Offshore: por qué un FPSO puede producir petróleo y un FSO solo almacenarlo

La industria offshore utiliza distintos sistemas flotantes para producir, almacenar y exportar hidrocarburos en alta mar. Entre los más importantes aparecen los FPSO y los FSO, dos unidades que suelen confundirse porque ambas almacenan petróleo y lo transfieren a buques lanzadera. Sin embargo, existe una diferencia operativa que cambia completamente su función dentro de un proyecto energético.

Aunque a simple vista puedan parecer similares, el nivel de complejidad de cada sistema es muy distinto. La principal diferencia radica en que el FPSO puede procesar el crudo directamente a bordo, mientras que el FSO únicamente actúa como una unidad flotante de almacenamiento y descarga de hidrocarburos ya tratados.

Esa capacidad de procesamiento convierte al FPSO en una pieza estratégica para el desarrollo de campos submarinos remotos, especialmente en aguas profundas donde construir infraestructura fija resulta demasiado costoso o técnicamente inviable. En cambio, el FSO funciona como complemento de plataformas de producción que realizan previamente la separación del petróleo.

Cómo funciona un FPSO en alta mar

El término FPSO significa Floating Production, Storage and Offloading. Se trata de una unidad flotante capaz de producir, almacenar y exportar petróleo desde un yacimiento submarino sin necesidad de instalaciones adicionales en superficie.

El fluido que sale desde un pozo submarino no es petróleo listo para exportar. En realidad, se trata de una mezcla de crudo, gas y agua de formación que debe ser separada antes de poder almacenarse o comercializarse. Esa tarea se realiza directamente dentro del FPSO mediante equipos instalados sobre cubierta.

El hidrocarburo asciende desde el fondo marino a través de tuberías flexibles conocidas como risers. Una vez dentro de la unidad, los sistemas de procesamiento separan cada componente. El gas puede reutilizarse como combustible, reinyectarse al reservorio o enviarse a tierra mediante gasoductos, mientras que el agua tratada se descarga bajo estrictas normas ambientales.

Un sistema autónomo para campos remotos

Después del procesamiento, el petróleo estabilizado se almacena en los tanques del doble casco del FPSO hasta que llega un shuttle tanker para retirarlo. Gracias a esa autonomía, la unidad puede operar de manera independiente sobre un campo submarino durante largos períodos.

La versatilidad del FPSO explica por qué es ampliamente utilizado en desarrollos offshore de Brasil, África y el Golfo de México. Su capacidad de producir y almacenar en simultáneo permite reducir infraestructura fija y acelerar proyectos en zonas alejadas de la costa.

Por su parte, el FSOFloating Storage and Offloading— cumple una función mucho más simple. Esta unidad no procesa hidrocarburos ni puede recibir directamente el fluido proveniente del pozo. Su tarea se limita exclusivamente al almacenamiento y transferencia de petróleo previamente tratado.

El rol del FSO dentro de un campo offshore

Para que un FSO pueda operar, el procesamiento debe realizarse en otra instalación. Generalmente, una plataforma fija o semisumergible separa el crudo, estabiliza el petróleo y luego lo envía al FSO para su almacenamiento temporal.

De esta manera, el FSO actúa como un gran tanque flotante que permite liberar capacidad operativa de la plataforma de producción. Cuando acumula suficiente volumen, el petróleo es transferido a un shuttle tanker encargado de llevar la carga hacia terminales de exportación o refinerías.

La diferencia entre ambos sistemas impacta directamente en los costos y en la planificación de un proyecto offshore. Mientras el FPSO funciona como una planta integral de producción flotante, el FSO opera únicamente como infraestructura logística de almacenamiento y descarga de crudo.

YPF y Eni explorarán un bloque a 200 km de las costas de Uruguay

YPF y Eni firmaron un acuerdo para explorar conjuntamente el bloque OFF-5, ubicado en aguas profundas a 200 km de la costa de Uruguay. Con una extensión aproximada de 17.000 km2 y una profundidad máxima de agua de 4.100 metros, el OFF-5 se encuentra en una zona considerada estratégica por su potencial geológico.

Estudios recientes indican similitudes con la cuenca Orange sobre el margen africano, en Namibia, donde se han realizado importantes descubrimientos de petróleo y gas. Ambos márgenes compartieron la misma evolución geológica antes de la separación continental, lo que, sumado a las similitudes observadas luego de la apertura del Atlántico, abre un importante potencial exploratorio en el Margen Americano.

“Este acuerdo con Eni nos permite dar un paso hacia la exploración offshore. Incorporamos conocimiento global y capacidades que nos posicionan para aprovechar oportunidades en una región con gran potencial, reafirmando nuestra visión de crecimiento y liderazgo en proyectos innovadores”, afirmó Horacio Marín, presidente y CEO de YPF.

Mediante el acuerdo suscrito, Eni Uruguay Ltd. adquiere una participación del 50% en el bloque OFF-5 y asumirá la operación tras el cierre de la transacción, sujeta a la aprobación de las autoridades uruguayas.

Este entendimiento refuerza el compromiso de ambas compañías con el desarrollo energético en la región y marca un paso importante en la cooperación internacional para proyectos offshore. Además, YPF y Eni firmaron recientemente un contrato para avanzar con la ingeniería de la etapa más grande del proyecto Argentina LNG, consolidando una relación estratégica que combina experiencia global y capacidades locales para impulsar el desarrollo energético en la región.

YPF y ENI, un vínculo estratégico

El avance en Uruguay se suma al trabajo conjunto que ambas compañías desarrollan en el país. El mes pasado, YPF y Eni firmaron en Buenos Aires el contrato de ingeniería de la etapa más relevante del proyecto Argentina LNG, que apunta a construir la mayor planta de licuefacción del país.

Ese documento define el diseño técnico y operativo de una iniciativa que prevé una inversión total estimada de 40.000 millones de dólares. De esa cifra, unos 25.000 millones se orientarán a la construcción de la terminal de licuefacción y la infraestructura asociada, mientras que otros 15.000 millones financiarán el desarrollo de tres bloques de gas húmedo en Vaca Muerta. El contrato representa un paso técnico previo a la Decisión Final de Inversión (FID), que se espera para el primer semestre de 2026.

El esquema de alianzas en torno al proyecto también registró un avance en noviembre, durante la feria energética ADIPEC 2025. En ese ámbito, YPF y Eni firmaron un “Framework Agreement” con XRG, el brazo internacional de inversiones energéticas de ADNOC, la petrolera de Abu Dhabi.