Hidrógeno: Santa Cruz llama a un acuerdo político para impulsar la industria

Como continuidad del trabajo iniciado por la Mesa Provincial de Hidrógeno de Santa Cruz durante 2025, se realizó un nuevo encuentro en Río Gallegos el pasado 26 de marzo. En línea con los objetivos iniciales, el sentido de la reunión fue dialogar y concertar algunas líneas de acción entre el sector gubernamental, actores del mundo empresario y académico y entidades sociales, de manera tal de colocar a la provincia en las mejores condiciones posibles para facilitar el desarrollo del hidrógeno renovable en el territorio.

La reunión fue presidida por el ministro de Energía y Minería de la provincia, Jaime Álvarez. en colaboración con el Círculo de Políticas Ambientales encargado de la organización del encuentro realizado en el Hotel Patagonia de esta ciudad.

“La industria del hidrógeno se encuentra atravesando por un período de revisión de escalas y horizontes de tiempo” explicó Juan Carlos Vilalonga, coordinador del programa hidrógeno del Círculo de Políticas ambientales.

“La coyuntura geopolítica global y las incertidumbres en la economía global están ralentizando el despegue del mercado del H2 verde. Aun así, esto representa una oportunidad para que Santa Cruz pueda generar condiciones que se asemejen a lo ya avanzado en algunos países de la región” agregó.

Un marco regulatorio del hidrógeno

Por su parte, Álvarez destacó la necesidad del marco regulatorio que está pendiente en nuestro país y “la enorme oportunidad y excelentes condiciones naturales de Santa Cruz para recibir inversiones en esta materia y, sobre todo, generar productos con alto valor económico para la exportación”.

Inicialmente se realizó un repaso del viaje realizado en diciembre pasado por parte de varios de los asistentes a la localidad de Punta Arenas (Chile), para conocer los proyectos en el país vecino y visitar la planta de combustibles en base a hidrógeno verde de la empresa HIF; también mantener reuniones con otras empresas desarrolladoras presentes en la región de Magallanes y con la agencia de Desarrollo chilena, CORFO.

El análisis de la situación regional y global se completó con una exposición de la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana (AHK) y la puesta al día del proyecto “Gaucho” en Santa Cuz, por parte de la empresa New Energy (ex RP Global).

Un mensaje de unidad

“A la luz de los avances y retrocesos experimentados por la industria a raíz de distintas causas, incluyendo el contexto internacional, y luego de hacer un repaso tanto en temas técnicos como económicos y políticos, se concluye en la necesidad de avanzar en una convocatoria amplia a los legisladores nacionales y al gobierno provincial para juntos impulsar un marco regulatorio nacional que genere las condiciones adecuadas que permitan el desarrollo de los proyectos en marcha en nuestra provincia y en el país”, fue el principal mensaje acordado durante la jornada de trabajo.

La mesa reunió intendentes, secretarios y representantes de diferentes espacios políticos, eso fue destacado y por eso el mensaje de aliento por lograr una ley nacional acorde a los interesas de Santa Cruz incluyó “un llamado a la reflexión y a la acción para trabajar de modo conjunto sin distinciones de color político, en esa regulación, que debe ser una causa común de los santacruceños”.

El hidrógeno y un ultimátum para el proyecto de ley

El desarrollo de la industria del hidrógeno en Argentina enfrenta un desafío urgente: la falta de un marco regulatorio que brinde estabilidad y atraiga inversiones. Sin reglas claras, los proyectos en marcha corren el riesgo de quedar frenados ante los vaivenes políticos y económicos.

Este reclamo resonó con fuerza en el Foro Hidrógeno AHK – Edición Patagonia, realizado en Puerto Madryn durante el EVENPa. Empresarios, funcionarios y expertos coincidieron en que el país tiene una chance histórica de liderar esta nueva industria, pero debe actuar rápido.

El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, fue uno de los principales voceros del encuentro. Destacó el potencial de la región y la necesidad de pensar estratégicamente a menos de diez años. “Sin un marco jurídico adecuado, no lograremos ser competitivos ni captar inversiones clave”, advirtió.

Torres subrayó que el hidrógeno verde no es solo una nueva fuente energética, sino una herramienta para diversificar la economía. “Esta es una industria que se instala, genera empleo y produce valor en la región”, afirmó, remarcando el compromiso de trabajar junto al sector privado.

