El cierre de Ormuz: tensión global con efecto directo en Argentina

La tensión en Medio Oriente volvió a escalar y sacudió los mercados globales. En respuesta a un ataque de Estados Unidos sobre instalaciones nucleares, el Parlamento iraní aprobó una iniciativa que impulsa el cierre del Estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más relevantes para el comercio de petróleo y gas en el planeta.

La moción fue votada por la mayoría de los legisladores de la Asamblea Consultiva Islámica y será analizada por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, liderado por el ayatolá Alí Jamenei. Aunque la medida aún no está en vigencia, el mensaje ya fue enviado: Irán podría restringir el acceso a una vía clave para la energía mundial.

Ormuz, un cuello de botella

El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Océano Índico. Por este estrecho marítimo circula cerca del 20% del petróleo y más del 30% del gas natural licuado que consume el mundo. El solo anuncio de una posible interrupción bastó para que los mercados comenzaran a reaccionar.

Algunas cadenas internacionales, como la turca TRHaber, citan fuentes militares iraníes que advierten sobre una posible interrupción inminente del tránsito marítimo. Paralelamente, el general Esmaeil Kousari, integrante de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, confirmó que la intención de cerrar el estrecho está sobre la mesa, aunque aclaró que la decisión final corresponde al Consejo de Seguridad.

Las repercusiones en los mercados energéticos fueron inmediatas. Según análisis de ING Research, una eventual paralización del tráfico en Ormuz podría llevar el precio del barril por encima de los 120 dólares. Si el conflicto se intensifica, no se descarta que el Brent alcance niveles similares a los de 2008, cuando superó los 145 dólares.

“La amenaza de un cierre prolongado representa una presión directa sobre el equilibrio energético global”, sostuvo Warren Patterson, jefe de estrategia de commodities en ING. Incluso un acuerdo diplomático, agregó, no sería garantía de una baja inmediata de los precios.

Lo que significa para Argentina

La semana pasada, el Brent rondó los 77 dólares, pero todo indica que el mercado abrirá con fuertes subas si se confirma el avance del conflicto. La incertidumbre sobre el abastecimiento global condiciona las decisiones de gobiernos, grandes consumidores y petroleras.

En Argentina, la situación se sigue con atención. El alza del crudo puede dejar una señal positiva y otra negativa.

Por un lado, permite estabilizar un precio internacional que había llegado a caer a 59 dólares. Si el Brent logra sostenerse por encima de los 80 dólares, el horizonte para el sector energético nacional sería más previsible y favorable.

Horacio Marín, CEO de YPF, remarcó recientemente que Vaca Muerta puede seguir siendo rentable incluso con un barril inferior a los 45 dólares. “Lo podemos desarrollar a un precio mucho más bajo. Ganamos menos, pero no perdemos plata. Ese es el break-even”, explicó. En ese contexto, el shale neuquino se mantiene competitivo.

La Cuenca del Golfo San Jorge, más orientada al convencional, podría ser una de las principales beneficiadas por un crudo más caro. Los precios deprimidos habían complicado las inversiones y operaciones en esa región. Si el Brent escala, las perspectivas podrían mejorar tras más de una década de dificultades.

Riesgo inflacionario en el surtidor

Pero no todo es ganancia. La otra cara del aumento del petróleo se ve en los surtidores. Guillermo Lego, gerente general de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (CECHA), advirtió que a comienzos de julio podría aplicarse un nuevo incremento de hasta un 5% en los combustibles.

YPF ya concretó un ajuste del 5% el fin de semana pasado, en respuesta a la suba del Brent y al recrudecimiento de las tensiones geopolíticas. Si la situación en Medio Oriente se agrava, es probable que la presión sobre los precios locales continúe.

El Gobierno enfrenta un desafío adicional: contener la inflación. Una nueva suba en las naftas podría tener un impacto directo en el índice de precios que mide el INDEC, complicando los planes oficiales para reducir el costo de vida.

Chevron busca seguir incrementando la capacidad de su proyecto offshore en Israel

Chevron y sus socios presentaron un plan actualizado de desarrollo del yacimiento Leviathan, que se encuentra frente a las costas de Israel, al Comisionado de Petróleo del Ministerio de Energía e Infraestructuras para una nueva expansión de la capacidad del campo.

Según NewMed Energy, uno de los socios del proyecto, la actualización se centra principalmente en la Fase 1B del desarrollo del bloque. Esta fase incluye la perforación de nuevos pozos de producción, la modernización de las instalaciones en alta mar y la posible adición de un cuarto gasoducto.

Ubicado aproximadamente a 130 kilómetros de la costa de Haifa, el yacimiento Leviathan cuenta con cuatro pozos submarinos conectados a una plataforma en alta mar a través de un colector submarino y dos gasoductos de 120 kilómetros. El proyecto produce gas natural desde finales de 2019.

