Medio Oriente: por qué el petróleo se desplomó y qué anticipan los inversores

El mercado internacional del petróleo vivió el miércoles una de sus jornadas más volátiles del año. Tras el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump sobre un alto el fuego de dos semanas con Irán, el precio del crudo se hundió por debajo de los US$100 por barril, sacudiendo a inversores y operadores globales en un contexto ya atravesado por fuertes tensiones geopolíticas.

El movimiento se produjo luego de que Trump afirmara que Teherán había aceptado reabrir de inmediato y de manera segura el Estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más sensibles del planeta. Por allí circula cerca del 20% del suministro mundial de petróleo, un punto crítico cuya eventual interrupción alimentó nerviosismo desde el inicio del conflicto.

Según datos de mercado, los futuros del Brent cayeron US$18,27, equivalentes a un 16,72%, ubicándose en US$91, mientras que el WTI retrocedió 18,13%, hasta US$92,47. Los precios del diésel europeo también sufrieron un derrumbe profundo de poco más del 20%, mostrando la sensibilidad de todo el complejo energético ante señales de desescalada.

Una volatilidad sin precedentes en el mercado energético

La caída inicial del Brent moderó su velocidad tras el reporte de un ataque contra el estratégico oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, pero la tendencia bajista se reanudó rápidamente. El crudo marcó un nuevo piso intradiario de US$90,40, reforzando la lectura de que los inversores estaban descontando una reducción de riesgo tras semanas de tensión extrema.

De acuerdo con el analista Giovanni Staunovo, de UBS, los operadores están priorizando la perspectiva de desescalada, lo que explica el fuerte desprendimiento de posiciones en petróleo. La tregua anunciada por Trump llegó además horas antes de su propio plazo límite para que Irán reabriera Ormuz o enfrentara ataques contra su infraestructura civil.

La situación dio un giro dramático luego de que el mandatario estadounidense publicara que se trataba de un “ceasefire de doble vía”. Irán respondió que detendría sus ataques si cesaban los bombardeos estadounidenses y que garantizaría un tránsito seguro en el estrecho durante las dos semanas de tregua.

Crown Point llega a Chubut.

Las negociaciones avanzan y el suministro podría normalizarse

Funcionarios iraníes aseguraron a Reuters que el país podría abrir el corredor marítimo de forma limitada y controlada entre jueves y viernes, previo a la reunión prevista entre representantes estadounidenses e iraníes en Pakistán. Se estima que entre 10 y 13 millones de barriles diarios quedaron retenidos detrás del Estrecho de Ormuz durante el pico del conflicto.

El analista Tamas Varga, de PVM Oil, sostuvo que la liberación del suministro debería producirse de manera gradual. Sin embargo, advirtió que la recuperación del equilibrio previo dependerá estrictamente de si el alto el fuego se transforma en un acuerdo duradero durante las negociaciones bilaterales.

En paralelo, compañías navieras buscan claridad sobre los protocolos logísticos y refinadores de distintas regiones ya solicitaron información sobre nuevas cargas disponibles, una señal de que el mercado está intentando evaluar la velocidad de normalización del comercio.

Impacto regional y advertencias sobre riesgos persistentes

La tregua no eliminó completamente el riesgo geopolítico. Varios estados del Golfo identificaron lanzamientos de misiles y drones, y emitieron advertencias a la población para refugiarse. Para el analista Vivek Dhar, del Commonwealth Bank, aún existe margen para que un “premium geopolítico” se mantenga en los precios del petróleo durante el corto y mediano plazo.

Trump afirmó que Estados Unidos recibió una propuesta iraní de 10 puntos, considerada por Washington como una base razonable para la negociación. El mandatario sostuvo que ambas partes están “bien encaminadas” hacia un entendimiento más amplio que incluya cuestiones comerciales y posibles alivios de sanciones.

En declaraciones posteriores, Trump señaló que Estados Unidos trabajará en conjunto con Irán para avanzar en una hoja de ruta que garantice un escenario de mayor estabilidad regional, una condición clave para la evolución futura del mercado energético.

