“Contratar renovables hoy es una decisión sin riesgo”

Hasta hace poco, alcanzaba con decir que una energía era limpia para venderla. Hoy no. La energía renovable dejó de ser un diferencial suficiente si no viene acompañada de precio y eficiencia.

“El atributo verde ya no es suficiente. Digo, muchas empresas sí necesitan energía renovable para cumplir con sus estándares, pero no alcanza que sea solo verde“, sostuvo Gustavo Castagnino, director de Asuntos Corporativos de Genneia, en el marco del evento “Energía: La oportunidad de ser más eficientes”, organizado por La Nación.

La energía renovable ya no alcanza

El argumento se repite en cada charla que tiene con clientes corporativos. Si la energía limpia fuera cara, el negocio no cerraría. Por eso, dice, hoy el foco está puesto en ofrecer el megavatio con menos costo del mercado, sin resignar el sello ambiental que las empresas necesitan mostrar.

Esa combinación, sostiene, es la que explica el crecimiento sostenido de los contratos corporativos de energía en el país. Genneia acumula casi cien acuerdos firmados con compañías de rubros muy distintos entre sí, desde automotrices hasta mineras.

“Nosotros tenemos casi 100 contratos corporativos con empresas de lo que se te ocurra: automotrices, siderúrgicas, minería, agro, etcétera, etcétera, que compran nuestra energía. Hay un mercado muy grande corporativo, va a seguir creciendo”, detalló el ejecutivo.

Contratos sin riesgo, con estabilidad a largo plazo

Para Castagnino, firmar un contrato de abastecimiento renovable no es una apuesta arriesgada, sino todo lo contrario: es una forma de blindarse frente a la volatilidad de precios del mercado eléctrico en los próximos años.

“No tomás riesgo contratando, sobre todo con empresas como Genneia. Primer dato: contractualización a largo plazo, estabilidad, buenos precios, competitividad, eficiencia”, aseguró y destacó que hoy, además, se suman las baterías para dar más estabilidad al sistema.

El crecimiento de la demanda corporativa, explica, va atado directamente al desempeño de la economía. Si el consumo eléctrico general aumenta, la necesidad de generación renovable también lo hará, incluso sin contar el impacto que puedan tener la minería o los centros de datos.

Argentina va a necesitar mucha energía, solamente sin sumar minería, data centers que van a necesitar una cantidad gigante de energía. El sector corporativo es hoy el gran driver del crecimiento de las renovables”, afirmó Castagnino.

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El cuello de botella de la infraestructura eléctrica

Construir un parque solar o eólico ya no es el problema. El desafío, dice el directivo, está en otro lado: en la capacidad del sistema para transportar esa energía desde donde se genera hasta donde se consume, algo que hoy limita el crecimiento del sector.

“Podés tener generación renovable muy rápido: en un año construís un parque solar, en dos años uno eólico. Necesitás los caños, los cables, para que esa energía llegue a la demanda. Ese es el gran desafío”, destacó.

Castagnino menciona un avance concreto: la reciente licitación para empezar a construir líneas de alta tensión en el AMBA, que luego se extenderán hacia la Patagonia y Mendoza. Esas obras, dice, permitirán que más generación limpia efectivamente llegue al consumo.

Según el ejecutivo, ya hay empresas privadas dispuestas a poner capital en esa infraestructura, además de líneas de financiamiento internacional disponibles. El Estado, sostiene, debe ocupar el rol de planificador: definir por dónde sí y por dónde no.

“Ahí vas a tener a los privados invirtiendo, sin duda va a haber competencia, y eso va a bajar el costo de la construcción de esas líneas”, proyectó Castagnino sobre el futuro de la red de transporte eléctrico.

Financiamiento internacional para seguir invirtiendo

La compañía no frenó sus inversiones en los últimos años y, según adelanta Castagnino, tampoco planea hacerlo ahora. Genneia se sostiene, en gran parte, gracias a un acceso a financiamiento verde que pocas empresas argentinas logran conseguir en el contexto actual.

“Genneia es el principal emisor de bonos verdes de Argentina, casi 1.000 millones de dólares en los últimos cinco o seis años, bonos verdes locales e internacionales y mucho financiamiento de bancos de desarrollo”, aseguró el directivo con cierto orgullo.

Entre los organismos que le prestaron a la compañía menciona a los bancos de desarrollo de Francia, Canadá, Holanda y Alemania. Ese respaldo, sostiene, no es casual: responde a un historial de cumplimiento que la empresa construyó durante años de relación con esas entidades.

