Caños, beneficios fiscales y polémica: un informe cuestiona el relato oficial sobre el GNL

El escándalo por los caños del proyecto de GNL de Southern Energy volvió a instalar el debate sobre los costos reales de las obras energéticas. La polémica se originó tras declaraciones del ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, que comparó los costos del Gasoducto Perito Moreno (exGasoducto Néstor Kirchner) y el proyecto de GNL de Southern Energy, señalando una diferencia de 4.000 dólares/tn versus 1.400 dólares/tn respectivamente.

Un informe elaborado por la Fundación Encuentro advirtió sobre la existencia de omisiones metodológicas en la comparación entre proyectos públicos y privados. Según el documento, el debate quedó reducido a cifras aisladas, sin considerar variables clave que inciden directamente en la estructura de costos.

Bajo el nombre “La Falacia del Enfrentamiento: infraestructura pública vs beneficios fiscales”, el trabajo pone el foco en las diferencias entre el Gasoducto Perito Moreno (GPM) y el proyecto de Southern Energy (SESA), señalando que no pueden analizarse bajo los mismos parámetros. La organización cuestiona que se construyó una narrativa simplificada que enfrenta inversión pública con capital privado, sin atender al contexto económico, regulatorio y financiero.

Además, el informe remarca que las cifras difundidas por el Ministerio de Economía de la Nación se basaron en información parcial. Al tratarse de un proyecto privado y confidencial, no existen documentos públicos que permitan validar técnicamente las condiciones reales del contrato de Southern Energy.

YPF contratará barcos de GNL.

GNL: precios internacionales, impuestos y logística

Uno de los principales puntos del análisis es la evolución del precio internacional del acero. La Fundación Encuentro señala que entre 2022 y 2025 se registró una caída cercana al 35%, producto de la normalización posterior al conflicto entre Rusia y Ucrania, lo que impactó directamente en los costos de producción.

El informe destaca que el GPM fue licitado en un contexto de alta volatilidad, con insumos energéticos y siderúrgicos en niveles históricos. En cambio, el proyecto de Southern Energy se adjudicó cuando los precios ya se habían estabilizado, lo que explica gran parte de la diferencia en los valores por tonelada.

Otro aspecto central es el régimen fiscal. La iniciativa de SESA opera bajo el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), que incluye exenciones impositivas, estabilidad tributaria y beneficios cambiarios. En tanto, el GPM tributó bajo el esquema general, aportando impuestos nacionales, provinciales y municipales.

Además, el informe sostiene que, si ambos proyectos hubieran compartido el mismo marco fiscal, el costo del gasoducto se habría reducido de manera significativa. Bajo condiciones equivalentes, la brecha entre ambas iniciativas sería considerablemente menor, desarmando el argumento basado exclusivamente en la eficiencia operativa.

La logística también aparece como una variable determinante. El valor del GPM incluye traslado, almacenamiento y entrega en múltiples puntos del país. En el caso del proyecto de GNL, no está claro si el precio informado corresponde a entrega en puerto o en obra, lo que puede representar hasta un 25% del costo total.

A esto se suma la diferencia en proveedores. Mientras el GPM fue adjudicado a Techint, con producción local, el proyecto de SESA recayó en Welspun, una firma internacional con otra estructura de costos y financiamiento.

La disputa por los caños del proyecto de GNL reabrió el debate sobre apertura económica y protección industrial.

Impacto económico y debate pendiente

Otro de los puntos que aborda el informe subraya que la comparación de Caputo omite el impacto económico generado por la infraestructura pública. El GPM permitió reducir importaciones, mejorar la balanza energética y generar superávit fiscal, con beneficios directos para el Estado y los consumidores.

Según los datos recopilados, en su primer año de operación la obra permitió ahorrar miles de millones de dólares en compras externas de energía. Además, contribuyó a consolidar el superávit energético de 2024, el más alto en casi dos décadas.

El informe también advierte sobre el llamado “subsidio fiscal implícito” del RIGI. Las exenciones impositivas, especialmente en el impuesto a las Ganancias, representan un costo para el Estado que no suele incorporarse en los análisis comparativos tradicionales.

De acuerdo con las estimaciones, si el proyecto de SESA genera utilidades sostenidas durante tres décadas, el beneficio fiscal acumulado podría superar los mil millones de dólares en valor presente. Este monto, sostiene la Fundación, debería considerarse como parte del costo real del emprendimiento.

Para la Fundación, la discusión no se limita al precio de los caños, sino al modelo de desarrollo energético que se busca consolidar. Infraestructura pública y project finance privado responden a lógicas distintas, con riesgos, objetivos y beneficiarios diferentes.

