precios internos y externos.

“La Cuenca Cuyana, que hoy no tiene una salida exportadora directa, no tendría hoy una mejora inmediata. Pero si convergen los precios, también en el mediano plazo seguramente pueda obtener algún beneficio”, agregó.

La infraestructura, entonces, aparece como una de las claves para aprovechar el nuevo marco. Las cuencas que tienen acceso a terminales marítimas o conexiones internacionales cuentan con una ventaja concreta. La expansión de los oleoductos vinculados con Vaca Muerta busca justamente ampliar esa capacidad y permitir que una mayor parte de la producción pueda llegar a los mercados externos.

Con el arribo de 721 tubos revestidos para uso offshore, el proyecto VMOS continúa avanzando en la infraestructura que permitirá ampliar las exportaciones de Vaca Muerta.

El VMOS y el salto exportador de Vaca Muerta

En ese escenario, el desarrollo del VMOS adquiere una importancia particular para la Cuenca Neuquina. La ampliación de la capacidad de evacuación permitirá que el crecimiento productivo de Vaca Muerta tenga una salida acorde con los volúmenes que se esperan para los próximos años, especialmente si la demanda doméstica no alcanza para absorberlos.

Tennerini marcó que la diferencia entre las cuencas está directamente relacionada con la posibilidad física de exportar. La salida marítima, en particular, permite conectar la producción argentina con compradores internacionales y reduce las restricciones que aparecen cuando el petróleo queda limitado a la demanda local.

“Las cuencas que tienen la posibilidad de exportar su crudo son las que tienen salida. Hoy la salida de exportaciones por el mar, hay alguna salida a Chile, pero mayoritariamente o gran porcentaje es por el mar, en el Atlántico”, aseguró.

El nuevo procedimiento también se inscribe en una política energética más amplia que busca reducir obstáculos para las exportaciones de hidrocarburos. La Resolución 166/2026 establece que los productos alcanzados deberán registrarse y mantiene un mecanismo de objeción estatal asociado al abastecimiento interno.

Para la industria petrolera, el desafío no termina en conseguir una autorización de exportación. La disponibilidad de oleoductos, terminales, almacenamiento y capacidad portuaria será determinante para convertir la mayor flexibilidad regulatoria en barriles efectivamente vendidos en el exterior. Allí el VMOS y otros proyectos de infraestructura tendrán un papel central.

El shale gas cada vez más cerca de Brasil.

Gas: el cuello de botella sigue siendo la infraestructura

Fuera del alcance específico de la Resolución 166/2026, el escenario que enfrenta el gas argentino tiene algunas similitudes, pero también una diferencia importante respecto del petróleo. La producción de Vaca Muerta tiene potencial para generar excedentes, aunque la infraestructura gasífera necesaria para transportarlos hacia otros mercados todavía debe acompañar ese crecimiento.

Tennerini planteó que la industria del gas avanza detrás del petróleo porque requiere obras de gran escala. Gasoductos, plantas de tratamiento, instalaciones de licuefacción y sistemas de transporte internacional son parte de una infraestructura que demanda tiempo y grandes inversiones antes de que el recurso pueda convertirse en exportaciones sostenidas.

“El crudo va un poco adelante del gas. Las dificultades o la infraestructura es la que está faltando para soportar ese tipo de proceso dentro de lo que es la venta de gas”, manifestó.

El especialista también señaló que existen proyectos importantes en marcha y otros en desarrollo que apuntan precisamente a resolver esa limitación. En ese esquema aparecen las exportaciones hacia Chile y Brasil, pero también los proyectos de GNL, que podrían ampliar de manera significativa el mercado disponible para el gas producido en la Argentina.

“Va a haber un excedente seguramente de gas en el futuro en Argentina y los proyectos de GNL, todo lo que tiene YPF en cartera, es una apuesta fuerte a que gran parte del gas que se produzca en Argentina va a alimentar o va a ser exportado al mundo”, afirmó.

El financiamiento como clave para achicar la brecha entre Vaca Muerta y Permian

La distancia que separa a Vaca Muerta de Permian volvió a estar en el centro de la escena del sector. Ya no se debate sobre la calidad del recurso, sino sobre la escala industrial necesaria para explotar los recursos de la roca madre de la Cuenca Neuquina.

Uno de los primeros en poner en foco este desafío fue Luciano Fucello. En su cuenta de LinkedIn, el country manager de NCS Multistage puso números concretos sobre una discusión que hasta ahora era más bien intuitiva entre los que siguen de cerca la actividad de la región.

“La brecha no está en la roca. Está en la escala industrial”, escribió Fucello y destacó que, en 2025, Vaca Muerta realizó 23.894 etapas de fractura, mientras que en US Land se hicieron alrededor de 545.000. Hoy el shale neuquino opera al 4,4% de la escala estadounidense.

