Capsa-Capex, del convencional a Vaca Muerta: “Buscamos el litro adicional, ni siquiera el barril”

En la industria petrolera argentina conviven dos mundos que pocas veces se cruzan: el de los yacimientos maduros, que pelean cada barril para que la producción no se caiga, y el de Vaca Muerta, que crece a fuerza de capital y escala. Algunas compañías intentan moverse en los dos al mismo tiempo, con el desafío de no descuidar a ninguno.

Capsa – Capex es una de ellas. Su gerente general, Adolfo Storni, repasó en la AOG Patagonia 2026, cómo una operadora que nació hace 49 años en el convencional del Golfo San Jorge terminó con pozos en Vaca Muerta, una central térmica, parques renovables y una planta de hidrógeno.

La historia arranca en Diadema, al norte de Comodoro Rivadavia, un yacimiento que había sido de Shell. “Producía 140 metros cúbicos y después de 49 años hoy produce 1600”, contó Storni. Sobre el dicho “el modelo Capsa“, aseguró que “lo inventaron los vecinos”.

El modelo Capsa: buscar el litro adicional

En la cuenca se habla del modelo Capsa para describir una forma de trabajar basada en austeridad, eficiencia, control de costos, capital humano e innovación, al punto de tener patentes propias. “A esta altura buscamos el litro adicional, ni siquiera el metro ni el barril”, resumió el ejecutivo.

Operar yacimientos de 80, 90 y 100 años les dio un know-how que después llevaron a la cuenca neuquina, en Neuquén y Río Negro. La obsesión, explicó, es el costo operativo: “En este momento todas las empresas son buenas; cuando el barril vale 60, muchas sufren, se estresan”.

La lógica es fácil de enunciar y difícil de sostener. En el convencional, el declino es fuerte y varía según cada campo. “Si no invertís, se te cae la producción, te termina aumentando el costo unitario, tenés menos flujo y mayores problemas”, describió Storni, que asegura que la compañía trabajó décadas para no entrar en ese círculo.

El encarecimiento de los pozos complica la ecuación. En Chubut, recordó, los pozos someros eran muy baratos, pero su costo se duplicó en los últimos diez años, en buena medida por el volumen de agua que hay que levantar. Con precios bajos, dijo, hoy son más rentables las reparaciones que un pozo nuevo.

Agua, hidrógeno y polímeros en Diadema

Storni no esquiva la ironía cuando describe su negocio. “A veces exagero y digo que estamos en el negocio del agua, y que tenemos un subproducto muy chiquito que es el petróleo”, bromeó. Mover miles de metros cúbicos de agua por día los obligó a volverse obsesivos con la eficiencia energética.

En Diadema generan su propia energía con gas propio, gas comprado, gas que intercambian con YPF e hidrógeno que se mezcla con gas natural. La planta de Hychico, la unidad de renovables del grupo, funciona desde 2009 junto al que Storni definió como el primer parque eólico privado del país.

Allí también opera el primer almacenamiento subterráneo de gas de la Argentina, fruto de un acuerdo con YPF que lleva más de 20 años. Por la diferencia de consumo y de precios entre invierno y verano, Storni lo ve como un negocio “muy interesante” y espera que Capsa lo opere desde fines del año próximo.

La empresa también fue pionera en recuperación terciaria. “La primera planta de polímeros la hicimos nosotros”, recordó. Después YPF llevó la técnica a Manantiales Behr, que hoy opera Pecom. Con proveedores, además, impulsaron el uso de bombas electrosumergibles, una tecnología que en esos años no era habitual en la cuenca.

El salto a Vaca Muerta

El no convencional, admitió, es otro negocio: las buenas prácticas se trasladan en lo cultural, pero no tanto en lo técnico. Storni agradeció la ayuda de Tecpetrol, su vecino, y reconoció que ningún plan actual sería posible “sin los tres que estuvieron antes”, junto a las compañías de servicios y los transportistas.

La diferencia también está en el financiamiento. “El convencional se autofinancia”, explicó, mientras que en Vaca Muerta llegar a un flujo positivo lleva años. Por eso Capex sumó socios en Agua del Cajón, Trafigura y SLB, y salió al endeudamiento con bancos y obligaciones negociables, en el mercado local e internacional.

