Venezuela concreta su primera exportación de GLP

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó este domingo la salida del país del buque que transporta la primera carga de gas licuado de petróleo (GLP) con destino al exterior. El anuncio se produce dos semanas después de que la funcionaria comunicara la firma de un acuerdo de comercialización, sin brindar mayores detalles.

“Orgullosa de compartir este momento: zarpó desde Venezuela el buque Chrysopigi Lady con el primer cargamento de gas licuado de petróleo”, expresó Rodríguez a través de su canal de Telegram. Sin embargo, no precisó cuál será el país receptor de esta primera exportación.

La dirigente chavista destacó que, junto a los trabajadores de la estatal PDVSA, el país alcanzó un hito histórico al concretar por primera vez la exportación de este tipo de combustible. Según indicó, se trata de un paso relevante para el fortalecimiento del sector energético nacional.

El pasado 16 de enero, Rodríguez había anunciado la firma de un contrato que habilita a Venezuela a exportar gas licuado de petróleo por primera vez en su historia. En esa oportunidad, tampoco especificó la duración del acuerdo ni la identidad de la contraparte.

Desde hace varios meses, el Gobierno venezolano venía adelantando gestiones para avanzar en la exportación de gas, pese a las sanciones impuestas por Estados Unidos a la industria petrolera en 2019, que limitaron el acceso del país a los mercados internacionales.

En paralelo, el jueves pasado la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad una reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, impulsada por Rodríguez, con el objetivo de promover la inversión privada y extranjera en el sector energético.

La iniciativa legislativa se da en un contexto internacional marcado por el interés del presidente estadounidense, Donald Trump, en reactivar la infraestructura energética venezolana. Tras los cambios aprobados, se habilita la participación privada en actividades primarias como exploración, extracción, transporte y almacenamiento.

Además, la reforma contempla mecanismos alternativos para la resolución de conflictos, incluyendo instancias de mediación y arbitraje, lo que busca ofrecer mayor seguridad jurídica a los inversores.

Rodríguez presentó el proyecto días después del operativo militar en el que Estados Unidos capturó al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y luego de que Trump afirmara que la comercialización del petróleo venezolano se realizará bajo supervisión estadounidense, tras un acuerdo bilateral por 500 millones de dólares.

Halliburton se prepara para un posible regreso al mercado venezolano

Halliburton superó las estimaciones de los analistas en su beneficio del cuarto trimestre de 2025, impulsada por una sólida demanda de sus servicios y equipos en mercados internacionales.

La empresa con sede en Houston informó un beneficio ajustado de 69 centavos por acción para el trimestre cerrado el 31 de diciembre. Se ubicó por encima de los 55 centavos esperados por el mercado. Al mismo tiempo, reportó unos ingresos de 5,700 millones de dólares, también superiores a las previsiones.

El crecimiento internacional fue un motor clave: los ingresos provenientes de fuera de Norteamérica aumentaron gracias a mayores ventas de herramientas de completación en Brasil, el Mar del Norte y el Caribe, junto con fuertes ventas de software en México.

Asimismo, el incremento de la actividad de pozos en África y la estimulación en Angola contribuyeron a los resultados positivos.

En contraste, la actividad en Norteamérica se mantuvo relativamente estancada, con ingresos de 2,2 mil millones de dólares y expectativas de un descenso de un solo dígito en 2026 debido a la baja en la actividad de perforación y servicios en esa región.

Tras presentar resultados, las acciones de Halliburton registraron un alza significativa, reflejando la confianza de los inversionistas en la fortaleza de su negocio internacional y en su capacidad operativa global.

Un foco de atención clave para la compañía es su posible reingreso al mercado venezolano. Halliburton ha señalado que está lista para regresar a Venezuela “rápido” una vez que se resuelvan los términos comerciales y legales, incluida la certeza de pago, y que podría mover equipos con agilidad para retomar operaciones. Este interés se produce en un contexto más amplio de conversaciones entre empresas energéticas y autoridades estadounidenses sobre inversiones en Venezuela tras recientes cambios políticos.

La compañía destacó que, aunque el mercado venezolano es actualmente más pequeño que el que representaba hace una década, existe un alto interés por parte de clientes en contar con sus servicios. El director ejecutivo, Jeff Miller, afirmó que están evaluando cómo y dónde empezarían las operaciones en el país sudamericano, subrayando la potencial rapidez de su despliegue una vez obtenido el marco regulatorio y comercial adecuado.

Con estos resultados, Halliburton inicia 2026 con expectativas de estabilidad en sus ingresos internacionales, aunque anticipa desafíos en Norteamérica, y con la mirada puesta en nuevas oportunidades de crecimiento global, incluida una posible reentrada al mercado venezolano.