Los inversores reacomodan sus estrategias tras el shock

La caída del petróleo reconfiguró en cuestión de horas las estrategias de inversores globales, que ahora buscan identificar oportunidades surgidas de la volatilidad extrema. Con la tregua en marcha y sin claridad sobre su sostenibilidad, muchos operadores optan por posiciones de más corto plazo, buscando capturar movimientos rápidos en activos desajustados por el conflicto.

Uno de los focos principales es la expectativa de un petróleo “más alto por más tiempo”. Aunque el precio retrocedió con fuerza, los futuros a seis meses se negocian alrededor de US$79, más altos que antes del conflicto. Analistas creen que incluso una tregua sostenida dejaría el crudo con un piso cercano a US$85 hacia fin de año.

Este escenario impulsó cierto optimismo entre inversores hacia compañías energéticas tradicionalmente relegadas, mientras que gigantes como Shell anticiparon mejores resultados en sus operaciones de trading.

La exploración offshore de Namibia se enfrenta a retos.

Monedas, bonos y oportunidades de arbitraje

La evolución del conflicto también repercutió en mercados cambiarios. Si el riesgo disminuye y el precio del petróleo se mantiene elevado, monedas de países productores como Canadá y Noruega podrían fortalecerse frente al dólar, según estimaciones de gestores globales.

En el mercado de deuda, la promesa de un alto el fuego provocó una fuerte caída en los rendimientos de bonos británicos y europeos. Aunque el alivio fue inmediato, algunos administradores sostienen que los rendimientos continúan demasiado altos frente a las expectativas de inflación.

La volatilidad también generó anomalías de precios entre sectores que normalmente no se mueven en conjunto. Especialistas señalan que en mercados dominados por el sentimiento, quienes detecten estas distorsiones podrían encontrar oportunidades tácticas significativas.

Paolo Rocca habló de la volatilidad global y defendió la oportunidad energética de Argentina

En medio de su disputa pública con Javier Milei, quien lo tildó de “empresario prebendario”, el CEO de Techint, Paolo Rocca, participó este lunes en un panel de la CERAWeek, la conferencia energética más influyente del mundo, donde analizó la volatilidad global y las oportunidades a largo plazo para la Argentina. Durante su intervención evitó referirse al cruce con el Presidente, y se enfocó en la estrategia corporativa ante un escenario internacional marcado por tensiones crecientes.

Rocca señaló que la compañía busca identificar sectores con una perspectiva sólida de inversión, incluso en entornos fragmentados. “La fragmentación y los conflictos pueden volverse parte intrínseca del sistema; aun así, a largo plazo veo oportunidades claras, especialmente en la producción de petróleo y la energía en Argentina, y es allí donde estamos concentrando nuestra atención e invirtiendo”, afirmó el ejecutivo, frente a una sala colmada de referentes de la industria.

La exposición tuvo lugar en el panel “Estrategia energética global: convergencia y competencia”, donde compartió escenario con el presidente de Google Cloud, Matt Renner, y el director ejecutivo adjunto de Repsol, Luis Cabra. La moderación estuvo a cargo del vicepresidente senior de S&P Global Energy, Atul Arya.

La visión de Paolo Rocca

El ejecutivo profundizó en el impacto de la fragmentación global sobre la industria de servicios y, en particular, en cómo afecta los precios y la disponibilidad de energía. Mencionó la disparidad entre el precio del gas en Europa, en comparación con Estados Unidos, Argentina u otros mercados, lo que obliga a las empresas a ampliar su capacidad operativa para sostener cadenas de suministro robustas. “A veces es necesario duplicar inversiones en distintos escenarios geográficos para garantizar nuestra capacidad de prestación”, indicó.

El CEO subrayó que la volatilidad se ha convertido en el rasgo dominante del mercado energético, lo que obliga a replantear estrategias de abastecimiento. “La fragmentación de las rutas comerciales y otros eventos disruptivos exigen un sistema capaz de responder en todos los eslabones de la cadena”, sostuvo.