El documento subraya que una evaluación responsable debe incorporar contexto internacional, tratamiento impositivo, logística, impacto macroeconómico y retorno social. Sin estos elementos, cualquier comparación resulta incompleta y puede inducir a interpretaciones erróneas.

La pelea por los tubos del GNL reaviva el debate sobre la industria nacional

La licitación para proveer caños de acero al proyecto de exportación de gas natural licuado (GNL) de SESA se convirtió en el centro de una disputa que trascendió el plano empresarial y llegó al debate político. Tenaris, del Grupo Techint, perdió el contrato frente a un proveedor indio, pese a haber igualado su precio, y su presidente, Paolo Rocca, salió a explicar públicamente su postura.

El proceso involucró la provisión de 137 mil toneladas de tubos de 36 pulgadas con recubrimiento anticorrosivo, un insumo clave para la infraestructura del proyecto. La adjudicación definía cerca del 60% del volumen anual del mercado argentino de tubos con costura, lo que convirtió a la licitación en una de las más relevantes del sector en los últimos años.

Según explicó Rocca en una carta, Tenaris presentó una oferta inicial de 2.090 dólares por tonelada, alineada con valores internacionales y con los costos operativos locales. Tras conocer una propuesta más baja de origen indio, la empresa decidió reducir su precio un 24% para igualarla, aun sabiendo que no sería rentable.

Pese a ese esfuerzo, SESA resolvió adjudicar el contrato al proveedor extranjero, en el marco de sus reglas internas. La decisión generó cuestionamientos públicos y abrió un debate sobre el rol de la industria nacional en proyectos estratégicos, en un contexto de apertura comercial y competencia internacional creciente.

Energía Argentina puso en marcha el llamado a licitación para el suministro de caños de la segunda etapa del GPNK.

EL GNL y el impacto del mercado global del acero

Rocca enmarcó el conflicto dentro de un escenario mundial marcado por una fuerte sobrecapacidad siderúrgica. Según planteó, varios países asiáticos impulsan exportaciones a precios muy bajos, muchas veces subsidiadas, lo que genera distorsiones en el comercio internacional y presiona sobre los mercados más abiertos, como el argentino.

El empresario señaló que, frente a este fenómeno, las principales economías occidentales adoptaron medidas defensivas. Estados Unidos, Europa, México, Canadá, Brasil e incluso India aplican aranceles, cuotas y salvaguardas para frenar el ingreso de acero considerado desleal, con el objetivo de proteger sectores estratégicos.

Como consecuencia de estas restricciones, una parte importante del excedente asiático se redirige hacia países con menos barreras comerciales. Rocca advirtió que esta dinámica expone a la industria local a una competencia desigual, que dificulta sostener inversiones, empleo calificado y desarrollo tecnológico en el largo plazo.

En ese sentido, recordó que el reciente acuerdo entre Argentina y Estados Unidos incluye compromisos para combatir prácticas no orientadas al mercado y revisar subsidios distorsivos. Para Techint, estos lineamientos deberían reflejarse en políticas concretas que permitan equilibrar apertura y protección productiva.

Inversiones, competitividad y diálogo con el Gobierno

En su carta, Rocca también destacó los avances macroeconómicos del actual gobierno, como la reducción de la inflación, el equilibrio fiscal y la baja del riesgo país. Reconoció además el respaldo internacional y el resultado favorable en las elecciones legislativas, que fortalecieron el rumbo económico.

Sin embargo, advirtió que las empresas continúan enfrentando una elevada carga tributaria, altos niveles de informalidad y tensiones en el mercado laboral. Estos factores, sostuvo, reducen la competitividad frente a competidores internacionales que operan con menores costos y mayores incentivos estatales.

En ese contexto, remarcó el compromiso inversor del Grupo Techint en el país. Detalló desembolsos por 1.400 millones de dólares en 2024, 1.600 millones en 2025 y proyectos por 2.400 millones en marcha para 2026, orientados principalmente al desarrollo industrial y energético.

Rocca señaló que Tenaris exporta actualmente cerca del 70% de su producción desde Campana, lo que refleja su integración al mercado global. Para sostener ese perfil, consideró clave mantener un diálogo fluido entre el sector privado y el Gobierno sobre políticas comerciales y reformas estructurales.

Hacia adelante, el empresario sostuvo que la construcción de industrias competitivas requiere inversión sostenida, recursos humanos calificados, innovación tecnológica y compromiso con las comunidades. En ese marco, reafirmó que el Grupo Techint continuará apostando por la Argentina, como lo hace desde hace más de ocho décadas.

Vaca Muerta empuja al acero y tapa la crisis de otros sectores

La industria siderúrgica registró sobreoferta y mayor presión importadora en sectores ligados al consumo masivo, según datos de la cámara del sector. La producción de acero crudo alcanzó en noviembre las 374.900 toneladas, lo que implicó una suba del 0,4% en relación con octubre y un crecimiento interanual del 10,7% frente al mismo mes de 2024.

