Enap anticipa nuevos convenios con Vaca Muerta

La firma del mayor contrato en la historia de Enap marcó un antes y un después para las relaciones energéticas entre Chile y Argentina. El acuerdo, sellado el miércoles 3 de diciembre en Buenos Aires, garantiza que el 35% del crudo que consume el país trasandino provendrá de Vaca Muerta, un hito celebrado por ambas naciones.

Julio Friedmann, CEO de la estatal chilena, viajó especialmente para cerrar el entendimiento con YPF, Vista Energy, Shell Argentina y Equinor. En diálogo con La Tercera, el ejecutivo no solo destacó el impacto económico y logístico del convenio, sino que anticipó un panorama con más contratos futuros entre Enap y las operadoras del shale argentino.

Asimismo, el ejecutivo subrayó que Chile todavía no olvida la crisis del gas de 2004. Para Friedmann, ese antecedente sigue condicionando cualquier decisión estratégica y obliga a mantener un plan B que garantice abastecimiento incluso ante interrupciones imprevistas.

Un cambio estructural en el abastecimiento de Enap

Friedmann recordó que, hasta ahora, todo el crudo procesado en Chile llegaba por barco desde Brasil, Ecuador o Estados Unidos. Dependían de licitaciones internacionales, de los tiempos de cada proveedor y del costo logístico de mover cargamentos completos hasta los terminales de Quintero y San Vicente.

El esquema cambiará de raíz. El nuevo contrato permitirá que unos 70 mil barriles diarios lleguen directamente desde Vaca Muerta por el Oleoducto Trasandino, que conecta Neuquén con la refinería de Enap en Biobío. Esa cifra equivale al 35% del consumo anual de la empresa, un volumen sin precedentes en la historia energética chilena.

El CEO explicó que la referencia de precios será el marcador internacional de Puerto Rosales, al que se sumarán ajustes logísticos y de calidad. De esta manera, la empresa accede a valores transparentes que ya no dependen del mercado spot, como ocurrió en los últimos meses.

La rehabilitación del oleoducto fue clave. Luego de 17 años de inactividad, su puesta a punto demandó dos años de trabajo y permitió iniciar pruebas con un 5% del abastecimiento antes de avanzar al 35% actual. Con el contrato firmado, el ahorro proyectado es de un dólar por barril, lo que equivale a unos 70 millones de dólares anuales.

Para una compañía que atravesó largos períodos de pérdidas, es un impacto significativo. Friedmann subrayó que Enap enfrenta costos crecientes en servicios, mantenimiento y mano de obra, por lo que contar con un volumen estable y más económico representa un alivio financiero estratégico.

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Chile avanza con nuevos contratos, pero no olvida la crisis del gas de 2004

Cuando se le preguntó por el futuro, Friedmann fue claro: este contrato es solo el primero. Vaca Muerta continúa expandiéndose y nuevas empresas se suman a su desarrollo. El directivo sostuvo que las cuatro operadoras actuales podrían incluso aumentar su producción y ofrecer más crudo en los próximos años.

El CEO aseguró que Enap está abierta a avanzar con nuevos contratos si las condiciones se mantienen estables y ponderó que Argentina tiene capacidad para convertirse en un proveedor clave del Cono Sur durante las próximas décadas.

Sin embargo, la memoria energética chilena tiene cicatrices profundas. Friedmann mencionó, sin rodeos, la crisis del gas de 2004, cuando Argentina interrumpió abruptamente los envíos a Chile tras declarar una “fuerza mayor” que él califica como injustificada. Aunque el país disponía de gas, priorizó el abastecimiento de Buenos Aires ante temores sociales y políticos.

Ese antecedente condiciona cualquier negociación actual. “Hemos aprendido de la historia”, remarcó. Por eso diseñaron un plan de contingencia que permite a Chile volver a la importación marítima inmediata en caso de un corte sorpresivo. También construyeron dos estanques de 50 mil metros cúbicos que fortalecen la capacidad de almacenamiento y brindan mayor resiliencia ante imprevistos.

El contrato, además, está firmado bajo ley de Nueva York y contempla multas por incumplimiento por parte de las compañías argentinas. Friedmann enfatizó que, a diferencia del gasoducto en 2004, la figura de “fuerza mayor política” está expresamente incluida como causal de incumplimiento, lo que obliga a los cargadores a mantener el flujo salvo circunstancias extremas y verificables.

La visión del CEO: integración energética, costos competitivos y más acuerdos en camino

Para Enap, el acuerdo no solo significa ahorro y estabilidad, sino también una apuesta estratégica a la integración energética entre ambos países. Friedmann remarcó que Vaca Muerta ofrece crudos de alta calidad, volumen disponible y costos competitivos que permiten planificar a largo plazo.

