GeoPark anunció la adquisición del 100% de los activos de exploración y producción de Frontera Energy en Colombia, en una operación valuada en USD 375 millones más un pago contingente de USD 25 millones. La transacción representa un punto de inflexión en la estrategia regional de la compañía.
La operación, comunicada oficialmente desde Bogotá, posiciona a GeoPark como el mayor operador privado de petróleo y gas en Colombia y fortalece su plataforma de crecimiento en América Latina. Además, refuerza su capacidad financiera para sostener e impulsar sus inversiones en Vaca Muerta.
El acuerdo no incluye la compra de la sociedad holding canadiense de Frontera ni sus activos en Guyana o infraestructura, sino exclusivamente su portafolio de exploración y producción en territorio colombiano. De esta manera, GeoPark enfoca su estrategia en activos de alta productividad y sinergia operativa.
La transacción tiene como fecha efectiva el 1 de enero de 2026 y está sujeta a las aprobaciones regulatorias correspondientes. Será financiada mediante caja disponible y líneas de financiamiento comprometidas, sin emisión de nuevas acciones.
Según informó la compañía, esta adquisición permitirá duplicar su producción y reservas, mejorar su generación de flujo de caja y consolidar una plataforma regional más resiliente frente a los ciclos del mercado energético.

Una plataforma regional más fuerte y con foco en el crecimiento
Con esta operación, GeoPark busca consolidar una estructura regional integrada entre Colombia y Argentina, combinando activos maduros, oportunidades exploratorias y una gestión disciplinada del capital. El objetivo central es crear valor sostenible a largo plazo.
Felipe Bayón, CEO de la compañía, destacó que el acuerdo es el resultado de un proceso de diálogo de más de un año con Frontera Energy. Según explicó, la incorporación de estos activos posiciona a GeoPark como el mayor operador privado del país y fortalece su perfil financiero.
Uno de los ejes estratégicos es el desarrollo integral de campos como Quifa y otros bloques en la cuenca de los Llanos. La empresa apunta a extender la vida productiva de estos activos, moderar su declinación natural y maximizar la recuperación de reservas.
GeoPark cuenta con una amplia experiencia en Colombia, con más de dos décadas de presencia en el país. Este conocimiento operativo, sumado a relaciones consolidadas con comunidades, reguladores y contratistas, es clave para garantizar una integración eficiente.
La compañía anticipa un incremento sostenido en la actividad de perforación, reacondicionamiento de pozos, ampliación de instalaciones y proyectos de gestión hídrica. Estas inversiones impactarán en el empleo local, las regalías y la recaudación fiscal.
En términos productivos, se espera que la producción pro forma supere los 90.000 barriles equivalentes por día hacia 2028. A su vez, el EBITDA proyectado ronda los USD 950 millones, casi el doble de las estimaciones previas como empresa independiente.
La mayor escala permitirá reducir el punto de equilibrio en efectivo en aproximadamente USD 8 por barril, fortaleciendo la resiliencia financiera ante escenarios de precios volátiles.

Impacto financiero, reservas y sinergias operativas
Uno de los principales beneficios de la operación es el crecimiento transformacional de las reservas. La adquisición incorpora cerca de 99 millones de barriles equivalentes en reservas 1P y 147 millones en reservas 2P certificadas.
Con esta incorporación, GeoPark más que duplica su base consolidada de reservas, mejorando la visibilidad de sus flujos de caja de largo plazo y respaldando una agenda de desarrollo sostenida.
Desde el punto de vista de la valuación, el precio de entrada resulta atractivo. La operación implica múltiplos de aproximadamente USD 6,1 por barril en reservas 1P y USD 4,1 en reservas 2P, además de un EV/EBITDA estimado en 2,0 veces.
Estas métricas se ubican por debajo de los múltiplos de mercado de GeoPark, lo que genera una creación inmediata de valor para los accionistas. Además, no contemplan sinergias futuras ni potenciales descubrimientos.
En materia de balance, la compañía proyecta un apalancamiento neto cercano a 2,0 veces EBITDA en 2026, con una reducción progresiva hasta 1,4 veces en 2028 y por debajo de 1,0 en el largo plazo.
La transacción incluye la asunción de deuda por USD 310 millones y obligaciones vinculadas a una facilidad de prepago. En conjunto, el valor empresarial estimado ronda los USD 600 millones.
En paralelo, se espera que la integración genere sinergias anuales recurrentes de entre USD 30 y 50 millones a partir de 2027. Estos ahorros provendrán de optimización operativa, uso compartido de infraestructura y eficiencias administrativas.
El portafolio adquirido incluye 17 bloques en Colombia, con presencia destacada en la cuenca del Valle Inferior del Magdalena y en los Llanos. Ambos núcleos ofrecen complementariedad con los activos actuales de GeoPark.
Además, la operación incorpora proyectos ambientales y de gestión del agua, como la planta SAARA y el proyecto ProAgrollanos, que refuerzan el enfoque en sostenibilidad.

Vaca Muerta como eje central de la estrategia futura
Más allá del impacto en Colombia, uno de los principales objetivos de la operación es fortalecer la capacidad de inversión de GeoPark en Vaca Muerta. La mayor generación de caja permitirá sostener un crecimiento disciplinado en el shale argentino.
La compañía considera que el desarrollo no convencional en Argentina es una de las principales fuentes de valor futuro. Por ese motivo, busca asegurar financiamiento estable y un balance sólido para acompañar ese proceso.
La mejora en el flujo de fondos operativos permitirá acelerar proyectos, ampliar programas de perforación y profundizar alianzas estratégicas en la cuenca neuquina. Esto posiciona a GeoPark como un actor cada vez más relevante en el mercado argentino.
Asimismo, la diversificación geográfica reduce riesgos y estabiliza ingresos, un factor clave para sostener inversiones de largo plazo en entornos macroeconómicos complejos.
Desde la perspectiva corporativa, la operación consolida un modelo basado en escala, eficiencia y prudencia financiera. GeoPark apuesta a combinar activos maduros con oportunidades emergentes, manteniendo una disciplina estricta en la asignación de capital.
La empresa también destaca la opcionalidad adicional del portafolio adquirido, con potenciales incorporaciones de reservas en campos como Quifa y Cubiro, así como mayor exposición al gas natural.
En este contexto, la adquisición de los activos de Frontera no solo amplía la presencia regional de GeoPark, sino que refuerza su posicionamiento como una compañía preparada para liderar el próximo ciclo de crecimiento energético en América Latina, con Vaca Muerta como uno de sus pilares estratégicos.