Durante la primera parte de su exposición, Rocca analizó el primer año del segundo mandato de Donald Trump y sus impactos globales. Señaló que las políticas arancelarias y el giro en la estrategia de descarbonización introdujeron un nivel de incertidumbre que afecta a todo el ecosistema energético. “Esto ha debilitado a varias organizaciones globales y ha modificado por completo las reglas del juego”, remarcó.

Competitividad industrial

Rocca también se refirió a la relación entre Canadá, México y Estados Unidos, un triángulo clave para la competitividad industrial del continente. Describió un escenario de negociaciones tensas, condicionado por los cambios arancelarios impulsados por la administración estadounidense. “Todo esto deriva en mayor volatilidad e incertidumbre”, advirtió, sumando además la escalada en el conflicto en Medio Oriente.

En el cierre del panel, el titular de Techint planteó la necesidad de redefinir cómo se mide la competitividad industrial en un contexto energético globalizado. Explicó que, para una compañía con operaciones que abarcan desde el mineral de hierro hasta servicios para la industria del petróleo y el gas, cualquier falla en un eslabón compromete el resultado final. “Por eso abordamos la estrategia desde una visión integrada”, precisó.

Al referirse específicamente a las cadenas de suministro, Rocca describió los desafíos derivados de la ruptura de relaciones comerciales y la dificultad para acceder a equipos fabricados en China o a materiales críticos. “La volatilidad actual nos obliga a diseñar alternativas y nuevos caminos para garantizar la provisión de servicios. Nuestra estrategia se adapta a esta realidad”, concluyó.

Tensión en Ormuz: EE.UU. busca blindar el transporte de petróleo con seguros y fuerzas navales

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que el país ofrecerá garantías de seguro e incluso escoltas navales para asegurar el paso seguro de petroleros y otras embarcaciones a través del estrecho de Ormuz, con el objetivo de evitar una posible crisis energética derivada de la guerra con Irán. Trump comunicó el martes que la US International Development Finance Corporation (DFC) ofrecerá seguros “a un precio muy razonable” para facilitar el flujo de energía y comercio en el Golfo, y que la Marina estadounidense escoltará buques si resulta necesario.

“No importa qué suceda, Estados Unidos garantizará el FLUJO LIBRE de ENERGÍA para el MUNDO”, publicó Trump en redes sociales. El anuncio tuvo impacto inmediato en los mercados: el precio del Brent, referencia internacional del petróleo, se estabilizó en torno a 80 dólares el barril tras una jornada de volatilidad.

La decisión surge después de que los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán interrumpieran el tráfico de crudo por el estrecho de Ormuz, ruta por la que transita una quinta parte del suministro energético mundial. El conflicto provocó que los principales clubes de seguro marítimo retiraran la cobertura por riesgos de guerra para barcos que ingresen al Golfo Pérsico, incrementando drásticamente los costos para los armadores que buscan otras alternativas de cobertura.

El gobierno estadounidense busca frenar la escalada de precios del petróleo resultante del cierre virtual del estrecho, considerado un corredor estratégico para el transporte de crudo. Un aumento sostenido en los precios de los combustibles podría convertirse en un riesgo político para Trump de cara a las elecciones legislativas de noviembre.

El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró a la prensa que la administración había previsto el encarecimiento de la energía y anticipó que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el secretario de Energía, Chris Wright, anunciarán un programa de contención de precios. Trump tenía previsto reunirse con ambos funcionarios en la Casa Blanca el mismo martes para abordar el tema.

El seguro político de la DFC está diseñado para cubrir pérdidas derivadas de guerras, violencia o inestabilidad política, aunque el presidente no especificó los detalles del mecanismo. Se informó que la medida busca sostener el comercio y reducir la incertidumbre para los operadores marítimos, en un contexto donde los precios del petróleo han sufrido aumentos abruptos por las hostilidades en Oriente Medio y la interrupción de una de las rutas más vitales para el suministro energético global.

Macron pide una coalición para asegurar las vías marítimas

Emmanuel Macron solicitó este martes la creación de una coalición internacional para proteger las vías marítimas esenciales, tras el aumento de tensiones en Oriente Medio que amenazan el tráfico por el estrecho de Ormuz. La decisión llegó después de que Estados Unidos e Israel atacaran objetivos en Irán, acción que el mandatario francés desaprobó por haberse realizado fuera del marco del derecho internacional, aunque señaló a Teherán como responsable final de la situación debido a su programa militar y respaldo a milicias en la región.

