Josemaría obtiene luz verde ambiental en San Juan

El Gobierno de San Juan aprobó la primera y segunda actualización del Informe de Impacto Ambiental del proyecto Josemaría, ubicado en Iglesia. Con esta decisión, la iniciativa obtuvo la Declaración de Impacto Ambiental necesaria para continuar su desarrollo en la etapa de explotación, consolidándose como uno de los proyectos mineros más relevantes de la provincia.

El emprendimiento se encuentra dentro del distrito minero Vicuña, una zona considerada estratégica por su alto potencial cuprífero. Allí se concentran algunos de los desarrollos más importantes vinculados a la producción de cobre, en un contexto de creciente demanda global por minerales críticos para la transición energética y el desarrollo industrial.

La evaluación técnica del informe comenzó el 20 de agosto de 2025 y se realizó de manera conjunta para dos períodos de actualización ambiental. Este esquema permitió unificar criterios de análisis y acortar los tiempos administrativos, en línea con nuevas herramientas implementadas por el gobierno provincial para agilizar procesos sin reducir exigencias.

Vicuña prepara un proyecto ambicioso en San Juan.

Un proceso más ágil para la evaluación ambiental

De acuerdo con fuentes oficiales, la revisión se completó en menos de seis meses, un plazo inferior al habitual para este tipo de procedimientos. La modalidad aplicada se enmarca en el Decreto 07/2024, que habilita el análisis conjunto de actualizaciones ambientales bajo determinadas condiciones técnicas y regulatorias específicas.

El Informe de Impacto Ambiental es un instrumento central para el control de proyectos mineros. A través de sus actualizaciones periódicas, se verifica el cumplimiento de los compromisos asumidos, el funcionamiento de las medidas de mitigación y la evolución de las condiciones ambientales en las áreas de operación del proyecto.

En este caso, la actualización incluyó tanto la revisión de acciones ya implementadas como la incorporación de nuevos aspectos previstos para los próximos dos años. La normativa vigente exige que estos informes se presenten cada dos años, como condición para mantener activa la autorización ambiental del proyecto.

El ministro de Minería de San Juan, Juan Pablo Perea, destacó que la aprobación refleja la capacidad técnica de la provincia para llevar adelante evaluaciones rigurosas en tiempos razonables. Además, subrayó que el objetivo es garantizar que cada proyecto avance bajo controles estrictos y dentro del marco normativo vigente.

Cambios en producción y vida útil del proyecto

El nuevo informe incorpora modificaciones relevantes en el diseño del proyecto. El inventario explotable aumentó hasta alcanzar 1.425 millones de toneladas de mineral, mientras que la tasa de procesamiento nominal se elevó a 175.000 toneladas por día, lo que impacta directamente en la escala operativa prevista.

Como resultado de estos cambios, la vida útil estimada de la mina se extendería hasta aproximadamente 25 años. Este horizonte de largo plazo posiciona a Josemaría como uno de los proyectos más importantes para la minería argentina, especialmente en el segmento del cobre, considerado estratégico a nivel global.

El incremento en la capacidad de procesamiento también implica una expansión en la infraestructura operativa. Esto incluye mayores superficies de instalaciones y un crecimiento del depósito de colas, lo que a su vez genera nuevos desafíos en términos de gestión ambiental y control de impactos asociados a la operación.

Desde el área ambiental minera señalaron que estas actualizaciones permiten monitorear de manera continua la evolución del proyecto. También facilitan la incorporación de ajustes en los planes de gestión ambiental frente a cambios operativos o la aparición de nuevos factores que deban ser considerados en la evaluación técnica.

El desafío del agua y el nuevo diseño hídrico

Uno de los aspectos más relevantes del informe es la actualización del balance hídrico del proyecto. Se evaluaron distintos escenarios, incluyendo un caso base, uno óptimo y otro de sensibilidad, contemplando variables como la recuperación de agua y las condiciones climáticas proyectadas para la región.

En el escenario más conservador, se estima que el requerimiento de agua de reposición externa podría alcanzar un promedio de 1.200 litros por segundo durante los períodos de máxima producción. En total, el flujo de agua durante la vida del proyecto se proyecta en 1.027 hectómetros cúbicos, con predominio de fuentes externas.

Para cubrir esta demanda, el nuevo diseño contempla un sistema de abastecimiento diversificado. A los campos de pozos ya previstos se suma un nuevo desarrollo en La Majadita, mientras que también se evalúa la posibilidad de incorporar agua desalinizada desde Chile, sujeta a futuras autorizaciones.