Los datos fueron difundidos por la Cámara de la Industria del Acero y reflejan un desempeño dispar entre los distintos segmentos de la economía que demandan insumos siderúrgicos.

En paralelo, la producción de laminados —tanto planos como no planos— totalizó 334.300 toneladas. Esa cifra representó una baja mensual del 1,1%, aunque mostró una mejora del 0,7% en comparación con noviembre del año pasado.

Lanzaron la licitación del Gasoducto Perito Moreno.

La producción de acero

El comportamiento de la actividad estuvo fuertemente condicionado por la evolución de los principales sectores consumidores de acero, que mostraron realidades muy diferentes a lo largo de 2025.

En el rubro de la construcción, la recuperación sigue sin consolidarse y presenta fuertes oscilaciones. Durante noviembre, los despachos de cemento retrocedieron un 13,7% frente a octubre y exhibieron una caída interanual del 4,2%.

La industria automotriz, en tanto, atraviesa un escenario contractivo. En noviembre, la producción de vehículos descendió un 19,6% respecto del mes previo y un 29,3% en relación con igual período de 2024. En el acumulado de los primeros once meses del año, la baja fue del 0,9%.

El segmento de maquinaria e implementos agrícolas cerró 2025 con señales de desaceleración, aunque el balance anual resultó levemente superior al del año anterior. Para 2026, las expectativas están puestas en una mayor estabilidad macroeconómica y en una cosecha favorable que impulse la demanda.

El impulso de Vaca Muerta

Distinta es la situación de los sectores vinculados al consumo masivo, como la línea blanca, que finalizan el año en un contexto crítico. La combinación de caída de ventas, sobreoferta y creciente presión importadora condiciona al sector. La eventual recuperación en 2026 dependería casi exclusivamente de la normalización del crédito y de una mejora del poder adquisitivo.

El sector energético aparece como el principal motor del acero en 2025. La demanda creció en las áreas asociadas a Vaca Muerta, impulsada por la puesta en marcha de nuevos proyectos de transporte de hidrocarburos que permitieron aliviar los cuellos de botella del sistema.

La producción de acero creció por Vaca Muerta, mientras la construcción y la automotriz cerraron el año en retroceso.

Lo que se espera para el 2026

De cara a 2026, se espera el lanzamiento de nuevas iniciativas energéticas. No obstante, desde la industria advierten que la mayor competencia de productos importados podría afectar la provisión local de insumos de acero para esos desarrollos.

En cuanto al hierro primario, la producción de noviembre de 2025 fue de 214.900 toneladas, lo que significó una leve suba del 0,2% respecto de octubre, aunque marcó una fuerte caída del 21,6% frente a noviembre de 2024.

La elaboración de acero crudo, por su parte, confirmó la tendencia positiva mensual e interanual, mientras que los laminados terminados en caliente registraron un volumen de 334.300 toneladas, con una baja mensual del 1,1% y una mejora del 0,7% frente al año anterior.

Finalmente, la producción de planos laminados en frío alcanzó las 82.800 toneladas en noviembre, lo que implicó un retroceso del 30,9% respecto de octubre y una caída del 10,6% en comparación interanual, reflejando el impacto de la menor actividad industrial y del avance de las importaciones.

Techint advierte que “con Vaca Muerta no alcanza” y pide frenar el avance de China

El Grupo Techint encendió todas las alarmas durante el ProPymes 2025. Con una mirada cruda sobre la economía global, los directivos del conglomerado industrial advirtieron que Argentina enfrenta una amenaza estructural: el avance de las importaciones chinas en un mundo que se está cerrando aceleradamente.

El diagnóstico fue unánime. Tanto Paolo Rocca como los ejecutivos Javier Martínez Álvarez y Martín Berardi remarcaron que el país no puede confiar exclusivamente en su capacidad energética. En ese sentido, lanzaron la frase que marcó el encuentro: “Con Vaca Muerta no alcanza”. El potencial petrolero y gasífero es clave, pero insuficiente para generar empleo masivo y desarrollo sostenible.

Los expositores plantearon que la Argentina deberá definir con urgencia una estrategia para proteger su estructura industrial y aprovechar la reconfiguración global de cadenas de valor, especialmente ante el nuevo choque comercial entre Occidente y China.

La advertencia de Techint: la industria argentina enfrenta un “peligro existencial” por China

Javier Martínez Álvarez, vicepresidente institucional del Grupo Techint, fue categórico al describir el nuevo escenario mundial. Explicó que las tensiones geopolíticas llevaron a Estados Unidos, Canadá, México y Europa a aplicar aranceles del 50% y hasta 100% contra productos chinos, en niveles no registrados desde la década del ’60.