Durante un discurso televisado, el presidente de Francia advirtió sobre la gravedad de la crisis surgida en el estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo mundial. Macron enfatizó que tanto el Canal de Suez como el mar Rojo se encuentran igualmente bajo amenaza. En palabras del mandatario: “La historia nunca llora a los verdugos de sus pueblos. No se echará de menos a ninguno”.

El aumento de la tensión en el estrecho de Ormuz ha suscitado preocupación internacional por las posibles repercusiones en el suministro energético global. Macron explicó que Francia ha lanzado una iniciativa para conformar una coalición que reúna medios, incluidos recursos militares, con el objetivo de restaurar y mantener la seguridad en las rutas marítimas clave para la economía mundial. Al mismo tiempo, anunció un refuerzo del dispositivo militar francés en la zona, para contribuir a la protección de estas arterias estratégicas.

La propuesta de Macron surge en un contexto de creciente hostilidad entre Irán, Estados Unidos e Israel, donde los recientes acontecimientos han incrementado el riesgo de incidentes que puedan afectar la estabilidad del transporte marítimo en una región esencial para el comercio internacional.

Conflicto entre EEUU e Irán: cómo puede cambiar el mercado petrolero y el impacto en Argentina

La creciente inestabilidad geopolítica volvió a sacudir al mercado energético global tras el recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán y el impacto de la misión “Epic Fury”. Este escenario reconfigura las expectativas sobre precios, flujos comerciales y abastecimiento de petróleo y gas en los próximos meses.

Según el análisis elaborado por la consultora Aleph Energy, el nuevo contexto de tensión regional vuelve a poner en primer plano los riesgos estructurales del sistema energético mundial, especialmente en zonas estratégicas para el comercio de hidrocarburos.

En las semanas previas al estallido del conflicto, el mercado ya mostraba señales de alerta. El precio del crudo había aumentado cerca de 10 dólares por barril, anticipando posibles interrupciones en la oferta y reforzando la volatilidad en los mercados internacionales.

Este movimiento previo reflejó la sensibilidad de los inversores ante cualquier indicio de inestabilidad en Medio Oriente, una región clave para el suministro global. Con el inicio de las acciones militares, ese escenario de incertidumbre se profundizó.

Para Argentina, el nuevo contexto abre una combinación de oportunidades y desafíos. La evolución de los precios internacionales tendrá un impacto directo sobre la balanza comercial energética y sobre las estrategias de inversión en el sector.

Las exportaciones petroleras alcanzaron un récord.

Un mercado condicionado por la geopolítica

De acuerdo con Aleph Energy, uno de los principales focos de preocupación es el rol de Irán como quinto productor mundial de petróleo, con una producción cercana a los cuatro millones de barriles diarios. Una parte relevante de ese volumen se canaliza hacia los mercados asiáticos.

Además, por el Estrecho de Hormuz circula aproximadamente un tercio del tráfico mundial de petróleo y cerca de un quinto del comercio global de gas. Cualquier interrupción en esa vía impacta de forma inmediata en los precios.

Los informes de la consultora advierten que, en escenarios de bloqueo parcial o demoras logísticas, los mercados tienden a sobrerreaccionar. Esto genera subas abruptas que no siempre responden a una escasez real, sino a expectativas y movimientos especulativos.

En este contexto, el petróleo Brent y el WTI ya habían pasado de la franja de 60 a 70 dólares por barril antes del inicio formal del conflicto. La evolución posterior dependerá del grado de afectación real sobre la infraestructura y el transporte.

En paralelo, el mercado del gas natural licuado mostraba una relativa estabilidad previa. Sin embargo, la incertidumbre sobre el tráfico marítimo y la seguridad regional introduce un nuevo factor de presión sobre las cotizaciones.

Aleph Energy también remarca que, en gas, las zonas productoras y consumidoras están más equilibradas, con Norteamérica, Rusia y Medio Oriente como grandes exportadores, y Europa y Asia como principales demandantes.