En Agua del Cajón, en Neuquén, ya tienen nueve pozos conectados y acaban de perforar tres más. Todavía no alcanzaron el esquema factoría, que esperan lograr recién en 2028. En Río Negro sumaron una concesión nueva donde prevén empezar el año próximo. “El crecimiento de producción de petróleo vendrá por el no convencional”, anticipó.

Un portafolio más equilibrado

En el convencional, la meta es mantener o crecer levemente, y el salto podría venir de nuevos yacimientos. “No hemos tenido la suerte de comprar ninguno, pero no le tenemos miedo a ningún yacimiento de la Argentina. Sabemos que podemos mejorar la secundaria y la terciaria y bajar los costos”, afirmó.

Hoy el petróleo explica dos tercios de los resultados del grupo y, sumado a la central térmica, llega al 75%. El resto busca su lugar: además del no convencional, la compañía tiene un proyecto solar en San Luis y se prepara para construir otro en Neuquén, junto a la usina de Agua del Cajón.

Storni tampoco descartó seguir ampliando la generación térmica cuando se den las condiciones. En el panel se mencionó además la formación D-129, que debe su nombre a un pozo perforado hace décadas en Diadema y que hoy Pan American Energy explora en Chubut con objetivo no convencional.

Las operadoras del Golfo San Jorge evalúan compartir equipos para bajar costos

Ninguna compañía de la Cuenca del Golfo San Jorge puede justificar hoy, en soledad, la llegada de un equipo especializado de fractura o cementación. Por eso, entre las operadoras que operan en la región empezó a circular una idea concreta: compartir esos recursos para bajar costos.

“Se conversa, todavía no hay nada materializado. Creo que hay oportunidades en fractura. Hoy tal vez ningún operador tiene capacidad para tomar un equipo mensualizado, pero sí compartiendo se puede hacer algo”, explicó Adolfo Storni, gerente general de Capsa.

El planteo no es nuevo, pero según el directivo empezó a ganar terreno en el último tiempo. La falta de escala individual de cada operadora convencional obliga a pensar en esquemas conjuntos para acceder a tecnología y equipamiento que, de otra forma, quedarían fuera de alcance.

Ya existen dos comisiones del IAPG trabajando en una primera etapa de esta cooperación, con foco inicial en unificar la logística y, en una segunda instancia, avanzar hacia una gestión compartida de recursos técnicos entre las operadoras.

El fracking de Vaca Muerta sigue en valores top.

El caso de los pozos inyectores

El ejemplo más claro que dio Storni sobre esta lógica de cooperación entre operadoras tiene que ver con los pozos inyectores, clave para sostener la producción secundaria en yacimientos maduros como los del Golfo San Jorge, pero con un costo que ninguna empresa quiere afrontar sola.

“Tenemos que trabajar los cuatro operadores, meter algún colega de Santa Cruz, y que ese tipo de equipo se dedique a hacer pozos inyectores y mejorar la impulsión en toda la cuenca”, planteó el gerente de Capsa, en el marco 28ª Jornadas Técnicas de Petróleo y Gas del Golfo San Jorge que organizó el Instituto Argentino de Petróleo y Gas (IAPG).

El razonamiento es simple: hay tecnología que permite construir un pozo inyector en pocas horas, a un costo mucho menor al actual, pero ningún operador puede sostener ese equipo trabajando todo el año en soledad. “Compartirlo es la única manera de amortizarlo”, aseveró el directivo de Capsa.

“Hay equipos que vienen de otros territorios, que se puede hacer un pozo inyector muy rápido, en pocas horas. Esa tecnología está, y es algo que tenemos que mirar entre todos, porque ningún operador va a poder traer un equipo de eso y usarlo todo el año”, agregó.

Un mapa de proveedores que también cambió

La discusión sobre compartir equipos se da en paralelo a una transformación más amplia del mapa de proveedores de la cuenca. En los últimos años, varias compañías internacionales de servicios petroleros decidieron dejar la región, y ese lugar lo empezó a ocupar un clúster de firmas locales.

“Acá hubo una reconfiguración de las empresas de servicio. Se fueron muchos internacionales, sabemos los nombres, las empresas americanas, francesas, se fueron de la cuenca, se fueron algunas que eran nacionales también”, contó Storni.

