Vaca Muerta gana protagonismo global mientras crece la tensión en el Estrecho de Ormuz

La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a poner bajo presión al mercado energético internacional y reactivó el interés por nuevas fuentes de abastecimiento fuera de las regiones más expuestas. En este marco, Vaca Muerta apareció nuevamente como uno de los principales polos de crecimiento para la producción mundial de petróleo y gas.

La consultora Rystad Energy sostuvo que la fragilidad de las cadenas de suministro ligadas al Estrecho de Ormuz aceleró la búsqueda de barriles confiables por parte de empresas y países importadores. Argentina respondió con la apertura de 15 nuevos bloques exploratorios en Neuquén, la mayor licitación provincial desde 2016.

“Argentina está ofreciendo a las compañías internacionales su mejor punto de entrada orgánico a Vaca Muerta en una década. La cuenca está madurando rápidamente y la infraestructura se expande a gran velocidad”, afirmó Jai Singh, Head of US Oil & Gas Research de Rystad Energy.

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Vaca Muerta y el interés de las petroleras internacionales

El informe destacó que la roca madre es actualmente el mayor desarrollo shale abierto a compañías internacionales fuera de Norteamérica. Además, la consultora indicó que la formación ya supera a áreas estadounidenses como Permian, Bakken y Eagle Ford en productividad por pozo en distintas métricas técnicas.

Asimismo, Rystad Energy proyectó que la producción de shale oil podría superar el millón de barriles diarios hacia el final de la década. El crecimiento esperado se apoya tanto en la calidad geológica del recurso como en el avance de obras de infraestructura vinculadas a evacuación y exportación.

“Para quienes perdieron la primera ola de desarrollo, esta es la oportunidad que estaban esperando. Los términos de la licitación están diseñados para atraer operadores con experiencia en shale norteamericano”, señaló Singh al analizar el nuevo proceso impulsado por la provincia de Neuquén.

Los 15 bloques ofrecidos a través de Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) abarcan distintas regiones de la formación, desde zonas ricas en condensados hasta áreas con predominio petrolero y sectores considerados todavía de frontera exploratoria. La diversidad geológica es uno de los factores que más interés despertó entre operadores locales e internacionales.

Vaca Muerta sigue creciendo.

Los nuevos bloques y las condiciones de inversión

El informe destacó que gran parte de las operaciones realizadas en Vaca Muerta durante los últimos años fueron adquisiciones y acuerdos de participación sobre áreas ya desarrolladas. La nueva ronda abre la posibilidad de acceder a superficie fresca, algo poco frecuente desde la última licitación provincial.

Entre los movimientos recientes mencionados por Rystad apareció la adquisición del 90% del bloque Los Toldos II Oeste por parte de la estadounidense Continental Resources, seguida por su acuerdo de farm-in con activos de Pan American Energy. Para la consultora, estas operaciones reflejan el renovado apetito internacional por el shale argentino.

Vaca Muerta ya rivaliza con la productividad de los mejores sectores de Permian en términos normalizados. Argentina pasó años construyendo silenciosamente ductos y terminales de exportación para convertir esa geología en suministro global”, sostuvo Singh.

Además, Rystad Energy indicó que los costos de equilibrio en las áreas más competitivas oscilan entre 32 y 49 dólares por barril, valores considerados atractivos frente a otros desarrollos shale internacionales. Esa ecuación económica fortaleció el atractivo de los bloques tanto para compañías extranjeras como para operadores ya presentes en Neuquén.

La licitación también contempla distintos mecanismos de competencia entre oferentes, como regalías superiores al mínimo provincial del 15%, compromisos de inversión, bonos de acceso y participación para GyP. El piso establecido para ingresar a cada bloque es de 500.000 dólares.

Los desafíos técnicos y operativos en Neuquén

El informe advirtió que los nuevos participantes deberán enfrentar desafíos geológicos y operativos relevantes para desarrollar con éxito las áreas. Algunas zonas cercanas al frente de deformación presentan mayores complejidades estructurales y requerirán experiencia específica en fallas, estrés de roca y variabilidad de landing zones.

Rystad Energy también remarcó que la construcción de una red local de proveedores y equipos técnicos en Neuquén se volvió un factor decisivo dentro de Vaca Muerta. La experiencia operativa y el conocimiento regional pasaron a ser elementos diferenciales para reducir riesgos y acelerar desarrollos.

“Esta ronda marca el momento en que el principal shale no estadounidense invita formalmente al mundo a participar. La combinación entre recurso, infraestructura y potencial exportador cambió la posición de Vaca Muerta dentro del mercado energético global”, aseveró Singh.

El próximo boom de Vaca Muerta dependerá de la eficiencia y no de más flotas de equipos

El mercado global del fracking comenzó a mostrar señales de recuperación y el impacto ya empieza a proyectarse sobre el desarrollo de Vaca Muerta. Así lo planteó Ernesto Díaz a través de un análisis difundido en LinkedIn sobre la evolución reciente del shale en Estados Unidos.

El vicepresidente para Latinoamérica de Rystad Energy explicó que los indicadores operativos muestran un cambio de tendencia en la actividad en EEUU. El informe destacó un crecimiento en la cantidad de rigs, una mayor actividad de perforación y un escenario de pricing más favorable para el segmento de pressure pumping.