El ejecutivo reconoció que el abastecimiento internacional por barco seguirá siendo una pata importante del esquema chileno, pero destacó que la diversificación es la mejor herramienta para evitar crisis como la de hace dos décadas. Con Vaca Muerta, Chile suma una fuente cercana, confiable y con un oleoducto operativo que reduce riesgos logísticos.

Sobre los próximos pasos, explicó que Enap mantendrá conversaciones permanentes con nuevas operadoras. Su expectativa es que la integración energética continúe creciendo, siempre bajo marcos contractuales sólidos y con garantías suficientes para ambos lados de la cordillera.

El acuerdo actual, dijo, marca solo el comienzo de una nueva etapa. “Este es el primer contrato”, insistió, dejando claro que Enap ya mira hacia los próximos desarrollos que pueda ofrecer el shale argentino.

Vaca Muerta garantizará el 35% del abastecimiento petrolero de Chile

El potencial exportador de Vaca Muerta sumó este jueves un nuevo hito estratégico para la industria energética regional. Las principales productoras de hidrocarburos que operan en la cuenca —YPF, Vista Energy, Shell Argentina y Equinor— concretaron un acuerdo comercial de enorme escala con la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) de Chile. El entendimiento involucra transacciones por US$ 12.000 millones y garantiza una demanda sostenida para el petróleo neuquino durante los próximos ocho años.

El pacto establece que las compañías enviarán su producción directamente a través del Oleoducto Trasandino (Otasa), infraestructura clave que une los yacimientos de Neuquén con la Región del Biobío y que permite a las petroleras colocar el crudo argentino en el exterior con mayor rapidez, eficiencia y previsibilidad.

El convenio también ratifica la creciente valoración del crudo Medanito y del shale oil producido en Vaca Muerta. Las refinerías chilenas adaptaron sus procesos para procesar estos petróleos ligeros y de bajo contenido de azufre, un factor que impulsa la competitividad de la cuenca y fortalece los ingresos para la provincia de Neuquén.

Las cuatro operadoras de Vaca Muerta

YPF, Vista Energy, Shell Argentina y Equinor, las cuatro empresas involucradas, subrayaron que la iniciativa consolidará la seguridad y estabilidad del suministro hacia Chile, gracias a una conexión continua por oleoducto que reduce tiempos, costos y riesgos logísticos.

El anuncio formal se realizó este jueves: ENAP y las operadoras firmaron contratos de suministro con vigencia hasta junio de 2033 para garantizar un abastecimiento estable de crudo proveniente de Vaca Muerta. Según lo acordado, estos volúmenes cubrirán aproximadamente el 35% de la demanda anual de petróleo de la estatal chilena.

El transporte se realizará mediante el Oleoducto Trasandino, una obra de más de 400 kilómetros construida en la década del 90. Esta infraestructura permaneció inactiva durante 17 años y retomó sus operaciones en 2023 luego de un profundo proceso de rehabilitación para volver a enviar petróleo hacia las instalaciones de ENAP en Hualpén, en la Región del Biobío.

Los contratos firmados, resultado de más de dos años de negociaciones y pruebas operativas, representan el acuerdo comercial más grande en la historia de ENAP, con un valor proyectado cercano a los US$ 12.000 millones. Para dimensionar su envergadura, el intercambio comercial anual total entre Chile y Argentina ronda actualmente los US$ 8.000 millones.

Un acuerdo de futuro

La entrada en vigencia de estos contratos mejora la seguridad energética chilena, optimiza la cadena logística binacional y disminuye la dependencia del transporte marítimo, habitualmente afectado por condiciones climáticas adversas o congestión portuaria. Además, permite acceder a un crudo más limpio por su bajo contenido de azufre, algo valorizado desde el plano ambiental.

El acuerdo también se alinea con el reposicionamiento logístico que busca desarrollar ENAP, ya que posibilitará la exportación del crudo de Vaca Muerta a través del Terminal Marítimo de San Vicente, en Talcahuano. De este modo, se refuerza la proyección de este punto como un nuevo hub del Pacífico para la salida del petróleo argentino.

“Este es un hito de gran relevancia y coherente con las definiciones estratégicas adoptadas por ENAP, en línea con el plan proyectado hacia 2040. Este acuerdo mejora la competitividad de la compañía y brinda mayor seguridad energética, ya que podremos fortalecer la producción de combustibles esenciales para la industria, el transporte y la vida cotidiana”, afirmó el gerente general de ENAP, Julio Friedmann.

El directivo destacó también que el transporte por oleoducto reduce significativamente los tiempos de traslado y los costos financieros asociados, al mismo tiempo que mantiene plena vigencia la capacidad de importación marítima internacional de ENAP, lo que aporta flexibilidad ante eventuales contingencias que puedan surgir en los envíos provenientes de Argentina.

