El Grupo Techint encendió todas las alarmas durante el ProPymes 2025. Con una mirada cruda sobre la economía global, los directivos del conglomerado industrial advirtieron que Argentina enfrenta una amenaza estructural: el avance de las importaciones chinas en un mundo que se está cerrando aceleradamente.
El diagnóstico fue unánime. Tanto Paolo Rocca como los ejecutivos Javier Martínez Álvarez y Martín Berardi remarcaron que el país no puede confiar exclusivamente en su capacidad energética. En ese sentido, lanzaron la frase que marcó el encuentro: “Con Vaca Muerta no alcanza”. El potencial petrolero y gasífero es clave, pero insuficiente para generar empleo masivo y desarrollo sostenible.
Los expositores plantearon que la Argentina deberá definir con urgencia una estrategia para proteger su estructura industrial y aprovechar la reconfiguración global de cadenas de valor, especialmente ante el nuevo choque comercial entre Occidente y China.
La advertencia de Techint: la industria argentina enfrenta un “peligro existencial” por China
Javier Martínez Álvarez, vicepresidente institucional del Grupo Techint, fue categórico al describir el nuevo escenario mundial. Explicó que las tensiones geopolíticas llevaron a Estados Unidos, Canadá, México y Europa a aplicar aranceles del 50% y hasta 100% contra productos chinos, en niveles no registrados desde la década del ’60.
Según su análisis, China dejó de impulsar su economía a través del sector inmobiliario y volcó ese poder hacia la manufactura. Ese giro produjo un enorme exceso de capacidad que ahora busca colocar en mercados abiertos como el argentino. El resultado es una lluvia de bienes industriales a precios imposibles de igualar.
El impacto ya se siente. Argentina acumula un déficit de 16.000 millones de dólares con China en manufacturas industriales. A su vez, las importaciones de acero indirecto —embutidas en productos terminados como electrodomésticos, silos o estructuras metálicas— se duplicaron frente al período 2017-2019. La participación china en ese segmento pasó del 18% al 32%.
Martín Berardi, presidente ejecutivo de Ternium Argentina, calificó este fenómeno como un proceso de “primarización acelerada” del continente. Si América Latina no actúa, advirtió, terminará reducida a proveer recursos naturales mientras pierde densidad industrial.

“Con Vaca Muerta no alcanza”: por qué la energía no puede sostener el desarrollo
El segundo mensaje estructural del ProPymes 2025 estuvo centrado en la matriz exportadora argentina. Martínez Álvarez detalló que el país apenas exporta 1.000 dólares per cápita en recursos naturales, frente a los 7.000 de Canadá y los 14.000 de Australia. Aun con un horizonte optimista —oleoducto VMOS funcionando, minería expandida y Vaca Muerta en máxima capacidad— ese número subiría solo a 2.000 dólares en 2030.
Berardi reforzó la conclusión: esa cifra no es suficiente para sostener un país con 47 millones de habitantes ni para generar empleo formal de calidad. La riqueza del subsuelo puede mejorar la balanza comercial, pero no construye por sí sola un entramado industrial capaz de absorber mano de obra.
De allí surgió el planteo central del evento: Argentina necesita una estrategia industrial alineada con Occidente, con defensa comercial activa contra las prácticas de dumping de China y con una estructura impositiva y laboral modernizada.
Un mundo en guerra comercial y una oportunidad para la industria argentina
Los ejecutivos del Grupo Techint destacaron que, mientras China se consolida como el 35% de la manufactura global, Estados Unidos busca proveedores alternativos para abastecer a su industria. El cierre del mercado norteamericano al gigante asiático abre una ventana inédita para países que puedan integrarse confiablemente en cadenas de suministro occidentales.
Martínez Álvarez sostuvo que Argentina debe abandonar la “inocencia estratégica” y definir con claridad su inserción internacional. Según su visión, elegir a China como socio implica primarizar la economía, mientras que Estados Unidos ofrece la posibilidad de reconstruir la industria local.
En energía, descartó la idea de que ambos países compitan directamente con Argentina. Recordó que el petróleo es un commodity y que, en el caso del gas, el país puede convertirse en un proveedor seguro para Europa ante la inestabilidad de Rusia y Medio Oriente.
Sin embargo, remarcó que esta oportunidad podría perderse si las importaciones desleales erosionan la capacidad productiva local antes de que la economía esté en condiciones de integrarse competitivamente al mundo.

El rebote económico, las tensiones de precios y la amenaza importadora
Berardi ofreció un panorama detallado del mercado interno. En 2024, el consumo de acero cayó 32%, y aunque se espera un rebote para 2025 y 2026, todavía está lejos de una fase real de crecimiento. La construcción —clave para la demanda de productos largos— aún arrastra una caída del 49%.
En paralelo, las importaciones de acero embutido siguen creciendo, presionadas por la competencia china. Para Techint, este choque podría poner en riesgo miles de empleos y la viabilidad de proveedores nacionales que forman parte de la cadena ProPymes.
La conclusión fue directa: si Argentina no aplica medidas defensivas similares a las de Estados Unidos y Europa, la industria quedará expuesta a una competencia imposible de sostener.
El aporte de Vaca Muerta y la visión de Tecpetrol
Ricardo Markous, CEO de Tecpetrol, reforzó la visión del sector energético. Proyectó que Argentina podría alcanzar un millón de barriles por día en dos años y 1,5 millones hacia 2030, apoyado en yacimientos como Los Toldos II Este.
Sin embargo, también coincidió en que el país debe prepararse para escenarios de precios bajos y trabajar en innovación permanente. “El escenario es complejo. Vamos a tener que trabajar para ser competitivos”, afirmó durante el encuentro.
Markous proyectó que, si se concretan los planes de GNL, la balanza comercial energética podría superar los 30.000 millones de dólares en 2035. Pero advirtió que el desafío es no quedarse en los récords de exportación, sino construir un entramado industrial sostenible.