Para el directivo, esa salida abrió una oportunidad concreta para el empresariado de la zona, más chico en escala, pero con menores costos de estructura que una compañía con oficinas en Buenos Aires y una central corporativa en el exterior.

“Hoy hay todo un clúster de empresas locales, que es una oportunidad porque la empresa local tiene que ser más eficiente que un tipo que es corporativo, que tiene una oficina en Buenos Aires y una central en Houston”, explicó.

Financiamiento, el otro punto pendiente

El esquema de compartir equipos y el crecimiento del clúster local conviven, sin embargo, con una brecha de acceso al financiamiento que Storni no dejó pasar. Las operadoras grandes emiten deuda en mercados internacionales; los proveedores más chicos todavía no llegan a ese nivel.

“Las empresas grandes tienen acceso al financiamiento. Las empresas locales tienen más problemas de financiamiento. Tienen que construir un capital de trabajo lo más barato posible”, aseguró el gerente de Capsa, marcando el límite que enfrenta buena parte de la cadena de proveedores.

En este sentido, Storni manifestó que esa diferencia de espalda financiera es uno de los motivos por los que la cooperación entre operadoras cobra más sentido: permite bajar costos sin que cada empresa, grande o chica, tenga que asumir sola la inversión en equipamiento especializado.

Un pozo somero pasó de costar 500 mil a 1.200.000 dólares

Adolfo Storni, gerente general de Capsa, fue contundente al describir uno de los problemas más difíciles de gestionar en el día a día de una compañía: la inflación en dólares. No es un impuesto, no es un costo laboral, no es algo que se negocie con un sindicato. El ejecutivo la catalogó como una variable que se lleva puesto todo el esfuerzo que se realiza en otros frentes.

“A veces hablamos de los impuestos nacionales, hablamos de impuestos provinciales, hablamos de la mano de obra, hablamos de los proveedores, y después por algo que nadie controla, la inflación en dólares, porque la devaluación no acompaña a la inflación, te mató todo lo que hiciste”, explicó Storni en el marco de 28ª Jornadas Técnicas de Petróleo y Gas del Golfo San Jorge que organizó el Instituto Argentino de Petróleo y Gas (IAPG).

Asimismo, el gerente general de Capsa remarcó que esta distorsión no es nueva en la historia argentina, pero que en los últimos años tomó una dimensión particular. La brecha entre la evolución de costos y la inflación real en moneda dura golpeó de lleno a la Cuenca del Golfo San Jorge, justo cuando la actividad necesitaba previsibilidad para volver a crecer.

Un pozo somero como ejemplo

El ejemplo que utilizó Storni para graficar el fenómeno fue puntual y contundente. Habló de los pozos someros, la perforación típica en la región, y del salto que sufrieron sus costos en apenas unos años, sin que la productividad ni la complejidad técnica hayan cambiado en la misma proporción.

“Los pozos someros a nosotros nos costaban, hasta hace pocos años, 500.000 dólares. Hoy van 1.200.000. Acá hubo una inflación en dólares impresionante, por ese desfasaje entre la devaluación y la inflación que no desapareció”, detalló el directivo de Capsa.

En este marco, recordó que, en otros periodos, la inflación en dólares llegaba a picos del 15% o el 20% anual, un número que hoy se redujo pero que sigue sin desaparecer del todo y remarcó que ese proceso todavía no está “domado” por el Gobierno nacional, aunque reconoció una tendencia a la baja.

Un fenómeno que resta competitividad

Storni remarcó que la consecuencia directa de este desfasaje es la pérdida de competitividad frente a otros países productores y frente a la propia Cuenca Neuquina, donde los costos de perforación también son altos, pero responden a otra lógica productiva y de escala.

Además, el gerente de Capsa fue claro respecto al mecanismo: la mano de obra se ajusta por inflación en pesos, mientras que el precio del petróleo cotiza en dólares. Cuando la devaluación no acompaña esa inflación local, se genera un desfasaje que golpea directo al margen operativo de cada pozo. “Es una cuenta que es cada vez es menos competitiva”, subrayó.

Frente a este escenario, Storni planteó que el sector no puede quedarse esperando que la macroeconomía se ordene sola. La reducción de costos operativos pasa también por decisiones puntuales: tiempos de perforación, reutilización de materiales y eficiencia energética en cada locación. “Junto a la baja del costo operativo, también tenemos que bajar el costo del pozo, tenemos que bajar el costo de las reparaciones. Hay iniciativas posibles para hacer rendir más la inversión”, aseveró.

