Trump admitió que la nafta seguirá aumentando hasta noviembre por la guerra con Irán

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció que los precios del petróleo y la gasolina podrían mantenerse elevados hasta las elecciones legislativas de noviembre, en una admisión poco habitual sobre el impacto económico y político de la guerra con Irán.

Durante una entrevista televisiva, el mandatario señaló que los valores podrían sostenerse en niveles actuales o incluso subir levemente, lo que marca un cambio respecto de su discurso previo, en el que calificaba el aumento como un fenómeno transitorio.

El reconocimiento llega en un contexto en el que el mercado energético internacional atraviesa una fuerte volatilidad, impulsada por la escalada del conflicto en Medio Oriente y las tensiones en torno al Estrecho de Ormuz.

Suba de combustibles y presión interna

Los datos del mercado reflejan el impacto directo en los consumidores. El precio de la nafta en Estados Unidos superó los 4 dólares por galón durante gran parte de abril, muy por encima de los niveles registrados a comienzos de año.

En febrero, los valores se ubicaban por debajo de los 3 dólares por galón, mientras que en los últimos doce meses no habían superado los 3,25 dólares, evidenciando la magnitud del salto en pocas semanas.

Este escenario comienza a erosionar la percepción pública sobre la gestión económica, en especial en un país donde el costo del combustible tiene un fuerte peso en la vida cotidiana y en la evaluación política.

Trump admitió que la crisis energética podría extenderse hasta las elecciones legislativas de noviembre.

Bloqueo de Ormuz y escalada del conflicto

En paralelo, Trump anunció que la Armada de Estados Unidos avanzará con un bloqueo en el Estrecho de Ormuz, con el objetivo de interceptar embarcaciones que realicen pagos a Irán para transitar por la vía marítima.

La decisión se produjo tras el fracaso de las negociaciones entre ambos países, lo que dejó sin efecto los intentos de alcanzar un acuerdo de paz y profundizó la incertidumbre en la región.

Según precisaron fuentes militares, el alcance del bloqueo se limitará a buques vinculados a puertos iraníes, mientras que el tránsito hacia otros destinos no será interrumpido, en un intento por evitar un colapso total del comercio.

Efecto en el precio del petróleo

El conflicto ya tuvo consecuencias concretas en el mercado. La interrupción parcial del tránsito en el estrecho impulsó una suba cercana al 50% en los precios del petróleo, reflejando el temor a una restricción en la oferta global.

Desde Irán, las autoridades advirtieron que las medidas impulsadas por Washington podrían agravar aún más la situación, con impacto directo en los consumidores estadounidenses.

Incluso, dirigentes iraníes ironizaron sobre la situación y señalaron que los actuales precios podrían resultar bajos en comparación con los niveles que se alcanzarían si se profundiza el conflicto.

Costos políticos y dudas estratégicas

El frente interno también muestra señales de desgaste. La guerra en Medio Oriente afectó la imagen del presidente, con encuestas que reflejan un creciente rechazo de la opinión pública a la intervención militar.

La caída en los niveles de aprobación genera preocupación dentro del Partido Republicano, ante la posibilidad de perder el control del Congreso en las próximas elecciones de medio término.

En ese escenario, legisladores de la oposición cuestionaron la efectividad de la estrategia. Advirtieron que el bloqueo difícilmente logre modificar la postura iraní y podría, por el contrario, intensificar las tensiones.

Un conflicto sin resolución inmediata

Analistas y dirigentes coinciden en que el conflicto no tendrá una resolución rápida. Incluso dentro del oficialismo reconocen que los objetivos en Irán podrían requerir un esfuerzo prolongado en el tiempo.

La falta de una salida clara mantiene en vilo a los mercados y refuerza la incertidumbre sobre la evolución de los precios del crudo y su impacto en la economía global.

Mientras tanto, la administración estadounidense enfrenta el desafío de sostener su estrategia en el plano internacional sin agravar el costo político interno en un año electoral decisivo.