“El último análisis de Rystad Energy muestra un cambio claro en marcha en el mercado shale de Estados Unidos”, sostuvo Díaz y ponderó que “el mercado de pressure pumping empieza a ajustarse y las discusiones de pricing en fractura se vuelven cada vez más constructivas”.

Un shale más eficiente

Asimismo, Díaz señaló que el nuevo ciclo alcista de la industria no estaría impulsado por una expansión masiva de capacidad instalada, como ocurrió en períodos anteriores. Por el contrario, afirmó que el foco comenzará a desplazarse hacia la eficiencia operativa y la utilización inteligente de los recursos disponibles.

En este sentido, el ejecutivo remarcó que la industria avanza hacia un modelo donde ganan protagonismo la automatización, el Dual Frac, el continuous pumping y las nuevas flotas impulsadas a gas natural. Estas tecnologías serán determinantes en la próxima etapa de competitividad del shale.

“El próximo upcycle de fractura no estaría impulsado por una expansión masiva de flotas como en ciclos anteriores”, afirmó Díaz. “Cada vez más estaría definido por una utilización más eficiente del horsepower, automatización y disciplina de capital”, agregó.

Las implicancias para el desarrollo de Vaca Muerta

El vicepresidente de Rystad Energy sostuvo que esta transformación tendrá consecuencias directas sobre el crecimiento de Vaca Muerta, especialmente en un escenario donde la intensidad de completación y la disponibilidad de servicios comenzarán a jugar un rol estratégico equivalente al potencial geológico.

En este marco, el desarrollo masivo del shale argentino demandará mayores niveles de eficiencia y una expansión sostenida de la infraestructura vinculada a los servicios petroleros. También anticipó una aceleración en la demanda de flotas modernas y soluciones energéticas más eficientes.

“Argentina está entrando en una etapa donde la intensidad de completación, la eficiencia operativa y la disponibilidad de capacidad de servicios podrían volverse tan estratégicas como la geología misma”, afirmó Díaz en su publicación.

Díaz agregó que el crecimiento de Vaca Muerta podría generar un escenario de mayor presión sobre la capacidad disponible en servicios especiales y destacó que variables como el pumping uptime y la disponibilidad de equipos pasarán a convertirse en factores clave para sostener la productividad.

Tecnología, productividad y presión sobre los servicios

Díaz también advirtió que el nuevo contexto representa una oportunidad para mejorar productividad y competitividad mediante incorporación tecnológica. Sin embargo, planteó que el desarrollo shale requerirá inversiones constantes en toda la cadena de servicios y no solamente en áreas productivas upstream.

“La industria shale global vuelve a entrar en un entorno donde la capacidad de pressure pumping de alta calidad recupera un enorme valor estratégico”, sostuvo el directivo y remarcó que “el próximo capítulo de competitividad shale podría definirse tanto por la ejecución en completación como por la calidad del reservorio”.

Litio: por qué Argentina debería evitar competir con China en baterías

El mercado global del litio muestra una fuerte concentración en pocos países y una expansión acelerada de la demanda, impulsada por la transición energética. Argentina comienza a consolidarse como uno de los principales protagonistas de cara a la próxima década.

De acuerdo con el análisis de Ernesto Díaz, vicepresidente de Rystad Energy para Latinoamérica, el país tiene condiciones para posicionarse entre los mayores productores mundiales junto con Australia hacia 2030.

“Los datos recientes sobre producción global de litio dejan algo claro: el mercado ya está altamente concentrado y dominado por pocos actores, con Australia, Chile, China y Argentina liderando la oferta. Al mismo tiempo, la expansión proyectada de capacidad muestra que el crecimiento vendrá principalmente de operaciones upstream”, señaló.

El dilema sobre la cadena de valor

En paralelo al crecimiento de la producción de litio, se abre un debate central sobre el modelo de desarrollo que debería adoptar Argentina. La discusión gira en torno a avanzar en la industrialización o consolidar su rol como proveedor de productos procesados.

En ese sentido, Díaz plantea que la decisión debe basarse en criterios de competitividad y no en aspiraciones industriales que podrían implicar mayores riesgos.

“En este contexto, surge una pregunta clave para Argentina: ¿debería avanzar hacia la integración vertical y competir en la fabricación de componentes de baterías, o consolidarse como proveedor competitivo de carbonato e hidróxido de litio?”, advirtió.

“Mi visión es clara: Argentina debería profundizar su posicionamiento en la producción de litio grado batería, en lugar de intentar competir aguas abajo con China”, agregó.

Ventajas comparativas y enfoque productivo

El análisis destaca que Argentina cuenta con ventajas estructurales dentro del denominado “triángulo del litio”, lo que le permite competir en costos y calidad de recursos. Esto refuerza la idea de priorizar el desarrollo del segmento upstream.

El desafío, según el especialista, pasa por escalar la producción, mejorar la eficiencia y capturar valor en el procesamiento químico del mineral, donde existe una demanda global sostenida.

“Argentina forma parte del triángulo del litio, con recursos de clase mundial y costos competitivos. La prioridad debería ser escalar producción, mejorar eficiencia y capturar valor en el procesamiento químico, donde ya existe demanda global sostenida”, explicó.