Genneia es la empresa líder en generación de energía renovable.

La ley 27.191 busca su prórroga en el Senado

Buena parte de ese crecimiento se apoya en un marco legal específico. La ley 27.191 de energías renovables fue la que permitió pasar de un 2% a un 20% de participación de las renovables en la matriz energética argentina en apenas una década.

“Nació en el gobierno de Cristina Kirchner, se votó por unanimidad, se impulsó muchísimo con el gobierno de Macri, se mantuvo con Alberto Fernández incluso con algunas mejoras, se mantuvo durante el gobierno de Milei“, repasó Castagnino sobre una norma que sobrevivió a distintas administraciones.

La ley venció el 31 de diciembre pasado y el sector espera que el Senado apruebe pronto su prórroga por veinte años más. Esa extensión, según explica, es la que da previsibilidad para meter capital en proyectos que recién se repagan después de dos décadas.

“Necesito estabilidad fiscal y jurídica para meter proyectos de 20 a 25 años, y aparte es el marco que necesita alguien que me va a financiar. Esta ley es un ejemplo de que puede haber políticas de Estado que se respeten y generen inversiones”, sintetizó.

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Baterías, más parques y el próximo paso pendiente

Genneia opera hoy 17 parques solares y eólicos en el país, con los que cubre el 24% de toda la potencia renovable instalada en Argentina. A esa base se suma ahora un salto fuerte en almacenamiento de energía, tras ganar buena parte de la última licitación de baterías.

“Salió una licitación para baterías en todo el país en nodos críticos, Genneia se quedó con el 60% de esas baterías, se empieza a invertir ahí. Eso sirve para el sistema y para ser más sólido y estable”, detalló Castagnino sobre el nuevo frente de inversión.

Consultado por la rentabilidad del negocio, no duda: sigue siendo atractivo pese al contexto. Lo que falta, insiste, es completar la infraestructura de transporte que permita que toda esa generación disponible llegue efectivamente a los usuarios finales.

“El gran título es: Argentina necesita más energía sin dudas. Hay financiamiento, hay apetito inversor, estamos listos para seguir invirtiendo. Falta infraestructura, es el próximo paso, pero sin dudas se está caminando en el sentido correcto”, afirmó Castagnino.

Jorge Brito: “Las expectativas para el sector energético son muy positivas”

En el marco del AmCham Energy Forum, Jorge Brito, presidente de Genneia, formó parte del panel “Capital para la energía argentina: condiciones e instrumentos”, junto con Facundo Gómez Minujín, presidente de JP Morgan para Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay.

En su disertación, Jorge Brito expresó: “Las expectativas para el sector energético, particularmente para las energías renovables, son muy positivas. Tanto los inversores internos como externos tienen una muy buena visión sobre ello y saben que la energía es el futuro”.

En ese sentido, remarcó el rol clave que tiene el financiamiento para el crecimiento de Genneia y el papel primordial que desempeñan los bonos corporativos, el project finance y la penetración de los bonos en el mercado local. Ante ese escenario, resaltó además lo fundamental que resulta la seguridad jurídica para poder invertir a largo plazo, como una de las condiciones clave para continuar impulsando el desarrollo de una matriz energética cada vez más eficiente y competitiva.

Energía solar, eólica y nuevos horizontes de demanda

“Desde Genneia hemos construido ya casi 2 GW entre energía solar y energía eólica y somos los principales players de energías renovables“, afirmó Brito. Si bien comentó que principalmente se apuntó a abastecer la demanda local, hoy en día la compañía sigue de cerca lo que ocurre también en materia de minería y de data centers. Aseguró que se trata de dos cuestiones que serán relevantes para el desarrollo de la Argentina que se viene y que necesariamente deberán estar acompañadas de inversiones energéticas.

Por último, en lo que respecta específicamente a los data centers, el presidente de Genneia precisó: “Que un data center esté energizado con renovables, y eventualmente funcionando además con backups como baterías, sería positivo no solo para el ecosistema sino para el desarrollo del país”.

Litio: por qué Argentina debería evitar competir con China en baterías

El mercado global del litio muestra una fuerte concentración en pocos países y una expansión acelerada de la demanda, impulsada por la transición energética. Argentina comienza a consolidarse como uno de los principales protagonistas de cara a la próxima década.

De acuerdo con el análisis de Ernesto Díaz, vicepresidente de Rystad Energy para Latinoamérica, el país tiene condiciones para posicionarse entre los mayores productores mundiales junto con Australia hacia 2030.