TGN advirtió que Bolivia cobra hasta cuatro veces más por mover gas que Argentina

El transporte de gas natural se convirtió en un tema clave para la integración energética regional. En un contexto donde Argentina busca ampliar sus exportaciones hacia los países vecinos, las condiciones económicas del tránsito internacional pueden marcar la diferencia entre la viabilidad o el freno de un proyecto.Así lo expresó Daniel Ridelener, director general de Transportadora de Gas del Norte (TGN), durante su participación en el Energy Summit organizado por Forbes.

El ejecutivo fue claro: Bolivia cobra tarifas que cuadruplican los valores locales por el uso de sus gasoductos. Esa diferencia, sostuvo, representa una barrera significativa para avanzar en nuevos proyectos de integración.

“No hay razones para que el precio sea distinto”

Durante su intervención, Ridelener explicó que Bolivia exige un precio de 1,9 dólares por millón de BTU para el transporte de gas a través de su red de ductos, que en muchos casos supera los 25 años de antigüedad y atraviesa más de 1.200 kilómetros.

“Si hoy tocás el timbre en Bolivia y querés mover gas, te van a pedir 1,9 dólares por millón de BTU para un ducto que tiene más de 25 años y recorre 1.200 kilómetros”, señaló.

El contraste con el mercado argentino es contundente. “En nuestro país, transportar gas en una distancia similar y con una red de antigüedad comparable cuesta entre 40 y 50 centavos por millón de BTU. No veo razones por las cuales el precio tenga que ser distinto”, afirmó el titular de TGN.

Para el directivo, el valor que pretende Bolivia no responde a criterios técnicos ni de amortización de infraestructura, sino a una política tarifaria que limita la competitividad del comercio energético regional. “Una cosa es si hay que repagar inversiones nuevas; pero cuando se trata de sistemas existentes, con más de 20 o 25 años, no debería haber grandes diferencias”, añadió.

El contexto: gasoductos activos y exportaciones en crecimiento

Más allá de las diferencias tarifarias, Ridelener destacó que el panorama del gas argentino cambió de manera notable en los últimos años. “Todos los gasoductos de exportación, salvo el vínculo con Uruguaiana, están siendo utilizados”, aseguró, al recordar que durante mucho tiempo la red permaneció ociosa por la falta de producción.

Hoy, la situación es distinta. Argentina exporta gas a Chile, Brasil y Uruguay, reactivando conexiones que habían estado cerradas. “Estamos exportando a la zona de Concepción y Santiago en Chile, al sur de Brasil y a Uruguay. Lo que en algún momento fueron ductos cerrados, hoy están abiertos y funcionando, lo cual es una excelente noticia”, celebró el directivo.

En paralelo, el país mantiene conversaciones para ampliar el comercio energético. “El norte de Chile tiene interés en comprar capacidad de transporte, y el centro de Chile muestra señales de crecimiento. Brasil quiere comprar gas argentino y está perdiendo a Bolivia como proveedor”, explicó Ridelener.

TGN pidió la extensión del servicio de transporte de gas.

Brasil y Paraguay, las nuevas alternativas de integración

Ante las dificultades para negociar con Bolivia, TGN analiza rutas alternativas que permitan a Argentina colocar su gas en los mercados vecinos con mayor competitividad. Una de las opciones es cerrar un anillo de gasoductos en el sur de Brasil, uniendo las localidades de Uruguaiana y Porto Alegre con una extensión de unos 580 kilómetros.

“Esa conexión permitiría vincular el sistema argentino con nuevos centros de consumo en Brasil, sin depender del tránsito por Bolivia”, explicó Ridelener.

Otra posibilidad que gana terreno es Paraguay, un país que mostró interés en incorporarse al mapa del gas regional no solo como corredor de tránsito, sino también como consumidor directo. “Paraguay nos ha expresado interés en consumir gas natural a partir de 2030 o 2032, tanto para generación térmica como para plantas de fertilizantes”, detalló el director de TGN.

La propuesta paraguaya se apoya en el fuerte crecimiento del agro en los últimos años y la necesidad de contar con energía confiable y competitiva para industrializar parte de esa producción.

Un nuevo gasoducto para el futuro energético argentino

En paralelo, TGN evalúa la construcción de un nuevo ducto entre Neuquén y el sur de Córdoba, con el objetivo de conectar la producción de Vaca Muerta con la demanda local y las futuras exportaciones.

“Estamos viendo un proyecto muy interesante que junta demanda de Argentina con demanda de exportación para construir un nuevo ducto entre Neuquén y el sur de Córdoba, y ahí vincularnos a nuestro sistema de transporte”, adelantó Ridelener.

La obra implicaría una inversión estimada de 2.000 millones de dólares para transportar hasta 20 millones de metros cúbicos diarios, aunque la empresa estudia variantes con menores volúmenes que reducirían los costos.

