Por qué YPF perdió un billón de pesos a pesar del éxito en Vaca Muerta

YPF atraviesa una paradoja financiera sin precedentes en su historia reciente. Mientras sus operaciones en Vaca Muerta generan ganancias récord y una eficiencia técnica envidiable, el balance consolidado del 2025 muestra un número en rojo que impacta. La compañía cerró el ejercicio con una pérdida neta superior al billón de pesos.

Este resultado negativo no surge de una crisis operativa, sino de un proceso de sinceramiento fiscal y contable. La firma reportó un resultado operativo positivo de 2.279.171 millones de pesos, pero factores extraordinarios vinculados a la regularización de deudas impositivas y la salida de los campos maduros terminaron por arrastrar la cifra final hacia el terreno de las pérdidas.

“El principal factor que arrastró el resultado final a terreno negativo fue un cargo impositivo extraordinario de 1.520.119 millones de pesos. Esto se debió a la adhesión de la firma a un régimen de regularización para saldar controversias con las autoridades fiscales por el cómputo de quebrantos impositivos”, informaron desde la compañía.

Radiografía de un rojo extraordinario

Para alcanzar la cifra final de pérdida, el informe detalla un impacto impositivo masivo. El cargo total por impuesto a las ganancias ascendió a 2.394.827 millones de pesos en 2025. Este monto incluye la decisión de cerrar litigios de años anteriores por los quebrantos impositivos actualizados por inflación, buscando dar una previsibilidad jurídica definitiva a la empresa.

Sin embargo, el costo fiscal no fue el único peso en la balanza. La empresa reconoció pérdidas en su segmento de Upstream debido a la devaluación de sus pozos antiguos. Estos bloques convencionales mostraron una declinación natural más severa de lo proyectado, obligando a un ajuste contable millonario para reflejar su valor real de mercado antes de su venta definitiva.

“La Sociedad reconoció una pérdida por cambios en el valor razonable de los activos mantenidos para la venta por 517.862 millones de pesos, generada principalmente por la declinación más pronunciada de los campos y la menor producción esperada a partir de su comportamiento”, detallaron desde la empresa.

YPF logra un nuevo récord.

El éxodo masivo del convencional

Bajo el denominado Proyecto Campos Maduros, la firma inició la desinversión en 46 áreas distribuidas en todo el país. La venta de bloques convencionales le permitió a la compañía liberara recursos técnicos valiosos para que cada peso del Capex sea destinado exclusivamente a Vaca Muerta.

Este retiro estratégico también involucró costos operativos de transición que golpearon el balance. Se registraron cargos por materiales obsoletos que sumaron 253.025 millones de pesos y provisiones millonarias para la optimización de personal de terceros.

“Esta disposición de activos relacionados con campos maduros es consistente con los planes de gestión de la Sociedad, que considera que la racionalización del portafolio Upstream convencional es una de las palancas sobre las cuales se basa la estrategia de YPF”, afirmaron desde la compañía.

Inversión récord para el despegue

A pesar del rojo final, el nivel de inversiones alcanzó cifras nunca antes vistas en la industria nacional. El despliegue de capital en propiedades, planta y equipo superó los 27,6 billones de pesos. La mayor parte de este flujo fue directo a las entrañas de Vaca Muerta, financiando el desarrollo de pozos horizontales y nuevas instalaciones de tratamiento de crudo.

La apuesta por el no convencional se complementa con obras de infraestructura masiva como el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). Este megaproyecto, liderado por la asociada VMOS, ya consiguió financiamiento internacional por 2.000 millones de dólares.

“YPF realiza estimaciones de recursos y reservas consistentes con los planes de gestión de la Sociedad, con foco en las actividades e inversiones en yacimientos no convencionales, que considera es una de las palancas en las que se basa la estrategia”, consideraron desde la compañía.

YPF va por el South Core de Vaca Muerta.

