La escasez de petróleo ya es real y Argentina debe moverse rápido con Vaca Muerta

El conflicto de Medio Oriente sacude el mundo. Las repercusiones no se hicieron esperar y el planeta ingresó en una etapa de incertidumbre total. Las alarmas sobre la dinámica del mercado energético se dispararon y se espera que la volatibilidad marque el rumbo debido a escasez de petróleo y gas. Sin embargo, el escenario es ideal para Vaca Muerta.

El vicepresidente de Rystad Energy para Latinoamérica, Ernesto Díaz, sostuvo que el sistema atraviesa una transición hacia una “fase distinta” de la crisis, marcada no solo por precios altos, sino por escasez física de petróleo, lo que tendrá implicancias macroeconómicas profundas.

Esa combinación de tensiones está generando un movimiento global que, a diferencia de otros shocks, excede la volatilidad del barril. Para Díaz, el problema está mutando hacia un escenario de estanflación energética, donde la inflación convive con un debilitamiento del crecimiento y un mercado incapaz de acomodar la oferta.

El especialista remarcó que este fenómeno ya empieza a ser visible en distintas regiones. En su lectura, el epicentro actual se ubica en Asia, donde varios países enfrentan señales claras de estrés energético vinculadas a costos, disponibilidad de combustibles y límites fiscales.

Asia y Europa en alerta por la escasez física

Los primeros impactos concretos aparecen en economías emergentes. Filipinas declaró una emergencia energética, mientras que Tailandia eliminó subsidios que provocaron aumentos inmediatos en los combustibles. Asimismo, Indonesia enfrenta restricciones en el sector petroquímico.

Díaz consideró que se trata de “destrucción de demanda forzada”, un evento que no estaba plenamente incorporado por los mercados.

En paralelo, Europa todavía mantiene un nivel de protección mayor gracias a inventarios equivalentes a 70–90 días de consumo. Sin embargo, Díaz advirtió que el margen es limitado y proyectó que, de mantenerse la tendencia actual, la región podría experimentar “tightness” en cuatro a ocho semanas y una escasez más generalizada entre ocho y doce semanas.

La lectura macro que plantea Rystad Energy es similar a la de otros analistas internacionales: mayor volatilidad financiera, inflación proyectada en torno a 4% para el G20 y un deterioro simultáneo de los principales indicadores manufactureros globales. En este cuadro, la energía vuelve a convertirse en el driver central del ciclo económico.

Las oportunidades para Argentina

En este contexto global, Díaz afirma que la situación abre una ventana estratégica para Argentina, especialmente para el desarrollo y la exportación desde Vaca Muerta. La escasez física de crudo fortalece el valor del petróleo exportable, así como las perspectivas futuras para el LNG, el LPG y el gas regional.

El ejecutivo señaló que el shale argentino deja de ser únicamente una historia de crecimiento y pasa a consolidarse como un “activo crítico” dentro del mapa global de seguridad energética. El posible desbalance entre oferta y demanda internacional aumenta el atractivo de recursos estables y de bajo riesgo geopolítico.

A ese escenario se suma un impulso adicional sobre las decisiones de inversión. Díaz afirmó que los precios altos combinados con riesgos crecientes de disrupción en el suministro mejoran la economía de proyectos midstream, aceleran la necesidad de infraestructura y refuerzan la urgencia de avanzar con un proyecto de GNL argentino competitivo.

Sin embargo, la advertencia apunta a la posibilidad de que Argentina no logre capitalizar esta oportunidad. En este marco, Díaz remarcó que el país debe escalar infraestructura, reducir cuellos de botella locales y garantizar estabilidad regulatoria. “La pregunta ya no es si puede, sino si va a hacerlo a tiempo”, subrayó.

La 8ª Conferencia Arpel 2026 se realizará en Buenos Aires

Luego de siete ediciones bienales realizadas en Punta del Este, Lima y Cartagena de Indias, la 8ª Conferencia Arpel 2026, organizada por la Asociación de Empresas de Petróleo, Gas y Energía Renovable de América Latina y el Caribe tendrá lugar del 1° al 4 de junio en el Hotel Hilton Buenos Aires bajo el lema “Juntos somos Energía”.

La elección de Buenos Aires como sede responde al creciente protagonismo de Argentina en el escenario energético regional, particularmente a partir del desarrollo de Vaca Muerta y del potencial offshore, que han consolidado al país como uno de los puntos de mayor proyección para la industria en la región.