El proyecto se presenta como una alternativa estratégica para aumentar la capacidad de exportación y aprovechar el excedente de gas de Vaca Muerta en mercados regionales, especialmente en Brasil, que busca diversificar su matriz energética tras la declinación del suministro boliviano.

Ridelener consideró que la integración energética sudamericana debe basarse en criterios de eficiencia y precios razonables. “Si queremos una verdadera red regional de gas, los valores de transporte tienen que reflejar costos reales y no posiciones dominantes”, afirmó.

Para el ejecutivo, la oportunidad está al alcance, pero depende de acuerdos comerciales que favorezcan tanto a los productores como a los consumidores. “Brasil necesita asegurar el suministro y Argentina tiene la capacidad de ofrecerlo. Solo hace falta un marco de tarifas que haga sentido para ambas partes”, concluyó.

La planta de hidrógeno verde de Enap presenta un 72% de avance

La Empresa Nacional del Petróleo (Enap) lleva un 72% de avance en la construcción de la primera planta dedicada a la producción de hidrógeno verde (H2v) del país, ubicada en el complejo industrial Cabo Negro, en la Región de Magallanes.

El proyecto está en la fase final de obras civiles, mientras avanza la fabricación en Belo Horizonte, Brasil, de los principales equipos que comenzaron a arribar a Chile este mes. Entre ellos, destacan el electrolizador PEM de 1 MW, el compresor y el sistema de almacenamiento, desarrollados por la empresa alemana Neuman & Esser, responsable del diseño y construcción del sistema.

En el Complejo Industrial Cabo Negro de Enap ya fueron instaladas las fundaciones prefabricadas que recibirán los módulos de la planta, junto a las interconexiones a las redes de agua, energía eléctrica y gas natural, que permitirán la operación integrada del proyecto.

Hidrógeno verde de calidad

El gerente corporativo de Desarrollo y Planificación Estratégica de Enap, Nicolás Correa, precisó que la estatal prevé la finalización total del proyecto e inicio de su operación para el primer trimestre de 2026.

“Este proyecto no sólo nos posiciona como pioneros, sino que también habilita una nueva etapa de desarrollo para Enap. Estamos construyendo capacidades tecnológicas, operativas y humanas que nos permitirán abrir nuevos negocios energéticos sostenibles y proyectar a la compañía hacia el futuro, del mismo modo que hace 80 años Enap fue pionero en la producción de hidrocarburos”, afirmó.

El ejecutivo destacó que desde que la empresa anunció el año pasado su Plan de Descarbonización, “uno de los principales ejes fue proponernos ambiciosas metas para avanzar tanto en la producción de combustibles de baja huella de carbono en refinerías, como en los proyectos de infraestructura habilitante para el hidrógeno verde en Magallanes”.

El hidrógeno verde está llamado a ser el combustible del futuro.

Etapas y producción

La construcción de la planta, que contempla una inversión cercana a los USD $14 millones, está a cargo de la empresa alemana Neuman & Esser y fue diseñada en un formato modular para permitir su reubicación en el futuro. Además de ser los fabricantes, sus especialistas aportaron con su experiencia para capacitar a equipos multidisciplinarios de Enap en la operación técnica y en la mantención con el fin de asegurar una eficiente puesta en marcha y funcionamiento.

La planta operará con un electrolizador PEM -Proton Exchange Membrane- de 1 MW. Para su funcionamiento, se alimentará de energía renovable proveniente del parque eólico Vientos Patagónicos, del cual Enap es accionista mayoritario (con el 66%).

La planta tendrá una capacidad de producción de 19 kilos de hidrógeno por hora, lo que equivale a lo que necesita un bus o un camión para circular 300 kilómetros. “Esta producción no sólo servirá para Enap, sino también para el desarrollo de aplicaciones con terceros, proyectos especiales del Centro Tecnológico de Hidrógeno Verde en Magallanes y movilidad, entre otros”, dijo Correa.

Cabe mencionar que la planta de hidrógeno verde es una de las diversas iniciativas de Enap en el ámbito de la sostenibilidad, como son la incorporación de camiones a Gas Natural Licuado (GNL), la producción del Diésel Renovable Enap -en base a aceite usado de cocina- y la llegada del primer remolcador eléctrico de Latinoamérica. Con ello, la estatal reafirma su compromiso con un modelo de crecimiento diversificado, sostenible y basado en la creación de capacidades tecnológicas y humanas para el futuro energético del país.

No todo es Vaca Muerta: Neuquén fortalece su perfil minero

Neuquén se posiciona en la producción minera no metalífera, un segmento clave para la obra pública y privada, la industria y las cadenas de valor regionales. Según el balance 2024 de la secretaría de Ambiente y Recursos Naturales, la producción minera provincial alcanzó un valor de $33.994 millones y un volumen total de 3,87 millones de toneladas, consolidando una base sólida para el crecimiento sostenido del sector durante 2025.