La oportunidad que Vaca Muerta puede perder si no aprende del colapso venezolano

La reciente captura de Nicolás Maduro no provocó un shock en el mercado petrolero internacional. El precio del Brent se mantuvo cerca de los USD 60 por barril, confirmando que Venezuela ya no influye en la oferta global. Para el análisis energético, este dato es más relevante que cualquier interpretación política o diplomática del acontecimiento. Vaca Muerta en el horizonte.

Según explicó Gustavo Pérego, director de ABECEB, “el problema venezolano no es de reservas, sino de instituciones”. La afirmación resume dos décadas de deterioro estructural. Venezuela posee una de las mayores dotaciones de crudo del planeta, pero carece del marco económico y jurídico necesario para transformarlas en producción sostenible.

El mercado absorbió la noticia sin sobresaltos porque ya no espera una recuperación rápida del petróleo venezolano. Washington, de hecho, dejó claro que la operación no implicaba un cambio de régimen inmediato. La lógica dominante es ordenar el tablero geopolítico, sin apostar a una reinserción acelerada del crudo caribeño.

El perfil del petróleo venezolano también explica parte del problema. La mayor parte proviene de la Faja del Orinoco, con crudos extra pesados y alto contenido de azufre. “Es petróleo caro de producir, caro de transportar y caro de refinar”, señaló Pérego, subrayando su desventaja frente a otros crudos pesados del continente.

A esa dificultad técnica se suma el colapso institucional. PDVSA perdió infraestructura, talento y credibilidad. “Recuperar los niveles de producción de los noventa no es un problema técnico, sino financiero e institucional”, advirtió Pérego, quien estimó inversiones necesarias entre USD 80.000 y 100.000 millones en más de una década.

Rubén Zárate analizó la intervención de Estados Unidos en Venezuela y afirmó que el conflicto revela una disputa global por energía, rutas estratégicas y control del petróleo pesado.

Guyana, el espejo que incomoda

El contraste regional resulta inevitable. Mientras Venezuela se estanca, Guyana avanza con reglas claras, contratos estables y seguridad jurídica. El resultado es una producción offshore que crece con rapidez y costos competitivos. Para los inversores, Guyana se convirtió en el verdadero motor incremental de oferta en el hemisferio occidental.

Pérego remarcó que el mercado no castiga la geología, sino la incertidumbre. “Sin protección de la propiedad privada y respeto contractual, Venezuela seguirá siendo una potencia petrolera en los papeles, pero irrelevante en los flujos reales”, sostuvo. Esa frase resume el drama estructural del país caribeño.

En este escenario, la captura de Maduro no revaloriza al petróleo venezolano. Por el contrario, refuerza la percepción de que, sin un cambio jurídico profundo, el capital internacional no regresará. Las grandes compañías priorizan previsibilidad, acceso financiero y reglas de largo plazo por sobre cualquier promesa política.

La consecuencia es directa: el capital que no va a Venezuela busca otros destinos. Shale norteamericano, Brasil offshore, Guyana y, potencialmente, Argentina aparecen como alternativas. La competencia por inversiones energéticas ya no se define solo por reservas, sino por credibilidad institucional.

Vaca Muerta, en ese contexto, juega en otra liga. Produce crudos medianos y livianos, más fáciles de refinar, con costos en descenso y curvas de aprendizaje consolidadas. Además, compite en un sistema global donde cada proyecto es evaluado bajo la misma vara macroeconómica y regulatoria.

Vaca Muerta y la mirada sobre la reforma laboral.

Lecciones para Vaca Muerta

Para Pérego, la ventana de oportunidad argentina no se abre porque Venezuela caiga, sino porque no puede volver sin reformarse. “Si la transición venezolana no redefine sus instituciones, el capital no regresará”, advirtió. Y ese capital, inevitablemente, buscará alternativas más previsibles.

Sin embargo, la oportunidad para Vaca Muerta no es automática. El caso venezolano demuestra que las reservas no alcanzan. Argentina puede tener uno de los mejores shales del mundo, pero sin seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y reglas claras de salida, el desarrollo energético pierde atractivo para el capital internacional.

“La discusión no es geológica, es institucional”, enfatizó Pérego. La frase condensa la enseñanza central. El petróleo no fluye hacia donde hay más recursos, sino hacia donde existen más reglas. La competitividad energética ya no depende solo del subsuelo, sino del marco legal que lo rodea.

Venezuela confirma que el siglo XXI no premia al que tiene petróleo, sino al que sabe organizarlo. La producción energética moderna exige contratos confiables, financiamiento internacional, integración logística y previsibilidad macroeconómica. Sin esos elementos, incluso los mayores reservorios quedan atrapados en el potencial.

Para Vaca Muerta, la lección es clara. Argentina puede transformarse en un proveedor relevante de crudo y gas, pero solo si entiende que el verdadero upstream comienza en el derecho y no en la roca. El desafío no es perforar más, sino construir confianza.

En síntesis, el colapso venezolano no altera el equilibrio petrolero global, pero sí ilumina el camino. Vaca Muerta tiene la oportunidad de aprender de ese error histórico. El futuro energético argentino dependerá menos de su geología que de su capacidad para garantizar reglas, contratos y estabilidad.