 

 

El horizonte del GNL nacional

El balance de 2025 también sienta las bases para el ambicioso Proyecto Argentina LNG. Junto a socios, YPF planea exportar GNL desde las costas de Río Negro. Este plan contempla un horizonte de veinte años y requiere la estabilidad financiera que la regularización de los quebrantos impositivos pretende garantizar a largo plazo.

La solidez operativa es indiscutible al observar el flujo de efectivo. Al cierre del año, YPF mantenía en caja 1.352.703 millones de pesos, superando las disponibilidades del ejercicio anterior. Esto demuestra que la petrolera tiene fondos necesarios para ejecutar sus planes de expansión, a pesar de que el resultado contable final fuera afectado por cargos extraordinarios de carácter no recurrente.

“La petrolera impulsa el ‘Proyecto LNG’ para procesar gas de Vaca Muerta mediante plantas flotantes de licuefacción en Río Negro. Este plan contempla un horizonte de exportación a 20 años y la construcción de un gasoducto dedicado exclusivamente para este fin”, detallaron.

Cómo es el plan de optimización y eficiencia que impulsa Clear en Las Heras

La actividad de Clear Petroleum en el clúster Las Heras – Cañadón Escondida se definió por un plan de trabajo basado en la optimización, la reducción de riesgos y la implementación de soluciones técnicas adaptadas a las condiciones actuales del sistema productivo.

En diálogo con eolomedia, Leonardo Deccechis, director de negocio Upstream de Clear Petroleum, analizó la situación de contexto y los desafíos operativos. “El foco hoy está en hacer más eficiente la operación y trabajar sobre los activos existentes”, explicó Deccechis.

El enfoque inicial está puesto en la reactivación de pozos, el fortalecimiento de la infraestructura y la mejora en la gestión del reservorio. A través de intervenciones progresivas, la compañía busca sostener la producción y generar información clave para futuras decisiones operativas.

Las metas de Clear

En este marco, Clear avanza con un esquema intensivo de intervenciones sobre pozos, priorizando aquellos con potencial de recuperación y optimizando el uso de equipos y recursos en campo. Esta dinámica permite generar mejoras graduales en la producción, con un enfoque de bajo riesgo y alta eficiencia.

“Estamos priorizando intervenciones de menor riesgo, que nos permitan recuperar producción y entender mejor el comportamiento del campo”, señaló el directivo.

Uno de los ejes centrales del plan es la mejora en la gestión del reservorio, con especial foco en la relación entre los fluidos y la eficiencia de los sistemas de inyección. El objetivo es optimizar el desempeño general del campo y asegurar una operación más estable en el tiempo.

Clear Petroleum crece en Santa Cruz.

Herramientas y oportunidades

En este sentido, el uso de herramientas como el workover, el monitoreo continuo y el análisis de datos permite avanzar con acciones concretas, reduciendo tiempos de respuesta y mejorando la toma de decisiones.

Además, la compañía trabaja en la identificación de nuevas oportunidades dentro del área, a partir de un enfoque selectivo que integra variables técnicas, operativas y económicas desde las primeras etapas de evaluación.

“La clave es tomar decisiones con información y avanzar de manera gradual, asegurando la viabilidad de cada paso”, agregó.

Tecnología aplicada y trabajo conjunto

La tecnología aparece como el principal sostén de esa transición. Deccechis destacó el rol de la digitalización, la inteligencia artificial y el monitoreo remoto como herramientas que hoy permiten reducir tiempos de decisión y mejorar la eficiencia operativa con costos significativamente menores que en el pasado.

En paralelo, el equipo de estudios de la compañía trabaja en la identificación de áreas con potencial remanente. La idea es enriquecer el conocimiento geológico del clúster y detectar oportunidades que puedan convertirse en desarrollos de menor riesgo.

En el corto plazo, la prioridad es estabilizar el campo, recuperar pozos existentes y generar información confiable que permita reducir la incertidumbre geológica. No se trata de correr ni de saltar, sino de lograr que el sistema vuelva a caminar con estabilidad.