Durante cuatro jornadas, la Conferencia reunirá a CEOs, ministros y secretarios de Estado, parlamentarios, reguladores, representantes de asociaciones intergubernamentales, empresariales y profesionales, así como a ejecutivos de empresas operadoras y proveedoras, académicos, consultores, expertos técnicos y jóvenes profesionales del sector.

Carlos Garibaldi, Secretario Ejecutivo de Arpel, señaló que esta octava edición “se enfocará en analizar cómo fortalecer la competitividad y la sostenibilidad del sector hidrocarburos, en un contexto que exige avanzar en seguridad energética y crecimiento económico para América Latina y el Caribe”.

En la Conferencia Arpel 2026 se debatirán tanto los temas estratégicos del sector como las tendencias en Upstream, Midstream y Downstream.

Entre los disertantes confirmados se destacan Horacio Marín, Presidente del Directorio y CEO de YPF; Ricardo Ferreiro, Presidente de E&P de Tecpetrol; Felipe Bayón, CEO de GeoPark; Javier Rielo, SVP de E&P Américas de TotalEnergies; Cecilia San Román, Presidenta de ANCAP; Julio Friedmann, Gerente General de ENAP, y Patrick Brunings, Ministro de Petróleo, Gas y Ambiente de Surinam, además de la participación de Daniel Yergin, vicepresidente del Directorio de S&P Global, quien conversará sobre Geopolítica y Energía.

La agenda contempla, entre otros ejes:

  • Perspectivas geopolíticas globales y regionales sobre oferta y demanda de hidrocarburos.
  • Desarrollo del gas natural, integración regional y oportunidades vinculadas al GNL.
  • Nuevas tendencias en refinación.
  • Potencial en recursos no convencionales y aguas profundas.
  • Riesgos climáticos y de transición energética, y su impacto en la sostenibilidad y el financiamiento del sector.
  • Transformación digital, inteligencia artificial y excelencia operativa.
  • Innovación y futuro del trabajo, desde la mirada de universidades, empresas y jóvenes profesionales.

Además de los más de 20 paneles y charlas notables, la Conferencia Arpel 2026 incluirá visitas a instalaciones y actividades institucionales de la Asociación.

Para mayor información, visitar www.arpel.org o contactarse a través de infoconf@arpel.org.uy

Petróleo caro y tensión global: qué efectos puede tener la guerra en la economía

La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a colocar a la energía en el centro de la economía global. En pocos días, la tensión militar entre Estados Unidos, Israel e Irán comenzó a reflejarse en los precios del petróleo, el gas y en la reacción de los mercados financieros internacionales.

El fenómeno no solo responde a la incertidumbre geopolítica. También tiene un efecto directo sobre los costos de producción, la inflación y las decisiones de política monetaria en las principales economías. Según advierte el consultor energético Daniel Dreizzen, el conflicto ya se transformó en un shock económico con impacto global.

En un informe publicado por la consultora Aleph Energy, el especialista explica que la dinámica entre guerra y mercados es cada vez más directa. Los precios de la energía reaccionan rápidamente y ese movimiento termina influyendo en el desarrollo y la duración de los conflictos.

“La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán pasó rápidamente de ser un episodio geopolítico a un shock económico, impactando en pocos días en los mercados energéticos, financieros y en el riesgo soberano”.

“La suba del petróleo y del gas provocada por la guerra encarece la energía y el transporte, elevando los costos de producción en toda la economía y generando presiones inflacionarias”.

El informe detalla que ese encarecimiento energético se traslada a toda la actividad económica. La presión inflacionaria obliga a los bancos centrales a reaccionar con tasas de interés más altas, una decisión que termina afectando el crédito, la inversión y el crecimiento económico en distintas regiones del mundo.

Petróleo, gas y mercados bajo presión

Uno de los focos principales del impacto está en el mercado petrolero. Los ataques a infraestructura energética y a buques en el Golfo Pérsico generaron restricciones en el tránsito por el Estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa globalmente.

Ese riesgo logístico elevó nuevamente el precio del Brent por encima de los 100 dólares por barril. El mercado incorporó una fuerte prima geopolítica ante la posibilidad de nuevas interrupciones en el suministro energético global, un escenario que históricamente dispara volatilidad en los mercados.

La tensión también se trasladó al mercado de gas natural. En particular, las exportaciones de GNL desde Qatar sufrieron alteraciones por la situación en el Golfo, lo que generó subas de precios y mayor volatilidad en los mercados asiáticos y europeos, principales destinos del gas licuado.