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Impacto en Argentina y perspectivas hacia 2026

Para la Argentina, el informe señala efectos diferenciados según la evolución de los precios. Si el valor del crudo se mantiene elevado, el país podría mejorar su balanza comercial energética en 2026 gracias al aumento de las exportaciones.

Antes del conflicto, el alza de 10 dólares por barril ya había incrementado en unos 1.300 millones de dólares la proyección del saldo energético, llevándolo a cerca de 10.000 millones. Con el nuevo escenario, esa cifra podría ampliarse en un monto similar.

En cambio, un aumento sostenido en el precio internacional del gas implicaría mayores costos de importación durante 2026. Esto afectaría especialmente los meses de mayor demanda, aunque también podría fortalecer proyectos de gas licuado en el largo plazo.

La consultora advierte que estos efectos combinan impactos coyunturales y estructurales. A corto plazo, predominan la volatilidad y la incertidumbre. A mediano plazo, se redefinen estrategias de abastecimiento e inversión.

En sus proyecciones, Aleph Energy subraya que el comercio mundial de GNL sigue mostrando una fuerte interdependencia regional, con Medio Oriente orientado a Asia y Estados Unidos consolidando su rol como proveedor de Europa.

Petróleo barato y ruido geopolítico: el combo que amenaza el plan de Vaca Muerta

La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela volvió a introducir un factor de incertidumbre en el mercado energético internacional. Para Juan José Carbajales, consultor y exsubsecretario de Hidrocarburos de la Nación, los efectos no serán inmediatos, pero sí relevantes para Vaca Muerta.

“Venezuela fue un gran productor de hidrocarburos, de petróleo en particular”, recordó Carbajales al analizar el contexto regional. En diálogo con Radio Con Vos, el especialista explicó que el país caribeño contaba con reservas probadas que permitían una producción sostenida, con infraestructura y mercados consolidados.

Durante años, Venezuela produjo alrededor de 3,5 millones de barriles diarios, un volumen comparable al de Brasil en la actualidad. Sin embargo, esa capacidad se fue deteriorando de manera sostenida. “Eso fue declinando, pasó después a dos millones, esto durante 15 o 20 años del chavismo”, señaló.

Según Carbajales, la combinación de la reformulación de PDVSA y el embargo internacional terminó de impactar en el nivel de actividad. “Hoy está en un poquito más de un millón [de barriles por día] o ahí rondando”, precisó, al trazar una comparación directa con la meta productiva de Argentina.

En ese marco, descartó una recuperación acelerada. “Pensar que Venezuela va a inmediatamente hacer nuevamente un gran exportador nos lleva a un mediano plazo, no vamos a ver efectos inmediatos”, afirmó.

Incertidumbre geopolítica y precios internacionales

Para Carbajales, el principal impacto en el corto plazo es la incertidumbre. “La única certeza que tenemos es que hay un conflicto geopolítico”, advirtió. Ese escenario, explicó, nunca es positivo para los mercados, ya que agrega volatilidad y dudas sobre la evolución de la oferta y los precios.

El especialista remarcó que el esquema político en Venezuela aún no está claro. “No está claro cómo va a ser el esquema político de la transición y nada de eso puede beneficiar en el corto plazo a los niveles de producción y de precios internacionales”, sostuvo.

En ese contexto, explicó que la continuidad del embargo y la falta de crecimiento productivo podrían sostener los precios en el corto plazo. Sin embargo, el panorama cambia si Venezuela logra estabilizar su producción. “Si la producción venezolana se estabiliza y puede tener un repunte, ahí sí en el mediano plazo vamos a ver otra causal de sobreoferta de crudos”, alertó.

Esa sobreoferta, según Carbajales, ya se refleja en el mercado. “Hace que sistemáticamente en los últimos años, año y medio, dos años, el precio del Brent descienda. Hoy está a menos de 60 dólares”, indicó.

Ese nivel de precios genera preocupación para Vaca Muerta. “Eso no es una buena noticia para Vaca Muerta, para los planes de inversión de las compañías”, enfatizó.

