Derrumbe de los metalíferos y boom de los no metalíferos: qué pasó en la minería argentina

La industria minera argentina cerró 2025 con un panorama marcado por fuertes contrastes entre sus principales segmentos productivos. Mientras algunos rubros mostraron señales de recuperación y crecimiento sostenido, otros atravesaron un período de marcada retracción. Los últimos datos oficiales reflejan un escenario complejo, influido por factores económicos, productivos y comerciales.

Según el Índice de Producción Industrial Minero (IPI Minero) elaborado por el INDEC, el sector registró en diciembre una suba interanual del 4,6%. Sin embargo, ese crecimiento general ocultó importantes diferencias internas, especialmente entre la extracción de minerales metalíferos y la producción de minerales no metalíferos y rocas de aplicación.

Durante el último tramo del año, la actividad minera mostró una combinación de estabilidad y desequilibrios sectoriales. La evolución mensual fue moderada, pero algunos segmentos lograron consolidar una tendencia positiva, impulsados por la demanda interna, el dinamismo de la construcción y el crecimiento de sectores industriales estratégicos.

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Fuerte retroceso en la producción metalífera

La extracción de minerales metalíferos fue uno de los rubros más afectados en diciembre de 2025. De acuerdo con el informe oficial, este segmento registró una caída interanual del 32,9%, acumulando además una baja del 8,3% en el balance anual, con un impacto directo sobre los principales complejos productivos del país.

Dentro de este grupo, el retroceso más significativo se observó en la producción de oro, plata y doré, que mostró descensos superiores al 30% respecto del mismo mes del año anterior. La menor actividad en algunos yacimientos, las dificultades operativas y el contexto internacional influyeron en este resultado negativo.

Este desempeño también afectó a las economías regionales vinculadas a la minería metalífera, donde la reducción de la producción impactó en el empleo, los servicios asociados y la cadena de proveedores. En varias provincias, el sector cerró el año con niveles de actividad inferiores a los registrados en períodos previos.

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El crecimiento sostenido de los no metalíferos

En contraste con el desempeño de los metalíferos, los minerales no metalíferos y las rocas de aplicación registraron una suba interanual del 22,8% en diciembre, con un crecimiento acumulado del 8,2% en 2025. Este segmento se consolidó como uno de los principales impulsores del índice general.

El avance estuvo liderado por la extracción de arenas, triturados pétreos, minerales químicos y sal, todos insumos clave para la construcción, la industria y el desarrollo energético. En particular, las arenas de fractura y los minerales para productos químicos mostraron un fuerte dinamismo.

La expansión de la obra pública, el repunte de proyectos privados y el crecimiento de actividades vinculadas al gas y el petróleo impulsaron la demanda de estos materiales. Este contexto permitió que varias explotaciones alcanzaran niveles récord de producción durante el segundo semestre.

El desempeño positivo de los no metalíferos también se reflejó en mayores inversiones, incorporación de tecnología y ampliación de capacidades productivas. En muchas regiones, este segmento se transformó en un factor clave para sostener el empleo y la actividad económica local.

La extracción de carbonato de litio y otros minerales creció 49,3% interanual

La minería argentina volvió a mostrar señales de dinamismo durante agosto, impulsada por el fuerte desempeño de la producción de carbonato de litio y otros minerales asociados. De acuerdo con el Índice de Producción Industrial Minero (IPI minero) publicado por el INDEC, la extracción de litio registró un crecimiento interanual del 49,3%, consolidándose como uno de los segmentos más expansivos dentro del sector. Este avance se enmarca en una tendencia sostenida durante el año, con un aumento acumulado del 48,2% en el período enero-agosto.

El dato contrasta con la evolución más moderada del nivel general del IPI minero, que en agosto registró una suba de 4,4% interanual, y acumula un crecimiento de 3,5% en 2025 respecto del mismo periodo del año anterior. La participación del litio dentro de la canasta minera continúa expandiéndose, en línea con la demanda global para la fabricación de baterías, almacenamiento de energía y electromovilidad.

Litio: un segmento que tracciona el crecimiento minero

La categoría de “minerales para la fabricación de productos químicos”, que incluye el carbonato de litio y otros minerales vinculados, tuvo un incremento interanual de 44,7% en agosto. Dentro de ella, el impulso más destacado provino del carbonato de litio y sus derivados, que explicaron la mayor parte de la incidencia positiva de la categoría.

El comportamiento del litio refleja tanto la ampliación de la capacidad productiva instalada como la consolidación de nuevas operaciones en las provincias del norte argentino. Jujuy, Salta y Catamarca concentran los salares en actividad y en etapa de desarrollo, con empresas locales e internacionales avanzando en fases de construcción, ramp-up o ampliación de planta.

Posco acelera en el litio

En términos de mercado global, la demanda continúa proyectándose al alza debido al crecimiento de la industria de vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento para energías renovables. Aunque los precios internacionales han mostrado volatilidad en el último año, los volúmenes de producción argentina mantienen tendencia ascendente.

Un contraste dentro del sector minero

Mientras el litio exhibe una expansión acelerada, otros segmentos presentan dinámicas divergentes. La extracción de petróleo crudo creció 15,2% interanual, impulsada principalmente por la actividad no convencional en Vaca Muerta, mientras que la producción de gas natural mostró un incremento más moderado, del 3,6% interanual.

En el caso de los minerales no metalíferos y rocas de aplicación, el comportamiento es heterogéneo: la extracción de arcilla y caolín aumentó 23,7%, mientras que la de piedra caliza y yeso registró una baja del 15,7% interanual.

La contracara más marcada se observa en los servicios de apoyo para la extracción de petróleo y gas, que mostraron una caída del 17,2% interanual, y en la extracción y aglomeración de carbón y turba, que retrocedieron 54,6% respecto del mismo mes del año anterior.