Según su análisis, China dejó de impulsar su economía a través del sector inmobiliario y volcó ese poder hacia la manufactura. Ese giro produjo un enorme exceso de capacidad que ahora busca colocar en mercados abiertos como el argentino. El resultado es una lluvia de bienes industriales a precios imposibles de igualar.

El impacto ya se siente. Argentina acumula un déficit de 16.000 millones de dólares con China en manufacturas industriales. A su vez, las importaciones de acero indirecto —embutidas en productos terminados como electrodomésticos, silos o estructuras metálicas— se duplicaron frente al período 2017-2019. La participación china en ese segmento pasó del 18% al 32%.

Martín Berardi, presidente ejecutivo de Ternium Argentina, calificó este fenómeno como un proceso de “primarización acelerada” del continente. Si América Latina no actúa, advirtió, terminará reducida a proveer recursos naturales mientras pierde densidad industrial.

“Con Vaca Muerta no alcanza”: por qué la energía no puede sostener el desarrollo

El segundo mensaje estructural del ProPymes 2025 estuvo centrado en la matriz exportadora argentina. Martínez Álvarez detalló que el país apenas exporta 1.000 dólares per cápita en recursos naturales, frente a los 7.000 de Canadá y los 14.000 de Australia. Aun con un horizonte optimista —oleoducto VMOS funcionando, minería expandida y Vaca Muerta en máxima capacidad— ese número subiría solo a 2.000 dólares en 2030.

Berardi reforzó la conclusión: esa cifra no es suficiente para sostener un país con 47 millones de habitantes ni para generar empleo formal de calidad. La riqueza del subsuelo puede mejorar la balanza comercial, pero no construye por sí sola un entramado industrial capaz de absorber mano de obra.

De allí surgió el planteo central del evento: Argentina necesita una estrategia industrial alineada con Occidente, con defensa comercial activa contra las prácticas de dumping de China y con una estructura impositiva y laboral modernizada.

Un mundo en guerra comercial y una oportunidad para la industria argentina

Los ejecutivos del Grupo Techint destacaron que, mientras China se consolida como el 35% de la manufactura global, Estados Unidos busca proveedores alternativos para abastecer a su industria. El cierre del mercado norteamericano al gigante asiático abre una ventana inédita para países que puedan integrarse confiablemente en cadenas de suministro occidentales.

Martínez Álvarez sostuvo que Argentina debe abandonar la “inocencia estratégica” y definir con claridad su inserción internacional. Según su visión, elegir a China como socio implica primarizar la economía, mientras que Estados Unidos ofrece la posibilidad de reconstruir la industria local.

En energía, descartó la idea de que ambos países compitan directamente con Argentina. Recordó que el petróleo es un commodity y que, en el caso del gas, el país puede convertirse en un proveedor seguro para Europa ante la inestabilidad de Rusia y Medio Oriente.

Sin embargo, remarcó que esta oportunidad podría perderse si las importaciones desleales erosionan la capacidad productiva local antes de que la economía esté en condiciones de integrarse competitivamente al mundo.

El rebote económico, las tensiones de precios y la amenaza importadora

Berardi ofreció un panorama detallado del mercado interno. En 2024, el consumo de acero cayó 32%, y aunque se espera un rebote para 2025 y 2026, todavía está lejos de una fase real de crecimiento. La construcción —clave para la demanda de productos largos— aún arrastra una caída del 49%.

En paralelo, las importaciones de acero embutido siguen creciendo, presionadas por la competencia china. Para Techint, este choque podría poner en riesgo miles de empleos y la viabilidad de proveedores nacionales que forman parte de la cadena ProPymes.

La conclusión fue directa: si Argentina no aplica medidas defensivas similares a las de Estados Unidos y Europa, la industria quedará expuesta a una competencia imposible de sostener.

El aporte de Vaca Muerta y la visión de Tecpetrol

Ricardo Markous, CEO de Tecpetrol, reforzó la visión del sector energético. Proyectó que Argentina podría alcanzar un millón de barriles por día en dos años y 1,5 millones hacia 2030, apoyado en yacimientos como Los Toldos II Este.

Sin embargo, también coincidió en que el país debe prepararse para escenarios de precios bajos y trabajar en innovación permanente. “El escenario es complejo. Vamos a tener que trabajar para ser competitivos”, afirmó durante el encuentro.

Markous proyectó que, si se concretan los planes de GNL, la balanza comercial energética podría superar los 30.000 millones de dólares en 2035. Pero advirtió que el desafío es no quedarse en los récords de exportación, sino construir un entramado industrial sostenible.