Al referirse a los costos, citó al presidente de YPF: “Dijo que el shale de Vaca Muerta, los pozos no convencionales, son rentables a 45 dólares”. No obstante, advirtió sobre las implicancias de ese umbral. “Puede ser rentable para mantener la producción, pero no para ampliar los volúmenes de inversión”.

YPF rompió una nueva marca en la perforación de Vaca Muerta.

Vaca Muerta, GNL y el riesgo de largo plazo

Carbajales advirtió que una baja de precios sostenida podría ralentizar el crecimiento de la actividad. “Si se diera esa baja del precio, los planes de inversión van a ralentizarse”, sostuvo. En ese escenario, los objetivos productivos se correrían en el tiempo. “Llegar a ese millón, millón y medio de barriles (…) ya no va a ser en el corto plazo, sino 2030”.

El impacto también alcanzaría a los proyectos de gas natural licuado. “Indirectamente los planes de exportación de GNL (…) también podrían sufrir cierta demora en los cronogramas”, explicó, en referencia a los buques licuefactores previstos para operar desde 2027.

Desde la mirada de Estados Unidos, Carbajales remarcó que el objetivo es económico. “Los recursos naturales nos tienen que servir a nuestra estrategia de América primero y a bajar los costos de los combustibles en Estados Unidos”, citó al analizar la política energética norteamericana.

Esa estrategia puede tener efectos contradictorios para Argentina. “Podrá ser una buena noticia para los consumidores (…) pero no es una buena noticia para la industria en general, que tiene planes agresivos de inversión”, advirtió.

Más allá de los precios, Carbajales puso el foco en un factor menos visible. “Algo que valoran los inversores de Argentina es que la producción no pasa por ningún estrecho”, explicó, al destacar la estabilidad logística y geopolítica del país.

Sin embargo, alertó que ese activo comienza a ponerse en duda. “Tener a la mayor potencia mundial agrediendo a un país de Sudamérica militarmente le agrega un costado que Argentina no tenía”, sostuvo.

Ese ruido regional, concluyó, puede afectar la confianza de largo plazo. “Es ponerle un signo de interrogación a algo de las pocas cosas que Argentina tenía para ofrecer” cuando sale al mundo a vender su petróleo y su gas.

Techint advierte que “con Vaca Muerta no alcanza” y pide frenar el avance de China

El Grupo Techint encendió todas las alarmas durante el ProPymes 2025. Con una mirada cruda sobre la economía global, los directivos del conglomerado industrial advirtieron que Argentina enfrenta una amenaza estructural: el avance de las importaciones chinas en un mundo que se está cerrando aceleradamente.

El diagnóstico fue unánime. Tanto Paolo Rocca como los ejecutivos Javier Martínez Álvarez y Martín Berardi remarcaron que el país no puede confiar exclusivamente en su capacidad energética. En ese sentido, lanzaron la frase que marcó el encuentro: “Con Vaca Muerta no alcanza”. El potencial petrolero y gasífero es clave, pero insuficiente para generar empleo masivo y desarrollo sostenible.

Los expositores plantearon que la Argentina deberá definir con urgencia una estrategia para proteger su estructura industrial y aprovechar la reconfiguración global de cadenas de valor, especialmente ante el nuevo choque comercial entre Occidente y China.

La advertencia de Techint: la industria argentina enfrenta un “peligro existencial” por China

Javier Martínez Álvarez, vicepresidente institucional del Grupo Techint, fue categórico al describir el nuevo escenario mundial. Explicó que las tensiones geopolíticas llevaron a Estados Unidos, Canadá, México y Europa a aplicar aranceles del 50% y hasta 100% contra productos chinos, en niveles no registrados desde la década del ’60.

Según su análisis, China dejó de impulsar su economía a través del sector inmobiliario y volcó ese poder hacia la manufactura. Ese giro produjo un enorme exceso de capacidad que ahora busca colocar en mercados abiertos como el argentino. El resultado es una lluvia de bienes industriales a precios imposibles de igualar.

