El Gasoducto Perito Moreno devolvió casi cuatro veces su inversión en tres años de funcionamiento

El Gasoducto Perito Moreno (exPresidente Néstor Kirchner) cumplió tres años de operación continua con resultados que superaron las proyecciones originales del proyecto. Un balance ejecutivo elaborado por la Fundación Encuentro cuantifica por primera vez el impacto acumulado de la obra en términos de ahorro de divisas, empleo y sustitución de importaciones energéticas entre 2023 y 2026.

La infraestructura, que une Vaca Muerta con el sistema de transporte nacional, demandó una inversión total de 2.300 millones de dólares más IVA y se ejecutó en plazos récord para la ingeniería de gran escala en Argentina. El proceso licitatorio tomó 177 días y la construcción efectiva se completó en 302 días adicionales.

“Del pliego al inicio de operaciones, licitación más obra: 514 días en total”, señala el informe de la Fundación Encuentro al que accedió eolomedia.

El componente nacional del proyecto alcanzó el 81%, ejecutado íntegramente por la industria argentina. El financiamiento se distribuyó entre Transportar AR, que aportó el 76%, y el Aporte Solidario, con el 24% restante. La traza principal de 573 kilómetros de diámetro de 36 pulgadas se tendió a un ritmo promedio de 1.720 metros por día.

U$S 9.122 millones en sustitución de importaciones

El dato más significativo del informe refiere al ahorro acumulado de divisas: los 17.000 millones de metros cúbicos inyectados a la red permitieron sustituir cinco categorías de importación energética por un total de 9.122 millones de dólares en tres años de funcionamiento.

La mayor partida corresponde a la sustitución de GNL por barco, con 6.700 millones de metros cúbicos reemplazados y un ahorro de U$S 3.474 millones. Le sigue el gasoil para CAMMESA, con 3,5 millones de metros cúbicos y U$S 2.593 millones ahorrados, y el gas de Bolivia, con 3.300 millones de metros cúbicos y U$S 1.344 millones. El fuel oil y la energía importada de Brasil y Uruguay completan el cuadro con U$S 870 y U$S 841 millones, respectivamente.

“17.000 millones de metros cúbicos inyectados a la red sustituyendo combustibles y energía importada por U$S 9.122 millones acumulados”, destaca el documento.

Con una inversión de U$S 2.300 millones y un ahorro acumulado de U$S 9.122 millones, el retorno macroeconómico del gasoducto se ubicó en 3,97 veces a tres años de su ingreso en operaciones. Cada dólar invertido en la obra generó casi cuatro dólares en divisas no erogadas al exterior por concepto de importaciones energéticas.

El gasoducto y más de 12 mil puestos de trabajo

Durante la fase constructiva, el proyecto traccionó 48.800 puestos de trabajo entre directos e indirectos. Pero el impacto laboral no se agotó con el cierre de obra: el desarrollo gasífero en Vaca Muerta asociado al gasoducto sostuvo 12.750 puestos en 2026, según el relevamiento de Fundación Encuentro.

De ese total, 2.770 corresponden a empleos directos y 9.980 a puestos indirectos vinculados a la cadena productiva del yacimiento neuquino. La evolución entre 2023 y 2026 muestra un crecimiento sostenido: los puestos directos pasaron de 778 a 2.770 y los indirectos, de 2.045 a 9.980 en el mismo período.

“Creación de puestos de trabajo asociados al desarrollo gasífero en Vaca Muerta, acumulado desde el ingreso en operación del GPNK: 12.750 total acumulado 2026”, destaca el informe.

Caños, beneficios fiscales y polémica: un informe cuestiona el relato oficial sobre el GNL

El escándalo por los caños del proyecto de GNL de Southern Energy volvió a instalar el debate sobre los costos reales de las obras energéticas. La polémica se originó tras declaraciones del ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, que comparó los costos del Gasoducto Perito Moreno (exGasoducto Néstor Kirchner) y el proyecto de GNL de Southern Energy, señalando una diferencia de 4.000 dólares/tn versus 1.400 dólares/tn respectivamente.

Un informe elaborado por la Fundación Encuentro advirtió sobre la existencia de omisiones metodológicas en la comparación entre proyectos públicos y privados. Según el documento, el debate quedó reducido a cifras aisladas, sin considerar variables clave que inciden directamente en la estructura de costos.