Vaca Muerta sigue creciendo.

Un recurso comparable pero una escala muy distinta

El dato llama la atención porque el recurso disponible no guarda esa proporción. La última evaluación del IAPG (Instituto Argentino de Petróleo y Gas) ubicó a Vaca Muerta en 30.170 millones de barriles técnicamente recuperables, un número que empieza a acercarse a los grandes desarrollos del Permian.

El USGS estimó 20.000 millones de barriles para Wolfcamp en Midland y 46.300 millones para Wolfcamp-Bone Spring en Delaware. “Vaca Muerta ya está en el orden de magnitud de los grandes desarrollos del Permian”, subrayó Fucello.

Donde sí aparece la diferencia es en la capacidad desplegada en el terreno. Permian tiene hoy 267 equipos de perforación activos. Vaca Muerta opera con aproximadamente 42, y la proyección preliminar de NCS Multistage los ubica en 56 para 2027.

El financiamiento como cuello de botella

Aun con ese crecimiento, la brecha seguiría siendo enorme. Tomando como referencia la capacidad actual de Permian, habría casi cinco rigs activos allí por cada uno en la Cuenca Neuquina, un desnivel que no se explica por geología sino por infraestructura y capital disponible.

“El financiamiento no puede terminar en las operadoras. Tiene que alcanzar al segundo y tercer anillo: perforación y servicios, equipamiento, logística y capital de trabajo“, aseguró Fucello ponderando que ese es el talón de Aquiles de buena parte del crecimiento posible.

En este sentido, Ricardo Markous, CEO de Tecpetrol, puso números concretos sobre la mesa y describió que este año la inversión petrolera en Vaca Muerta rondará los 15.000 millones de dólares entre todas las operadoras, y que Tecpetrol por sí sola invertirá cerca de 2.000 millones.

Petroleros paran en Vaca Muerta.

Lo que está en juego con el gas de Vaca Muerta

“Esos 15.000 millones de dólares se van a mantener y hay que aumentarlos”, señaló Markous, para llegar a un plató de producción de entre 1,5 y 2 millones de barriles diarios. Asimismo, sostuvo que el desafío es sostener ese ritmo de inversión en el tiempo.

En el Foro de Inversiones Vaca Muerta 2026, Markous también habló del rol de la Argentina como productor de gas frente al contexto internacional, marcado por la tensión en el Estrecho de Ormuz. Comparó la escala local con la de Estados Unidos y planteó que el país puede convertirse en un actor relevante del mercado energético mundial.

Sobre las exportaciones, el ejecutivo sostuvo que “sin el gas, solamente con el petróleo, Argentina va a estar en 20.000 millones de dólares de exportaciones que antes no existían” y ponderó que, sumando el desarrollo gasífero, esa cifra podría acercarse a los 30.000 millones de dólares.

Además, Markous manifestó que la inversión en gas se duplicará hacia el final de la década para poder sostener los volúmenes de exportación proyectados, en un escenario donde Vaca Muerta ya produce 150 millones de metros cúbicos diarios y empieza a exportar a través de GNL.

Continental Resources se queda con el 50% de Phoenix

Mercuria Energy Group confirmó este jueves que Continental Resources, la mayor productora privada de petróleo y gas del mundo, firmó un Acuerdo de Términos Principales para quedarse con el 50% de Phoenix Global Resources. La operación crea una plataforma conjunta que buscará multiplicar la producción de la compañía en Vaca Muerta.

El anuncio llega en un momento de fuerte apetito internacional por la cuenca neuquina, que viene captando inversiones en Vaca Muerta de peso creciente. Con el cierre de la operación, Mercuria y Continental quedarán como socios en partes iguales y compartirán el control operativo de Phoenix, hoy la sexta productora de petróleo crudo de la formación.

Doug Lawler, presidente y CEO de Continental, explicó que las reformas de Milei fueron determinantes para la decisión. “Generaron nuestro interés en la Argentina y fortalecieron nuestra confianza en su futuro”, dijo, y calificó a Vaca Muerta como “un recurso de clase mundial”.

Un plan para triplicar la producción

La apuesta no es menor: se espera que la plataforma conjunta lleve la producción de Phoenix de 28.000 barriles equivalentes de petróleo por día a más de 100.000 en un plazo de cinco años. Para eso, ambas compañías proyectan un despliegue de capital superior a USD 4.000 millones en ese período.

Ese nivel de inversión posicionaría a Phoenix entre los mayores operadores privados de Vaca Muerta, en un escenario donde la cuenca sigue atrayendo capitales pese a la volatilidad macroeconómica argentina. La compañía, hasta ahora, mostró un crecimiento sostenido desde su desembarco en la región.

