Rio Tinto avanza con Rincon y Fénix, aunque recorta sus expectativas para 2026

El litio en Argentina se convirtió en uno de los motores de la minería, y las grandes compañías internacionales ya tienen proyectos en marcha en el norte del país. Una de ellas es Rio Tinto, que en el tercer trimestre de 2026 elevó su producción de litio, aunque los problemas logísticos y el clima le pondrán un techo al año.

La anglo-australiana prevé cerrar 2026 en el extremo inferior de su rango de producción global de litio, fijado entre 61.000 y 64.000 toneladas. Pesaron los mantenimientos en varios activos y los retrasos en la puesta en marcha de Sal de Vida, demorada por la disponibilidad de equipos.

Ubicado en Catamarca, Sal de Vida fue diseñado con una capacidad inicial de 15.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente (LCE) y logró su primera producción en el segundo trimestre. El arranque, sin embargo, avanza más lento de lo que esperaba la compañía.

Olaroz y Fénix, golpeados por el clima y los mantenimientos

En el Salar de Olaroz, donde Rio Tinto tiene el 66,5%, la producción se resintió por el mantenimiento anual programado y por una menor concentración de litio en las pozas de evaporación. La causa fueron las condiciones climáticas adversas vinculadas con el fenómeno de El Niño.

En Fénix, la expansión 1B avanza bien: suma 10.000 toneladas anuales de LCE y le asegura a la operación 40 años de vida útil. Aun así, el mantenimiento programado en las líneas 0 y 1A afectó el trimestre en un yacimiento que trabaja principalmente con extracción directa de litio (DLE).

Mientras tanto, siguen las obras en Rincon, el proyecto de US$2500 millones de la compañía. Durante el tercer trimestre hubo movimientos de suelo y obras de infraestructura, y avanzó la ampliación del campamento que aloja al personal de la construcción.

Con el RIGI como soporte clave, el proyecto Fénix retoma su fase 1B y proyecta un fuerte incremento de capacidad productiva.

Rincon y los dos polos de litio en el país

Rio Tinto prevé que Rincon empiece a producir en 2028. Después vendrán tres años de aceleración hasta alcanzar la plena capacidad de 60.000 toneladas anuales de LCE grado batería, con una vida útil de 40 años y tecnología DLE de adsorción selectiva.

El proyecto forma parte de un plan más amplio. La compañía apuesta a dos polos de litio en la Argentina: uno en Catamarca, donde operan Fénix y Sal de Vida en el Salar del Hombre Muerto, que alberga 19 millones de toneladas de LCE.

El segundo polo se ubicará entre Salta y Jujuy e incluye Rincon, Olaroz y Cauchari, en torno a los salares del mismo nombre. En conjunto suman 37 millones de toneladas de LCE, casi el doble de los recursos del polo catamarqueño.

Chile, un desarrollo más lento

Del otro lado de la cordillera, Rio Tinto espera formalizar entre fines de 2026 y comienzos de 2027 sus acuerdos vinculantes con empresas estatales chilenas. Con Codelco desarrollará el Salar de Maricunga, donde tendrá el 49,9%, y con Enami, el proyecto Salares Altoandinos, con el 51%.

Ambos proyectos están en la Región de Atacama y tienen alto potencial por la calidad del recurso, pero avanzan más lento de lo esperado. En Chile el litio no es concesible: solo el Estado o sus empresas pueden explotarlo, salvo los privados que obtengan contratos especiales del Ministerio de Minería.

“La no concesibilidad del litio chileno es una barrera para la producción. Lo correcto sería permitir su concesión a privados bajo una regulación adecuada”, dijo a BNamericas Santiago Montt, CEO de Montt Group. Para el abogado, el sistema del litio en Chile no protege a los pueblos indígenas ni genera más empleo o riqueza.

Rio Tinto reactiva Fénix: la ampliación del proyecto de litio avanza bajo el RIGI

El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el Comité Evaluador del Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI) dio luz verde a la ampliación del proyecto de litio Fénix, operado por Rio Tinto en el Salar del Hombre Muerto, en Catamarca.

La iniciativa implica una inversión de 530 millones de dólares destinada a expandir la capacidad productiva del yacimiento. El plan prevé sumar 9.500 toneladas anuales adicionales de carbonato de litio.

De acuerdo con las cifras oficiales, la obra generará 1.143 empleos durante la fase de construcción y otros 504 puestos en la etapa operativa, entre directos e indirectos. Además, el aporte proyectado en exportaciones asciende a 165 millones de dólares por año.

El peso del RIGI en la decisión empresaria

Las declaraciones del entonces CEO de Rio Tinto, Jakob Stausholm, dejaron en claro el rol del RIGI para avanzar con esta inversión. “Para nosotros, el RIGI fue un factor muy importante para tomar la decisión de invertir significativamente en la Argentina. Le da al inversor protecciones y estabilización por 30 años respaldadas por mecanismos de arbitraje internacional. Con esa certidumbre podemos mantener el momentum y protegernos de la macroeconomía”, señaló.

El ejecutivo también destacó el cambio en el clima macroeconómico interno: “Vemos que la economía se estabilizó; las reformas mejoraron la situación y la inflación está cayendo dramáticamente. Eso permite equilibrar los libros y generar confianza en que las cosas seguirán mejorando”.

Sus palabras sintetizan la valoración que la compañía hace del nuevo esquema regulatorio y de la estrategia oficial para atraer inversiones de gran escala.

 

Un proyecto con historia en Catamarca

Fénix no es un desarrollo reciente. Rio Tinto opera en Catamarca desde hace casi tres décadas, y el Salar del Hombre Muerto se consolidó como uno de sus activos clave en América del Sur.

La operación actual ronda las 32.000 toneladas anuales de carbonato de litio, un volumen que crecerá de forma significativa con la expansión aprobada.

El yacimiento está ubicado en Antofagasta de la Sierra, a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, dentro de una de las zonas con mayor concentración de salmueras de litio a nivel global. A esa escala se suman los proyectos Olaroz (Jujuy) y Rincón (Salta), lo que convierte a la empresa en el operador de litio con mayor presencia territorial en el país.

Producción, pausas y reactivación

La fase 1A del proyecto concluyó en 2024 con un resultado concreto: más de 10.000 toneladas adicionales de carbonato de litio ese año.

En cambio, la fase 1B, de magnitud similar, fue suspendida en septiembre de 2024 por la caída sostenida del precio internacional del litio. En ese momento, los trabajos tenían un 75% de avance.

La reactivación llegó gracias a dos factores: la estabilización gradual del mercado global del litio y, sobre todo, el marco de previsibilidad que brindó el RIGI. En 2024, la producción combinada de Fénix y Olaroz alcanzó 44.115 toneladas de carbonato de litio y 4.541 toneladas de cloruro de litio, un crecimiento del 20% interanual pese al escenario adverso.