De los BRICS al petróleo pesado: la batalla global que se juega en Venezuela

La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela sacudió el plano geopolítico. El mundo sumó más incertidumbre y los escenarios se reconfiguran aceleradamente. Rubén Zarate, presidente del Ente Comodoro Conocimiento, sostuvo que Estados Unidos sigue siendo “la potencia con mayor poder militar de la Tierra”, pero advirtió que en términos productivos perdió capacidad frente a China, India y otros países emergentes. Para él, esa pérdida explica por qué hoy Washington recurre principalmente a su fuerza militar como herramienta geopolítica, socavando el derecho internacional.

En diálogo con eolomedia, Zarate afirmó que el mundo atraviesa “la crisis terminal de la globalización” y el agotamiento del modelo surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Según describió, el multipolarismo emergente pone en crisis el hegemonismo unilateral que Estados Unidos sostuvo durante décadas.

“Estados Unidos ha decidido acelerar los procesos para terminar definitivamente con la globalización y sus institutiones e iniciar un nuevo proceso en el cual el unilateralismo tome posiciones estratégicas en el mundo”, explicó Zárate, al analizar el trasfondo político y económico de la intervención en Venezuela.

En ese marco, señaló que la ofensiva no se limita a Venezuela. También mencionó el control del Canal de Panamá, el estrecho de Ormuz, el Mar Rojo y el Mar del Norte como parte de una estrategia orientada a dominar rutas logísticas y cadenas de suministro globales, las menciones de Trump sobre Groenlandia se deben leer en ese registro.

Para Zárate, lo que se observa es “un inicio de desestructuración de los organismos de la globalización, como la ONU, entre otros organismos de la diplomacia internacional y de redefinición como la OTAN y otros acuerdos de defensa y seguridad”, que hasta ahora regulaban el sistema internacional. Esa ruptura marca, según afirmó, una nueva etapa en la disputa por el poder global.

El analista advirtió que, para comprender lo que desencadena el conflicto, es necesario bajar del plano político general al nivel de los procesos productivos reales. “Hay que mirar los detalles que hacen a la economía concreta”, afirmó, antes de introducir el factor clave: el petróleo pesado.

El talón de Aquiles de Estados Unidos

Zárate explicó que Estados Unidos posee 138 refinerías, de las cuales el 70% procesa petróleo pesado. “Fueron creadas en los años 50 para usar petróleo pesado y no pueden convertirse rápidamente al petróleo liviano del shale oil que empezó a ser abundante en EEUU”, detalló.

Según indicó, esa limitación técnica genera una paradoja: Estados Unidos exporta petróleo liviano, pero necesita importar petróleo pesado para sostener su sistema de refinación y petroquímica, que es lo que sostiene su industria y funcionamiento como sociedad. “El tiempo de transformación de esas destilerías es muy largo y muy costoso, al menos para las urgencias políticas de Trump”, remarcó.

Canadá (22%), Corea del Sur (8%) y México (7%) son los tres principales proveedores de ese crudo. Sin embargo, Zárate recordó que las políticas arancelarias de Trump trastocaron los precios y encarecieron esas importaciones. “Estados Unidos tiene que importar ocho millones y medio de barriles diarios de petróleo pesado”, subrayó.

Ese escenario, sostuvo, dejó expuesto “un talón de Aquiles” en la política energética estadounidense. La necesidad material de crudo pesado se transformó en un problema estructural para su economía real, poniendo en jaque toda la estrategia de Trump de incrementar la producción, salarios y empleos, con una agresiva política de aranceles.

Frente a esa limitación, Zárate afirmó que la vía más directa que encontró Estados Unidos fue apropiarse del petróleo venezolano. “La manera más directa que encuentra es literalmente robárselo, sacárselo por fuera del derecho internacional. A eso es lo que asistimos estos días”, sostuvo.

Según explicó, Washington anunció la captura de cincuenta millones de barriles venezolanos a un precio inferior al internacional. “Eso va a provocar una baja del costo interno de producción de combustibles y energía en Estados Unidos, abaratando excepcionalemente toda la cadena de valor dominada por ellos”, indicó.

Crecen las exportaciones de crudo de Venezuela.

Petróleo, logística y poder

Zárate afirmó que la decisión de secuestrar a Marduro “no tiene que ver con la democracia, tiene que ver con el petróleo”. Y agregó que Venezuela se convierte en un proveedor inmediato de crudo pesado para sostener la industria estadounidense.

El conflicto, según describió, combina una razón global de mediano y largo plazo y una razón coyuntural, de cortísimo plazo. La primera es la disputa entre el unilateralismo hegemónico sostenido por EEUU y el multipolarismo emergente de los BRICS. La segunda es la necesidad concreta de petróleo pesado para la industria petroquímica.