Bajo el nombre “La Falacia del Enfrentamiento: infraestructura pública vs beneficios fiscales”, el trabajo pone el foco en las diferencias entre el Gasoducto Perito Moreno (GPM) y el proyecto de Southern Energy (SESA), señalando que no pueden analizarse bajo los mismos parámetros. La organización cuestiona que se construyó una narrativa simplificada que enfrenta inversión pública con capital privado, sin atender al contexto económico, regulatorio y financiero.

Además, el informe remarca que las cifras difundidas por el Ministerio de Economía de la Nación se basaron en información parcial. Al tratarse de un proyecto privado y confidencial, no existen documentos públicos que permitan validar técnicamente las condiciones reales del contrato de Southern Energy.

YPF contratará barcos de GNL.

GNL: precios internacionales, impuestos y logística

Uno de los principales puntos del análisis es la evolución del precio internacional del acero. La Fundación Encuentro señala que entre 2022 y 2025 se registró una caída cercana al 35%, producto de la normalización posterior al conflicto entre Rusia y Ucrania, lo que impactó directamente en los costos de producción.

El informe destaca que el GPM fue licitado en un contexto de alta volatilidad, con insumos energéticos y siderúrgicos en niveles históricos. En cambio, el proyecto de Southern Energy se adjudicó cuando los precios ya se habían estabilizado, lo que explica gran parte de la diferencia en los valores por tonelada.

Otro aspecto central es el régimen fiscal. La iniciativa de SESA opera bajo el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), que incluye exenciones impositivas, estabilidad tributaria y beneficios cambiarios. En tanto, el GPM tributó bajo el esquema general, aportando impuestos nacionales, provinciales y municipales.

Además, el informe sostiene que, si ambos proyectos hubieran compartido el mismo marco fiscal, el costo del gasoducto se habría reducido de manera significativa. Bajo condiciones equivalentes, la brecha entre ambas iniciativas sería considerablemente menor, desarmando el argumento basado exclusivamente en la eficiencia operativa.

La logística también aparece como una variable determinante. El valor del GPM incluye traslado, almacenamiento y entrega en múltiples puntos del país. En el caso del proyecto de GNL, no está claro si el precio informado corresponde a entrega en puerto o en obra, lo que puede representar hasta un 25% del costo total.

A esto se suma la diferencia en proveedores. Mientras el GPM fue adjudicado a Techint, con producción local, el proyecto de SESA recayó en Welspun, una firma internacional con otra estructura de costos y financiamiento.

La disputa por los caños del proyecto de GNL reabrió el debate sobre apertura económica y protección industrial.

Impacto económico y debate pendiente

Otro de los puntos que aborda el informe subraya que la comparación de Caputo omite el impacto económico generado por la infraestructura pública. El GPM permitió reducir importaciones, mejorar la balanza energética y generar superávit fiscal, con beneficios directos para el Estado y los consumidores.

Según los datos recopilados, en su primer año de operación la obra permitió ahorrar miles de millones de dólares en compras externas de energía. Además, contribuyó a consolidar el superávit energético de 2024, el más alto en casi dos décadas.

El informe también advierte sobre el llamado “subsidio fiscal implícito” del RIGI. Las exenciones impositivas, especialmente en el impuesto a las Ganancias, representan un costo para el Estado que no suele incorporarse en los análisis comparativos tradicionales.

De acuerdo con las estimaciones, si el proyecto de SESA genera utilidades sostenidas durante tres décadas, el beneficio fiscal acumulado podría superar los mil millones de dólares en valor presente. Este monto, sostiene la Fundación, debería considerarse como parte del costo real del emprendimiento.

Para la Fundación, la discusión no se limita al precio de los caños, sino al modelo de desarrollo energético que se busca consolidar. Infraestructura pública y project finance privado responden a lógicas distintas, con riesgos, objetivos y beneficiarios diferentes.

El documento subraya que una evaluación responsable debe incorporar contexto internacional, tratamiento impositivo, logística, impacto macroeconómico y retorno social. Sin estos elementos, cualquier comparación resulta incompleta y puede inducir a interpretaciones erróneas.