Las barreras para fabricar baterías

Uno de los puntos centrales del análisis es la dificultad de avanzar en la fabricación de baterías. Se trata de una industria que requiere no solo inversión, sino también un ecosistema productivo complejo y altamente integrado.

La cadena de valor incluye desde la producción de cátodos hasta la fabricación de celdas, con fuertes vínculos con la industria automotriz y un alto nivel de desarrollo tecnológico.

“La fabricación de cátodos, celdas y baterías requiere ecosistemas industriales integrados, proximidad a fabricantes de autos, escala, tecnología y know-how acumulado. China no solo domina capacidad, sino toda la cadena de suministro”, sostuvo.

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Riesgos y costos de la integración vertical

El avance hacia una integración vertical también implica mayores niveles de inversión y riesgos asociados a la volatilidad del mercado y a los cambios tecnológicos. Esto podría afectar la competitividad del país en el mediano plazo.

En este sentido, el especialista advierte que una estrategia de este tipo podría desviar recursos de los segmentos donde Argentina ya tiene ventajas consolidadas.

“Integrarse verticalmente implica inversiones significativamente mayores, ciclos de retorno más largos y mayor exposición a riesgos tecnológicos y de mercado. Para Argentina, esto podría diluir el foco y reducir la competitividad”, afirmó.

La ventana de oportunidad en el upstream

El crecimiento de la demanda global de litio abre una oportunidad concreta para expandir la producción en el corto plazo. La necesidad de abastecimiento inmediato refuerza el rol de los países productores en la cadena global.

En contraposición, los segmentos downstream aparecen más saturados y con mayor competencia, lo que limita las posibilidades de ingreso para nuevos actores.

“La demanda de litio está creciendo rápidamente y necesita oferta confiable hoy. Hay una ventana clara para capturar valor expandiendo producción upstream, mientras que downstream está más saturado y competitivo”, indicó.

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Una estrategia pragmática para el desarrollo

El planteo de Díaz no descarta la industrialización, pero propone abordarla de manera selectiva, a través de alianzas estratégicas y mejoras en la calidad del producto. Esto permitiría avanzar sin asumir riesgos excesivos.

El foco, en este esquema, debería estar en mejorar la infraestructura, garantizar estabilidad regulatoria y atraer inversiones que potencien el desarrollo del sector.

“Esto no implica renunciar a industrialización, sino priorizar la mejora en calidad, el desarrollo de infraestructura, la estabilidad regulatoria y la atracción de inversión extranjera, con integración selectiva”, aseguró.

El crecimiento de Vaca Muerta vuelve a presionar al midstream

La actividad en Vaca Muerta volvió a sorprender al marcar niveles históricos durante los primeros meses de 2026. Así lo afirmó Ernesto Díaz, vicepresidente de Rystad Energy para Latinoamérica, quien destacó que la formación “entró en una nueva fase de aceleración” que supera ampliamente las proyecciones realizadas por la consultora en informes previos.

En una publicación en LinkedIn, Díaz explicó que dos indicadores anticipan el crecimiento: los pozos iniciados y las etapas de fractura. Ambos alcanzaron máximos nunca registrados. En marzo se contabilizaron alrededor de 55 pozos spud, mientras que el primer trimestre del año superó las 3.000 etapas de fractura, lo que marca un hito para el shale argentino.

Para el analista, estos valores no representan simples métricas operativas, sino los mejores predictores del aumento de producción futura. Son señales tempranas y altamente confiables de que el desarrollo de la roca madre encara un ciclo de expansión mucho más agresivo que el observado en años anteriores.

Una actividad que se triplica en pocos años

Según datos históricos, la cuenca pasó de perforar entre 10 y 15 pozos mensuales durante 2018 y 2019 a niveles superiores a los 50 pozos por mes en 2026. Para Díaz, esta dinámica implica más que un crecimiento sostenido: se trata de “una multiplicación por tres en menos de cinco años”, con efectos directos en la oferta de petróleo y gas.

La tendencia también se repite en las completaciones. Mientras que hace seis años se realizaban entre 500 y 800 etapas de fractura por mes, el sistema hoy opera en un rango que supera las 2.000 y alcanza picos de más de 3.000. Este salto, en palabras del especialista, implica “una escala brutal en productividad”.

El efecto sobre la curva de producción es prácticamente inmediato. Los pozos perforados hoy impactan entre seis y doce meses después, mientras que las fracturas muestran resultados en un plazo aún más corto. Por eso, Díaz considera que el crecimiento de la producción ya está asegurado para todo 2026 e incluso para 2027.

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Midstream, el nuevo límite del sistema

El vicepresidente de Rystad remarcó que el verdadero desafío ya no está en el upstream. A medida que aumenta la extracción, también crece la producción de gas asociado y líquidos del gas natural (NGLs), lo que tensiona la capacidad disponible para evacuar y procesar los volúmenes incrementales.

En este sentido, la infraestructura de transporte, procesamiento y fraccionamiento se convierte en el principal cuello de botella. La consultora advierte que el sistema está entrando en una etapa donde la escala supera lo que el midstream puede absorber sin nuevas inversiones de magnitud.

