El breakeven de Vaca Muerta: un pozo tipo necesita un barril que cotice entre 48 y 61 dólares

La consultora Aleph Energy elaboró un informe de evaluación económica que calcula el precio de breakeven del barril de Brent necesario para que un pozo tipo de Vaca Muerta alcance una rentabilidad del 15% en dólares. El estudio analiza cuatro escenarios combinando infraestructura y régimen fiscal, y arroja resultados que van desde los 48 hasta los 61 dólares por barril.

El informe de Aleph Energy utiliza como referencia el promedio del Capítulo IV de 2025 y grafica la Tasa Interna de Retorno en función de la producción acumulada para precios de Brent que van desde los 40 hasta los 120 dólares por barril. Los cuatro escenarios muestran que, incluso con precios intermedios de entre 60 y 70 dólares, la TIR del pozo tipo de Vaca Muerta varía sustancialmente según el régimen impositivo aplicable y la escala del proyecto evaluado.

El análisis toma como referencia un pozo no convencional con 3.000 metros de rama horizontal y 50 fracturas, una producción máxima de 1.028 barriles diarios y una producción acumulada de 1,049 millones de barriles (EUR). La declinación proyectada es del 60% el primer año, 35% el segundo, 30% el tercero, 20% el cuarto y 9% en adelante.

Según el informe, el pozo tipo acumula el 24% de su producción total durante el primer año, lo que concentra buena parte del valor económico del proyecto en sus primeras etapas de vida útil.

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El pozo solo: sin RIGI se necesitan 51 dólares por barril

En el escenario stand alone sin RIGI, el informe establece un costo de perforación de 14 millones de dólares más un 10% en facilities propias del pozo e interconexión. Los costos operativos promedio ascienden a 6 dólares por barril, el transporte a 3 dólares y las regalías e ingresos brutos al 15%. Bajo estas condiciones, el impuesto a las ganancias es del 35% y se aplican retenciones a las exportaciones.

Con ese esquema fiscal, el breakeven del pozo tipo —considerando una TIR del 15% en dólares— se ubica en 51 dólares por barril de Brent. La TIR alcanzada a ese precio y con una producción acumulada de 1,05 millones de barriles coincide exactamente con la línea del 15% trazada en el gráfico del informe.

Para Aleph Energy, sin el RIGI el precio mínimo que justifica la inversión en un pozo promedio de Vaca Muerta —tomando como umbral de rentabilidad una tasa del 15% en dólares— ronda los 51 dólares de Brent en el escenario stand alone.

Cuando se incorpora el RIGI al escenario stand alone, el panorama mejora: el impuesto a las ganancias baja al 25% y las retenciones se aplican solo durante los primeros dos años. Eso reduce el breakeven a 48 dólares por barril, una diferencia de 3 dólares respecto del régimen general.

Petroleros paran en Vaca Muerta.

Proyecto completo: la infraestructura adicional eleva el breakeven

El tercer y cuarto escenario incorporan los costos de infraestructura intracuenca: ductos, plantas de tratamiento y reparaciones. Aleph Energy suma un 25% adicional sobre el costo base del pozo para representar estos componentes, lo que eleva significativamente el costo total del proyecto y, en consecuencia, el precio mínimo necesario para que la inversión sea rentable.

La consultora advierte que los ductos intracuenca, las plantas de tratamiento y las reparaciones representan un costo adicional del 25% sobre la inversión inicial del pozo, un factor que modifica de forma sustancial la ecuación económica del proyecto.

En el proyecto completo sin RIGI, el breakeven sube a 61 dólares por barril de Brent, diez dólares por encima del escenario stand alone bajo el mismo régimen fiscal. El esquema impositivo general —ganancias al 35% y retenciones vigentes durante toda la vida del pozo— comprime de manera significativa la rentabilidad del proyecto a precios del crudo por debajo de ese umbral.

Con RIGI y proyecto completo: 57 dólares de Brent

El escenario más favorable para el inversor que contempla infraestructura es el del proyecto completo con RIGI: el breakeven desciende a 57 dólares por barril. La brecha total entre el peor y el mejor escenario —proyecto completo sin RIGI vs. pozo solo con RIGI— es de 13 dólares por barril, lo que ilustra el peso combinado de la fiscalidad y la infraestructura sobre la economía del pozo no convencional.