Pablo Bizzotto, CEO de Phoenix, sostuvo que la empresa “construyó una plataforma operativa disciplinada y técnicamente sólida”, con un equipo que conoce a fondo Vaca Muerta. Según el ejecutivo, la llegada de Continental “fortalecerá” las capacidades de la compañía en esta nueva etapa de crecimiento.

Phoenix lidera la producción de petróleo en Río Negro con su nuevo PAD

Seis bloques y 163.000 acres en juego

La nueva plataforma reunirá cerca de 163.000 acres netos distribuidos en seis bloques de Vaca Muerta. Ahí entran los intereses de Phoenix en Mata Mora Norte, Mata Mora Sur, Confluencia Norte y Confluencia Sur, además de la participación que opera Continental en Los Toldos II Oeste.

A ese mapa se suma otro dato: las participaciones adicionales que se incorporarán del bloque Bajo del Toro Este, hoy en manos de Integra. Nicolás Mallo Huergo, CEO de la firma, celebró el paso y habló de “un sueño y un compromiso de larga data” para internacionalizar la cuenca.

El portafolio combinado, además, tiene peso estratégico para la región: buena parte de los activos calificaría dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el esquema que el Gobierno diseñó para atraer proyectos de gran escala en sectores clave de la economía.

Una alianza que ya venía de antes

Mercuria y Continental no llegan a este acuerdo de la nada. Las dos compañías ya son socias en Pecos Power Plant, una central de generación eléctrica a gas natural de 452 megavatios que se construye en el oeste de Texas, y que funcionó como antesala de esta nueva sociedad.

Brian Falik, Global Chief Investment Officer de Mercuria, lo resumió así: “Nuestra alianza con Continental sigue creciendo, y esta transacción es una extensión natural de esa relación hacia una de las principales formaciones de shale del mundo”.

Por ahora, el pacto firmado es apenas un Acuerdo de Términos Principales, no un cierre definitivo. Falta la negociación y firma de los acuerdos finales, el cumplimiento de las condiciones habituales de cierre y la obtención de las aprobaciones regulatorias que correspondan.

El historial de Phoenix en la cuenca

Phoenix es una compañía independiente enfocada en la exploración y el desarrollo de la formación de shale Vaca Muerta y otros recursos no convencionales de la Argentina, con operaciones principales en Neuquén y Río Negro, y mayoría accionaria de Mercuria Energy Group.

En apenas cinco años, la compañía multiplicó por cinco su producción neta, al pasar de cero a 25.000 barriles diarios, con solo el 15% de su acreage desarrollado hasta el momento. Continental, por su parte, ya opera en Bakken, Anadarko, Powder River y la cuenca Pérmica en Estados Unidos.

Siete sets de fractura se quedaron sin actividad en Vaca Muerta

Julio dejó un dato que preocupa más de lo que muestran los números generales de Vaca Muerta: la ocupación de los sets de fractura se desplomó al 50% del tiempo disponible. En junio ese indicador había llegado al 68%, así que la caída fue abrupta y concentrada en pocas semanas. Así quedó establecido en el último informe de Tecnopatagonia.

En términos concretos, operó apenas la mitad de la flota nacional: 8 de los 15 sets de fractura activos en el país. Los 7 restantes no sostuvieron actividad de bombeo de manera continua durante todo julio, algo que rompe con la tendencia de meses anteriores.

De esos 7 equipos parados, 5 no ejecutaron ni una sola etapa en todo el mes. Es un número que llama la atención en un contexto donde la actividad de perforación viene en alza y la demanda de terminación debería acompañar ese ritmo.

La explicación de la baja de ocupación

El documento destaca que el fenómeno no responde a una sola causa. Entre los factores que circulan en el sector aparecen etapas de julio que se adelantaron al mes previo, la concentración del trabajo en pocos sets de alta eficiencia y la preparación de nuevos PADs multipozo.

Esa concentración en equipos puntuales generó una paradoja: mientras algunos sets trabajaron a máxima capacidad, otros quedaron directamente sin asignación. El resultado fue una flota desbalanceada, más que una caída generalizada de la demanda de fractura.

Las etapas caídas o perdidas de julio llegaron a un récord de 1.779, un número que confirma que el problema no fue únicamente de programación, sino también de eficiencia operativa en el terreno.

YPF rompió una nueva marca en la perforación de Vaca Muerta.

El contraste con la perforación

Mientras la ocupación de fractura retrocedía, la actividad de perforación mostraba la cara opuesta: la flota de rigs llegó a 54 equipos activos, el mayor salto mensual del año, con el shale superando por primera vez los 40 rigs.

Ese contraste expone un problema de sincronización entre etapas del proceso: hay más pozos perforados esperando terminación, pero la flota de fractura no logró traducir esa disponibilidad en más días de bombeo efectivo.