Chubut, señaló el mandatario, ya dio un paso inicial con el proyecto piloto de Hychico. Sin embargo, insistió en que la competitividad y el alivio fiscal son temas urgentes que no pueden postergarse.

La Patagonia alza la voz en defensa del hidrógeno

Oscar Dethier, presidente de CIMA, respaldó la postura de Torres. Remarcó que los empresarios necesitan menos trabas y más apoyo para consolidar el crecimiento de una industria emergente. “Los generadores de riqueza somos los privados. Necesitamos que nos dejen trabajar”, enfatizó.

En uno de los paneles técnicos, el consultor energético Ezequiel Cufré analizó el contexto global. Advirtió que el retroceso en las metas climáticas y el resurgimiento de los combustibles fósiles en el mundo no deben desviar a Argentina de su camino hacia la transición energética.

Cufré instó a consolidar la competitividad regional y a resolver los cuellos logísticos que afectan al sur del país. “El tiempo para construir una hoja de ruta es ahora. Chile ya nos lleva ventaja”, alertó.

 

Nación no brindó detalles sobre el hidrógeno y la PIAP.

 

El Congreso tiene la llave para destrabar inversiones

La diputada nacional Ana Clara Romero explicó los avances en el proyecto de ley de hidrógeno, que logró unificar aportes de toda la Patagonia. Aseguró que el texto está listo para avanzar en el Congreso y confió en que podría obtener dictamen antes de fin de año.

Romero pidió al Gobierno nacional que comprenda la urgencia del tema. “Esto no puede quedar atrapado en dudas o debates eternos. Necesitamos reglas que sostengan los proyectos a largo plazo”, sostuvo.

Gustavo Menna, vicegobernador de Chubut, coincidió en que eliminar trabas como el cepo cambiario fue positivo, pero advirtió que el régimen de incentivos actual (RIGI) no es suficiente para el hidrógeno, que requiere horizontes más extensos.

Una industria en gestación que no puede esperar

Juan Carlos Villalonga, coordinador de la Plataforma H2, ofreció una visión técnica sobre el estado del mercado. Explicó que el hidrógeno aún no tiene demanda consolidada ni tecnología de escala disponible, por lo que necesita políticas específicas y a largo plazo.

Villalonga recordó que incluso las energías renovables, con tecnología madura, tardaron décadas en despegar. En el caso del hidrógeno, el proceso será más largo y exigente. “Brasil y Chile están avanzando. Nosotros debemos prepararnos ahora si queremos competir en el futuro”, concluyó.

El Foro Hidrógeno AHK cerró con un mensaje claro: Argentina puede convertirse en líder en la industria del hidrógeno, pero solo si actúa con decisión. La coordinación público-privada, una ley nacional sólida y una visión de largo plazo son las claves para no dejar pasar esta oportunidad.

Nación no reactivaría la PIAP y tampoco dio detalles de la Ley del Hidrógeno

La Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) y el hidrógeno son dos proyectos que buscan una hoja de ruta para darle certezas a sus inversores. Las iniciativas generan grandes expectativas, pero Nación todavía no brinda certezas sobre su futuro en el mediano plazo.

En el informe de la Jefatura de Gabinete de la Nación presentado en la Cámara de Diputados se le preguntó sobre la posibilidad de reactivar la PIAP o la posibilidad de reconvertir la planta para producir hidrógeno azul a partir su posicionamiento estratégico respecto de Vaca Muerta.

En este sentido, el Ministerio de Economía de la Nación informó que la Secretaría de Energía “se encuentra evaluando proyectos de regulación de la producción de hidrógeno en nuestro país que incluyen tanto hidrógeno azul como otras formas de producción”.

“Estos proyectos se encuentran en una etapa de evaluación por parte de la Subsecretaría de Transición y Planeamiento Energético y pretenden generar marcos adecuados de inversión y desarrollo de esta industria en nuestro país”, agregó.

Nación sin presupuesto

Hace siete años que no funciona la PIAP y las esperanzas estaban puestas en reactivarse a través de un acuerdo entre el Gobierno nacional y Candu Energy.

El contrato en principio podría ser por la compra de 1000 toneladas, aunque el valor del precio en el mercado hoy es difícil de determinarlo. La compañía canadiense consideró que el país podría ser un potencial socio estratégico en la provisión de agua pesada, pero el acuerdo para reactivar la planta está limitado por las partidas presupuestarias para finalizar las tareas de reacondicionamiento.