El crudo perforó los US$80 y se acerca una zona sensible para Vaca Muerta

El precio del petróleo volvió a caer con fuerza y perforó la barrera de los 80 dólares por barril. La baja reavivó un interrogante que sigue de cerca toda la industria: ¿hasta qué punto una corrección más profunda podría afectar las inversiones en Vaca Muerta y los proyectos energéticos en el país?

Los futuros del Brent cerraron en 78,96 dólares por barril, mientras que el WTI terminó en 76,05 dólares. La caída se produjo luego de que el mercado comenzara a descontar un posible acuerdo para poner fin al conflicto en Medio Oriente y una eventual reapertura del Estrecho de Ormuz.

En este marco, Daniel Dreizzen, titular de Aleph Energy, sostuvo que el mercado atraviesa un momento de redefinición y que la principal incógnita pasa por determinar si la baja actual es transitoria o el inicio de una nueva etapa para el precio del crudo.

“Baja otro 4% el crudo y perfora la barrera de los 80s ante la expectativa de paz y reapertura de Ormuz. La gran pregunta es si volverá al valor preguerra de 65 dólares por barril o si surgió un nuevo equilibrio geopolítico con una prima de riesgo que llegó para quedarse”, afirmó Dreizzen.

Vaca Muerta ante un escenario de crecimiento.

Vaca Muerta frente a un escenario de menores precios

La caída de las cotizaciones generó atención entre las empresas que desarrollan proyectos en Vaca Muerta, aunque los especialistas remarcan que los niveles actuales todavía resultan atractivos para la actividad. La preocupación aparece si el descenso continúa y se consolida durante varios meses.

En ese sentido, Dreizzen consideró que un Brent cercano a los 80 dólares continúa siendo competitivo para la roca madre, aunque advirtió que una vuelta a los valores previos al conflicto modificaría parte de las ecuaciones económicas del sector.

“Ochenta dólares por barril sigue siendo un precio muy competitivo para invertir en Vaca Muerta. Sesenta y cinco dólares ya se acercan demasiado al breakeven, es decir, al precio de equilibrio para justificar nuevas inversiones”, señaló el consultor.

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Combustibles y proyectos de GNL

Otro de los puntos analizados por Dreizzen fue el impacto que la baja internacional podría tener sobre los combustibles en Argentina. A pesar del retroceso del Brent, el especialista descartó una reducción inmediata en los surtidores.

“Como mínimo durante dos meses los combustibles no bajarán porque todavía hay que compensar el buffer que se generó cuando el Brent se ubicaba cerca de los 95 dólares por barril”, explicó.

El consultor también se refirió a los proyectos vinculados al GNL argentino, considerados estratégicos para transformar al país en un exportador global de energía. Según indicó, la competitividad de estas iniciativas dependerá en gran medida del comportamiento de los mercados internacionales.

“Si el precio internacional del gas volviera a ubicarse por debajo de los 10 dólares por millón de BTU, la necesidad de ganar competitividad en los grandes proyectos argentinos sería mucho más exigente. Allí la eficiencia pasaría a ocupar un lugar central”, sostuvo Dreizzen.

El mercado sigue atento a Ormuz

Para el especialista, el comportamiento del petróleo durante las próximas semanas estará estrechamente vinculado a la evolución del escenario geopolítico. La posible reapertura del Estrecho de Ormuz aparece como uno de los factores decisivos para definir la tendencia de corto plazo.

“Si efectivamente se abre el estrecho, el precio internacional del crudo debería bajar aún más en el corto plazo”, afirmó Dreizzen al analizar un mercado que también observa la situación económica de China, las negociaciones entre Rusia y Ucrania y las perspectivas de la demanda mundial de energía.

La caída del Brent pone a prueba la competitividad de Vaca Muerta

Estados Unidos e Irán le pusieron fin al conflicto de Medio Oriente y aliviaron la tensión al mercado energético. La expectativa de una reapertura gradual del Estrecho de Ormuz provocó una fuerte caída en la cotización del petróleo, pero abrió interrogantes sobre el futuro de Vaca Muerta.