Zárate también advirtió sobre Groenlandia como territorio estratégico. Explicó que el derretimiento del Ártico cambia las rutas logísticas y reduce drásticamente los tiempos de navegación entre Asia y Medio Oriente. Hay que agregarle a eso que se han encontrado riquezas minerales muy importantes, incluido minerales de tierras raras, vitales para las industrias de alta tecnología y fuente de competencia en todo el mundo.

“Eso cambia absolutamente las cadenas de suministro, los accesos a las materias primas y los mercados”, afirmó, al remarcar que la logística y el suministro de recursos estratégicos se convirtió en un factor central de la geopolítica contemporánea.

En ese marco, también sostuvo que no hay que perder de vista la demanda creciente de energía, indispensable para el desarrollo de la inteligencia artificial, la automatización y la robótica. “La economía del conocimiento no se da en el vacío, se da con hardware, con almacenamiento de datos y con muchísima energía”, señaló.

Zárate recordó que Venezuela no es solo petróleo. “Es también coltán y otros minerales estratégicos para la industria electrónica”, explicó, al vincular la intervención con la disputa por insumos clave para la tecnología.

Para el titular de Comodoro Conocimiento, la ofensiva sobre Venezuela marca “la primera batalla formal y material entre el unilateralismo hegemónico que pretende EEUU y el multipolarismo emergente que combina una decena de países, entre ellos China, Rusia, Brasil, India, etc”. Una batalla que, según advirtió, continuará en otros territorios y con otros recursos estratégicos.

Horacio Marín: “Nos preparamos para un escenario de precios más bajos”

YPF avanza con una estrategia diseñada para atravesar un contexto internacional incierto, marcado por la volatilidad del precio del petróleo y los cambios geopolíticos que pueden alterar el equilibrio del mercado energético. Así lo dejó en claro su presidente y CEO, Horacio Marín, en diálogo con El Cronista.

Lejos de transmitir preocupación, Marín sostuvo que la compañía de mayoría estatal trabaja con supuestos conservadores y márgenes de seguridad que le permiten sostener su plan de inversiones aun con precios del crudo por debajo de los niveles actuales.

Nos preparamos para un escenario de precios más bajos”, afirmó el ejecutivo, al explicar cómo YPF construye su presupuesto y toma decisiones de largo plazo sin quedar atrapada en la coyuntura.

La referencia no es menor. En un contexto donde distintos analistas internacionales proyectan presiones bajistas sobre el precio del petróleo, YPF decidió anticiparse y ajustar su estructura financiera para no comprometer su hoja de ruta.

Según explicó Marín, el precio que utiliza la compañía para planificar sus números surge de un promedio de estimaciones internacionales. “Tomamos un precio de 63 dólares porque usamos el promedio de consultoras internacionales”, señaló.

Ese valor funciona como base, pero no como un límite rígido. El CEO dejó en claro que una eventual baja adicional no alteraría de forma sustancial el rumbo de la empresa.

Si el petróleo está a 55 dólares, no nos cambia mucho el escenario”, afirmó, al remarcar que YPF ya conoce con precisión el impacto que cada variación del crudo tiene sobre su resultado operativo.

YPF logró un nuevo récord en Vaca Muerta.

Un presupuesto defensivo y foco en el largo plazo

Uno de los puntos centrales del mensaje de Marín fue la preparación interna de YPF frente a un ciclo de precios más bajos. El ejecutivo explicó que la empresa mide con detalle la sensibilidad de sus números ante cada movimiento del barril.

Por cada 10 dólares que baja el petróleo, nosotros ya sabemos cuánto se mueve el EBITDA”, sostuvo. Esa información, remarcó, permite tomar decisiones anticipadas y evitar sobresaltos.

En ese marco, YPF avanzó con operaciones que funcionan como un colchón financiero. Marín explicó que algunas desinversiones y ventas de activos se pensaron también como una forma de proteger el balance frente a un contexto adverso.

Nos sirve como colchón para un año que pueda tener bajos precios”, explicó, al referirse a esas decisiones estratégicas.

El CEO insistió en que la clave está en no sobrerreaccionar ante el corto plazo. Para Marín, la industria petrolera se define por ciclos largos y no por movimientos coyunturales.

El desarrollo no se define por el ruido coyuntural del precio”, afirmó, al defender la lógica de inversión sostenida en Vaca Muerta.

Desde su mirada, incluso si el mercado atraviesa una etapa de debilidad, el escenario de mediano y largo plazo sigue siendo favorable. “En 2030 y 2031 va a haber un gap grande entre oferta y demanda que debería llevar a precios altos tanto en petróleo como en gas”, anticipó.

Ese desbalance, explicó, es el que justifica continuar con proyectos de gran escala, aun cuando el contexto actual muestre señales de enfriamiento.

Venezuela, el factor geopolítico y la comparación con Vaca Muerta

Uno de los interrogantes que sobrevuelan al mercado es el posible impacto de Venezuela en la oferta global, en caso de un cambio político que facilite su regreso pleno como exportador de crudo. Marín abordó el tema con cautela y relativizó su efecto inmediato.