Capsa ratifica su compromiso con la Cuenca del Golfo San Jorge

Capsa ratificó que continuará en Chubut. Así lo confirmó Adolfo Storni, gerente general de la compañía, durante la Expo Industrial, Comercial e Innovación Tecnológica de Comodoro Rivadavia.

El directivo ponderó la decisión de la compañía de mantener y fortalecer sus operaciones en la provincia de Chubut. El ejecutivo destacó que el plan de la empresa apunta a un crecimiento sostenido en la Cuenca del Golfo San Jorge, con un enfoque en inversión, desarrollo y trabajo local.

“Nosotros tenemos vocación de crecer en Chubut todavía”, afirmó Storni, dejando en claro que la compañía no solo seguirá operando en la región, sino que planea expandir sus proyectos actuales y potenciar su infraestructura. “Ojalá que así sea”, añadió, en un mensaje que fue recibido con optimismo por el sector energético y las autoridades locales.

Capsa: inversión, empleo y continuidad operativa

El ejecutivo subrayó que Capsa proyecta una continuidad plena de sus actividades en la provincia, con la intención de activar campañas de perforación y reparación desde el primer día en cada proyecto que gestione. “Hoy muchos equipos están parados o en stand-by. Nosotros queremos poner todo eso en marcha desde el día uno”, sostuvo.

Según explicó, el objetivo de la compañía es poner en valor los yacimientos maduros y fortalecer la cadena de proveedores y contratistas que integran el ecosistema productivo regional. “Desde el día uno queremos meter mucha inversión, cuidar a la gente, cuidar a toda la cadena de valor y sinergizar todas las operaciones existentes con las nuevas”, señaló.

Storni enfatizó que la visión de Capsa es productivista, orientada al desarrollo real de la industria. “No nos gusta ganar dinero en la mesa financiera ni especular. Nos da vergüenza tener equipos y gente parada cuando hay un reservorio que se puede desarrollar. Hay que encontrarle la vuelta para que todo encaje”, remarcó.

Sinergias regionales y visión de largo plazo

Para Storni, el valor diferencial de Capsa en la Cuenca del Golfo San Jorge radica en su capacidad de generar sinergias entre operaciones cercanas, lo que permite reducir costos y aumentar la eficiencia. “Cuando uno maneja varios proyectos desde la misma zona, se logran muchas economías de escala y ahorros que fortalecen toda la estructura productiva”, explicó.

El ejecutivo destacó además la experiencia técnica y el conocimiento del territorio como factores clave para continuar creciendo en Chubut. “Hay mucho trabajo por hacer, muchas oportunidades para desarrollar nuevos pozos, expandir la recuperación y mejorar los procesos existentes”, expresó, reafirmando el compromiso de la empresa con la innovación tecnológica y la eficiencia operativa.

Storni hizo hincapié en el rol social y económico que Capsa busca desempeñar en la provincia. “Por suerte, siempre encontramos el acompañamiento de los proveedores, de los contratistas, de los gremios y de nuestros empleados para que las cosas se puedan hacer y encajen”, señaló.

El ejecutivo aseguró que el objetivo de la compañía es generar trabajo, inversión y continuidad, pilares que considera esenciales para el desarrollo sustentable de la cuenca. “Lo que necesita la región en este momento es actividad, inversión y compromiso. Eso es lo que nosotros traemos a la mesa”, afirmó.

“Chubut es parte de nuestro futuro”

En su mensaje final, Storni reiteró que Capsa tiene una visión de largo plazo en Chubut, donde proyecta seguir aportando valor y generando crecimiento económico. “Tenemos una visión muy clara de lo que queremos: seguir invirtiendo, cuidando a la gente y potenciando lo que ya tenemos. Chubut es parte de nuestro futuro”, aseguró.

Con este anuncio, la compañía consolida su papel estratégico dentro de la Cuenca del Golfo San Jorge, una de las regiones productivas más importantes del país. La decisión reafirma la confianza de Capsa en el potencial energético y humano del sur argentino, y su apuesta por seguir invirtiendo durante muchos años más.