Buques petroleros se alejan del Estrecho de Ormuz por decisión de EEUU

Los petroleros internacionales comenzaron a evitar el Estrecho de Ormuz en las horas previas a la implementación de un bloqueo marítimo por parte de Estados Unidos, una decisión que eleva la tensión en Medio Oriente y genera preocupación en los mercados energéticos globales.

El movimiento de los buques responde al fracaso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, que no lograron sostener un acuerdo para poner fin al conflicto, dejando en una situación frágil el cese del fuego que había sido alcanzado semanas atrás.

El presidente Donald Trump anunció que la Armada estadounidense iniciará un operativo para bloquear el acceso a puertos iraníes, lo que marca una escalada significativa en la disputa geopolítica y amenaza con impactar en el flujo global de crudo.

Bloqueo y alcance de la medida

El Comando Central de Estados Unidos confirmó que las fuerzas militares comenzarán a aplicar el bloqueo a partir de las 10 del lunes, afectando todo el tráfico marítimo con destino u origen en puertos iraníes.

Según detallaron, la medida será aplicada de manera imparcial a embarcaciones de todas las banderas, incluyendo aquellas que operen en el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, zonas clave para el comercio energético internacional.

No obstante, se aclaró que la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz se mantendrá para los buques que no tengan relación con puertos iraníes, en un intento por evitar una interrupción total del tránsito marítimo global.

Respuesta de Irán y riesgo militar

La reacción de Irán no se hizo esperar. La Guardia Revolucionaria advirtió que cualquier embarcación militar que se acerque a la zona será considerada una violación del alto el fuego y enfrentará una respuesta contundente.

Este posicionamiento incrementa el riesgo de un enfrentamiento directo en una de las rutas más sensibles del comercio mundial, por donde circula aproximadamente un tercio del petróleo transportado por vía marítima.

En este contexto, la incertidumbre se trasladó rápidamente a las decisiones operativas de las navieras, que comenzaron a ajustar sus rutas para evitar posibles incidentes en la zona de conflicto.

Cambios de ruta por bloqueo del Estrecho de Ormuz

Datos de seguimiento marítimo mostraron que algunos buques continuaron operando en la región, aunque con extrema cautela. Entre ellos, los petroleros Shalamar y Khairpur, de bandera pakistaní, ingresaron al Golfo durante el fin de semana.

El primero se dirige a Emiratos Árabes Unidos para cargar crudo, mientras que el segundo tiene como destino Kuwait para transportar productos refinados, reflejando que parte de la actividad aún se mantiene.

Sin embargo, otros buques comenzaron a modificar sus trayectorias. El superpetrolero Agios Fanourios I optó por dar marcha atrás tras intentar ingresar al Golfo, quedando anclado cerca del Golfo de Omán a la espera de nuevas condiciones.

Impacto en el flujo de petróleo

A pesar de la creciente tensión, algunos movimientos evidencian que el comercio no se detuvo por completo. Tres supertanqueros cargados de petróleo lograron atravesar el Estrecho de Ormuz durante el sábado.

Estos buques fueron los primeros en salir del Golfo desde la implementación del alto el fuego, lo que sugiere que el flujo energético continúa, aunque bajo un escenario de alta volatilidad e incertidumbre.

El desarrollo de los acontecimientos en los próximos días será clave para determinar si el bloqueo deriva en una interrupción significativa del suministro o si se mantiene un equilibrio precario en una de las zonas más estratégicas del mercado petrolero.

Medio Oriente: por qué el petróleo se desplomó y qué anticipan los inversores

El mercado internacional del petróleo vivió el miércoles una de sus jornadas más volátiles del año. Tras el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump sobre un alto el fuego de dos semanas con Irán, el precio del crudo se hundió por debajo de los US$100 por barril, sacudiendo a inversores y operadores globales en un contexto ya atravesado por fuertes tensiones geopolíticas.