El impacto ya se siente. Argentina acumula un déficit de 16.000 millones de dólares con China en manufacturas industriales. A su vez, las importaciones de acero indirecto —embutidas en productos terminados como electrodomésticos, silos o estructuras metálicas— se duplicaron frente al período 2017-2019. La participación china en ese segmento pasó del 18% al 32%.

Martín Berardi, presidente ejecutivo de Ternium Argentina, calificó este fenómeno como un proceso de “primarización acelerada” del continente. Si América Latina no actúa, advirtió, terminará reducida a proveer recursos naturales mientras pierde densidad industrial.

“Con Vaca Muerta no alcanza”: por qué la energía no puede sostener el desarrollo

El segundo mensaje estructural del ProPymes 2025 estuvo centrado en la matriz exportadora argentina. Martínez Álvarez detalló que el país apenas exporta 1.000 dólares per cápita en recursos naturales, frente a los 7.000 de Canadá y los 14.000 de Australia. Aun con un horizonte optimista —oleoducto VMOS funcionando, minería expandida y Vaca Muerta en máxima capacidad— ese número subiría solo a 2.000 dólares en 2030.

Berardi reforzó la conclusión: esa cifra no es suficiente para sostener un país con 47 millones de habitantes ni para generar empleo formal de calidad. La riqueza del subsuelo puede mejorar la balanza comercial, pero no construye por sí sola un entramado industrial capaz de absorber mano de obra.

De allí surgió el planteo central del evento: Argentina necesita una estrategia industrial alineada con Occidente, con defensa comercial activa contra las prácticas de dumping de China y con una estructura impositiva y laboral modernizada.

Un mundo en guerra comercial y una oportunidad para la industria argentina

Los ejecutivos del Grupo Techint destacaron que, mientras China se consolida como el 35% de la manufactura global, Estados Unidos busca proveedores alternativos para abastecer a su industria. El cierre del mercado norteamericano al gigante asiático abre una ventana inédita para países que puedan integrarse confiablemente en cadenas de suministro occidentales.

Martínez Álvarez sostuvo que Argentina debe abandonar la “inocencia estratégica” y definir con claridad su inserción internacional. Según su visión, elegir a China como socio implica primarizar la economía, mientras que Estados Unidos ofrece la posibilidad de reconstruir la industria local.

En energía, descartó la idea de que ambos países compitan directamente con Argentina. Recordó que el petróleo es un commodity y que, en el caso del gas, el país puede convertirse en un proveedor seguro para Europa ante la inestabilidad de Rusia y Medio Oriente.

Sin embargo, remarcó que esta oportunidad podría perderse si las importaciones desleales erosionan la capacidad productiva local antes de que la economía esté en condiciones de integrarse competitivamente al mundo.

El rebote económico, las tensiones de precios y la amenaza importadora

Berardi ofreció un panorama detallado del mercado interno. En 2024, el consumo de acero cayó 32%, y aunque se espera un rebote para 2025 y 2026, todavía está lejos de una fase real de crecimiento. La construcción —clave para la demanda de productos largos— aún arrastra una caída del 49%.

En paralelo, las importaciones de acero embutido siguen creciendo, presionadas por la competencia china. Para Techint, este choque podría poner en riesgo miles de empleos y la viabilidad de proveedores nacionales que forman parte de la cadena ProPymes.

La conclusión fue directa: si Argentina no aplica medidas defensivas similares a las de Estados Unidos y Europa, la industria quedará expuesta a una competencia imposible de sostener.

El aporte de Vaca Muerta y la visión de Tecpetrol

Ricardo Markous, CEO de Tecpetrol, reforzó la visión del sector energético. Proyectó que Argentina podría alcanzar un millón de barriles por día en dos años y 1,5 millones hacia 2030, apoyado en yacimientos como Los Toldos II Este.

Sin embargo, también coincidió en que el país debe prepararse para escenarios de precios bajos y trabajar en innovación permanente. “El escenario es complejo. Vamos a tener que trabajar para ser competitivos”, afirmó durante el encuentro.

Markous proyectó que, si se concretan los planes de GNL, la balanza comercial energética podría superar los 30.000 millones de dólares en 2035. Pero advirtió que el desafío es no quedarse en los récords de exportación, sino construir un entramado industrial sostenible.