“Los datos recientes sobre producción global de litio dejan algo claro: el mercado ya está altamente concentrado y dominado por pocos actores, con Australia, Chile, China y Argentina liderando la oferta. Al mismo tiempo, la expansión proyectada de capacidad muestra que el crecimiento vendrá principalmente de operaciones upstream”, señaló.

El dilema sobre la cadena de valor

En paralelo al crecimiento de la producción de litio, se abre un debate central sobre el modelo de desarrollo que debería adoptar Argentina. La discusión gira en torno a avanzar en la industrialización o consolidar su rol como proveedor de productos procesados.

En ese sentido, Díaz plantea que la decisión debe basarse en criterios de competitividad y no en aspiraciones industriales que podrían implicar mayores riesgos.

“En este contexto, surge una pregunta clave para Argentina: ¿debería avanzar hacia la integración vertical y competir en la fabricación de componentes de baterías, o consolidarse como proveedor competitivo de carbonato e hidróxido de litio?”, advirtió.

“Mi visión es clara: Argentina debería profundizar su posicionamiento en la producción de litio grado batería, en lugar de intentar competir aguas abajo con China”, agregó.

Ventajas comparativas y enfoque productivo

El análisis destaca que Argentina cuenta con ventajas estructurales dentro del denominado “triángulo del litio”, lo que le permite competir en costos y calidad de recursos. Esto refuerza la idea de priorizar el desarrollo del segmento upstream.

El desafío, según el especialista, pasa por escalar la producción, mejorar la eficiencia y capturar valor en el procesamiento químico del mineral, donde existe una demanda global sostenida.

“Argentina forma parte del triángulo del litio, con recursos de clase mundial y costos competitivos. La prioridad debería ser escalar producción, mejorar eficiencia y capturar valor en el procesamiento químico, donde ya existe demanda global sostenida”, explicó.

Las barreras para fabricar baterías

Uno de los puntos centrales del análisis es la dificultad de avanzar en la fabricación de baterías. Se trata de una industria que requiere no solo inversión, sino también un ecosistema productivo complejo y altamente integrado.

La cadena de valor incluye desde la producción de cátodos hasta la fabricación de celdas, con fuertes vínculos con la industria automotriz y un alto nivel de desarrollo tecnológico.

“La fabricación de cátodos, celdas y baterías requiere ecosistemas industriales integrados, proximidad a fabricantes de autos, escala, tecnología y know-how acumulado. China no solo domina capacidad, sino toda la cadena de suministro”, sostuvo.

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Riesgos y costos de la integración vertical

El avance hacia una integración vertical también implica mayores niveles de inversión y riesgos asociados a la volatilidad del mercado y a los cambios tecnológicos. Esto podría afectar la competitividad del país en el mediano plazo.

En este sentido, el especialista advierte que una estrategia de este tipo podría desviar recursos de los segmentos donde Argentina ya tiene ventajas consolidadas.

“Integrarse verticalmente implica inversiones significativamente mayores, ciclos de retorno más largos y mayor exposición a riesgos tecnológicos y de mercado. Para Argentina, esto podría diluir el foco y reducir la competitividad”, afirmó.

La ventana de oportunidad en el upstream

El crecimiento de la demanda global de litio abre una oportunidad concreta para expandir la producción en el corto plazo. La necesidad de abastecimiento inmediato refuerza el rol de los países productores en la cadena global.

En contraposición, los segmentos downstream aparecen más saturados y con mayor competencia, lo que limita las posibilidades de ingreso para nuevos actores.

“La demanda de litio está creciendo rápidamente y necesita oferta confiable hoy. Hay una ventana clara para capturar valor expandiendo producción upstream, mientras que downstream está más saturado y competitivo”, indicó.

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Una estrategia pragmática para el desarrollo

El planteo de Díaz no descarta la industrialización, pero propone abordarla de manera selectiva, a través de alianzas estratégicas y mejoras en la calidad del producto. Esto permitiría avanzar sin asumir riesgos excesivos.

El foco, en este esquema, debería estar en mejorar la infraestructura, garantizar estabilidad regulatoria y atraer inversiones que potencien el desarrollo del sector.

“Esto no implica renunciar a industrialización, sino priorizar la mejora en calidad, el desarrollo de infraestructura, la estabilidad regulatoria y la atracción de inversión extranjera, con integración selectiva”, aseguró.