El movimiento se produjo luego de que Trump afirmara que Teherán había aceptado reabrir de inmediato y de manera segura el Estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más sensibles del planeta. Por allí circula cerca del 20% del suministro mundial de petróleo, un punto crítico cuya eventual interrupción alimentó nerviosismo desde el inicio del conflicto.

Según datos de mercado, los futuros del Brent cayeron US$18,27, equivalentes a un 16,72%, ubicándose en US$91, mientras que el WTI retrocedió 18,13%, hasta US$92,47. Los precios del diésel europeo también sufrieron un derrumbe profundo de poco más del 20%, mostrando la sensibilidad de todo el complejo energético ante señales de desescalada.

Una volatilidad sin precedentes en el mercado energético

La caída inicial del Brent moderó su velocidad tras el reporte de un ataque contra el estratégico oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, pero la tendencia bajista se reanudó rápidamente. El crudo marcó un nuevo piso intradiario de US$90,40, reforzando la lectura de que los inversores estaban descontando una reducción de riesgo tras semanas de tensión extrema.

De acuerdo con el analista Giovanni Staunovo, de UBS, los operadores están priorizando la perspectiva de desescalada, lo que explica el fuerte desprendimiento de posiciones en petróleo. La tregua anunciada por Trump llegó además horas antes de su propio plazo límite para que Irán reabriera Ormuz o enfrentara ataques contra su infraestructura civil.

La situación dio un giro dramático luego de que el mandatario estadounidense publicara que se trataba de un “ceasefire de doble vía”. Irán respondió que detendría sus ataques si cesaban los bombardeos estadounidenses y que garantizaría un tránsito seguro en el estrecho durante las dos semanas de tregua.

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Las negociaciones avanzan y el suministro podría normalizarse

Funcionarios iraníes aseguraron a Reuters que el país podría abrir el corredor marítimo de forma limitada y controlada entre jueves y viernes, previo a la reunión prevista entre representantes estadounidenses e iraníes en Pakistán. Se estima que entre 10 y 13 millones de barriles diarios quedaron retenidos detrás del Estrecho de Ormuz durante el pico del conflicto.

El analista Tamas Varga, de PVM Oil, sostuvo que la liberación del suministro debería producirse de manera gradual. Sin embargo, advirtió que la recuperación del equilibrio previo dependerá estrictamente de si el alto el fuego se transforma en un acuerdo duradero durante las negociaciones bilaterales.

En paralelo, compañías navieras buscan claridad sobre los protocolos logísticos y refinadores de distintas regiones ya solicitaron información sobre nuevas cargas disponibles, una señal de que el mercado está intentando evaluar la velocidad de normalización del comercio.

Impacto regional y advertencias sobre riesgos persistentes

La tregua no eliminó completamente el riesgo geopolítico. Varios estados del Golfo identificaron lanzamientos de misiles y drones, y emitieron advertencias a la población para refugiarse. Para el analista Vivek Dhar, del Commonwealth Bank, aún existe margen para que un “premium geopolítico” se mantenga en los precios del petróleo durante el corto y mediano plazo.

Trump afirmó que Estados Unidos recibió una propuesta iraní de 10 puntos, considerada por Washington como una base razonable para la negociación. El mandatario sostuvo que ambas partes están “bien encaminadas” hacia un entendimiento más amplio que incluya cuestiones comerciales y posibles alivios de sanciones.

En declaraciones posteriores, Trump señaló que Estados Unidos trabajará en conjunto con Irán para avanzar en una hoja de ruta que garantice un escenario de mayor estabilidad regional, una condición clave para la evolución futura del mercado energético.

Los inversores reacomodan sus estrategias tras el shock

La caída del petróleo reconfiguró en cuestión de horas las estrategias de inversores globales, que ahora buscan identificar oportunidades surgidas de la volatilidad extrema. Con la tregua en marcha y sin claridad sobre su sostenibilidad, muchos operadores optan por posiciones de más corto plazo, buscando capturar movimientos rápidos en activos desajustados por el conflicto.