Durante los últimos meses, la guerra había impulsado una escalada en los precios del Brent, que llegó a superar los 110 dólares por barril. El temor a interrupciones en el tránsito marítimo por uno de los corredores energéticos más importantes del planeta había incorporado una fuerte prima de riesgo geopolítico a los mercados internacionales.

En ese contexto, el anuncio realizado por el presidente estadounidense, Donald Trump, generó un alivio inmediato entre operadores e inversores, que comenzaron a descontar un escenario de mayor estabilidad para el comercio global de hidrocarburos.

Un nuevo escenario para el mercado petrolero

La reacción de los mercados fue contundente. El Brent retrocedió cerca de un 5% en una sola jornada y acumuló una caída superior al 23% respecto del máximo registrado apenas un mes atrás. Sin embargo, todavía persisten dudas sobre la velocidad con la que se normalizará completamente el tráfico marítimo en la región.

Aunque el acuerdo contempla la reapertura del corredor marítimo, diversas fuentes vinculadas al sector naviero advirtieron que todavía quedan pendientes tareas de verificación de seguridad y acondicionamiento de las rutas comerciales antes de recuperar plenamente los niveles de actividad previos al conflicto.

En este marco, Daniel Dreizzen, titular de Aleph Energy, explicó que la incertidumbre ahora se trasladó hacia la evolución futura del precio internacional del crudo, un factor clave para los proyectos energéticos de gran escala.

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“Del pico de 110 dólares por barril de hace apenas un mes, el precio bajó 23%. Por ahora no hay tráfico significativo por el Estrecho. El principal dilema es saber si volverá a los valores previos a la guerra o si quedó instalada una nueva prima de riesgo geopolítico”, sostuvo el especialista.

La respuesta a esa pregunta resulta determinante para la industria hidrocarburífera argentina. Durante los últimos años, Vaca Muerta logró consolidarse como uno de los desarrollos más competitivos del mundo gracias a la mejora de la productividad y la reducción de costos operativos.

Sin embargo, la rentabilidad de muchos proyectos continúa estrechamente vinculada a la evolución del precio internacional del petróleo. Un escenario de valores elevados favorece la expansión de inversiones, mientras que una caída prolongada obliga a revisar planes de desarrollo y cronogramas de perforación.

Vaca Muerta y el dilema del Brent

A pesar de la baja reciente, los especialistas consideran que el actual nivel de precios todavía resulta favorable para la actividad en la formación neuquina. Los 80 dólares por barril que actualmente registra el Brent continúan ubicándose por encima de los umbrales considerados necesarios para sostener la expansión del shale argentino.

“Para las inversiones en Vaca Muerta, un petróleo de 80 dólares por barril sigue siendo muy competitivo. Un precio de 65 dólares ya se acerca demasiado al breakeven o punto de equilibrio para desarrollar nuevos proyectos”, explicó Dreizzen.

El análisis cobra relevancia porque las principales operadoras que trabajan en Vaca Muerta vienen ejecutando programas de inversión multimillonarios orientados a incrementar la producción de petróleo y aprovechar la creciente capacidad de evacuación que aportarán las nuevas obras de infraestructura.

En ese marco, un descenso moderado de los precios no modificaría significativamente los planes ya aprobados. Sin embargo, una caída sostenida hacia niveles cercanos a los 65 dólares podría obligar a las empresas a reevaluar proyectos marginales o desarrollos con menores márgenes de rentabilidad.

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El desafío para los proyectos de GNL

La evolución del conflicto también tiene implicancias para el mercado internacional del gas. El acuerdo entre Washington y Teherán provocó una reducción de los precios europeos, que durante la crisis habían experimentado fuertes incrementos por temor a restricciones en la oferta energética global.

Para Argentina, el comportamiento de esa variable resulta especialmente relevante debido a los proyectos de Gas Natural Licuado (GNL) que buscan monetizar la producción de Vaca Muerta mediante exportaciones hacia mercados internacionales.

“Si el precio internacional del gas volviera a ubicarse por debajo de los 10 dólares por millón de BTU, los grandes proyectos argentinos de GNL enfrentarían una fuerte exigencia en términos de competitividad”, consideró Dreizzen.