Hay que recordar que la administración de Alberto Fernández firmó un acuerdo por 25 meses para la puesta en marcha de la PIAP, pero con la llegada de Javier Milei se paralizaron todos los trabajos por falta de presupuesto. Se estima que se necesitan 20 millones de dólares para reactivar la planta.

Los problemas del hidrógeno

El hidrógeno no logra despegar. Argentina, con su viento patagónico y su sol del norte, tiene todo para ser un gigante del hidrógeno verde, pero los proyectos avanzan a paso lento mientras países vecinos como Chile, Brasil y Uruguay pisan el acelerador.

Si bien hay anuncios de inversión en Río Negro, Tierra del Fuego, Santa Cruz y Chubut todavía ninguno se cristalizó de manera concreta debido a la falta de un marco regulatorio.

Según expertos, el principal obstáculo es la inseguridad jurídica y macroeconómica. Juan Cruz Azzarri, socio de MHR Abogados, señala dos problemas en declaraciones a Reuters: la incertidumbre sobre quién comprará el hidrógeno a largo plazo y un marco regulatorio insuficiente.

Aunque el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) es un paso positivo, se necesitan plazos más flexibles para proyectos de esta escala.

El último indicio de un avance para un marco regulatorio del hidrógeno se dio cuando Eduardo Rodríguez Chirillo estaba al frente de la Secretaría de Energía de Nación. El exfuncionario adelantó que la cartera estaba trabajando en una ley corta del hidrógeno para darle viabilidad a todos los proyectos.

La llegada de María Tettamanti pausó aún más el desarrollo del proyecto de ley y todavía no se sabe nada sobre una iniciativa que le permita darle seguridad a los inversores.

El hidrógeno y su tan anhelado marco regulatorio

Se hizo desear, pero finalmente llegó. El Gobierno nacional envió el proyecto de ley de promoción del hidrógeno de bajas emisiones de carbono a la Cámara baja del Congreso.

La iniciativa lleva la firma del presidente Alberto Fernández; del jefe de Gabinete, Agustín Rossi; y del ministro de Economía, Sergio Massa.

La normativa precisa que para la misma se utilizarán “definiciones y tipologías por colores -verde, azul y rosado-, consistentes con las nomenclaturas conocidas internacionalmente respecto a la fuente de energía utilizada para su obtención”.

Los tipos de hidrógeno son definidos bajo un criterio tecnológico donde el verde y el rosa corresponden a su producción a partir de electrólisis de agua de fuente de energía renovable y nuclear, respectivamente. En tanto que el azul es empleado para la fuente que utiliza “gas natural incluyendo una etapa de captura de carbono”.

Para el caso de hidrógeno azul, el proyecto prevé que “la autoridad de aplicación defina, en la reglamentación, los estándares de máximos de emisiones de gases de efecto invernadero por unidad producida para ser considerado como tal” y que “involucren la utilización o transformación de combustibles fósiles y en cuyo proceso productivo se incluyen una o más etapas de captura, y el almacenamiento o utilización de las emisiones de gases de efecto invernadero generadas en su obtención de manera de reducir significativamente su liberación a la atmósfera”.

Más adelante, la iniciativa establece “la creación de instituciones para la certificación de origen de la producción, las cuales certificarán las características del proceso de producción del hidrógeno incluyendo la fuente de energía y nivel de emisiones asociados, así como establecerán estándares de seguridad para la producción. Las certificaciones locales estarán en línea con estándares reconocidos internacionalmente”.

El proyecto de ley contempla “exigencias orientadas al desarrollo de proveedores locales en la cadena de producción de hidrógeno y la consolidación de una matriz productiva nacional que contribuya a la generación de empleos vinculados al sector. Estas exigencias se van incrementando con los años, en función de la estimación de la curva de aprendizaje”.

También prevé mecanismos de certificación y auditoría que sanciona a aquel proyecto de producción de hidrógeno que, a lo largo de su duración, supere los niveles de emisión de gases de efecto invernadero declarados al momento de presentar la Declaración de Inclusión al régimen de promoción, o los máximos tolerables para su clasificación como hidrógeno azul. En este sentido, ningún potencial productor de hidrógeno gris podría ser beneficiado por la norma propiciada.

El proyecto contempla incentivos fiscales de promoción de la producción para atraer inversiones; la introducción de certificaciones de calidad, de seguridad y de origen y el fomento al desarrollo de la cadena de valor local.