Uno de los focos principales es la expectativa de un petróleo “más alto por más tiempo”. Aunque el precio retrocedió con fuerza, los futuros a seis meses se negocian alrededor de US$79, más altos que antes del conflicto. Analistas creen que incluso una tregua sostenida dejaría el crudo con un piso cercano a US$85 hacia fin de año.

Este escenario impulsó cierto optimismo entre inversores hacia compañías energéticas tradicionalmente relegadas, mientras que gigantes como Shell anticiparon mejores resultados en sus operaciones de trading.

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Monedas, bonos y oportunidades de arbitraje

La evolución del conflicto también repercutió en mercados cambiarios. Si el riesgo disminuye y el precio del petróleo se mantiene elevado, monedas de países productores como Canadá y Noruega podrían fortalecerse frente al dólar, según estimaciones de gestores globales.

En el mercado de deuda, la promesa de un alto el fuego provocó una fuerte caída en los rendimientos de bonos británicos y europeos. Aunque el alivio fue inmediato, algunos administradores sostienen que los rendimientos continúan demasiado altos frente a las expectativas de inflación.

La volatilidad también generó anomalías de precios entre sectores que normalmente no se mueven en conjunto. Especialistas señalan que en mercados dominados por el sentimiento, quienes detecten estas distorsiones podrían encontrar oportunidades tácticas significativas.

Paolo Rocca habló de la volatilidad global y defendió la oportunidad energética de Argentina

En medio de su disputa pública con Javier Milei, quien lo tildó de “empresario prebendario”, el CEO de Techint, Paolo Rocca, participó este lunes en un panel de la CERAWeek, la conferencia energética más influyente del mundo, donde analizó la volatilidad global y las oportunidades a largo plazo para la Argentina. Durante su intervención evitó referirse al cruce con el Presidente, y se enfocó en la estrategia corporativa ante un escenario internacional marcado por tensiones crecientes.

Rocca señaló que la compañía busca identificar sectores con una perspectiva sólida de inversión, incluso en entornos fragmentados. “La fragmentación y los conflictos pueden volverse parte intrínseca del sistema; aun así, a largo plazo veo oportunidades claras, especialmente en la producción de petróleo y la energía en Argentina, y es allí donde estamos concentrando nuestra atención e invirtiendo”, afirmó el ejecutivo, frente a una sala colmada de referentes de la industria.

La exposición tuvo lugar en el panel “Estrategia energética global: convergencia y competencia”, donde compartió escenario con el presidente de Google Cloud, Matt Renner, y el director ejecutivo adjunto de Repsol, Luis Cabra. La moderación estuvo a cargo del vicepresidente senior de S&P Global Energy, Atul Arya.

La visión de Paolo Rocca

El ejecutivo profundizó en el impacto de la fragmentación global sobre la industria de servicios y, en particular, en cómo afecta los precios y la disponibilidad de energía. Mencionó la disparidad entre el precio del gas en Europa, en comparación con Estados Unidos, Argentina u otros mercados, lo que obliga a las empresas a ampliar su capacidad operativa para sostener cadenas de suministro robustas. “A veces es necesario duplicar inversiones en distintos escenarios geográficos para garantizar nuestra capacidad de prestación”, indicó.

El CEO subrayó que la volatilidad se ha convertido en el rasgo dominante del mercado energético, lo que obliga a replantear estrategias de abastecimiento. “La fragmentación de las rutas comerciales y otros eventos disruptivos exigen un sistema capaz de responder en todos los eslabones de la cadena”, sostuvo.

Durante la primera parte de su exposición, Rocca analizó el primer año del segundo mandato de Donald Trump y sus impactos globales. Señaló que las políticas arancelarias y el giro en la estrategia de descarbonización introdujeron un nivel de incertidumbre que afecta a todo el ecosistema energético. “Esto ha debilitado a varias organizaciones globales y ha modificado por completo las reglas del juego”, remarcó.