Puede presionar el precio, pero más por expectativa que por realidad”, señaló, al analizar el posible retorno de Venezuela al mercado internacional.

El CEO de YPF habló desde la experiencia personal. “Yo trabajé en Venezuela antes de venir acá y la verdad que está muy dejada y lleva su tiempo reconstruirla”, afirmó.

Marín explicó que no se trata solo de decisiones políticas, sino de limitaciones técnicas y operativas. En ese punto, comparó el crudo venezolano con el potencial argentino.

La Faja del Orinoco tiene 10 grados API, es más pesado que el agua”, describió. Ese tipo de petróleo, explicó, implica mayores costos y complejidades operativas.

Tiene mucho costo operativo y necesita mucha inversión”, agregó, al remarcar que la recuperación de la producción venezolana no sería inmediata.

Frente a ese escenario, dejó una frase que resume su visión comparativa: “No sé si Vaca Muerta no es mejor que la Faja del Orinoco”.

La estrategia de Marín

Para el pope de la empresa de mayoría estatal, aun cuando Venezuela logre recuperar parte de su producción, su aporte será gradual. “Será otro lugar del mundo que ayudará a cubrir el gap, pero no de manera inmediata”, sostuvo.

En ese contexto, Vaca Muerta aparece como una ventaja competitiva clara para la Argentina, tanto por calidad del recurso como por la escala de las inversiones ya en marcha.

El mensaje de Marín combina prudencia y ambición. Por un lado, YPF se prepara para atravesar un escenario de precios más bajos sin alterar su equilibrio financiero. Por otro, sostiene una visión de crecimiento basada en el potencial exportador del país.

La clave, según el CEO, es sostener una mirada de largo plazo y evitar decisiones defensivas que frenen el desarrollo. “Las compañías grandes miran el largo plazo, miran la robustez del proyecto”, remarcó.

Petróleo barato y ruido geopolítico: el combo que amenaza el plan de Vaca Muerta

La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela volvió a introducir un factor de incertidumbre en el mercado energético internacional. Para Juan José Carbajales, consultor y exsubsecretario de Hidrocarburos de la Nación, los efectos no serán inmediatos, pero sí relevantes para Vaca Muerta.

“Venezuela fue un gran productor de hidrocarburos, de petróleo en particular”, recordó Carbajales al analizar el contexto regional. En diálogo con Radio Con Vos, el especialista explicó que el país caribeño contaba con reservas probadas que permitían una producción sostenida, con infraestructura y mercados consolidados.

Durante años, Venezuela produjo alrededor de 3,5 millones de barriles diarios, un volumen comparable al de Brasil en la actualidad. Sin embargo, esa capacidad se fue deteriorando de manera sostenida. “Eso fue declinando, pasó después a dos millones, esto durante 15 o 20 años del chavismo”, señaló.

Según Carbajales, la combinación de la reformulación de PDVSA y el embargo internacional terminó de impactar en el nivel de actividad. “Hoy está en un poquito más de un millón [de barriles por día] o ahí rondando”, precisó, al trazar una comparación directa con la meta productiva de Argentina.

En ese marco, descartó una recuperación acelerada. “Pensar que Venezuela va a inmediatamente hacer nuevamente un gran exportador nos lleva a un mediano plazo, no vamos a ver efectos inmediatos”, afirmó.

Incertidumbre geopolítica y precios internacionales

Para Carbajales, el principal impacto en el corto plazo es la incertidumbre. “La única certeza que tenemos es que hay un conflicto geopolítico”, advirtió. Ese escenario, explicó, nunca es positivo para los mercados, ya que agrega volatilidad y dudas sobre la evolución de la oferta y los precios.

El especialista remarcó que el esquema político en Venezuela aún no está claro. “No está claro cómo va a ser el esquema político de la transición y nada de eso puede beneficiar en el corto plazo a los niveles de producción y de precios internacionales”, sostuvo.

En ese contexto, explicó que la continuidad del embargo y la falta de crecimiento productivo podrían sostener los precios en el corto plazo. Sin embargo, el panorama cambia si Venezuela logra estabilizar su producción. “Si la producción venezolana se estabiliza y puede tener un repunte, ahí sí en el mediano plazo vamos a ver otra causal de sobreoferta de crudos”, alertó.

Esa sobreoferta, según Carbajales, ya se refleja en el mercado. “Hace que sistemáticamente en los últimos años, año y medio, dos años, el precio del Brent descienda. Hoy está a menos de 60 dólares”, indicó.

Ese nivel de precios genera preocupación para Vaca Muerta. “Eso no es una buena noticia para Vaca Muerta, para los planes de inversión de las compañías”, enfatizó.

Al referirse a los costos, citó al presidente de YPF: “Dijo que el shale de Vaca Muerta, los pozos no convencionales, son rentables a 45 dólares”. No obstante, advirtió sobre las implicancias de ese umbral. “Puede ser rentable para mantener la producción, pero no para ampliar los volúmenes de inversión”.