Un desempeño marcado por la sinergia

Como parte de esta estrategia, Clear también promueve el intercambio de experiencias y la articulación con otras operadoras del clúster, en un esquema de trabajo coordinado que contribuye a la estabilidad del sistema productivo.

Este modelo colaborativo resulta clave en operaciones con infraestructura integrada, donde la eficiencia y la coordinación impactan directamente en el desempeño general. “Es fundamental trabajar de manera articulada para sostener la operación en este tipo de activos”, aseguró Deccechis.

El crecimiento de Vaca Muerta vuelve a presionar al midstream

La actividad en Vaca Muerta volvió a sorprender al marcar niveles históricos durante los primeros meses de 2026. Así lo afirmó Ernesto Díaz, vicepresidente de Rystad Energy para Latinoamérica, quien destacó que la formación “entró en una nueva fase de aceleración” que supera ampliamente las proyecciones realizadas por la consultora en informes previos.

En una publicación en LinkedIn, Díaz explicó que dos indicadores anticipan el crecimiento: los pozos iniciados y las etapas de fractura. Ambos alcanzaron máximos nunca registrados. En marzo se contabilizaron alrededor de 55 pozos spud, mientras que el primer trimestre del año superó las 3.000 etapas de fractura, lo que marca un hito para el shale argentino.

Para el analista, estos valores no representan simples métricas operativas, sino los mejores predictores del aumento de producción futura. Son señales tempranas y altamente confiables de que el desarrollo de la roca madre encara un ciclo de expansión mucho más agresivo que el observado en años anteriores.

Una actividad que se triplica en pocos años

Según datos históricos, la cuenca pasó de perforar entre 10 y 15 pozos mensuales durante 2018 y 2019 a niveles superiores a los 50 pozos por mes en 2026. Para Díaz, esta dinámica implica más que un crecimiento sostenido: se trata de “una multiplicación por tres en menos de cinco años”, con efectos directos en la oferta de petróleo y gas.

La tendencia también se repite en las completaciones. Mientras que hace seis años se realizaban entre 500 y 800 etapas de fractura por mes, el sistema hoy opera en un rango que supera las 2.000 y alcanza picos de más de 3.000. Este salto, en palabras del especialista, implica “una escala brutal en productividad”.

El efecto sobre la curva de producción es prácticamente inmediato. Los pozos perforados hoy impactan entre seis y doce meses después, mientras que las fracturas muestran resultados en un plazo aún más corto. Por eso, Díaz considera que el crecimiento de la producción ya está asegurado para todo 2026 e incluso para 2027.

Oldelval avanza con el proyecto Duplicar Norte.

Midstream, el nuevo límite del sistema

El vicepresidente de Rystad remarcó que el verdadero desafío ya no está en el upstream. A medida que aumenta la extracción, también crece la producción de gas asociado y líquidos del gas natural (NGLs), lo que tensiona la capacidad disponible para evacuar y procesar los volúmenes incrementales.

En este sentido, la infraestructura de transporte, procesamiento y fraccionamiento se convierte en el principal cuello de botella. La consultora advierte que el sistema está entrando en una etapa donde la escala supera lo que el midstream puede absorber sin nuevas inversiones de magnitud.

Díaz consideró que este escenario redefine la historia de Vaca Muerta, que deja atrás una fase de crecimiento continuo para entrar en un ciclo marcado por la escala y las limitaciones logísticas. Para los inversores, este contexto abre oportunidades muy concretas en segmentos donde la presión ya se percibe con fuerza.

Según sus estimaciones, el nivel actual de actividad permitiría proyectar un crecimiento de entre 30% y 40% en la producción, lo que incrementaría las exigencias sobre la evacuación de gas, la capacidad de procesamiento y la infraestructura de fraccionamiento de NGLs, áreas donde se concentrarán las inversiones estratégicas del próximo ciclo.

