Minería: una oportunidad para los petroleros de Chubut

La Cuenca del Golfo San Jorge atraviesa un proceso de declino natural en su producción petrolera. La reducción de equipos y la caída en la actividad ponen en riesgo miles de empleos directos e indirectos. En este contexto, la minería y, en particularmente, el uranio aparece como una alternativa laboral para los trabajadores afectados.

“Esta cuenca tiene uno de los capitales humanos más experimentados del país. Sería un error no aprovechar esa capacidad técnica en nuevas actividades”, aseguró Omar Adra, CEO de UrAmerica, en el panel “Chubut protagonista de la energía nuclear. Del recurso natural al valor productivo y social” en el marco de la Expo Industrial de Comodoro Rivadavia.

Según el ejecutivo, la transición hacia la minería no solo permitiría sostener empleo, sino también generar nuevas oportunidades de desarrollo regional.

Reconversión productiva con base local

Los trabajadores petroleros cuentan con conocimientos transferibles a la minería: perforación, operación, mantenimiento, seguridad industrial. “Muchos de los perfiles que hoy trabajan en la industria petrolera pueden reconvertirse con programas de capacitación relativamente cortos”, explicó.

Este enfoque permitiría crear empleo calificado y arraigado en la región, reduciendo la dependencia de ciclos petroleros cada vez más inestables.

UrAmerica planea impulsar convenios con instituciones técnicas, universidades y sindicatos para promover programas de formación específica. “Queremos trabajar con la gente de la región. No tiene sentido traer toda la mano de obra de afuera cuando aquí hay experiencia probada”, remarcó el CEO.

La reconversión laboral aparece así como un eje clave para que la minería no sea solo extractiva, sino también generadora de valor social.

El impacto de la minería

La pérdida de empleos petroleros afecta fuertemente la economía de ciudades como Comodoro Rivadavia y Rada Tilly. Comercios, servicios y actividades indirectas sufren las consecuencias. La minería, de avanzar, podría amortiguar ese impacto.

“Si logramos desarrollar esta industria con responsabilidad, puede ser un motor económico tan importante como lo fue el petróleo en su momento”, señaló el directivo.

El proceso no estará exento de tensiones. La obtención de licencia social, la adaptación normativa y la planificación a largo plazo serán determinantes. Sin embargo, desde UrAmerica insisten en que el potencial existe.

“No estamos hablando de reemplazar una industria por otra, sino de sumar. De darle una nueva oportunidad a una región que ha sido estratégica para el país”, afrimó el CEO.

La necesidad de planificar la reconversión laboral para evitar los coletazos de las crisis

El secretario general de la CGT Regional y referente de la UOCRA Comodoro Rivadavia, Raúl Silva, advirtió que el empleo en la industria energética atraviesa un proceso de transformación irreversible y pidió construir una planificación común entre gremios, empresas y el Estado para evitar crisis cíclicas de desocupación.

Durante su intervención, Silva explicó que el sector obrero ya se acostumbró a los vaivenes de la actividad petrolera, pero que el desafío ahora pasa por anticiparse a los cambios tecnológicos y no repetir errores del pasado.

Reconversión laboral y capacitación permanente

Hace 22 años electrificamos los yacimientos y entendimos que ese trabajo tenía un principio y un final. Hoy pasa lo mismo con los nuevos materiales y procesos”, recordó Silva, al comparar la situación actual con los momentos de mayor expansión de la obra pública en los campos petroleros.

Indicó que el cambio de cañerías metálicas por plásticas redujo la demanda de soldadores y forzó a muchos trabajadores a reconvertirse en nuevos oficios. “Vemos que la mano de obra bajó y tenemos que capacitar a la gente para que no quede sin trabajo”, sostuvo.

También remarcó que las plantas de polímeros y las nuevas tecnologías reducen los tiempos de obra y, por eso, “hay que pensar qué tipo de trabajos se vienen y preparar a la gente con tiempo”.

“Hay que evitar que el enojo se convierta en resistencia”

Silva reconoció que los cambios generan malestar, pero pidió transformarlo en acción. “Comparto que hay enojo, pero no sirve resistir. Tenemos que impulsar la producción y entender cómo mantener las fuentes laborales”, señaló.

El dirigente explicó que los procesos tecnológicos acelerados durante la pandemia demostraron que se puede producir con menos personal, y que eso obliga a repensar la relación entre productividad y empleo.

Las operadoras deben sentarse con los empresarios y los gremios para definir cómo se va a sostener el trabajo. Si no hay planificación, los coletazos se sienten en toda la cadena”, advirtió.

Planificar para sostener la producción

Silva sostuvo que la única salida es una mesa de trabajo permanente entre los distintos actores de la Cuenca. “El gremio no participa en las licitaciones, pero sí pedimos que nos escuchen, porque conocemos de cerca lo que pasa en los yacimientos”, expresó.

En ese sentido, defendió la necesidad de mantener el capital humano local y evitar el ingreso de mano de obra externa, planteando que las herramientas y materiales también deben ser de calidad para no perder horas de trabajo por fallas o improvisaciones.

No hay que escatimar en las herramientas. Si compramos materiales que se puedan usar más tiempo, el rendimiento y el empleo se sostienen”, ejemplificó.

El dirigente cerró su exposición destacando que la planificación y la capacitación son las únicas estrategias que pueden mitigar los impactos de cada crisis del sector, y pidió avanzar en políticas que consoliden un sistema laboral adaptable, estable y con visión de futuro.