Yossi Abu, CEO de NewMed Energy, afirmó: “El yacimiento Leviathan es el centro energético más estable y fuerte del Mediterráneo. La ampliación de la capacidad de producción permitirá satisfacer la creciente demanda interna y fortalecerá el papel de Israel como proveedor de energía, además de impulsar la cooperación regional.”

NewMed Energy posee un 45,34% de participación en el proyecto, mientras que Chevron Mediterranean y Ratio Energies tienen el 39,66% y el 15%, respectivamente. En octubre de 2024, Chevron decidió posponer el aumento de la capacidad de exportación de gas propuesto debido a la guerra entre Israel y Gaza.

La propuesta de Chevron

El plan de desarrollo actualizado contempla dos etapas dentro de la Fase 1B. La primera incluye la perforación de tres pozos de producción adicionales, la incorporación de sistemas submarinos relacionados y la expansión de las instalaciones de procesamiento en la plataforma.

Se espera que esta fase aumente la capacidad total de producción de gas del sistema a unos 21 mil millones de metros cúbicos (bcm) por año, con un costo estimado de 2.400 millones de dólares. En agosto de 2024, los socios aprobaron una inversión de 429 millones de dólares para que el proyecto avanzara a la fase de diseño de ingeniería de front-end (FEED). Según nueva información de NewMed, el presupuesto aprobado actualmente asciende a 505 millones de dólares.

La segunda etapa, que incluye principalmente la perforación de más pozos de producción, la instalación de sistemas submarinos adicionales y la posible construcción de un cuarto gasoducto entre el campo y la plataforma, aumentaría la capacidad máxima de producción diaria en otros 2 bcm por año, alcanzando un total de 23 bcm anuales.

Los socios planean obtener las aprobaciones regulatorias necesarias y firmar acuerdos para la venta del gas natural de la Fase 1B en el mercado interno y para su exportación en un volumen total de más de 100 bcm. Además, esperan adoptar la decisión final de inversión (FID) para la primera etapa de la Fase 1B en los próximos meses.

El año pasado, el proyecto recibió la aprobación del Comisionado de Petróleo para aumentar el volumen de exportación desde el yacimiento en 118 bcm adicionales, o hasta 145 bcm si se cumplen ciertas condiciones.

El conflicto Israel-Hamas puede causar otra crisis petrolera

Un agravamiento de la situación en Medio Oriente por la escalada del conflicto entre Israel y Hamas puede producir una crisis petrolera, ya que la región aporta un tercio de las exportaciones mundiales, dijo el director de la Agencia Internacional de Energía, (AIE), Fatih Birol.

“No sabemos cómo evolucionará la situación política. Pero las tensiones son muy altas, y alrededor de un tercio de las exportaciones de petróleo proceden de esta región. No sólo están allí los productores, sino también rutas comerciales esenciales”, señaló.

Combatientes del grupo islamista palestino lanzaron un ataque contra Israel el 7 de octubre y mataron a 1.400 personas y tomaron más de 220 rehenes. En respuesta, ataques aéreos de Israel mataron a más de 5.700 palestinos en Gaza.

El enfrentamiento genera temores de que haya una escalada en Medio Oriente, donde milicias antiisraelíes vinculadas con Irán operan en países como Líbano, Siria, Irak y Yemen.

“Una crisis geopolítica mayor ahí podría generar una nueva crisis del petróleo, 50 años después”, indicó en alusión al ‘shock’ de 1973, una crisis económica mundial por una reducción del crudo disponible debido a una guerra entre Israel y países árabes.

Birol habló al margen de la presentación del informe anual de la agencia sobre las perspectivas energéticas mundiales hasta 2030, informó la agencia de noticias AFP.

“Esperamos de verdad que no lleguemos a ese punto, que se encuentren soluciones pacíficas entra las partes”, dijo, y agregó que una “volatilidad del mercado” es una “mala noticia para todos, en especial para los países en desarrollo”.

La crisis de 1973 se produjo como consecuencia de la Guerra del Yom Kippur, que Israel peleó con Sira y Egipto.

Arabia Saudita y los países productores de petróleo recortaron su producción e impusieron un embargo a las naciones que estaban respaldando a Israel en el conflicto, entre ellas Estados Unidos.

Con menos petróleo en el mercado, su aumento de precio fue rápido y drástico, lo que disparó los costos de la producción.

La AIE es una organización internacional, creada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) tras la crisis del petróleo de 1973.

La AIE busca coordinar las políticas energéticas de sus Estados miembros, con la finalidad de asegurar energía confiable, adquirible y limpia a sus respectivos habitantes.