Díaz consideró que este escenario redefine la historia de Vaca Muerta, que deja atrás una fase de crecimiento continuo para entrar en un ciclo marcado por la escala y las limitaciones logísticas. Para los inversores, este contexto abre oportunidades muy concretas en segmentos donde la presión ya se percibe con fuerza.

Según sus estimaciones, el nivel actual de actividad permitiría proyectar un crecimiento de entre 30% y 40% en la producción, lo que incrementaría las exigencias sobre la evacuación de gas, la capacidad de procesamiento y la infraestructura de fraccionamiento de NGLs, áreas donde se concentrarán las inversiones estratégicas del próximo ciclo.

La escasez de petróleo ya es real y Argentina debe moverse rápido con Vaca Muerta

El conflicto de Medio Oriente sacude el mundo. Las repercusiones no se hicieron esperar y el planeta ingresó en una etapa de incertidumbre total. Las alarmas sobre la dinámica del mercado energético se dispararon y se espera que la volatibilidad marque el rumbo debido a escasez de petróleo y gas. Sin embargo, el escenario es ideal para Vaca Muerta.

El vicepresidente de Rystad Energy para Latinoamérica, Ernesto Díaz, sostuvo que el sistema atraviesa una transición hacia una “fase distinta” de la crisis, marcada no solo por precios altos, sino por escasez física de petróleo, lo que tendrá implicancias macroeconómicas profundas.

Esa combinación de tensiones está generando un movimiento global que, a diferencia de otros shocks, excede la volatilidad del barril. Para Díaz, el problema está mutando hacia un escenario de estanflación energética, donde la inflación convive con un debilitamiento del crecimiento y un mercado incapaz de acomodar la oferta.

El especialista remarcó que este fenómeno ya empieza a ser visible en distintas regiones. En su lectura, el epicentro actual se ubica en Asia, donde varios países enfrentan señales claras de estrés energético vinculadas a costos, disponibilidad de combustibles y límites fiscales.

Asia y Europa en alerta por la escasez física

Los primeros impactos concretos aparecen en economías emergentes. Filipinas declaró una emergencia energética, mientras que Tailandia eliminó subsidios que provocaron aumentos inmediatos en los combustibles. Asimismo, Indonesia enfrenta restricciones en el sector petroquímico.

Díaz consideró que se trata de “destrucción de demanda forzada”, un evento que no estaba plenamente incorporado por los mercados.

En paralelo, Europa todavía mantiene un nivel de protección mayor gracias a inventarios equivalentes a 70–90 días de consumo. Sin embargo, Díaz advirtió que el margen es limitado y proyectó que, de mantenerse la tendencia actual, la región podría experimentar “tightness” en cuatro a ocho semanas y una escasez más generalizada entre ocho y doce semanas.

La lectura macro que plantea Rystad Energy es similar a la de otros analistas internacionales: mayor volatilidad financiera, inflación proyectada en torno a 4% para el G20 y un deterioro simultáneo de los principales indicadores manufactureros globales. En este cuadro, la energía vuelve a convertirse en el driver central del ciclo económico.

Las oportunidades para Argentina

En este contexto global, Díaz afirma que la situación abre una ventana estratégica para Argentina, especialmente para el desarrollo y la exportación desde Vaca Muerta. La escasez física de crudo fortalece el valor del petróleo exportable, así como las perspectivas futuras para el LNG, el LPG y el gas regional.

El ejecutivo señaló que el shale argentino deja de ser únicamente una historia de crecimiento y pasa a consolidarse como un “activo crítico” dentro del mapa global de seguridad energética. El posible desbalance entre oferta y demanda internacional aumenta el atractivo de recursos estables y de bajo riesgo geopolítico.

A ese escenario se suma un impulso adicional sobre las decisiones de inversión. Díaz afirmó que los precios altos combinados con riesgos crecientes de disrupción en el suministro mejoran la economía de proyectos midstream, aceleran la necesidad de infraestructura y refuerzan la urgencia de avanzar con un proyecto de GNL argentino competitivo.

Sin embargo, la advertencia apunta a la posibilidad de que Argentina no logre capitalizar esta oportunidad. En este marco, Díaz remarcó que el país debe escalar infraestructura, reducir cuellos de botella locales y garantizar estabilidad regulatoria. “La pregunta ya no es si puede, sino si va a hacerlo a tiempo”, subrayó.

Una oportunidad para los proyectos marginales de Vaca Muerta

La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a sacudir al mercado energético global. Las tensiones en torno al Golfo Pérsico y el temor a interrupciones en rutas clave de transporte de crudo impulsaron el precio del petróleo a niveles que no se veían desde hace años. El Brent superó los 100 dólares por barril y llegó a rozar los 109 dólares en los últimos días.

El alza del crudo se trasladó rápidamente a los mercados internacionales de combustibles y generó una nueva ola de incertidumbre en la economía global. Las preocupaciones se concentran especialmente en el posible impacto que tendría un bloqueo del Estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más importantes del mundo.

En este marco, el vicepresidente para América Latina de la consultora Rystad Energy, Ernesto Díaz, publicó un análisis en LinkedIn en el que advierte que el mercado petrolero está enviando señales más complejas de lo que sugieren los titulares.

