PIAP podría volver a operar: proponen invertir U$S 120 millones para reactivar la planta

SAESA, firma argentina de comercialización energética, y SPARK, firma de soluciones técnicas en ingeniería, presentaron ante las autoridades nacionales una propuesta de iniciativa privada para el reacondicionamiento y puesta en operación comercial de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), ubicada en la provincia de Neuquén. La PIAP es la mayor instalación de producción de óxido de deuterio (D2O) del mundo y se encuentra inactiva desde 2017.

“La PIAP es un activo estratégico único en el mundo. Con su reactivación, Argentina entra al TOP 5 de productores mundiales de agua pesada, junto a Canadá, India, Rumania y China. Hoy le cuesta al país más de 12 millones de dólares al año sin producir nada. Nuestra propuesta convierte ese pasivo en un activo exportador de primer nivel mundial, al servicio de la energía nuclear, la farmacéutica y la investigación científica global”, afirmó Juan Bosch, CEO de SAESA.

La construcción de la PIAP requirió una inversión de US$ 1.000 millones. Entró en operación comercial en 1993 y alcanzó su récord de producción en 1998. El agua pesada (D2O) es un insumo crítico para los generadores de energía nuclear de tipo CANDU en operación en Canadá, India, Rumania, Corea del Sur y China, así como para la industria farmacéutica de compuestos deuterados, la investigación científica y la industria de semiconductores.

Sobre el proyecto

La PIAP cuenta con los recursos técnicos y humanos para transformar el gas natural y la energía de Vaca Muerta — disponibles en abundancia en la provincia de Neuquén — en agua pesada de alta pureza para exportación. La planta procesará hasta 600.000 m³/día de gas, convirtiendo uno de los recursos energéticos más abundantes de Argentina en un producto de exportación sofisticado que integra al país a las cadenas productivas globales de energía nuclear, salud, biotecnología y farmacéutica.

La propuesta de SAESA y SPARK contempla una inversión de capital privado de U$S 120 millones para modernizar las instalaciones de la PIAP, sin requerir desembolso del Estado, con proyección de puesta en operación comercial dentro de un plazo de 36 meses a partir de la aprobación del proyecto.

Nación no reactivaría la PIAP y tampoco dio detalles de la Ley del Hidrógeno

La Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) y el hidrógeno son dos proyectos que buscan una hoja de ruta para darle certezas a sus inversores. Las iniciativas generan grandes expectativas, pero Nación todavía no brinda certezas sobre su futuro en el mediano plazo.

En el informe de la Jefatura de Gabinete de la Nación presentado en la Cámara de Diputados se le preguntó sobre la posibilidad de reactivar la PIAP o la posibilidad de reconvertir la planta para producir hidrógeno azul a partir su posicionamiento estratégico respecto de Vaca Muerta.

En este sentido, el Ministerio de Economía de la Nación informó que la Secretaría de Energía “se encuentra evaluando proyectos de regulación de la producción de hidrógeno en nuestro país que incluyen tanto hidrógeno azul como otras formas de producción”.

“Estos proyectos se encuentran en una etapa de evaluación por parte de la Subsecretaría de Transición y Planeamiento Energético y pretenden generar marcos adecuados de inversión y desarrollo de esta industria en nuestro país”, agregó.

Nación sin presupuesto

Hace siete años que no funciona la PIAP y las esperanzas estaban puestas en reactivarse a través de un acuerdo entre el Gobierno nacional y Candu Energy.

El contrato en principio podría ser por la compra de 1000 toneladas, aunque el valor del precio en el mercado hoy es difícil de determinarlo. La compañía canadiense consideró que el país podría ser un potencial socio estratégico en la provisión de agua pesada, pero el acuerdo para reactivar la planta está limitado por las partidas presupuestarias para finalizar las tareas de reacondicionamiento.

Hay que recordar que la administración de Alberto Fernández firmó un acuerdo por 25 meses para la puesta en marcha de la PIAP, pero con la llegada de Javier Milei se paralizaron todos los trabajos por falta de presupuesto. Se estima que se necesitan 20 millones de dólares para reactivar la planta.

Los problemas del hidrógeno

El hidrógeno no logra despegar. Argentina, con su viento patagónico y su sol del norte, tiene todo para ser un gigante del hidrógeno verde, pero los proyectos avanzan a paso lento mientras países vecinos como Chile, Brasil y Uruguay pisan el acelerador.

Si bien hay anuncios de inversión en Río Negro, Tierra del Fuego, Santa Cruz y Chubut todavía ninguno se cristalizó de manera concreta debido a la falta de un marco regulatorio.

Según expertos, el principal obstáculo es la inseguridad jurídica y macroeconómica. Juan Cruz Azzarri, socio de MHR Abogados, señala dos problemas en declaraciones a Reuters: la incertidumbre sobre quién comprará el hidrógeno a largo plazo y un marco regulatorio insuficiente.

Aunque el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) es un paso positivo, se necesitan plazos más flexibles para proyectos de esta escala.

El último indicio de un avance para un marco regulatorio del hidrógeno se dio cuando Eduardo Rodríguez Chirillo estaba al frente de la Secretaría de Energía de Nación. El exfuncionario adelantó que la cartera estaba trabajando en una ley corta del hidrógeno para darle viabilidad a todos los proyectos.

La llegada de María Tettamanti pausó aún más el desarrollo del proyecto de ley y todavía no se sabe nada sobre una iniciativa que le permita darle seguridad a los inversores.