Halliburton concentró el 55% de las etapas ejecutadas en julio, seguido por SLB con 26%, SPI con 10%, Tenaris con 8% y Calfrac con 1%, una distribución que confirma la concentración de actividad en pocas manos.

Lo que viene en Vaca Muerta

Las condiciones técnicas y logísticas están dadas para que la flota supere las 3.000 etapas de fractura mensuales, un promedio de 100 etapas por día, apenas se logre coordinar mejor la logística de última milla entre perforación y terminación.

YPF concentró el 51% de las etapas del mes, seguida por Vista Energy con 17%, Pluspetrol con 10%, Pan American Energy con 8%, Tecpetrol con 5% y Pampa Energía con otro 5%, un mapa que se mantuvo relativamente estable respecto de meses anteriores.

Las etapas mensuales vienen creciendo a una tasa anual compuesta cercana al 30%, aunque julio marcó una moderación a 65 etapas diarias, lejos del pico de 92 etapas por día alcanzado en junio.

Tango Energy exporta más de la mitad de su petróleo y ya no depende del mercado local

Durante el primer semestre, Tango Energy consolidó un giro que viene marcando desde hace meses: el mercado externo ya explica el 56% de sus ventas de petróleo, contra un 44% que se queda en el país. Hace apenas un año esa proporción era otra.

En 2025, en el mismo período, la compañía todavía vendía mayoritariamente hacia adentro: 74% al mercado interno y apenas 26% al externo. La empresa reacomodó su cartera de clientes y, con eso, buscó blindarse un poco mejor frente a los vaivenes de precios del barril de crudo.

Según los resultados presentados por la empresa en la CNV (Comisión Nacional de Valores), el segundo trimestre de 2026 confirma la tendencia: 55% de exportaciones y 45% de mercado interno. No hay estacionalidad rara ahí, es simplemente la foto de una estrategia que la compañía viene sosteniendo trimestre tras trimestre desde el año pasado.

YPF y Trafigura, los nombres que sostienen el negocio

Puertas adentro, la ecuación comercial de Tango Energy tiene pocos protagonistas pero bien definidos. En el mercado doméstico, las ventas de petróleo se concentran en las grandes refinadoras del país, con YPF y Trafigura como los compradores de mayor peso. No hay una dispersión enorme de clientes: la compañía apuesta a contratos grandes con pocos actores.

Ahí aparece un dato que llama la atención: toda la exportación de la petrolera, sin excepción, se canaliza a través de Trafigura. La compañía suiza no compite con nadie en ese segmento porque, directamente, es la única vía de salida del crudo de la compañía hacia el exterior.

Esa concentración en un solo canal exportador puede leerse de dos maneras. Por un lado, simplifica la logística y la negociación comercial de la petrolera. Por el otro, la deja con menos margen de maniobra si en algún momento esa relación con Trafigura cambiara de condiciones.

Un cambio de reglas con Vista que lo explica todo

Nada de esto se entiende sin mirar lo que pasó con Vista Energy. Las enmiendas al Joint Operating Agreement y al Farm-Out Agreement firmadas entre ambas compañías redujeron el porcentaje de crudo retenido por Vista, que bajó del 40% al 20%. En números simples: la compañía que dirige Pablo Iuliano se quedó con más barriles propios para vender.

Esa mayor participación neta se tradujo en un salto de producción del 14% en petróleo durante el semestre, comparado contra igual período de 2025. Y ese crudo adicional, en gran parte, terminó yendo hacia afuera, lo que explica buena parte del crecimiento del mercado externo en la torta de ventas.

El impacto también se ve en la facturación. Los ingresos por ventas del semestre llegaron a $106.689 millones, un 69% más que un año atrás, con un precio promedio de 70,9 de dólares por barril, 8,8% arriba del semestre anterior. Más volumen, mejor precio y más exportación: la combinación que explica el salto.

El plan de Tango Energy detrás del giro exportador

En el segundo trimestre puntual, el precio promedio subió todavía más fuerte: US$76,6 por barril, un 25,2% por encima del mismo trimestre de 2025. Los ingresos de ese período treparon 104%, hasta $58.451 millones. La combinación de mayor producción propia y mejores precios internacionales potenció el resultado comercial.

Todo esto ocurre en paralelo a otro proceso: el cambio de control accionario que llevó a Tango Energy S.A.U. a controlar el 99,99% de la compañía tras la salida casi total de los accionistas minoritarios en mayo de 2026. La reestructuración financiera del año pasado y la nueva estrategia comercial parecen ir de la mano.

La compañía opera en Río Negro, Neuquén y Mendoza, y además avanza en el desarrollo de recursos no convencionales junto a Vista y a Unconventional Resources S.A. (URSA), aunque ese frente todavía está en etapa de planes piloto para 2027 y 2029.