Competitividad industrial

Rocca también se refirió a la relación entre Canadá, México y Estados Unidos, un triángulo clave para la competitividad industrial del continente. Describió un escenario de negociaciones tensas, condicionado por los cambios arancelarios impulsados por la administración estadounidense. “Todo esto deriva en mayor volatilidad e incertidumbre”, advirtió, sumando además la escalada en el conflicto en Medio Oriente.

En el cierre del panel, el titular de Techint planteó la necesidad de redefinir cómo se mide la competitividad industrial en un contexto energético globalizado. Explicó que, para una compañía con operaciones que abarcan desde el mineral de hierro hasta servicios para la industria del petróleo y el gas, cualquier falla en un eslabón compromete el resultado final. “Por eso abordamos la estrategia desde una visión integrada”, precisó.

Al referirse específicamente a las cadenas de suministro, Rocca describió los desafíos derivados de la ruptura de relaciones comerciales y la dificultad para acceder a equipos fabricados en China o a materiales críticos. “La volatilidad actual nos obliga a diseñar alternativas y nuevos caminos para garantizar la provisión de servicios. Nuestra estrategia se adapta a esta realidad”, concluyó.

TotalEnergies cambia su estrategia: alerta por la guerra y apuesta al gas y petróleo

El CEO de TotalEnergies, Patrick Pouyanné, advirtió que una prolongación de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán por más de tres o cuatro meses podría generar un riesgo sistémico para la economía global, debido al impacto sobre el suministro energético.

Durante su participación en CERAWeek en Houston, el ejecutivo explicó que la mayor preocupación no radica únicamente en el mercado de petróleo, sino en el abastecimiento de combustibles refinados, que enfrenta tensiones adicionales.

Según detalló, la situación se agravó por la decisión de China de restringir exportaciones de diésel, gasolina y jet fuel, con el objetivo de garantizar el suministro interno. Esta medida generó un escenario crítico en regiones como el Sudeste Asiático, donde el acceso a combustibles comienza a volverse insostenible.

Impacto en el comercio energético global

El conflicto en Oriente Medio ya provocó daños en infraestructura energética clave y afectó la circulación marítima en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico por donde transita cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado (GNL) a nivel mundial.

Las tensiones en esta vía de transporte llevaron el flujo de crudo y GNL a niveles cercanos a la paralización, encendiendo alertas en los mercados internacionales.

En paralelo, TotalEnergies reafirmó su estrategia de diversificación, con inversiones en electricidad, energías renovables y generación a partir de gas natural, impulsadas por el crecimiento de la demanda energética asociada a la inteligencia artificial.

En ese marco, la compañía firmó acuerdos de largo plazo para abastecer con energía solar a los centros de datos de Google en Texas, y también un contrato a 15 años para suministrar electricidad renovable desde su parque solar en Ohio.

Giro hacia el petróleo y el gas en EE.UU.

Sin embargo, en el mercado estadounidense, TotalEnergies decidió redirigir su estrategia. La compañía acordó reasignar cerca de 1.000 millones de dólares desde proyectos de offshore wind hacia el desarrollo de petróleo y gas.

La decisión se enmarca en el contexto de políticas impulsadas por el gobierno de Donald Trump, orientadas a fortalecer la producción de combustibles fósiles y limitar el avance de la energía eólica offshore.

Como parte del acuerdo, Estados Unidos reembolsará a TotalEnergies los fondos invertidos en concesiones eólicas, mientras que la compañía se comprometió a no desarrollar nuevos proyectos en ese segmento dentro del país.

En paralelo, la empresa invertirá cerca de 928 millones de dólares en 2026 para expandir el proyecto Rio Grande LNG en Texas, además de avanzar en el desarrollo de petróleo convencional en el Golfo de Estados Unidos y en la producción de shale gas.

Pouyanné remarcó que la energía eólica offshore no es actualmente la alternativa más competitiva en términos de costos en el mercado estadounidense, reforzando el giro hacia el oil & gas en un contexto de creciente incertidumbre energética global.