El 62,3% de la producción correspondió a rocas de aplicación –principalmente áridos, caliza y piedra laja, mientras que el 31,4% provino de minerales industriales como yeso, baritina y bentonita. Los áridos se mantienen como el insumo predominante, representando el 81,6% del total, esenciales para el apalancar el crecimiento de la explotación hidrocarburífera, la expansión de la infraestructura y el desarrollo urbano en la provincia.

Con 125 yacimientos activos y 3.345 puestos de trabajo directos e indirectos, la minería neuquina impacta especialmente en Zapala, Picunches y Pehuenches, donde dinamiza proveedores, transporte y servicios. La participación femenina, del 8,65%, muestra un avance sostenido hacia una actividad más inclusiva.

En materia comercial, el 95% de la producción se destina al mercado interno, abasteciendo la demanda local y regional, mientras que Chile y Estados Unidos se consolidan como los principales destinos internacionales: 21.006 toneladas exportadas a Chile por $1.056 millones, y envíos de bentonita a EE.UU. para alimento balanceado.

La secretaría de Ambiente y Recursos Naturales refuerza la competitividad del sector con una gestión ambiental rigurosa, basada en evaluaciones técnicas, trazabilidad, buenas prácticas extractivas y participación ciudadana. Además, trabaja con organismos provinciales en infraestructura habilitante —caminos, energía y saneamiento— que potencia la eficiencia productiva y el desarrollo sostenible.

Con una minería no metalífera en expansión, Neuquén complementa el potencial energético de Vaca Muerta con una base productiva diversificada y ambientalmente responsable. Los resultados de 2024 ratifican un rumbo de crecimiento sostenido que continúa durante 2025, fortaleciendo el perfil minero y energético de la provincia.

Chile quiere ser el puente del GNL argentino a Asia

La posibilidad de instalar un proyecto de GNL en Chile para exportar gas argentino al mercado asiático fue destacada por Carlos Cortés Simón, presidente ejecutivo de la Asociación de Gas Natural.

En el marco del evento “Integración Gasífera en el Mercosur + Chile: Perspectivas”, organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), Cortés señaló que el país trasandino cuenta con condiciones favorables para desarrollar esta ambiciosa iniciativa, que podría posicionar al Cono Sur como nuevo actor energético global.

“El desafío de exportar gas a Asia desde el océano Pacífico es tan lindo como eficiente”, expresó Cortés. Según explicó, Chile ya dispone de infraestructura relevante: sin contar la región de Magallanes, existen cuatro gasoductos interconectados con Argentina, entre ellos GasAtacama y Gasoducto del Pacífico, con capacidad ociosa significativa.

El mapa de Chile

El ejecutivo subrayó que “Chile es un país financieramente atractivo para este tipo de inversiones”, pero aclaró que el impulso debe surgir desde el sector privado. “Así fue en los ‘90, cuando los privados lideraron la interconexión con Argentina, y también en los 2000, con los terminales de regasificación. Si las condiciones están, serán los privados quienes tomen esta oportunidad”, afirmó.

No obstante, Cortés advirtió que aún hay obstáculos que deben resolverse para avanzar hacia una exportación estable de GNL desde Chile. “Faltan seguridades contractuales y operativas. Por ejemplo, TGN ha estado fuera de servicio este año por razones técnicas, impidiendo el flujo del gas argentino hacia Chile durante varios meses”, puntualizó.

El presidente de la Asociación de Gas Natural elogió la rapidez con la que se concretaron iniciativas binacionales en el pasado, y llamó a replicar ese modelo si las condiciones lo permiten. “Hubo mucha visión en los ‘90 y en los 2000. Me gustaría que iniciativas como esta pudieran prosperar en tiempo récord, si las señales a los inversores son claras y favorables”, concluyó.

Así, la posibilidad de exportar gas argentino al mercado asiático vía Chile sigue ganando impulso. La infraestructura está; ahora, el sector espera certezas regulatorias y voluntad política para aprovechar esta oportunidad estratégica.

“¿Queremos exportar gas los 365 días o quedarnos en lo fácil del verano?”

Mientras Argentina avanza en obras clave para consolidarse como potencia energética regional, el desafío de convertir su gas natural en una fuente de exportación constante vuelve a escena. Juan Jasson, gerente comercial de Gas Natural Regional de YPF, lanzó una advertencia clara: el país debe decidir si está preparado para exportar los 365 días del año o si seguirá apostando solo a los excedentes estacionales.