“El Brent superó los US$100 por barril esta semana. Esto todos lo ven, pero hay tres capas de análisis que los titulares no están alcanzando”, consideró.

El analista aseguró que uno de los factores que limita una escalada sostenida del precio del petróleo es que el mercado global todavía arrastra un excedente de oferta estructural que existía incluso antes de la crisis en Medio Oriente.

“El mercado petrolero en 2026 venía con un excedente estructural de 2,6 millones de barriles por día antes del conflicto. Incluso con el Estrecho de Ormuz bloqueado esa sobreoferta no desaparece”, explicó.

Asimismo, Díaz señaló que incluso en escenarios de conflicto prolongado el mercado tendería a acercarse al equilibrio sin entrar en un déficit sostenido. “En un escenario de conflicto de dos meses, el excedente se reduce a unos 1,4 millones de barriles diarios; en cuatro meses, a unos 0,9 millones”, afirmó.

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La señal que favorece al shale fuera de Medio Oriente

Más allá del comportamiento del precio del petróleo, Díaz identificó otro indicador que considera clave para entender el nuevo escenario energético global: el diferencial entre el Brent y el WTI.

El analista destacó que el spread entre ambos marcadores internacionales se redujo de forma abrupta en pocos días, lo que reflejaría un cambio en la demanda global de crudo.

“El diferencial Brent-WTI colapsó de US$7 por barril el miércoles a apenas US$2 el viernes ante la compra masiva de WTI como sustituto del crudo Murban asiático”, explicó.

“El mercado está enviando una señal clara: el crudo americano y por extensión el latinoamericano y africano se vuelve estratégicamente más valioso cuando Oriente Medio se cierra”, agregó.

Vaca Muerta sigue creciendo.

Qué puede pasar con Vaca Muerta

En este sentido, Díaz planteó que el nuevo escenario energético podría funcionar como un acelerador para el desarrollo de Vaca Muerta. “Con Brent en US$100 o más, los proyectos de shale oil en Vaca Muerta que antes eran marginales entran en zona de retorno atractivo. El breakeven promedio de la formación está bien por debajo de estos niveles”, afirmó.

“Esto puede activar nuevos proyectos, nuevas licitaciones y más actividad de fusiones y adquisiciones”, añadió.

Díaz también señaló que la reorganización de los flujos globales de crudo, impulsada por sanciones y tensiones geopolíticas, abre una oportunidad para países que pueden ofrecer suministro estable.

“El mundo está reorganizando sus cadenas de suministro energético. Argentina tiene una ventana geopolítica única como proveedor confiable y no OPEP”, subrayó.

Los activos de Shell en Vaca Muerta podrían llegar a valer U$S 3 mil millones

Los rumores sobre una posible venta de los activos de Shell en Vaca Muerta volvieron a sacudir al mercado energético en las últimas semanas. En ese contexto, un informe de Rystad Energy analizó en detalle el portafolio shale de la compañía en Argentina, que podría alcanzar un valor de hasta 3.000 millones de dólares, según estimaciones preliminares.

Si bien el momento elegido para una eventual desinversión puede resultar llamativo, el estudio sostiene que no es completamente inesperado. “Desde 2022, la supermajor con sede en el Reino Unido ha ido reduciendo silenciosa pero sostenidamente su actividad de perforación en la cuenca”, señala el reporte, que traza un recorrido detallado de su desempeño reciente.

El análisis también recuerda que Shell se retiró en 2024 del proyecto de exportación de GNL en Argentina, apenas un año después de firmar un acuerdo de desarrollo con YPF. Esa decisión fue interpretada como una señal de revisión estratégica sobre su compromiso de largo plazo con Vaca Muerta y con el país.

Durante el mismo período, sostener el ritmo operativo se volvió cada vez más complejo. La producción en sus principales activos se mantuvo mayormente estable desde 2022, a pesar de que anteriormente la empresa era considerada un par de Vista Energy, hoy el segundo mayor operador de la formación no convencional.

A estas dificultades se sumó una marcada inestabilidad en la conducción local. Entre 2022 y 2025, Shell Argentina tuvo tres directores ejecutivos distintos, un dato que, según Rystad, refleja los problemas para sostener una estrategia consistente en un entorno competitivo y cambiante como el de la Cuenca Neuquina.

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La historia de Shell en Vaca Muerta

Shell opera en Argentina desde hace más de 111 años y fue una de las pioneras en el desarrollo temprano del shale en Vaca Muerta. Actualmente, posee participación en siete bloques, cuatro operados y tres no operados, que abarcan unas 179.700 acres netas, principalmente en zonas productoras de petróleo y condensados.

Entre los bloques operados se destacan Cruz de Lorena, Coirón Amargo Sur Oeste, Bajada de Añelo y Sierras Blancas, mientras que Bandurria Sur, Rincón La Ceniza y La Escalonada corresponden a participaciones no operadas. Varios de estos activos integran el llamado “Core Hub”, una zona madura con infraestructura consolidada.

El informe destaca que esta área se beneficia de su cercanía a instalaciones clave, como el oleoducto Sierras Blancas–Allen, conectado directamente al sistema de Oldelval. Esta ventaja logística permitió a Shell sostener durante años una operación eficiente, con costos relativamente competitivos frente a otros jugadores del mercado.