El plan de PECOM para reactivar Cañadón Perdido tras 30 años

Después de más de tres décadas sin nuevas perforaciones, el yacimiento Cañadón Perdido vuelve a ocupar un lugar central en la agenda energética de Chubut. La reactivación, impulsada por PECOM, marca un hito para la Cuenca del Golfo San Jorge y para una región que busca recuperar protagonismo productivo.

El anuncio fue presentado en Comodoro Rivadavia, en el marco de un plan de inversiones que contempla desembolsos por unos 70 millones de dólares en 2026, destinados a la perforación de 32 nuevos pozos. La iniciativa se suma a un esquema más amplio que, considerando gastos operativos, podría alcanzar los 180 millones de dólares.

La reactivación se apoya en un contexto de mayor competitividad para la producción convencional. Entre los factores clave se destacan los incentivos fiscales provinciales, la eliminación de aranceles a la importación de insumos estratégicos y la reducción de derechos de exportación, que mejoraron las condiciones para atraer nuevas inversiones.

El proyecto prevé una primera etapa con la operación del equipo VV51 y la perforación inicial de 28 pozos, combinando inyectores y productores. Los trabajos comenzarán en El Trébol y luego avanzarán hacia Campamento Central y Cañadón Perdido, con foco en la recuperación secundaria mediante inyección de polímeros.

PECOM busca recuperar un bloque histórico

El área registra producción desde fines de la década de 1920. Entre 1928 y 1960 tuvo una etapa de explotación primaria, mientras que en los años noventa se reactivó a través de técnicas de recuperación secundaria. Sin embargo, el abandono progresivo derivó en una fuerte caída productiva durante los últimos años.

Actualmente, el yacimiento cuenta con apenas 27 pozos activos y una producción cercana a los 68 metros cúbicos diarios. Con el nuevo piloto de inyección de polímeros, se espera quintuplicar ese volumen y alcanzar los 400 metros cúbicos por día en el corto plazo, equivalente a unos 2.500 barriles diarios.

De acuerdo con las proyecciones técnicas, los resultados de esta primera fase permitirán avanzar hacia una segunda etapa más ambiciosa. En ese escenario, la producción podría trepar hasta los 600 metros cúbicos diarios, con la perforación de unos 53 pozos adicionales y un desarrollo total cercano a las 80 nuevas perforaciones.

Además del impacto productivo, el proyecto tendrá un fuerte efecto en el empleo local. Se estima la generación de más de 100 puestos de trabajo directos e indirectos, junto con la reactivación de servicios asociados y actividad terciaria en toda la región.

El dato que confirma que Vaca Muerta dejó atrás su fase experimental

Vaca Muerta transita un punto de inflexión que redefine su lugar en la industria energética regional. Los datos más recientes ya no hablan de promesas ni de pruebas piloto, sino de un cambio estructural en la forma de operar la cuenca. La transición que atravesó 2025 abre paso a un escenario operativo mucho más estable y maduro.

Según Ernesto Díaz, Senior Vice President Latin America de Rystad Energy, dos indicadores reflejan con claridad el pulso real de la actividad: los pozos iniciados y las etapas de fractura. Ambos muestran que la volatilidad de años anteriores empieza a quedar atrás, dando lugar a un patrón productivo más previsible y continuo.

Durante 2024, la actividad fue elevada, pero extremadamente irregular. De acuerdo con los datos difundidos por Díaz en LinkedIn, los pozos iniciados oscilaron entre 25 y 46 por mes, mientras que las etapas de fractura variaron entre 1.000 y 2.000 mensuales. Fue un año fuerte, aunque con altibajos operativos muy marcados.

El panorama de 2025 mostró una dinámica distinta. Ernesto Díaz destacó que noviembre cerró con 46 pozos iniciados y diciembre con 53, confirmando que la actividad real se mantuvo en niveles elevados. El dato más contundente fue mayo, cuando se alcanzaron 3.411 etapas de fractura, el máximo mensual histórico registrado en Vaca Muerta.