En un contexto internacional complejo, donde la seguridad energética cobra un valor estratégico, Jasson remarcó la necesidad de mirar más allá del corto plazo. “Ojo, el mundo está convulsionado, por decirlo delicadamente, tenemos que estar seguros que vamos a poder tener nuestra propia energía”, afirmó durante el evento “Integración Gasífera en el Mercosur + Chile: Perspectivas”, organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE)

Brasil, un mercado exigente

Para Jasson, uno de los mercados con mayor potencial para el gas argentino es Brasil, aunque su demanda plantea un estándar más elevado. “El cliente de Brasil quiere 365 días de gas, de una forma o de otra. La pregunta es cómo se lo vamos a dar”, insistió.

El ejecutivo diferenció entre dos tipos de clientes: el mercado eléctrico —que opera bajo una lógica “on call”, es decir, por demanda— y el industrial, que busca acuerdos firmes a largo plazo. “Me encanta el gas argentino, es competitivo, lo quiero 365… pero 365 no te lo puedo dar”, relató como ejemplo de la tensión entre lo que se ofrece y lo que se exige.

Además, señaló la posibilidad de integrar a Paraguay como parte de la solución regional y no descartó que se estudien nuevas obras de infraestructura. “Podemos ir a la CAF a pedir plata para hacer la expansión que necesitamos para tener suficiente gas que pueda subir, cruzar por Bolivia o hacer por Paraguay un gasoducto nuevo”, propuso.

Chile: memoria y alternativas

En el caso de Chile, Jasson advirtió que aunque hay margen para crecer, la confianza se quebró en el pasado. “Chile va a seguir teniendo GNL y algunas oportunidades, pero nunca va a desaparecer su plan B. Nosotros los invitamos a que desarrollaran ese plan B, y no se los dejo olvidar, porque a mí me lo recuerdan todas las semanas”, reveló.

Con ese antecedente, insistió en que el objetivo no puede ser una estrategia basada exclusivamente en ventas esporádicas. “¿Qué queremos hacer? ¿Llegar lejos o hacer una exportación spot? Y lo estoy diciendo a nivel país”, lanzó.

La “perinola” del gas

Para concretar exportaciones sostenidas en el tiempo, Jasson subrayó que es indispensable un reparto equilibrado de los beneficios y responsabilidades en toda la cadena: desde productores hasta transportistas y compradores. “Esto es el juego de la perinola, señores. Acá todos ponen. Ni el productor argentino se va a llevar 8 dólares por la molécula, ni los transportistas pueden querer llevarse el 80% del precio, ni el cliente brasileño va a poder comprar a un dólar”, sentenció.

Según su visión, el éxito dependerá de que el negocio sea sustentable e integrable: “Lo que ayuda a que seamos integrables es que esto sea sustentable. Quiere decir que todos tienen que ganar, pero todos tienen que perder. La buena negociación es aquella donde nadie sale contento”.

Asimismo, Jasson apeló a una metáfora africana para marcar el rumbo: “Solo voy más rápido, juntos vamos más lejos”. Con esa frase cerró una reflexión que interpela directamente a la política energética argentina: “¿Qué queremos hacer como país? ¿Exportar 365 días o quedarnos en el estival, que es lo fácil para mí?”.

La región espera duplicar la oferta de gas en los próximos quince años

CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) y la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) llevaron a cabo un encuentro técnico en Buenos Aires, centrado en el futuro del gas natural en los países del Mercosur.

Esta jornada coincidió con el cierre de la segunda fase del Proyecto Regional de Integración Gasífera, que se enfocó en las proyecciones de oferta y demanda de gas natural a medio y largo plazo, y fue precedida de sesiones de trabajo que buscaron avanzar el proceso de diálogo y consenso entre los seis países, a nivel público y privado

El evento reunió a representantes de gobiernos, empresas del sector energético y organismos internacionales, con el fin de fortalecer un espacio de diálogo técnico sobre la importancia del gas natural en la seguridad energética regional y su rol complementario en la transición hacia fuentes de energía más sostenibles.

La sesión inaugural fue liderada por Jorge Srur, gerente regional sur de CAF; Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de OLADE; Ernesto López Anadón, presidente del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG); y Federico Veller, Subsecretario de Combustibles Líquidos de la Secretaría de Energía de Argentina.

Un gas más limpio

Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de OLADE, proporcionó un análisis completo sobre la función del gas natural en la agenda energética de la región, resaltando su relevancia estratégica para la integración y el desarrollo económico del Cono Sur.

Rebolledo señaló que el 75% del gas consumido en América del Sur proviene de producción local y que se espera que este recurso siga representando alrededor del 20% de la matriz energética para el año 2050, incluso en escenarios de neutralidad de carbono.

En este marco, hizo un llamado a promover una industria gasífera con una menor huella de carbono, fundamentada en la trazabilidad, la innovación tecnológica y la cooperación entre el sector público y privado.

