Pese a que la Argentina exporta gas natural a Chile en forma ininterrumpida los 365 días del año, la sombra de las interrupciones del pasado todavía pesa en el vínculo bilateral. Así lo expuso Juan Jasson, gerente comercial de Gas Natural Regional de YPF y responsable de las exportaciones hacia el país trasandino.
“Vivo en Chile, soy el gerente de exportaciones allá, y la conversación siempre arranca igual: ‘¿Ustedes son los que nos cortaban el gas hace 10 años, no?’”, relató Jasson. Su testimonio confirma lo que muchas veces se sugiere en el plano político: la memoria energética en Chile sigue marcada por la crisis del gas argentino.
YPF y la reputación perdida
“Después de esa pregunta, viene otra: ‘¿No va a pasar más o sí?’”, continuó Jasson en el marco del evento “Integración Gasífera en el Mercosur + Chile: Perspectivas”, organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE). Y sentenció: “Nunca vamos a desplazar al GNL de Chile. Quedó una marca muy fuerte, y la hicimos nosotros. Que quede claro”.
El ejecutivo fue directo al reconocer que, aunque la oferta de gas argentino sea competitiva y estable, la infraestructura de GNL en Chile ya forma parte de su seguridad energética. “Un CEO de Shell decía que la reputación viene a pie y se va en Ferrari. Es así. Hoy estamos pagando el costo”, reconoció.
Chile construyó terminales de GNL como plan de contingencia frente a las interrupciones de suministro argentino durante la década del 2000. Aunque ahora Argentina puede abastecer sin cortes, esa desconfianza estructural no se borra con facilidad. “Chile nunca va a dejar de traer GNL, solo por las dudas. Porque del otro lado hay argentinos”, remarcó Jasson.

Nuevas estrategias
Para el ejecutivo de YPF, el mercado interno argentino de gas está maduro y, por tanto, el crecimiento vendrá de otras fuentes. “Argentina es un excelente mercado, pero ya está desarrollado. En los 80 y 90 tuvimos un problema muy grande —el exceso de gas—, y lo resolvimos creando un mercado robusto. Hoy tenemos 2.800.000 autos a GNC. Eso es fantástico”, explicó.
Sin embargo, la madurez implica que ya no hay tanto espacio para expansión. Por eso, las nuevas oportunidades están en sectores como el GNC para camiones o la sustitución de diésel por gas en la propia industria energética. “La perforación que siempre se hizo con diésel ahora empieza a hacerse con GNC o GNL”, destacó.
Reservas con potencial
Con reservas masivas en Vaca Muerta y un costo de producción competitivo, Argentina está en una posición privilegiada para abastecer la región. Sin embargo, esa posibilidad depende de una sola variable clave: la confianza.
“Tenemos un montón de gas. ¿Qué hacemos con él? Es más amigable, más barato. Y tenemos a nuestros vecinos. Uno de ellos es Chile”, explicó Jasson. No obstante, fue claro en señalar que el país trasandino nunca volverá a depender únicamente del gas argentino. “Siempre van a tener un plan B. Porque nosotros los obligamos a tenerlo. No se los dejo olvidar, ¿saben por qué? Porque a mí me lo recuerdan todas las semanas”, cerró.
El mensaje final es claro: la oportunidad está. Pero el pasado no se borra fácil. Si Argentina quiere ser un proveedor confiable, no alcanza con tener gas: hay que reconstruir la reputación.