Los mercados financieros tampoco quedaron al margen del impacto. Las principales bolsas del mundo registraron caídas iniciales frente al aumento de la incertidumbre global, con Asia entre las regiones más afectadas por la expectativa de energía más cara y menor crecimiento económico.

Rubén Zárate analizó la intervención de Estados Unidos en Venezuela y afirmó que el conflicto revela una disputa global por energía, rutas estratégicas y control del petróleo pesado.

El impacto desigual en petroleras y en Argentina

El informe también analiza cómo reaccionaron las principales compañías energéticas frente al nuevo escenario. Las petroleras internacionales mostraron comportamientos diferentes según su perfil de negocio y su exposición al comercio global de crudo y gas natural licuado.

Entre las grandes compañías, TotalEnergies registró subas más pronunciadas que Chevron. La diferencia se explica, según el análisis, por la mayor exposición de las empresas europeas al trading internacional de crudo y GNL, un segmento que suele beneficiarse en contextos de volatilidad y disrupciones logísticas.

En el caso argentino, la reacción del mercado también fue dispar. Vista registró una fuerte suba en su cotización bursátil, impulsada por su perfil de productor de shale oil y su orientación exportadora desde Vaca Muerta.

YPF, en cambio, tuvo un comportamiento opuesto. El informe señala que el mercado descuenta el riesgo de que el Estado no traslade completamente el aumento internacional del crudo a los precios de los combustibles, además de considerar que su estructura de negocios —con fuerte peso en refinación y comercialización— puede sufrir cuando sube el petróleo.

“Esta combinación de mayor inflación y menor crecimiento económico también termina condicionando la duración del conflicto: para Estados Unidos, un petróleo demasiado alto alimenta la inflación y complica la política monetaria, por lo que tiene incentivos a evitar una guerra prolongada que altere el suministro energético global”.

“Para Irán, en cambio, mantener la tensión en el Golfo y en las rutas petroleras es una forma de generar presión económica internacional y elevar el costo del conflicto para Occidente”.

La oportunidad que Vaca Muerta puede perder si no aprende del colapso venezolano

La reciente captura de Nicolás Maduro no provocó un shock en el mercado petrolero internacional. El precio del Brent se mantuvo cerca de los USD 60 por barril, confirmando que Venezuela ya no influye en la oferta global. Para el análisis energético, este dato es más relevante que cualquier interpretación política o diplomática del acontecimiento. Vaca Muerta en el horizonte.

Según explicó Gustavo Pérego, director de ABECEB, “el problema venezolano no es de reservas, sino de instituciones”. La afirmación resume dos décadas de deterioro estructural. Venezuela posee una de las mayores dotaciones de crudo del planeta, pero carece del marco económico y jurídico necesario para transformarlas en producción sostenible.

El mercado absorbió la noticia sin sobresaltos porque ya no espera una recuperación rápida del petróleo venezolano. Washington, de hecho, dejó claro que la operación no implicaba un cambio de régimen inmediato. La lógica dominante es ordenar el tablero geopolítico, sin apostar a una reinserción acelerada del crudo caribeño.

El perfil del petróleo venezolano también explica parte del problema. La mayor parte proviene de la Faja del Orinoco, con crudos extra pesados y alto contenido de azufre. “Es petróleo caro de producir, caro de transportar y caro de refinar”, señaló Pérego, subrayando su desventaja frente a otros crudos pesados del continente.

A esa dificultad técnica se suma el colapso institucional. PDVSA perdió infraestructura, talento y credibilidad. “Recuperar los niveles de producción de los noventa no es un problema técnico, sino financiero e institucional”, advirtió Pérego, quien estimó inversiones necesarias entre USD 80.000 y 100.000 millones en más de una década.

Rubén Zárate analizó la intervención de Estados Unidos en Venezuela y afirmó que el conflicto revela una disputa global por energía, rutas estratégicas y control del petróleo pesado.

Guyana, el espejo que incomoda

El contraste regional resulta inevitable. Mientras Venezuela se estanca, Guyana avanza con reglas claras, contratos estables y seguridad jurídica. El resultado es una producción offshore que crece con rapidez y costos competitivos. Para los inversores, Guyana se convirtió en el verdadero motor incremental de oferta en el hemisferio occidental.

Pérego remarcó que el mercado no castiga la geología, sino la incertidumbre. “Sin protección de la propiedad privada y respeto contractual, Venezuela seguirá siendo una potencia petrolera en los papeles, pero irrelevante en los flujos reales”, sostuvo. Esa frase resume el drama estructural del país caribeño.