Por su parte, Jorge Srur, Gerente Regional Sur de CAF, reafirmó el compromiso de la organización con una transición energética que sea justa y factible, destacando logros conjuntos como el Observatorio del Metano y el financiamiento de proyectos estratégicos, como el Gasoducto Norte en Argentina.

Ernesto López Anadón, presidente del IAPG, mencionó que la integración regional del gas tuvo su origen en el sector privado y que, gracias a recursos como Vaca Muerta, hoy existen condiciones tangibles para avanzar hacia una integración estructural.

Una oportunidad única

A su vez, Federico Veller, Subsecretario de Combustibles Líquidos de la Secretaría de Energía de Argentina, enfatizó los recientes avances regulatorios, el récord de exportaciones de gas y la proyección energética nacional que abarca más de 60 años, subrayando que el éxito de la integración dependerá de contratos robustos, certidumbres jurídicas y una visión compartida a nivel regional.

Durante el encuentro, se discutieron temas económicos, proyecciones de demanda energética, obstáculos para el sector privado y oportunidades de cooperación interinstitucional en el contexto de la transición energética.

Entre los hallazgos del estudio presentado, se estima un aumento en la demanda total de gas natural en el Cono Sur entre 2025 y 2040. Según los diferentes escenarios analizados, las tasas de crecimiento en la demanda gasífera eléctrica aumentan incluso en distintos escenarios de penetración renovable. En el caso de la licuefacción y la producción de urea, se identificaron proyectos incrementales que se suman a los ya anunciados para los próximos años, algunos de los cuales dependen de posibles nuevas trazas de gasoductos. En cuanto a Uruguay, las proyecciones muestran una demanda baja, principalmente debido a procesos industriales que presentan poca flexibilidad para adaptarse a nuevas tecnologías.

Con respecto a la oferta de gas, regionalmente se ven proyecciones de crecimiento consolidadas de más del doble de la producción total actual para el año 2040, dado el éxito de desarrollo de las formaciones argentinas y brasileñas.

Adicionalmente, el estudio destaca un crecimiento continuo en la generación renovable, lo que refuerza su competitividad y subraya la necesidad de expandir las interconexiones eléctricas como herramientas cruciales para optimizar el uso eficiente de los recursos energéticos.

YPF descarta que el gas argentino sustituirá el GNL en Chile

Pese a que la Argentina exporta gas natural a Chile en forma ininterrumpida los 365 días del año, la sombra de las interrupciones del pasado todavía pesa en el vínculo bilateral. Así lo expuso Juan Jasson, gerente comercial de Gas Natural Regional de YPF y responsable de las exportaciones hacia el país trasandino.

“Vivo en Chile, soy el gerente de exportaciones allá, y la conversación siempre arranca igual: ‘¿Ustedes son los que nos cortaban el gas hace 10 años, no?’”, relató Jasson. Su testimonio confirma lo que muchas veces se sugiere en el plano político: la memoria energética en Chile sigue marcada por la crisis del gas argentino.

YPF y la reputación perdida

“Después de esa pregunta, viene otra: ‘¿No va a pasar más o sí?’”, continuó Jasson en el marco del evento “Integración Gasífera en el Mercosur + Chile: Perspectivas”, organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE). Y sentenció: “Nunca vamos a desplazar al GNL de Chile. Quedó una marca muy fuerte, y la hicimos nosotros. Que quede claro”.

El ejecutivo fue directo al reconocer que, aunque la oferta de gas argentino sea competitiva y estable, la infraestructura de GNL en Chile ya forma parte de su seguridad energética. “Un CEO de Shell decía que la reputación viene a pie y se va en Ferrari. Es así. Hoy estamos pagando el costo”, reconoció.

Chile construyó terminales de GNL como plan de contingencia frente a las interrupciones de suministro argentino durante la década del 2000. Aunque ahora Argentina puede abastecer sin cortes, esa desconfianza estructural no se borra con facilidad. “Chile nunca va a dejar de traer GNL, solo por las dudas. Porque del otro lado hay argentinos”, remarcó Jasson.

Nuevas estrategias

Para el ejecutivo de YPF, el mercado interno argentino de gas está maduro y, por tanto, el crecimiento vendrá de otras fuentes. “Argentina es un excelente mercado, pero ya está desarrollado. En los 80 y 90 tuvimos un problema muy grande —el exceso de gas—, y lo resolvimos creando un mercado robusto. Hoy tenemos 2.800.000 autos a GNC. Eso es fantástico”, explicó.

Sin embargo, la madurez implica que ya no hay tanto espacio para expansión. Por eso, las nuevas oportunidades están en sectores como el GNC para camiones o la sustitución de diésel por gas en la propia industria energética. “La perforación que siempre se hizo con diésel ahora empieza a hacerse con GNC o GNL”, destacó.