Ese récord marcó un antes y un después. Para Rystad Energy, el salto no fue solo cuantitativo, sino cualitativo, porque evidenció una capacidad operativa sostenida. La cuenca comenzó a consolidar un ritmo que ya no depende de picos aislados, sino de una planificación industrial con mayor consistencia y previsibilidad.

El cambio silencioso que puede convertir a Vaca Muerta en una potencia shale.

El punto de quiebre estructural para Vaca Muerta

Las proyecciones de Ernesto Díaz anticipan que 2026 será el cambio estructural más importante para Vaca Muerta. El nuevo régimen operativo prevé entre 48 y 55 pozos iniciados por mes, de forma constante, junto con 2.400 a 2.700 etapas de fractura mensuales. Por primera vez, la cuenca entraría en un plateau alto, estable y continuo.

Para la industria, este escenario implica mayor estabilidad en la producción y en las exportaciones, además de una demanda sostenida de servicios asociados como perforación, fractura, logística, arenas y midstream. También mejora la previsibilidad para los inversores, un factor clave para acelerar decisiones de largo plazo en proyectos de gran escala.

Díaz remarca que Vaca Muerta ya no discute si puede producir gas de clase mundial. El debate ahora se centra en cómo escalar, diversificar y capturar más valor. La productividad se ubica en niveles comparables a los mejores shales, con capacidad de respuesta rápida a la demanda regional y avances concretos en infraestructura y LNG.

En ese marco, el gas argentino se posiciona como un recurso flexible, competitivo y estratégico. La integración entre upstream y midstream, nuevas formas de monetizar el gas fuera del invierno y la innovación operativa en campo aparecen como los ejes del próximo salto. Para Rystad Energy, la oportunidad está abierta y el momento es ahora.

Asimismo, Ernesto Díaz también advierte que Vaca Muerta debe aprender de la experiencia del shale estadounidense. En Estados Unidos, la longitud de los laterales se redujo tras comprobar que más metros no garantizan mayor producción. El foco pasó a la eficiencia de diseño, buscando el equilibrio técnico y económico, una lección clave para el desarrollo argentino.

Cómo logró Vista reducir un 10% sus costos en Vaca Muerta

Vista Energy es el mayor productor independiente de petróleo y el mayor exportador de petróleo de Argentina. Conseguir ese lugar significó años de trabajo y esfuerzo en cada uno de sus proyectos.

La compañía sigue firme en hacer cada vez más rentable su actividad en Vaca Muerta. En convesación con los inversores, Miguel Galuccio, presidente y CEO de Vista Energy, detalló los tres pilares que componen la estrategia de la compañía para reducir significativamente sus costos operativos en el shale.

La iniciativa, según explicó, ya permitió bajar el costo de perforación y terminación por pozo de 14,2 millones a 12,8 millones de dólares, una reducción del 10% que esperan profundizar en el corto, mediano y largo plazo.

El eje principal de Vista

Galuccio señaló que el primer motor de ahorro es la tecnología y la innovación, donde Vista ha adoptado herramientas y técnicas que incrementan la eficiencia en cada etapa del desarrollo no convencional. Uno de los avances clave fue la implementación del uso de arena húmeda, una tecnología que comenzó como prueba piloto en 2023 y hoy se utiliza en toda la operación de la compañía. “Eso traerá mucho ahorro, ahorro inmediato y ahorros futuros”, afirmó.

Otro avance se logró en la perforación de curvas. Vista introdujo una tecnología que mejora la eficiencia al alternar entre motores de fondo y sistemas de rotación direccional. Esta metodología ha permitido ahorrar hasta 16 horas por pozo, al reducir la necesidad de intervención manual durante la navegación por la sección horizontal.

Además, la firma mejoró su sistema de monitoreo remoto en tiempo real, lo que les permite ajustar el tamaño de los fracturamientos hidráulicos (fracs) directamente desde su centro de operaciones. Según explicó Galuccio, esta capacidad ayuda a evitar fracs de pista y permite un uso más eficiente de los recursos.

Vista Energy rescató ONs.