La compañía comenzó a explorar Vaca Muerta en 2012 y perforó su primer pozo shale en 2013. Sin embargo, fue recién después de la pandemia cuando avanzó con mayor decisión hacia un desarrollo a escala. Hoy, produce alrededor de 30.000 barriles diarios en activos operados y unos 20.000 barriles netos en áreas no operadas.

En total, la producción ronda los 50.000 barriles diarios, con volúmenes que se mantuvieron estables desde 2022, aunque con cambios internos entre bloques. La última gran inversión en infraestructura se remonta a 2021, cuando amplió su capacidad de procesamiento hasta 42.000 barriles por día.

En 2024, Shell había anunciado un objetivo de 70.000 barriles diarios para 2025, meta que finalmente no logró cumplir. “Esta brecha entre las ambiciones declaradas y los resultados reales subraya los desafíos operativos que enfrenta la compañía”, remarca el informe de Rystad Energy.

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Menor actividad y señales de repliegue

El retroceso en los niveles de actividad fue uno de los puntos más notorios. Entre 2016 y 2022, Shell incrementó progresivamente su perforación hasta alcanzar un pico de 37 pozos iniciados en 2022. Luego, la cifra cayó de forma abrupta, con apenas cuatro pozos en 2024.

Para 2025, solo se reportaron cuatro pozos, aunque Rystad aclara que los retrasos en los datos sugieren que el número real podría acercarse a diez. La compañía suele operar uno o dos equipos, pero en 2025 sufrió un contratiempo adicional cuando su principal torre colapsó durante el traslado.

Desde el punto de vista geológico, el desempeño de los pozos se ubica cerca del promedio de Vaca Muerta, aunque con tasas de declinación algo más pronunciadas. Cruz de Lorena lidera los resultados, seguido por Sierras Blancas y CASO, según detalla el análisis.

En términos de recuperación final estimada por pie lateral, Shell alcanza unos 94 barriles, frente a un promedio de la cuenca cercano a los 117. Esta diferencia refleja un rendimiento aceptable, pero por debajo de los líderes del mercado en productividad por pozo.

La salida del proyecto de GNL refuerza, para Rystad, el giro estratégico. En 2024, Shell había sido anunciada como socia de YPF en la segunda fase del proyecto de Argentina LNG. Un año después, abandonó la iniciativa por cambios en el alcance y la escala.

El proyecto pasó de una idea inicial de 12 millones de toneladas anuales a unas 6 millones, alterando sustancialmente su rentabilidad. Esta situación guarda similitudes con la salida previa de Petronas, que luego vendió su participación en La Amarga Chica a Vista por 1.500 millones de dólares.

Posibles compradores y protagonismo regional

Si Shell decide finalmente desprenderse de sus activos, la operación abriría una oportunidad poco frecuente. Se trata de bloques contiguos, desarrollados, con infraestructura, producción en marcha y un inventario significativo de ubicaciones de perforación aún disponibles.

Desde 2023, los actores regionales concentraron alrededor del 72% del valor total de las operaciones en Vaca Muerta, con inversiones cercanas a los 4.900 millones de dólares. Este dato refleja el creciente protagonismo local frente al repliegue de varias compañías internacionales.

En ese escenario, Rystad menciona a Pluspetrol, Vista Energy, YPF y Pan American Energy como posibles interesados. Por el tamaño del portafolio, no se descarta que surjan consorcios o alianzas, incluso con participación directa de la petrolera estatal.

El informe también señala que empresas estadounidenses enfocadas en shale podrían evaluar su ingreso, atraídas por unas 1.000 locaciones de perforación en bloques operados. Continental Resources ya dio una señal en ese sentido, y otras firmas analizan oportunidades en la formación.

Según Rystad Energy, varios operadores norteamericanos están estudiando inversiones en Vaca Muerta, en busca de inventario internacional de calidad. En ese contexto, el futuro de los activos de Shell se inscribe en un mercado cada vez más dinámico, con fuerte competencia regional y creciente interés externo.

“Vaca Muerta nunca fue para tibios”

El año comenzó con dos movimientos fuertes en el mapa de Vaca Muerta. La venta de activos se consolido en la roca madre y tuvo como protagonistas a players de peso para el shale argentino. Entre las operaciones se destacó que Equinor se retiró del plano onshore y cedió sus participaciones en la Cuenca Neuquina a Vista Energy.

El fenómeno no es nuevo y no es exclusivo de Vaca Muerta. Las fusiones globales, reacomodamientos empresariales y estrategias de largo plazo son comunes en la industria hidrocarburífera a nivel mundial.

En este marco, el vicepresidente para América Latina de Rystad Energy, Ernesto Díaz, remarcó que “la consolidación en Vaca Muerta no es una señal de debilidad”, sino “el momento de definir quién jugará el partido largo”. Para el analista, las empresas deben tomar decisiones estratégicas que marcarán su futuro en el shale argentino.