YPF rompió una nueva marca en la perforación de Vaca Muerta.

Vaca Muerta, GNL y el riesgo de largo plazo

Carbajales advirtió que una baja de precios sostenida podría ralentizar el crecimiento de la actividad. “Si se diera esa baja del precio, los planes de inversión van a ralentizarse”, sostuvo. En ese escenario, los objetivos productivos se correrían en el tiempo. “Llegar a ese millón, millón y medio de barriles (…) ya no va a ser en el corto plazo, sino 2030”.

El impacto también alcanzaría a los proyectos de gas natural licuado. “Indirectamente los planes de exportación de GNL (…) también podrían sufrir cierta demora en los cronogramas”, explicó, en referencia a los buques licuefactores previstos para operar desde 2027.

Desde la mirada de Estados Unidos, Carbajales remarcó que el objetivo es económico. “Los recursos naturales nos tienen que servir a nuestra estrategia de América primero y a bajar los costos de los combustibles en Estados Unidos”, citó al analizar la política energética norteamericana.

Esa estrategia puede tener efectos contradictorios para Argentina. “Podrá ser una buena noticia para los consumidores (…) pero no es una buena noticia para la industria en general, que tiene planes agresivos de inversión”, advirtió.

Más allá de los precios, Carbajales puso el foco en un factor menos visible. “Algo que valoran los inversores de Argentina es que la producción no pasa por ningún estrecho”, explicó, al destacar la estabilidad logística y geopolítica del país.

Sin embargo, alertó que ese activo comienza a ponerse en duda. “Tener a la mayor potencia mundial agrediendo a un país de Sudamérica militarmente le agrega un costado que Argentina no tenía”, sostuvo.

Ese ruido regional, concluyó, puede afectar la confianza de largo plazo. “Es ponerle un signo de interrogación a algo de las pocas cosas que Argentina tenía para ofrecer” cuando sale al mundo a vender su petróleo y su gas.

China instala en Venezuela la primera plataforma petrolera flotante de Sudamérica

La industria energética latinoamericana acaba de dar un paso histórico. La llegada de la primera instalación flotante para producir petróleo al Lago de Maracaibo marca el inicio de un megaproyecto liderado por China Concord Resources Corp (CCRC), que promete cambiar el panorama productivo de Venezuela y consolidar su relación con el gigante asiático.

El proyecto, valorado en 1.000 millones de dólares, se desarrolla en una de las regiones más emblemáticas del país: el Lago de Maracaibo, en el estado Zulia. Se trata de la segunda zona petrolera más importante de Venezuela y un área con décadas de historia vinculada al crudo.

La plataforma, conocida como Alula, es una instalación marina autoelevable diseñada para operar en aguas someras. Su arribo desde el puerto chino de Zhoushan fue confirmado por datos de monitoreo marítimo y por imágenes difundidas por agencias internacionales.

Un impulso clave para la producción venezolana

El desembarco de esta estructura no solo simboliza una apuesta tecnológica, sino también un rescate de la capacidad productiva en una nación que busca reactivar su industria petrolera tras años de caída en la inversión.

El plan de CCRC apunta a incrementar la producción en los campos Lago Cinco y Lagunillas Lago, que actualmente aportan unos 12.000 barriles por día (bpd). La meta es alcanzar 60.000 bpd a finales de 2026, multiplicando por cinco el volumen actual.

Para lograrlo, la empresa ha desplegado personal especializado proveniente de China, con experiencia en el desarrollo de yacimientos. El objetivo inmediato es reabrir alrededor de 100 pozos que permanecían inactivos debido al deterioro de la infraestructura y la falta de mantenimiento.

Este acuerdo, negociado el año pasado con la estatal PDVSA, establece un contrato de producción compartida por 20 años, garantizando continuidad, estabilidad y una alianza de largo plazo entre ambas naciones.

Tecnología, cooperación y un nuevo horizonte

El arribo de la plataforma Alula representa la primera gran infraestructura petrolera instalada en años en el Lago de Maracaibo. Durante su traslado, cruzó el icónico puente del lago con la asistencia de remolcadores, en un operativo que captó la atención de medios locales y de la comunidad petrolera internacional.

Según fuentes vinculadas al proyecto, la producción resultante combinará crudo liviano y pesado: el primero será destinado a PDVSA y el segundo se exportará hacia China, fortaleciendo los vínculos energéticos entre ambos países.

El impacto no será solo productivo. La iniciativa también generará empleo especializado, promoverá la transferencia tecnológica y mejorará la infraestructura energética venezolana, en momentos en que el país busca estabilizar su producción —que ronda el millón de barriles diarios— y diversificar sus mercados.