Negociaciones clave en insumos

El segundo pilar que impulsa la reducción de costos está vinculado a la negociación específica de insumos y servicios, como gasolina, gasoil, transferencia de agua y fluidos de perforación. “Estamos revisando rubro por rubro y cerrando acuerdos más eficientes”, indicó el CEO, sin brindar cifras puntuales, pero con la expectativa de mantener un sendero de reducción sostenida.

El tercer eje es la revisión del esquema contractual que Vista emplea desde su creación. “Durante seis años fuimos muy consistentes con una estrategia de integración. Hoy, esa integración ya no aporta el valor necesario para sostener la baja de costos”, señaló Galuccio.

En respuesta, la compañía decidió desagregar los servicios de perforación que antes estaban integrados, y firmar contratos individuales para cada prestación. Esta medida, según explicó, permitió a Vista adaptarse mejor a la realidad del mercado y obtener mayores ahorros frente a un escenario donde, a diferencia de Estados Unidos, los precios del servicio no bajaron al mismo ritmo que el barril.

“En contextos volátiles como los que vivimos, tuvimos que revisar todo el sistema. Hicimos otros cambios también, que me tomarían demasiado tiempo explicar, pero en conjunto logramos reducir nuestro costo total por pozo de 14,2 millones a 12,8 millones de dólares”, sintetizó.

Perspectivas

Durante el diálogo, Galuccio también destacó que los costos actuales de Vista en La Amarga Chica son comparables a los obtenidos por la estatal en esa misma zona y en Bajada del Palo Oeste, donde Vista concentra gran parte de su producción.

Además, adelantó que aún quedan márgenes para seguir bajando los costos unitarios. “No todo tiene que ver con los contratos. Hay mucho valor por capturar a partir de la tecnología y la innovación que estamos implementando”, subrayó.

Vaca Muerta se lleva dos de cada tres pozos nuevos del país

Vaca Muerta es el motor hidrocarburífero del país. Su desempeño permitió que la Cuenca Neuquina se consolide como la principal región productiva y se comience a pensar en un polo exportador. Los números son cada vez más contundentes y cada día que se pasa se alcanza un nuevo récord en el shale neuquino.

Una muestra de ello es que la Cuenca Neuquina concentra más del 65% de los pozos productivos terminados en el primer semestre del año. Así quedó establecido en el Reporte Estadístico Oil & Gas elaborado por Oil Production Consulting con datos de la Secretaría de Energía.

El documento detalla que en el primer semestre se completaron 336 pozos en todo el país, de los cuales 221 se realizaron en la Cuenca Neuquina gracias al impulso Vaca Muerta.

El resto de las cuencas quedó muy por detrás. La Cuenca del Golfo San Jorge, cumbre de la producción convencional, finalizó 115 pozos, lo que representa el 34,2% del total nacional.

En contraste, las cuencas Cuyana, Austral y del Noroeste no registraron ningún pozo productivo terminado durante los primeros seis meses del año.

NeoSteer Max la herramienta clave para lo que viene en Vaca Muerta.

Estancamiento en las cuencas maduras

La falta de actividad en las cuencas más tradicionales del país preocupa a las provincias productoras y a los trabajadores del sector. En lo que va de 2025, la Cuenca Cuyana, la Austral y la del Noroeste no sumaron ni un solo pozo productivo nuevo. En la mayoría de los meses, los informes oficiales señalan directamente una actividad nula. Esto confirma una tendencia que se viene consolidando desde 2022: la reconversión hacia el no convencional en detrimento del mantenimiento o desarrollo de los campos maduros.

Además, la falta de perforaciones implica una menor renovación de la base productiva, afectando tanto la producción como el empleo en esas regiones. Mientras en Neuquén se terminaron 42 pozos solo en junio, en esas cuencas el número fue cero.