Según el directivo, los movimientos recientes de grandes compañías no deben interpretarse como una retirada masiva, sino como un proceso de reposicionamiento. “Mientras observamos movimientos estratégicos de grandes operadores globales recalibrando sus portfolios en Argentina, la pregunta que todos se hacen es: ¿están saliendo o están reposicionándose?”, escribió. Para Díaz, la respuesta depende del perfil de cada empresa y de su capacidad para sostener inversiones en el tiempo.

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Permian como espejo

El análisis se apoya en un contexto internacional marcado por fusiones y reestructuraciones. Díaz destacó que “Devon y Coterra acaban de anunciar una fusión de 58 mil millones de dólares”, mientras que “Continental Resources cierra operaciones en el Bakken después de 30 años por márgenes comprimidos”.

Asimismo, el especialista remarcó que “el Permian sigue consolidándose en pocas manos que buscan escala y eficiencia operativa”. Estos movimientos, sostuvo, tienen impacto directo en la forma en que se evalúa el desarrollo de Vaca Muerta.

Para el ejecutivo, el shale neuquino no es un negocio pensado para apuestas rápidas. “Vaca Muerta exige escala, continuidad operativa y visión de largo plazo”, afirmó.

En ese sentido, advirtió que “no es un play para exploración especulativa ni para ciclos cortos de inversión”, sino para compañías que entienden que “el mejor acreage premium en una formación world-class se asegura ahora, no cuando todos quieran volver”.

Las condiciones para crecer de Vaca Muerta

Díaz también señaló que el país atraviesa una etapa diferente desde el punto de vista estructural. “Las condiciones finalmente están alineadas”, sostuvo, al mencionar “precios liberados que reflejan valor real, acceso a financiamiento con costos de capital normalizándose y mayor previsibilidad macroeconómica”.

Además, resaltó que el actual contexto genera “un ambiente propicio para M&A que antes era prácticamente imposible”.

En este nuevo escenario, el mercado comienza a dividirse entre dos tipos de jugadores. Por un lado, “los que ven volatilidad y buscan salida con retorno aceptable”. Por otro, “los que ven volatilidad y duplican su apuesta para capturar valor cuando otros dudan”. Para el directivo, “ambos están tomando decisiones racionales para sus estrategias corporativas”, aunque solo algunos lograrán consolidarse.

“La pregunta no es quién se va. La pregunta es quién se queda y qué va a hacer con esa posición”, planteó Díaz. Desde su visión, el futuro de Vaca Muerta estará marcado por la capacidad de sostener inversiones y mejorar la eficiencia. “En cinco años, cuando Vaca Muerta esté produciendo un millón de barriles diarios y compitiendo codo a codo con el Permian, solo un grupo selecto habrá asegurado las posiciones que importan”, anticipó.

“Las formaciones de clase mundial no esperan”, advirtió, y consideró: “Vaca Muerta no es para tibios. Nunca lo fue”.

Los límites del gas de Vaca Muerta para abastecer al corazón industrial de Brasil

Mientras avanzan los proyectos de GNL, los actores de la industria apuntan a cubrir la demanda regional. Chile es el primer gran mercado para Vaca Muerta mientras que el polo industrial de Brasil es la apuesta para todo el aparato productivo del shale. Sin embargo, las perspectivas para la región muestran un margen de crecimiento limitado en el corto plazo.

En diálogo con eolomedia, Ernesto Díaz, vicepresidente para América Latina de Rystad Energy, señaló que existen oportunidades puntuales para aumentar envíos hacia el sur de Brasil y hacia Chile, aunque se trata de volúmenes acotados y dependientes de inversiones específicas en infraestructura existente.

“Ahí obviamente hay espacio para crecer de manera acotada, con envíos puntuales al sur de Brasil y todavía creciendo también un poco en Chile, dependiendo de la reversión del Gasoducto Norte y algunos tramos adicionales de la infraestructura de transporte”, explicó Díaz al referirse a las alternativas más inmediatas para el gas argentino.

El especialista aclaró que estas oportunidades requieren inversiones complementarias y de escala moderada, lo que limita el impacto que pueden tener sobre el desarrollo general del shale gas. “Eso es infraestructura complementaria, inversiones acotadas y obviamente la oportunidad no es grande”, afirmó Díaz.

El desafío de conectar Vaca Muerta con el corazón industrial de Brasil

Según Rystad Energy, la conexión entre la producción argentina y el anillo industrial de São Paulo representa una oportunidad de largo plazo que aún está lejos de concretarse. Si bien existen diferentes alternativas técnicas para avanzar en esa integración, las opciones demandan inversiones significativas y plazos extensos.

“La gran oportunidad es desarrollar toda la infraestructura para conectar con el anillo de São Paulo en Brasil, con distintas opciones que hay, ya sea directo Argentina-Brasil o vía Paraguay o Bolivia”, detalló Díaz.

Sin embargo, el vicepresidente para América Latina de Rystad Energy advirtió que este tipo de proyectos todavía carecen de señales concretas que permitan avanzar hacia su ejecución. “Son inversiones considerables de más largo plazo, por lo cual eso todavía está por verse, más allá de todo lo que se habla y de los anuncios y el interés que muestran las compañías y los gobiernos”, destacó.