Reservas con potencial

Con reservas masivas en Vaca Muerta y un costo de producción competitivo, Argentina está en una posición privilegiada para abastecer la región. Sin embargo, esa posibilidad depende de una sola variable clave: la confianza.

“Tenemos un montón de gas. ¿Qué hacemos con él? Es más amigable, más barato. Y tenemos a nuestros vecinos. Uno de ellos es Chile”, explicó Jasson. No obstante, fue claro en señalar que el país trasandino nunca volverá a depender únicamente del gas argentino. “Siempre van a tener un plan B. Porque nosotros los obligamos a tenerlo. No se los dejo olvidar, ¿saben por qué? Porque a mí me lo recuerdan todas las semanas”, cerró.

El mensaje final es claro: la oportunidad está. Pero el pasado no se borra fácil. Si Argentina quiere ser un proveedor confiable, no alcanza con tener gas: hay que reconstruir la reputación.

Veller: “La región está cerca de convertirse en un bloque energético competitivo”

“El momento que vive la industria energética argentina es extraordinario”. Con esa frase, Federico Veller, subsecretario de Combustibles Líquidos y Gaseosos de la Nación, definió con claridad el escenario actual del sector.

En su presentación en el evento “Integración Gasífera en el Mercosur + Chile: Perspectivas”, organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), el funcionario transmitió un mensaje cargado de optimismo y sostuvo que “esta vez vamos en la dirección correcta”.

Veller, que asumió hace seis meses el cargo pero cuenta con más de 27 años de experiencia en el sector, afirmó que en este corto período presenció “una integración impresionante” entre gobiernos, empresas públicas y privadas, e instituciones. “Hay un esfuerzo común por convertir los recursos en oportunidades concretas”, subrayó.

De los recursos a la acción

Para el subsecretario, ya no hay dudas sobre la calidad y el volumen de los recursos energéticos del país. La clave ahora es transformar ese potencial en exportaciones sostenidas, a través de una mirada que vaya más allá del mercado interno. “La región está dando pasos concretos para convertirse en un bloque energético competitivo a nivel global”, explicó.

En esa línea, Veller destacó la aprobación de la Ley Bases, que impulsa la libertad de mercado, otorga estabilidad jurídica a los exportadores y promueve contratos de largo plazo. “No se trata solo de recursos. Se necesitan reglas claras, acuerdos sólidos y una visión ambiciosa para atraer inversiones a gran escala”, dijo.

La publicación de la resolución del 15 de abril, que proyecta el uso de los recursos gasíferos durante los próximos 25 años, también marca un antes y un después. Según esa estimación, la Argentina cuenta con 273 TCF de gas. Con exportaciones crecientes mediante ductos y proyectos de Floating LNG, el país podría abastecer su demanda interna y externa durante décadas.

La planta compresora Salliqueló dará alivio al transporte de shale gas.

La esperanza de Veller

El funcionario remarcó la velocidad con la que se están tomando decisiones clave. En pocas semanas, el Gobierno aprobó la primera exportación de gas por 30 años a Southern Energy y autorizó el primer proyecto de gas natural licuado flotante (Floating LNG), con una inversión de más de 6.900 millones de dólares. Pocos días después, Golar anunció un segundo barco exportador.

“La velocidad es impresionante. Esto genera una dinámica positiva y demuestra que el sector privado responde cuando el marco es claro”, dijo Veller, que también señaló que el Gobierno respetará todos los compromisos firmados en el marco del Plan Gas hasta 2028.

De cara a ese horizonte, se están preparando nuevas reglas para facilitar exportaciones en los años 2026, 2027 y 2028. Veller adelantó que habrá un nuevo esquema de precios mínimos más previsible, basado en los valores promedio del mercado local (PIST), para facilitar la toma de decisiones de largo plazo.

Una integración que se construye

El funcionario aseguró que la voluntad de integración energética no es solo un discurso. En sus viajes a Brasil y Chile, Veller encontró el mismo entusiasmo por consolidar un sistema energético regional. “La infraestructura necesaria para avanzar requiere financiamiento. Y ese financiamiento solo llega si hay contratos firmes a largo plazo”, explicó.

Por eso, hizo un llamado a los actores privados para que presenten propuestas que amplíen los volúmenes enviados a Chile y permitan abastecer en gran escala a Brasil. “Las condiciones están dadas. Solo falta que llegue la solicitud, la vamos a evaluar en base a la resolución de recursos gasíferos y, si no pone en riesgo la seguridad energética, la vamos a aprobar rápidamente”, prometió.

Para cerrar, Veller volvió a la palabra que eligió al inicio: esperanza. “Tengo mucha esperanza. Creo sinceramente que esta vez estamos haciendo las cosas bien. Tenemos recursos, tenemos consenso, tenemos reglas claras y tenemos proyectos en marcha. Es el momento de transformar todo ese potencial en resultados reales para el país y para toda la región”.