Vaca Muerta como un imán

La Cuenca Neuquina no solo lidera en cantidad de pozos terminados, sino también en pozos productivos de petróleo y gas. En el semestre, Neuquén acumuló 158 pozos de petróleo y 58 de gas, según los registros oficiales. Esto contrasta con la Cuenca del Golfo San Jorge, donde se finalizaron 96 pozos en total, de los cuales 90 fueron de petróleo y 6 fueron de gas.

En términos mensuales, Neuquén registró picos de actividad en marzo, abril y junio, con cifras que superaron los 30 pozos mensuales terminados. Por ejemplo, en junio se finalizaron 42 pozos en la cuenca, una cifra que quintuplica la de cualquier otra cuenca en ese mismo mes.

La disparidad entre cuencas no solo refleja el atractivo geológico y económico de Vaca Muerta, sino también la falta de políticas activas que incentiven la inversión en las regiones con producción convencional.

Al no haber nuevos pozos, el horizonte de producción para ese tipo de yacimientos se achica, agravando un ciclo de declino natural que ya lleva años.

Los nuevos pozos de Vaca Muerta apenas cubren el declino natural

Vaca Muerta continúa posicionándose como el principal motor energético del país, pero su dinámica productiva exige cada vez más esfuerzo. Según explicó el ingeniero de Reservorios Senior, Gerardo Tennerini, el 80% de la producción actual proviene de menos del 20% de los pozos. Lejos de tratarse de un problema, esta concentración es una característica estructural del shale.

La roca madre reproduce un patrón típico de desarrollo no convencional, donde se observa una alta productividad inicial en los pozos que cae rápidamente con el tiempo.

Más del 60% de los pozos perforados produce menos de 20 metros cúbicos por día, y cerca del 80% no supera los 50 m3 diarios. Además, ningún pozo con más de cuatro años de antigüedad logra mantener producciones superiores a esos niveles.

La lógica del declino

Una de las claves para entender el comportamiento de Vaca Muerta es su agresiva curva de declino. Los pozos pierden entre 40% y 50% de su caudal productivo en el primer año, lo que obliga a perforar constantemente nuevos pozos no solo para sostener los niveles existentes, sino también para intentar crecer.

Esta situación crea un fenómeno de “carrera contra el declino”, en el que cada nuevo pozo debe aportar lo suficiente para reemplazar lo que se pierde mes a mes. En 2025, según detalló Tennerini en su cuenta de LinkedIn, la producción de Vaca Muerta se encuentra en un virtual plateau: los pozos nuevos apenas alcanzan para compensar el declino, sin lograr generar un salto productivo.

 

El futuro de Vaca Muerta

El desarrollo no convencional en la Cuenca N0euquina aún está en una etapa temprana. Para sostener su rendimiento y garantizar su viabilidad en el largo plazo, el especialista propone una estrategia basada en tres pilares fundamentales que consta de tres pilares.

El primero consta en una perforación sostenida, que consta de mantener un ritmo constante de nuevos pozos para evitar retrocesos en la producción total.

El segundo se basa en tecnologías complementarias como el uso de reestimulaciones, reterminaciones y eventualmente en procesos EOR (recuperación mejorada) adaptados al shale para recuperar productividad en pozos envejecidos.

Y el tercero es la planificación ambiental y de integridad. Ya que muchos pozos quedarán fuera de operación en pocos años, se vuelve urgente prever desde ahora su abandono seguro y ambientalmente responsable.

Más equipos y mejor performance

En comparación con 2024, los pozos perforados en 2025 muestran mejores resultados. También se han resuelto algunos cuellos logísticos que antes limitaban el transporte y el abastecimiento de insumos. Sin embargo, la mejora no alcanza para revertir la tendencia de estancamiento.

“La productividad por pozo es buena, pero no alcanza si no se mantiene el ritmo”, advirtió Tennerini. Tal como ocurrió en la pandemia, cuando la actividad se frena, la producción cae. Por eso, la inversión continua en equipos, eficiencia en las terminaciones y reducción del tiempo entre perforación y conexión a la red es clave.