En este escenario, la captura de Maduro no revaloriza al petróleo venezolano. Por el contrario, refuerza la percepción de que, sin un cambio jurídico profundo, el capital internacional no regresará. Las grandes compañías priorizan previsibilidad, acceso financiero y reglas de largo plazo por sobre cualquier promesa política.

La consecuencia es directa: el capital que no va a Venezuela busca otros destinos. Shale norteamericano, Brasil offshore, Guyana y, potencialmente, Argentina aparecen como alternativas. La competencia por inversiones energéticas ya no se define solo por reservas, sino por credibilidad institucional.

Vaca Muerta, en ese contexto, juega en otra liga. Produce crudos medianos y livianos, más fáciles de refinar, con costos en descenso y curvas de aprendizaje consolidadas. Además, compite en un sistema global donde cada proyecto es evaluado bajo la misma vara macroeconómica y regulatoria.

Vaca Muerta y la mirada sobre la reforma laboral.

Lecciones para Vaca Muerta

Para Pérego, la ventana de oportunidad argentina no se abre porque Venezuela caiga, sino porque no puede volver sin reformarse. “Si la transición venezolana no redefine sus instituciones, el capital no regresará”, advirtió. Y ese capital, inevitablemente, buscará alternativas más previsibles.

Sin embargo, la oportunidad para Vaca Muerta no es automática. El caso venezolano demuestra que las reservas no alcanzan. Argentina puede tener uno de los mejores shales del mundo, pero sin seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y reglas claras de salida, el desarrollo energético pierde atractivo para el capital internacional.

“La discusión no es geológica, es institucional”, enfatizó Pérego. La frase condensa la enseñanza central. El petróleo no fluye hacia donde hay más recursos, sino hacia donde existen más reglas. La competitividad energética ya no depende solo del subsuelo, sino del marco legal que lo rodea.

Venezuela confirma que el siglo XXI no premia al que tiene petróleo, sino al que sabe organizarlo. La producción energética moderna exige contratos confiables, financiamiento internacional, integración logística y previsibilidad macroeconómica. Sin esos elementos, incluso los mayores reservorios quedan atrapados en el potencial.

Para Vaca Muerta, la lección es clara. Argentina puede transformarse en un proveedor relevante de crudo y gas, pero solo si entiende que el verdadero upstream comienza en el derecho y no en la roca. El desafío no es perforar más, sino construir confianza.

En síntesis, el colapso venezolano no altera el equilibrio petrolero global, pero sí ilumina el camino. Vaca Muerta tiene la oportunidad de aprender de ese error histórico. El futuro energético argentino dependerá menos de su geología que de su capacidad para garantizar reglas, contratos y estabilidad.

De los BRICS al petróleo pesado: la batalla global que se juega en Venezuela

La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela sacudió el plano geopolítico. El mundo sumó más incertidumbre y los escenarios se reconfiguran aceleradamente. Rubén Zarate, presidente del Ente Comodoro Conocimiento, sostuvo que Estados Unidos sigue siendo “la potencia con mayor poder militar de la Tierra”, pero advirtió que en términos productivos perdió capacidad frente a China, India y otros países emergentes. Para él, esa pérdida explica por qué hoy Washington recurre principalmente a su fuerza militar como herramienta geopolítica, socavando el derecho internacional.

En diálogo con eolomedia, Zarate afirmó que el mundo atraviesa “la crisis terminal de la globalización” y el agotamiento del modelo surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Según describió, el multipolarismo emergente pone en crisis el hegemonismo unilateral que Estados Unidos sostuvo durante décadas.

“Estados Unidos ha decidido acelerar los procesos para terminar definitivamente con la globalización y sus institutiones e iniciar un nuevo proceso en el cual el unilateralismo tome posiciones estratégicas en el mundo”, explicó Zárate, al analizar el trasfondo político y económico de la intervención en Venezuela.

En ese marco, señaló que la ofensiva no se limita a Venezuela. También mencionó el control del Canal de Panamá, el estrecho de Ormuz, el Mar Rojo y el Mar del Norte como parte de una estrategia orientada a dominar rutas logísticas y cadenas de suministro globales, las menciones de Trump sobre Groenlandia se deben leer en ese registro.

Para Zárate, lo que se observa es “un inicio de desestructuración de los organismos de la globalización, como la ONU, entre otros organismos de la diplomacia internacional y de redefinición como la OTAN y otros acuerdos de defensa y seguridad”, que hasta ahora regulaban el sistema internacional. Esa ruptura marca, según afirmó, una nueva etapa en la disputa por el poder global.