El Lago de Maracaibo, considerado una cuna del petróleo latinoamericano, vuelve así a ocupar un rol protagónico en la recuperación energética regional. La combinación de inversión extranjera, tecnología avanzada y cooperación estratégica abre una nueva etapa para Venezuela, que aspira a recuperar su liderazgo dentro de la OPEP y reposicionarse en el mapa energético global.

EEUU renovó la autorización de exportación de GLP desde Venezuela

La Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, extendió hasta el 5 de septiembre la autorización para descargar gas licuado de petróleo (GLP) proveniente de Venezuela, siempre que haya sido cargado en un buque el lunes o antes.

El Departamento del Tesoro prolongó la licencia 40D, que permite el envío de GLP en transacciones que involucren al régimen de Venezuela, a Petróleos de Venezuela (PDVSA) o cualquier entidad en la que la petrolera estatal controle al menos el 50%.

La licencia fue concedida por primera vez en julio de 2021 y se renovó durante 2022 y 2023.

Durante el primer gobierno de Donald Trump (2017-2021), una orden ejecutiva firmada en noviembre de 2018 y extendida en 2019 prohibió este tipo de transacciones de GLP.

Luego, el expresidente demócrata Joe Biden (2021-2025) flexibilizó estas medidas al llegar a la Casa Blanca y la autorización sigue vigente.

Como en ocasiones anteriores, la licencia no autoriza pagos en especie de petróleo o productos derivados, ni transacciones con personas bloqueadas que no pertenezcan a PDVSA o sus subsidiarias.

A finales de mayo, el gobierno de Trump confirmó la expiración de la licencia que permitía operar a la estadounidense Chevron en Venezuela.

La portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, informó que el mandatario estadounidense ordenó al secretario de Estado, Marco Rubio, que expiren todas las licencias petroleras de la “era” de Biden, que “beneficiaron al régimen de Maduro”.

La Administración de Biden había otorgado licencias petroleras en noviembre de 2022 con motivo del diálogo entre el régimen venezolano y la oposición para coordinar elecciones presidenciales en el país.

Las reservas de Venezuela

Hay que recordar que, a fines de junio, Venezuela presentó el martes sus cartas con el aumento de sus reservas petroleras.

En este sentido, Maduro anunció un incremento del 30% en las reservas certificadas de petróleo. “Venezuela tiene una reserva ahora 30 % superior a la que ya se había certificado”, afirmó durante su programa “Con Maduro +”, transmitido por la estatal Venezolana de Televisión (VTV).

De este modo, Venezuela se consolida como el país con las mayores reservas comprobadas a nivel mundial. En el reciente Foro Económico Internacional de San Petersburgo -espacio conocido como el “Davos ruso”-, Venezuela se destacó en el Panel de Energía, reafirmando su rol como potencia energética.

Venezuela aumenta 30% sus reservas petroleras

En un contexto internacional marcado por la tensión en Medio Oriente y la volatilidad del mercado energético, Venezuela irrumpió con fuerza en el escenario global al anunciar un incremento del 30% en sus reservas certificadas de petróleo. Así lo informó el presidente Nicolás Maduro durante su programa televisivo “Con Maduro +”, transmitido por la señal estatal Venezolana de Televisión (VTV).

Con esta actualización, el país sudamericano se reafirma como el mayor poseedor de reservas comprobadas de crudo del planeta, un logro que Maduro presentó como parte de una estrategia para fortalecer el “Motor Hidrocarburos” y posicionar a Venezuela como potencia energética mundial.

Nuevas inversiones y reservas de gas

El mandatario también destacó el creciente interés internacional por los bloques petroleros del país. “Estamos atrayendo inversiones muy fuertes”, afirmó, al tiempo que mencionó que Venezuela posee la cuarta mayor reserva de gas del mundo en proceso de certificación, con áreas abiertas a nuevos capitales.

Este anuncio se produce tras la participación de Venezuela en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo —conocido como el “Davos ruso”—, donde el país tuvo una presencia destacada en el Panel de Energía. Según datos oficiales de 2021, Venezuela contaba con 303.806 millones de barriles certificados, cifra que ahora se incrementa sustancialmente con el nuevo cálculo.

En cuanto al comercio exterior, las exportaciones de crudo y derivados se mantuvieron estables en mayo, con un promedio de 770.000 barriles por día (bpd). Aunque las licencias otorgadas por Estados Unidos a clientes de PDVSA fueron revocadas en marzo, el volumen de envíos no se desplomó gracias al aumento de los despachos a China, que se consolidó como el principal destino del petróleo venezolano.

Según datos de seguimiento de embarques, 30 buques salieron de Venezuela en mayo transportando crudo y productos refinados, además de derivados petroquímicos. China recibió 584.000 bpd, superando los 521.000 del mes anterior. Estados Unidos, en tanto, recibió 140.000 bpd, apenas por encima de los 130.000 de abril.

Crecen las exportaciones de crudo de Venezuela.