Y-TEC adquiere litio para el desarrollo de baterías

La secretaria de Minería de la Nación, Fernanda Ávila, y el presidente de Y-TEC, Roberto Salvarezza, anunciaron la compra de litio a la empresa estadounidense Livent, para el desarrollo de baterías a nivel nacional.

Ávila afirmó que “el desarrollo de la cadena de valor alrededor de la actividad minera es prioridad para el gobierno y tal cual lo indica Sergio Massa debemos generar las condiciones para que el país sea un actor clave a nivel mundial.

La obtención de carbonato de litio grado batería es un proceso que conlleva un altísimo valor agregado, mientras impulsa el desarrollo de proveedores locales y genera empleo formal y bien remunerado en las comunidades donde se inserta.

“Nuestro país cuenta con el capital humano y científico, y una industria nacional robusta, para poder seguir avanzando en la cadena de valor. Este es un ejemplo concreto de ello y de que cuando la coordinación entre provincia, empresas privadas y nación es virtuosa y las decisiones son firmes, podemos tener resultados concretos y beneficios para nuestro país”, agregó Ávila.

A principios de 2023, a partir del trabajo en conjunto de la provincia de Catamarca e Y-TEC, se firmó un convenio por el cual Livent proveerá el carbonato de litio para abastecer a UNILIB, la primera planta de desarrollo tecnológico de celdas y baterías de Latinoamérica, que se pondrá en marcha en conjunto con la Universidad Nacional de La Plata.

Por su lado, Salvarezza, destacó: “En breve pondremos en marcha UNILIB y comenzaremos a producir las primeras celdas de baterías de ion litio en el país. Es importante para nosotros contar con el carbonato de litio para hacer realidad un emprendimiento que tiene más de 12 años de investigación científica. De esta manera, las primeras celdas argentinas serán producidas con carbonato de litio catamarqueño”.

La planta que se pondrá en marcha en septiembre de este año, tendrá una capacidad de producción anual -medida en energía almacenada- de 15 MWh, equivalente a 2000 baterías para almacenamiento estacionario de energías renovables o unos 300 para autos eléctricos.

Las tres plantas de litio en funcionamiento -dos en la provincia de Jujuy y otra en la provincia de Catamarca- posicionan a nuestro país como el cuarto productor a nivel mundial luego de Australia, Chile y China.

A la vez, el país es el segundo en recursos (concentración de un material de interés económico), solo superado por Bolivia, mientras que, en materia de reservas (que son los recursos con viabilidad económica de explotación), se posiciona como el tercer país, por debajo de Chile y Australia.

A partir de agosto se producirán baterías de litio

El director de la empresa tecnológica Y-Tec, Roberto Salvarezza, sostuvo que en agosto comenzará a operar la planta nacional de celdas y baterías de litio (UniLiB), destinadas al sector público y a proyectos estratégicos, con una capacidad instalada que alcanzaría en un año 15 MWh/año.

“Entre agosto y septiembre pondremos en marcha la planta nacional de celdas y baterías de litio (UniLiB), donde se fabricará baterías de ion-litio destinadas al sector público, entre ellos: el equipamiento a las fuerzas armadas y el abastecimiento de energía para poblaciones rurales”, sostuvo Salvarezza durante un panel realizado en la Facultad de Ingeniería de la UBA.

Asimismo, anticipó que la planta ubicada en predio del Polo Productivo Tecnológico “Jorge Alberto Sábato” en La Plata, tendrá una capacidad de producción anual -medida en energía almacenada- de 15 MWh, equivalente a mil baterías para almacenamiento estacionario de energías renovables o unas 50 para colectivos eléctricos.

El exministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación precisó que estas baterías se destinarán a “demandas concretas” como equipamiento de comunicación de las fuerzas armadas, electromovilidad o energía estacionaria complementando las energías renovables como la eólica o la solar para abastecer ciudades de menor tamaño que cuentan sin energía.

Al respecto, reveló que en conjunto con la provincia de Buenos Aires se realiza un proyecto piloto para abastecer una población cercana a Berisso (la isla Paulino) que está desconectada de energía eléctrica, por lo que, “con baterías de litio y paneles solares se producirá un paquete de soluciones que abastecerán aproximadamente 150 viviendas“.

“Tenemos probadas nuestras baterías acopladas con el parque solar y será toda una experiencia desde el punto de vista social porque implica pensar en cómo se van a administrar esos parques y cómo se va a cobrar una tarifa cuando no consume electricidad de red; sin embargo, no obstante hay sectores como las fábricas de motos eléctricas como City Car que están pidiéndonos baterías para garantizar la disponibilidad de baterías”, amplió.