El analista advirtió que, para comprender lo que desencadena el conflicto, es necesario bajar del plano político general al nivel de los procesos productivos reales. “Hay que mirar los detalles que hacen a la economía concreta”, afirmó, antes de introducir el factor clave: el petróleo pesado.

El talón de Aquiles de Estados Unidos

Zárate explicó que Estados Unidos posee 138 refinerías, de las cuales el 70% procesa petróleo pesado. “Fueron creadas en los años 50 para usar petróleo pesado y no pueden convertirse rápidamente al petróleo liviano del shale oil que empezó a ser abundante en EEUU”, detalló.

Según indicó, esa limitación técnica genera una paradoja: Estados Unidos exporta petróleo liviano, pero necesita importar petróleo pesado para sostener su sistema de refinación y petroquímica, que es lo que sostiene su industria y funcionamiento como sociedad. “El tiempo de transformación de esas destilerías es muy largo y muy costoso, al menos para las urgencias políticas de Trump”, remarcó.

Canadá (22%), Corea del Sur (8%) y México (7%) son los tres principales proveedores de ese crudo. Sin embargo, Zárate recordó que las políticas arancelarias de Trump trastocaron los precios y encarecieron esas importaciones. “Estados Unidos tiene que importar ocho millones y medio de barriles diarios de petróleo pesado”, subrayó.

Ese escenario, sostuvo, dejó expuesto “un talón de Aquiles” en la política energética estadounidense. La necesidad material de crudo pesado se transformó en un problema estructural para su economía real, poniendo en jaque toda la estrategia de Trump de incrementar la producción, salarios y empleos, con una agresiva política de aranceles.

Frente a esa limitación, Zárate afirmó que la vía más directa que encontró Estados Unidos fue apropiarse del petróleo venezolano. “La manera más directa que encuentra es literalmente robárselo, sacárselo por fuera del derecho internacional. A eso es lo que asistimos estos días”, sostuvo.

Según explicó, Washington anunció la captura de cincuenta millones de barriles venezolanos a un precio inferior al internacional. “Eso va a provocar una baja del costo interno de producción de combustibles y energía en Estados Unidos, abaratando excepcionalemente toda la cadena de valor dominada por ellos”, indicó.

Crecen las exportaciones de crudo de Venezuela.

Petróleo, logística y poder

Zárate afirmó que la decisión de secuestrar a Marduro “no tiene que ver con la democracia, tiene que ver con el petróleo”. Y agregó que Venezuela se convierte en un proveedor inmediato de crudo pesado para sostener la industria estadounidense.

El conflicto, según describió, combina una razón global de mediano y largo plazo y una razón coyuntural, de cortísimo plazo. La primera es la disputa entre el unilateralismo hegemónico sostenido por EEUU y el multipolarismo emergente de los BRICS. La segunda es la necesidad concreta de petróleo pesado para la industria petroquímica.

Zárate también advirtió sobre Groenlandia como territorio estratégico. Explicó que el derretimiento del Ártico cambia las rutas logísticas y reduce drásticamente los tiempos de navegación entre Asia y Medio Oriente. Hay que agregarle a eso que se han encontrado riquezas minerales muy importantes, incluido minerales de tierras raras, vitales para las industrias de alta tecnología y fuente de competencia en todo el mundo.

“Eso cambia absolutamente las cadenas de suministro, los accesos a las materias primas y los mercados”, afirmó, al remarcar que la logística y el suministro de recursos estratégicos se convirtió en un factor central de la geopolítica contemporánea.

En ese marco, también sostuvo que no hay que perder de vista la demanda creciente de energía, indispensable para el desarrollo de la inteligencia artificial, la automatización y la robótica. “La economía del conocimiento no se da en el vacío, se da con hardware, con almacenamiento de datos y con muchísima energía”, señaló.

Zárate recordó que Venezuela no es solo petróleo. “Es también coltán y otros minerales estratégicos para la industria electrónica”, explicó, al vincular la intervención con la disputa por insumos clave para la tecnología.

Para el titular de Comodoro Conocimiento, la ofensiva sobre Venezuela marca “la primera batalla formal y material entre el unilateralismo hegemónico que pretende EEUU y el multipolarismo emergente que combina una decena de países, entre ellos China, Rusia, Brasil, India, etc”. Una batalla que, según advirtió, continuará en otros territorios y con otros recursos estratégicos.