Asimismo, Díaz reconoció que existen conversaciones a nivel gubernamental entre Argentina y Brasil, pero remarcó que aún no se tradujeron en definiciones operativas. “Con inversiones puntuales en infraestructura como la reversión del Gasoducto Norte, hay oportunidades para volúmenes adicionales para el sur de Brasil y para Chile, pero está muy acotado”, explicó.

Demanda atomizada y falta de contratos en firme

Para Díaz, el principal obstáculo que enfrenta el shale gas argentino para llegar a São Paulo es la ausencia de compromisos de demanda en firme del lado brasileño. Sin contratos que aseguren la compra de grandes volúmenes a largo plazo, resulta inviable financiar la infraestructura necesaria.

El especialista fue contundente al describir la magnitud de la obra necesaria. “Hay que hacer prácticamente un ducto nuevo desde Neuquén hasta Brasil, por lo cual no es poca cosa”, afirmó, y agregó que ese nivel de inversión exige garantías sólidas de demanda sostenida en el tiempo.

Según Díaz, el problema no radica en la falta de interés político o empresarial, sino en la estructura del mercado brasileño. “Más allá de los acuerdos entre los países, declaraciones de intención y la visita de las empresas, sin un contrato firme de demanda por un volumen alto desde el lado de Brasil no es posible financiar semejante infraestructura”, advirtió.

El ejecutivo explicó que la demanda potencial proviene principalmente del sector industrial y de algunas distribuidoras, lo que genera una fragmentación significativa. “No es que va a venir un Petrobras y va a comprometer la compra de grandes volúmenes a largo plazo, no hay un solo comprador”, indicó.

“Son muchos compradores individuales que hay que juntarlos, y ahí es donde entra el trabajo de la distribuidora de gas de Brasil para comprometer esa demanda en firme por contrato”, aseveró Díaz.

El dato que confirma que Vaca Muerta dejó atrás su fase experimental

Vaca Muerta transita un punto de inflexión que redefine su lugar en la industria energética regional. Los datos más recientes ya no hablan de promesas ni de pruebas piloto, sino de un cambio estructural en la forma de operar la cuenca. La transición que atravesó 2025 abre paso a un escenario operativo mucho más estable y maduro.

Según Ernesto Díaz, Senior Vice President Latin America de Rystad Energy, dos indicadores reflejan con claridad el pulso real de la actividad: los pozos iniciados y las etapas de fractura. Ambos muestran que la volatilidad de años anteriores empieza a quedar atrás, dando lugar a un patrón productivo más previsible y continuo.

Durante 2024, la actividad fue elevada, pero extremadamente irregular. De acuerdo con los datos difundidos por Díaz en LinkedIn, los pozos iniciados oscilaron entre 25 y 46 por mes, mientras que las etapas de fractura variaron entre 1.000 y 2.000 mensuales. Fue un año fuerte, aunque con altibajos operativos muy marcados.

El panorama de 2025 mostró una dinámica distinta. Ernesto Díaz destacó que noviembre cerró con 46 pozos iniciados y diciembre con 53, confirmando que la actividad real se mantuvo en niveles elevados. El dato más contundente fue mayo, cuando se alcanzaron 3.411 etapas de fractura, el máximo mensual histórico registrado en Vaca Muerta.

Ese récord marcó un antes y un después. Para Rystad Energy, el salto no fue solo cuantitativo, sino cualitativo, porque evidenció una capacidad operativa sostenida. La cuenca comenzó a consolidar un ritmo que ya no depende de picos aislados, sino de una planificación industrial con mayor consistencia y previsibilidad.

El cambio silencioso que puede convertir a Vaca Muerta en una potencia shale.

El punto de quiebre estructural para Vaca Muerta

Las proyecciones de Ernesto Díaz anticipan que 2026 será el cambio estructural más importante para Vaca Muerta. El nuevo régimen operativo prevé entre 48 y 55 pozos iniciados por mes, de forma constante, junto con 2.400 a 2.700 etapas de fractura mensuales. Por primera vez, la cuenca entraría en un plateau alto, estable y continuo.

Para la industria, este escenario implica mayor estabilidad en la producción y en las exportaciones, además de una demanda sostenida de servicios asociados como perforación, fractura, logística, arenas y midstream. También mejora la previsibilidad para los inversores, un factor clave para acelerar decisiones de largo plazo en proyectos de gran escala.

Díaz remarca que Vaca Muerta ya no discute si puede producir gas de clase mundial. El debate ahora se centra en cómo escalar, diversificar y capturar más valor. La productividad se ubica en niveles comparables a los mejores shales, con capacidad de respuesta rápida a la demanda regional y avances concretos en infraestructura y LNG.

En ese marco, el gas argentino se posiciona como un recurso flexible, competitivo y estratégico. La integración entre upstream y midstream, nuevas formas de monetizar el gas fuera del invierno y la innovación operativa en campo aparecen como los ejes del próximo salto. Para Rystad Energy, la oportunidad está abierta y el momento es ahora.

Asimismo, Ernesto Díaz también advierte que Vaca Muerta debe aprender de la experiencia del shale estadounidense. En Estados Unidos, la longitud de los laterales se redujo tras comprobar que más metros no garantizan mayor producción. El foco pasó a la eficiencia de diseño, buscando el equilibrio técnico y económico, una lección clave para el desarrollo argentino.