Por último, en cuanto a la electromovilidad, la subsecretaria de Asuntos Estratégicos (SAE), Verónica Robert, afirmó que la Argentina tiene la capacidad para equipar a los vehículos eléctricos y, por ello, está en un lugar preferente.

“Somos capaces de hacer algo de esos vehículos eléctrico y eso nos pone en un lugar preferente; por ejemplo, las baterías de litio, que sí se pueden hacer en la Argentina y que constituyen el 30% del valor del vehículo, en este contexto resulta fundamental el sector tecnológico para industrializar el litio”, concluyó.

Presentaron el primer ómnibus con baterías de litio

El primer ómnibus a propulsión eléctrica con baterías de litio del país, financiado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y desarrollado por la Facultada de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), fue presentado en el marco del Día Mundial del Ambiente.

El ministro Daniel Filmus participó de la presentación de la unidad reconvertida por profesionales y técnicos de la Facultad de Ingeniería y de la Empresa Nueve de Julio S.A.T.

El ómnibus tiene una autonomía de 200 kilómetros y para su desarrollo contó con un aporte de 49 millones de pesos otorgado por la Agencia I+D+i, que funciona bajo la órbita del Ministerio de Ciencia.

Filmus felicitó a los trabajadores de la empresa y a los profesionales de la UNLP, y destacó que es “sustantivo y fundamental que trabajemos en cuidar un mundo que, si no tomamos medidas drásticas, vamos a sufrir consecuencias aún más dramáticas que las que ya padecemos, como la sequía”.

“Este Día del Ambiente tiene el sentido de tomar conciencia de que solo es posible resolver las problemáticas actuales por medio de la ciencia y la tecnología”, subrayó.

El funcionario resaltó que uno de los desafíos “es evitar abordar este tema desde una perspectiva colonial” y remarcó que “basta ver cómo las regulaciones de la Unión Europea y los países centrales, bajo el argumento del cambio climático, también funcionan como una barrera aduanera para-arancelaria que impide a nuestros países, que no tienen las mismas condiciones para desarrollar ciencia y tecnología, colocar nuestros productos en el mercado global”.

“Los efectos del cambio climático los sufrimos todos los países, pero los producen fundamentalmente los países del hemisferio norte”, sostuvo.

Filmus destacó la importancia de la articulación público-privada y advirtió: “Si no articulamos no tenemos destino, tenemos que defender las conquistas imprescindibles que la ciencia y la tecnología colocan al servicio de nuestra gente”.

Agregó que “la electromovilidad tiene un impacto enorme en la calidad de vida de nuestra sociedad” y señaló que “hace falta que el Estado genere mecanismos de incentivo fiscal” que “permita que haya inversiones serias de empresarios, del Estado nacional y las provincias”.

“Es urgente una ley de electromovilidad. Tenemos que tener una perspectiva de desarrollo tecnológico propio”, expresó.

Por su parte, el vicepresidente de la UNLP, Fernando Tauber, resaltó que “hoy es un día histórico para nuestra ciudad” y agradeció a “los sectores del Gobierno que nos vienen acompañando en proyectos tan ambiciosos para construir soberanía desde el conocimiento”.

La Facultad de Ingeniería y la empresa realizaron un primer prototipo de micro eléctrico en diciembre del 2020, que llegaba a recorrer hasta 60 kilómetros. Los trabajos se llevaron adelante en las instalaciones del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA-UNLP). En cuanto al tiempo de carga de la batería, el ómnibus cuenta con un cargador de 40 kW se puede realizar entre 4 y 6 horas.

Para la reconversión del micro, se sacó todo el sistema de propulsión a combustión, motor, tanque de combustible y sistemas de refrigeración y se dejó la instalación eléctrica original y la instalación del sistema neumático, encargada de los frenos y la suspensión.

Se le colocó la batería, el motor y un nuevo compresor que se adaptó para el sistema de neumáticos y se acomodó la instalación eléctrica para compatibilizar los dos sistemas (el nuevo y el de fábrica) y que puedan coexistir en el coche, indicaron.

Participaron del proyecto los ingenieros Alejandro Patanella (aeronáutico), Guillermo Garaventta (electrónico) y Bautista Nebbia (electromecánico), además de los estudiantes de Ingeniería Electromecánica Javier Eguren, Juan Pablo Ane, Juan Ignacio Cuenca y Francisco Tiberi y el técnico electro-mecánico y estudiante de Ingeniería Electrónica Alejandro Epifanio.