YPF superó otra marca de velocidad en la perforación de Vaca Muerta

El equipo de Upstream de YPF alcanzó un nuevo hito al perforar el pozo más rápido de toda la actividad No Convencional. En Aguada del Chañar, lograron perforar 5520 metros en solo 10 días, con una rama lateral útil de 2573 metros.

Este logro es fruto del trabajo en equipo y del uso de tecnología de última generación en el Real Time Intelligence Center, optimizando cada fase del proceso. La eficiencia alcanzada permite mejorar los tiempos y costos operativos, consolidando a YPF como líder en la industria.

Los antecedentes de YPF

En el Bloque La Angostura Sur, YPF estableció otra marca histórica al perforar 1747 metros en solo 24 horas. Esta hazaña supera el récord anterior de junio de 2024, cuando se lograron 1543 metros de rama lateral en un solo día dentro del mismo bloque.

Horacio Marín, presidente de la compañía, destacó en su cuenta de LinkedIn que este resultado es reflejo del compromiso, innovación y excelencia del equipo. Subrayó que la implementación de tecnología avanzada en el Real Time Intelligence Center fue clave en este avance.

“No habría sido posible sin la implementación de la tecnología más avanzada en el Real Time Intelligence Center, que optimiza cada uno de nuestros procesos en tiempo real”, sostuvo Marín.

 

 

Ampliando fronteras en Vaca Muerta

La Angostura Sur es un área clave para la expansión del desarrollo de YPF en Vaca Muerta. Este bloque se encuentra al sur de Loma Campana, la zona de mayor actividad de la compañía.

En noviembre de 2023, YPF también batió un récord con un pozo de 5.640 metros de profundidad en menos de 12 días. Este hito representó una velocidad de perforación de 473 metros por día, reafirmando la mejora continua en eficiencia y reducción de costos operativos.

El pozo, denominado AdCh-1230(h), está ubicado en el yacimiento Aguada del Chañar, uno de los principales campos productores de petróleo de la Cuenca Neuquina. De los 5.640 metros perforados, 2.518 metros corresponden a la rama horizontal.

“YPF es la empresa que más pozos perfora en Latinoamérica”

El presidente de YPF, Horacio Marín, destacó la necesidad de trabajar como industria para bajar los costos de las empresas de servicios en Vaca Muerta.

“No puede ser que con las condiciones económicas actuales las operadoras sigamos pagando costos unitarios más caros que en el Permian. Nosotros tenemos que competir con Estados Unidos y vamos a trabajar para bajar esos costos”, afirmó el funcionario  durante su participación en el Vaca Muerta Insights en Neuquén.

El presidente de YPF detalló que la compañía trabaja con el objetivo de alcanzar una producción de 200 mil barriles de crudo aproximadamente para fin de año.

En este escenario, el proyecto Vaca Muerta Sur se convierte en estratégico para toda la industria ya que pone fin definitivamente al cuello de botella actual en el transporte de petróleo.

Los proyectos de YPF

“La cuenca podría estar produciendo y exportando 1.5 millones de barriles en los próximos años”, afirmó Marín. También se refirió a las oportunidades que se le abren al país por el proyecto Argentina LNG.

“Estamos muy avanzados para lograr las tres fases del proyecto. La primera con PAE, Pampa, Harbor y Golar; la segunda con Shell y tres supermajors como compradores; y una tercera, que podría avanzar rápidamente. Esperamos tener firmados los acuerdos finales de inversión durante el año que viene”, confirmó Marín.

Para lograr este nivel de actividad, es clave la capacitación: “toda la industria tiene que apoyar la creación del Instituto Vaca Muerta, no podemos ser competitivos si no capacitamos y cuidamos a los trabajadores”, señaló el CEO de YPF.

Por último, destacó el rol del gobierno nacional para generar las condiciones de desarrollo de la industria y la apertura de los mercados.

“Cuando fui a Asia y a otros mercados del mundo, me resultaba fácil abrir mercados para el gas argentino porque el presidente Milei es un líder mundial” concluyó Marin.