Montajes Industriales, una empresa con más de tres décadas de trayectoria en la Cuenca del Golfo San Jorge, atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. La decisión de YPF de retirarse de la región dejó contratos inconclusos, proveedores en vilo y un impacto directo sobre el empleo local.
La firma, especializada en servicios metalúrgicos y mantenimiento para la industria petrolera, pasó en pocos meses de ser una estructura consolidada a enfrentar un escenario que su propio socio gerente define como orientado al cierre. La incertidumbre supera hoy cualquier certeza operativa.
En diálogo con Jornada Radio, Luis González, socio gerente de Montajes Industriales, describió que la situación se fue agravando con el correr del último año. La empresa había logrado sostener un plantel estable durante décadas, incluso en contextos adversos para la cuenca.
Históricamente, Montajes Industriales llegó a emplear a más de 160 trabajadores. En los últimos cinco años, el número se mantenía entre 140 y 150 personas, reflejando un nivel de actividad consistente y un horizonte laboral de mediano plazo.
Ese escenario cambió de manera abrupta en 2024, cuando YPF avanzó con su decisión de retirarse del Golfo San Jorge. La petrolera comenzó a ceder contratos y a reconfigurar su presencia en la cuenca, impactando de lleno en su red de proveedores históricos.
Según explicó González, la salida de la compañía que dirige Horacio Marín desencadenó una cadena de decisiones que la empresa no tenía previstas. El contrato vigente, que se extendía hasta fines de 2026 con posibilidad de prórroga, quedó en los hechos desdibujado por el nuevo esquema operativo.
En ese contexto, Montajes Industriales pasó de 140 empleados a apenas 35 en la actualidad. El proceso de reducción continúa y, de no mediar cambios, la empresa quedará con una dotación que no superará la docena de personas.

El retiro de YPF y la caída del empleo en la cuenca
La reducción de personal no respondió a una decisión estratégica interna, sino a un achique forzado por la pérdida de actividad. González remarca que el retiro de YPF fue el punto de inflexión que alteró por completo el funcionamiento de la compañía.
Parte de los trabajadores optó por retiros voluntarios para iniciar otros proyectos laborales. Cerca de 50 empleados fueron absorbidos por otra empresa. Sin embargo, un grupo significativo quedó directamente sin trabajo.
Hoy, la actividad que mantiene Montajes Industriales está vinculada exclusivamente a Manantiales Behr, el último yacimiento que YPF conserva en la provincia de Chubut. Ese contrato residual es el único sostén operativo de la firma.
La falta de definiciones sobre el futuro del área profundiza la incertidumbre. Si bien existen versiones firmes sobre la venta de Manantiales Behr, la compañía no recibió información oficial por parte de YPF.
Tal como informó de manera exclusiva eolomedia, Rovella Energía es la posible nueva operadora del bloque. Sin embargo, para Montajes Industriales, el dato central no es el nombre, sino el modelo que adoptará quien tome el control del yacimiento.
González explicó que no saben si la futura operadora mantendrá proveedores locales, si traerá sus propias contratistas o si evaluará la continuidad de empresas con arraigo en la cuenca. Esa indefinición paraliza cualquier planificación.
Mientras tanto, la empresa inició un proceso de venta de activos. La decisión no responde a una reconversión productiva, sino a la necesidad de sostener una estructura mínima frente a la caída abrupta de ingresos.

Manantiales Behr y la espera por Rovella Energía
La palabra “transición” genera inquietud dentro de Montajes Industriales. Según las versiones que circulan, el traspaso de Manantiales Behr podría implicar un período de 90 días, un lapso que la empresa asocia con más reducción de actividad.
Las experiencias previas de transición en la cuenca, señaló González, siempre fueron de mayor a menor. En ese proceso, la compañía pasó de una dotación plena a un núcleo operativo mínimo.
El optimismo, admite, está en descenso. La empresa aún mantiene la expectativa de continuar trabajando si la nueva operadora decide sostener contratos locales. Sin embargo, la falta de señales concretas debilita esa esperanza.
Montajes Industriales fue fundada hace 33 años y tuvo un recorrido amplio dentro del sector energético. En sus inicios, estuvo orientada a la construcción para la industria petrolera, con obras como tanques e intercambiadores de calor.
Con el tiempo, migró hacia los servicios petroleros y el mantenimiento metalúrgico. Cañerías, pequeñas obras y trabajos especializados formaron parte de su cartera durante décadas, siempre vinculados a la actividad hidrocarburífera.
La empresa también había avanzado en un proceso de renovación interna. González destacó que se conformó un equipo joven con la idea de asegurar el relevo generacional y la continuidad del proyecto empresarial.
Hoy, ese plan quedó truncado por un contexto que excede a la compañía. De los 23 socios originales, ninguno permanece activo, salvo González. La intención era dejar una estructura sólida, pero las condiciones operativas y comerciales lo impidieron.
El caso de Montajes Industriales refleja una problemática más amplia en el Golfo San Jorge. El retiro de YPF no solo reconfigura el mapa productivo, sino que deja a empresas históricas atrapadas en un limbo contractual.
La definición sobre Manantiales Behr será clave. Para Montajes Industriales, no se trata solo de un contrato, sino de la posibilidad de sostener empleo, conocimiento acumulado y una presencia industrial construida durante más de tres décadas en la cuenca.