A principios de agosto, YPF anunció la compra del 45% de los bloques La Escalonada y Rincón de la Ceniza, ubicados en el hub norte de Vaca Muerta. El monto de la operación alcanzó los 500 millones de dólares, con un esquema de ajustes que dependerán de los flujos generados desde enero hasta el cierre definitivo.
Se trata de una de las adquisiciones más relevantes de la compañía en los últimos años, enmarcada en su estrategia de consolidarse como operador shale de referencia a nivel mundial.
En diálogo con inversores, el presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín, detalló el impacto de la transacción, los plazos de inversión y la proyección de desarrollo.
Los bloques adquiridos se encuentran en la ventana de petróleo y gas húmedo, considerada una de las más prometedoras de Vaca Muerta. La operación se suma a movimientos recientes de otras compañías en la zona, como la compra de Pluspetrol a Exxon en Bajo del Choique y La Invernada, consolidando un polo de crecimiento estratégico en el norte de la formación.
Un área de alto potencial en Vaca Muerta Norte
Marín describió a La Escalonada y Rincón de la Ceniza como activos con un potencial sobresaliente, con inventario superior a 500 pozos y un nivel de productividad inicial que supera la media de Vaca Muerta. “Si uno observa las curvas de producción que muestran distintos consultores, el promedio en la formación ronda el millón de barriles recuperados por pozo. En esta área, el potencial se eleva a 1,5 millones o más. Eso significa que es más rentable que nada”, aseguró.
El pope de la empresa de mayoría estatal remarcó que la adquisición fortalece la futura curva de producción de petróleo de la empresa, amplía la duración de la meseta y refuerza la posición de YPF en reservas. “Estamos en el corazón del sweet spot de Vaca Muerta, comparable a las mejores zonas de Estados Unidos”, afirmó.
Rincón de la Ceniza, en particular, tiene relevancia para el desarrollo del gas húmedo y su articulación con el proyecto de GNL que Argentina impulsa para los próximos años. Según Marín, la meta es acelerar el plan de desarrollo para monetizar cuanto antes la producción y generar mayores retornos.
“Vamos a priorizar este activo en conjunto con Shell y con la empresa provincial GyP. Se trata de uno de los mejores campos en rentabilidad de la Argentina y vamos a avanzar rápido para capturar ese valor”, agregó.

Inversiones y financiamiento para la expansión
Ante la consulta de inversores sobre el capital requerido, Marín explicó que la planificación se definirá en conjunto con los socios, aunque reconoció que el inventario de 500 pozos demandará una inversión significativa. “Si uno hace un cálculo rápido, con un costo promedio de entre 14 y 15 millones de dólares por pozo, el CapEx total rondaría los 7.500 millones. Pero debemos coordinar las etapas con Shell y GyP”, señaló.
El CFO de YPF, Federico Luis Barroetave, detalló el esquema de financiamiento. “La compra de estos activos por 500 millones de dólares ya tiene más del 30% cubierto a través de un bono emitido en el mercado local. El resto cuenta con financiamiento comprometido, también con fuerte participación del mercado doméstico”, indicó.
Barroetave agregó que hacia 2026 la compañía enfrentará vencimientos por 2.300 millones de dólares, de los cuales más del 50% corresponde a deuda local. “Hemos tenido mucho éxito en refinanciaciones en el mercado argentino. Incluso el mes pasado emitimos el bono en dólares más alto de la historia en el mercado local, por 250 millones, que se sumó a otro de 167 millones. En total fueron 417 millones. Esto muestra un creciente apetito por el trabajo de YPF”, aseguró.
El directivo subrayó que la estrategia de financiamiento combina emisiones locales y oportunidades internacionales, con foco en acompañar la expansión no convencional.
Una jugada estratégica para el futuro de YPF
Para Marín, la compra de La Escalonada y Rincón de la Ceniza encaja de manera directa en la hoja de ruta de YPF: incrementar la producción shale, desinvertir en activos convencionales y posicionarse como un jugador integrado con escala mundial.
“Nuestra expectativa es clara: acelerar la monetización de la producción y asegurar una meseta sostenida en Vaca Muerta. Cuando completemos las desinversiones convencionales, la compañía será un actor integrado, con sinergias de escala que refuerzan nuestra competitividad”, explicó.
El CEO insistió en que la operación no solo amplía las reservas, sino que también mejora la rentabilidad de la compañía. “La pregunta sobre el impacto es sencilla de responder: nada negativo, solo positivo. Vamos a ganar más dinero para ustedes, los inversores, porque este es uno de los mejores campos del país”, afirmó con tono directo.
La adquisición también fortalece la asociación estratégica con Shell y GyP, un vínculo que permitirá acelerar decisiones y coordinar inversiones en infraestructura. “Estamos hablando con empresas cercanas para analizar las instalaciones necesarias y asegurar el ritmo de desarrollo”, detalló Marín.