Los socios de Venezuela

La estatal PDVSA no concretó entregas en mayo a compañías como Chevron o Reliance Industries, debido a la expiración de licencias y a tensiones en torno a los pagos. No obstante, sí avanzó con un intercambio importante con Maurel & Prom y la comercializadora Vitol, como parte de los últimos acuerdos autorizados por Washington antes del fin de las exenciones.

Además, PDVSA comenzó a exportar directamente el crudo pesado Boscán hacia el mercado chino, lo que marca un nuevo capítulo en su estrategia comercial. Este tipo de crudo era previamente canalizado a través de Chevron hacia refinerías estadounidenses.

Aumento en importaciones de combustibles

Para sostener su capacidad de producción, Venezuela también incrementó las importaciones de combustibles. En mayo, el país compró unos 159.000 bpd, frente a los 94.000 de abril, con el objetivo de asegurar el abastecimiento de nafta pesada, un insumo clave para diluir su crudo extrapesado.

Frente a las sanciones impuestas desde 2019 y reforzadas en los últimos meses, el Gobierno venezolano mantiene su rechazo a las medidas, a las que califica como una “guerra económica”. En este contexto, busca afianzar su autonomía energética y mantener su relevancia geopolítica a través de nuevos acuerdos y la diversificación de socios estratégicos.

Con el aumento de sus reservas, la atracción de inversiones extranjeras y el sostenimiento de su volumen de exportación, Venezuela reafirma su lugar en el mapa global del petróleo, desafiando las restricciones internacionales y aprovechando los movimientos del tablero energético mundial.

Las exportaciones petroleras de Venezuela crecieron un 10,5% en 2024

Las exportaciones de petróleo de Venezuela aumentaron un 10,5% el año pasado a pesar de la inestabilidad política y los cambios en el sistema de sanciones de Estados Unidos contra el país, ya que los socios de la petrolera estatal PDVSA tomaron más cargamentos bajo licencias otorgadas por Washington.

Mientras el presidente Nicolás Maduro se prepara para iniciar su tercer mandato la próxima semana tras los controvertidos resultados electorales, las exportaciones de petróleo del país de la OPEP aumentaron por segundo año consecutivo, proporcionando ingresos para contribuir al crecimiento económico.

PDVSA, sancionada por Estados Unidos, y sus empresas conjuntas exportaron un promedio de 772,000 barriles por día el año pasado, la mayor cantidad desde 2019, cuando las sanciones energéticas fueron impuestas por primera vez por Washington, según datos de movimiento de buques e informes de envío de la compañía.

El efecto Trump

Los avances podrían estar en peligro después de que el presidente electo Donald Trump asuma el cargo. En su primer mandato, Trump impuso sanciones estrictas a Venezuela y ha seleccionado a funcionarios que podrían buscar recortar las importaciones estadounidenses de petróleo venezolano.

La administración del presidente saliente, Joe Biden, dio incentivos para fomentar unas elecciones presidenciales en Venezuela, pero después de que no se garantizaran las condiciones básicas para una votación justa, puso fin a una amplia licencia para el sector energético, emitiendo en su lugar licencias individuales a los exportadores.

Gran parte de las ganancias de exportación del año procedieron de los envíos de crudo venezolano a EEUU por parte de Chevron, en virtud de una licencia en vigor desde principios de 2023. Esa licencia ha permitido al productor recuperar millones de dólares de deuda pendiente con Venezuela.

China es el principal receptor

En total, las exportaciones de petróleo de Venezuela a EEUU se dispararon un 64% hasta unos 222.000 bpd el año pasado, convirtiéndose en su segundo mercado de exportación por detrás de China, que se llevó 351.000 bpd, un 18% menos que el año anterior.

Las autorizaciones de EEUU a productores europeos como Eni, Repsol y Maurel & Prom también aumentaron las exportaciones a Europa, que casi se triplicaron hasta 75.000 bpd el año pasado.

Las exportaciones a la India aumentaron hasta 63.115 bpd en 2024, frente a los 10.300 bpd del año anterior, según los datos.

Sanciones a exportaciones

El año pasado, Venezuela sufrió frecuentes paradas de sus refinerías, por lo que las exportaciones de crudo y combustible a su aliado político Cuba, que atraviesa una grave crisis energética, cayeron a 32.000 bpd, frente a los 56.000 bpd del año anterior.

Las exportaciones mensuales totales disminuyeron a 756.000 bpd en diciembre, desde un máximo de 974.000 bpd en noviembre, ya que uno de los cuatro mejoradores de crudo de PDVSA tuvo problemas operativos, mostraron los documentos.

Las importaciones de Venezuela de combustible y diluyentes clave para producir grados de crudo exportables aumentaron a unos 92.000 bpd desde 60.000 bpd en 2023, principalmente a través de canjes autorizados por EEUU con sus socios y clientes productores de petróleo, según los datos.

La producción de crudo del país aumentó un 17% hasta 914.000 bpd en los 11 primeros meses de 2024, según las cifras comunicadas a la OPEP, frente a unos 780.000 bpd en el mismo periodo de 2023.