La advertencia se produce en momentos en que diferentes iniciativas vinculadas a la exportación de gas avanzan en etapas decisivas de desarrollo. Los proyectos contemplan inversiones multimillonarias y horizontes de recuperación de largo plazo, por lo que la estabilidad de los precios internacionales constituye un factor central para garantizar su viabilidad económica.

Petróleo caro y tensión global: qué efectos puede tener la guerra en la economía

La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a colocar a la energía en el centro de la economía global. En pocos días, la tensión militar entre Estados Unidos, Israel e Irán comenzó a reflejarse en los precios del petróleo, el gas y en la reacción de los mercados financieros internacionales.

El fenómeno no solo responde a la incertidumbre geopolítica. También tiene un efecto directo sobre los costos de producción, la inflación y las decisiones de política monetaria en las principales economías. Según advierte el consultor energético Daniel Dreizzen, el conflicto ya se transformó en un shock económico con impacto global.

En un informe publicado por la consultora Aleph Energy, el especialista explica que la dinámica entre guerra y mercados es cada vez más directa. Los precios de la energía reaccionan rápidamente y ese movimiento termina influyendo en el desarrollo y la duración de los conflictos.

“La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán pasó rápidamente de ser un episodio geopolítico a un shock económico, impactando en pocos días en los mercados energéticos, financieros y en el riesgo soberano”.

“La suba del petróleo y del gas provocada por la guerra encarece la energía y el transporte, elevando los costos de producción en toda la economía y generando presiones inflacionarias”.

El informe detalla que ese encarecimiento energético se traslada a toda la actividad económica. La presión inflacionaria obliga a los bancos centrales a reaccionar con tasas de interés más altas, una decisión que termina afectando el crédito, la inversión y el crecimiento económico en distintas regiones del mundo.

Petróleo, gas y mercados bajo presión

Uno de los focos principales del impacto está en el mercado petrolero. Los ataques a infraestructura energética y a buques en el Golfo Pérsico generaron restricciones en el tránsito por el Estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa globalmente.

Ese riesgo logístico elevó nuevamente el precio del Brent por encima de los 100 dólares por barril. El mercado incorporó una fuerte prima geopolítica ante la posibilidad de nuevas interrupciones en el suministro energético global, un escenario que históricamente dispara volatilidad en los mercados.

La tensión también se trasladó al mercado de gas natural. En particular, las exportaciones de GNL desde Qatar sufrieron alteraciones por la situación en el Golfo, lo que generó subas de precios y mayor volatilidad en los mercados asiáticos y europeos, principales destinos del gas licuado.

Los mercados financieros tampoco quedaron al margen del impacto. Las principales bolsas del mundo registraron caídas iniciales frente al aumento de la incertidumbre global, con Asia entre las regiones más afectadas por la expectativa de energía más cara y menor crecimiento económico.

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El impacto desigual en petroleras y en Argentina

El informe también analiza cómo reaccionaron las principales compañías energéticas frente al nuevo escenario. Las petroleras internacionales mostraron comportamientos diferentes según su perfil de negocio y su exposición al comercio global de crudo y gas natural licuado.

Entre las grandes compañías, TotalEnergies registró subas más pronunciadas que Chevron. La diferencia se explica, según el análisis, por la mayor exposición de las empresas europeas al trading internacional de crudo y GNL, un segmento que suele beneficiarse en contextos de volatilidad y disrupciones logísticas.

En el caso argentino, la reacción del mercado también fue dispar. Vista registró una fuerte suba en su cotización bursátil, impulsada por su perfil de productor de shale oil y su orientación exportadora desde Vaca Muerta.

YPF, en cambio, tuvo un comportamiento opuesto. El informe señala que el mercado descuenta el riesgo de que el Estado no traslade completamente el aumento internacional del crudo a los precios de los combustibles, además de considerar que su estructura de negocios —con fuerte peso en refinación y comercialización— puede sufrir cuando sube el petróleo.

“Esta combinación de mayor inflación y menor crecimiento económico también termina condicionando la duración del conflicto: para Estados Unidos, un petróleo demasiado alto alimenta la inflación y complica la política monetaria, por lo que tiene incentivos a evitar una guerra prolongada que altere el suministro energético global”.