El informe destaca que el 73% del agua utilizada en el proceso sería recirculada, lo que representa una mejora en eficiencia. Sin embargo, el aumento del tonelaje de mineral y colas, junto con nuevas estimaciones hidrometeorológicas, explican el incremento en la demanda total de agua del proyecto.

Los mitos del uso del agua para producir hidrógeno

El mundo comenzó a transitar un camino para bajar las emisiones de carbono. La industria energética migra hacia un mix entre renovables y no renovables donde las energías limpias comienzan a ganar protagonismo. Bajo ese escenario, el hidrógeno está llamado a ser el combustible del futuro, pero las dudas están puestas sobre el uso del agua.

Según la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), se necesitan aproximadamente 9 litros de agua para producir un kilogramo de hidrógeno verde a través de electrólisis.

En tanto, para producir un kilo de hidrógeno azul, que se produce a partir de gas natural con la captura y almacenamiento de carbono (CCUS), la cantidad de agua utilizada puede ser mayor debido a las necesidades adicionales de refrigeración y procesamiento en las plantas que emplean esta tecnología.

Otro punto que señala IEA es que, a medida que la producción de hidrógeno crece, es crucial gestionar adecuadamente el uso del agua, especialmente en regiones con estrés hídrico. “A largo plazo, las políticas deben enfocarse en minimizar el impacto ambiental, no solo en términos de emisiones de dióxido de carbono, sino también en el uso sostenible de recursos hídricos”, subraya la agencia.

“Pedir prestada el agua”

En la Patagonia saben que deben utilizar el agua de forma inteligente. La época de derroche quedó en el pasado y la industria energética trabaja en base a la eficiencia. Una de esas premisas consiste en buscar la manera de producir hidrógeno, pero devolver el recurso a la sociedad.

La alternativa que se baraja en la Cuenca del Golfo San Jorge es desalinizar el agua del mar. El primer paso ya fue dado en Comodoro Rivadavia. El concejal Ezequiel Cufré, presentó un proyecto para declarar de interés municipal y legislativo un estudio de factibilidad para la instalación de una planta desalinizadora de agua de mar.

La iniciativa tiene como objetivo fortalecer el abastecimiento de agua potable, pero también podrá ser una herramienta para la posible instalación de plantas de hidrógeno en la región.

Instalar la industria en la Patagonia

La asociación civil Transición Energética Sostenible (TES) trabaja para que los proyectos de hidrógeno verde sean una realidad en el país. El combustible del futuro puede ayudar a descarbonizar la economía, pero para ello hay que crear una industria que ayude a su desarrollo.

Si bien todavía falta una Ley de Hidrógeno, el interés de la Unión Europea por el potencial de los vientos de la Patagonia genera una oportunidad única para diversificar la matriz productiva.

Los grandes consumidores comienzan a ponerle restricciones a las importaciones que fueron producidas generando emisiones de carbono, por lo que se estima que la demanda internacional de hidrógeno de cara al 2035 será de 210 millones de toneladas. La región patagónica tiene una gran oportunidad para satisfacer la energía que demandará el mundo ya que, según estudio de TES, si se utiliza el 2,52% de la superficie de la región se puede llegar a proveer el 0,9% de la demanda global.

En Chubut ya se habla de crear dos hubs: norte (Puerto Madryn, Rawson y Trelew) y sur (Comodoro Rivadavia). La idea es dar respuesta a la demanda que requerirá la economía del hidrógeno con dos puertos de exportación. Los actores de la industria dicen que lo único que falta es que el Gobierno provincial adopte una estrategia integral.

A tiempo

Tal como sucede con el gas natural licuado (GNL), la logística es la gran desventaja que tendría el hidrógeno argentino frente a los demás proyectos del mundo. Sin embargo, los vientos de clase mundial permiten planificar que ese obstáculo puede ser compensado gracias al objetivo de ser cada vez más eficientes.

La carrera por el hidrógeno verde ya ha comenzado. Chile, Uruguay y Brasil ya largaron, pero en la industria energética consideran que el país todavía está a tiempo de alcanzarlos y superarlos. “Si Argentina tiene constancia en los proyectos, en dos años puede recuperar terreno”, consideraron desde TES.

La meta pasa por convencer a las autoridades que el momento de actuar es ahora y conformar una agenda que permita conectar la demanda de Europa con el potencial de la Patagonia.