“Para Irán, en cambio, mantener la tensión en el Golfo y en las rutas petroleras es una forma de generar presión económica internacional y elevar el costo del conflicto para Occidente”.

Conflicto entre EEUU e Irán: cómo puede cambiar el mercado petrolero y el impacto en Argentina

La creciente inestabilidad geopolítica volvió a sacudir al mercado energético global tras el recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán y el impacto de la misión “Epic Fury”. Este escenario reconfigura las expectativas sobre precios, flujos comerciales y abastecimiento de petróleo y gas en los próximos meses.

Según el análisis elaborado por la consultora Aleph Energy, el nuevo contexto de tensión regional vuelve a poner en primer plano los riesgos estructurales del sistema energético mundial, especialmente en zonas estratégicas para el comercio de hidrocarburos.

En las semanas previas al estallido del conflicto, el mercado ya mostraba señales de alerta. El precio del crudo había aumentado cerca de 10 dólares por barril, anticipando posibles interrupciones en la oferta y reforzando la volatilidad en los mercados internacionales.

Este movimiento previo reflejó la sensibilidad de los inversores ante cualquier indicio de inestabilidad en Medio Oriente, una región clave para el suministro global. Con el inicio de las acciones militares, ese escenario de incertidumbre se profundizó.

Para Argentina, el nuevo contexto abre una combinación de oportunidades y desafíos. La evolución de los precios internacionales tendrá un impacto directo sobre la balanza comercial energética y sobre las estrategias de inversión en el sector.

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Un mercado condicionado por la geopolítica

De acuerdo con Aleph Energy, uno de los principales focos de preocupación es el rol de Irán como quinto productor mundial de petróleo, con una producción cercana a los cuatro millones de barriles diarios. Una parte relevante de ese volumen se canaliza hacia los mercados asiáticos.

Además, por el Estrecho de Hormuz circula aproximadamente un tercio del tráfico mundial de petróleo y cerca de un quinto del comercio global de gas. Cualquier interrupción en esa vía impacta de forma inmediata en los precios.

Los informes de la consultora advierten que, en escenarios de bloqueo parcial o demoras logísticas, los mercados tienden a sobrerreaccionar. Esto genera subas abruptas que no siempre responden a una escasez real, sino a expectativas y movimientos especulativos.

En este contexto, el petróleo Brent y el WTI ya habían pasado de la franja de 60 a 70 dólares por barril antes del inicio formal del conflicto. La evolución posterior dependerá del grado de afectación real sobre la infraestructura y el transporte.

En paralelo, el mercado del gas natural licuado mostraba una relativa estabilidad previa. Sin embargo, la incertidumbre sobre el tráfico marítimo y la seguridad regional introduce un nuevo factor de presión sobre las cotizaciones.

Aleph Energy también remarca que, en gas, las zonas productoras y consumidoras están más equilibradas, con Norteamérica, Rusia y Medio Oriente como grandes exportadores, y Europa y Asia como principales demandantes.

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Impacto en Argentina y perspectivas hacia 2026

Para la Argentina, el informe señala efectos diferenciados según la evolución de los precios. Si el valor del crudo se mantiene elevado, el país podría mejorar su balanza comercial energética en 2026 gracias al aumento de las exportaciones.

Antes del conflicto, el alza de 10 dólares por barril ya había incrementado en unos 1.300 millones de dólares la proyección del saldo energético, llevándolo a cerca de 10.000 millones. Con el nuevo escenario, esa cifra podría ampliarse en un monto similar.

En cambio, un aumento sostenido en el precio internacional del gas implicaría mayores costos de importación durante 2026. Esto afectaría especialmente los meses de mayor demanda, aunque también podría fortalecer proyectos de gas licuado en el largo plazo.

La consultora advierte que estos efectos combinan impactos coyunturales y estructurales. A corto plazo, predominan la volatilidad y la incertidumbre. A mediano plazo, se redefinen estrategias de abastecimiento e inversión.

En sus proyecciones, Aleph Energy subraya que el comercio mundial de GNL sigue mostrando una fuerte interdependencia regional, con Medio Oriente orientado a Asia y Estados Unidos consolidando su rol como proveedor de Europa.