Las dudas detrás del plan de Crown Point en Chubut

Crown Point Energy avanza con su plan de inversiones en Chubut tras la adquisición de activos clave, pero el contexto financiero de la compañía abre interrogantes sobre la viabilidad de su estrategia. La apuesta por campos maduros implica desafíos técnicos y económicos en un escenario donde la eficiencia será determinante.

La empresa concretó en 2025 la compra de participaciones en las concesiones El Tordillo, La Tapera y Puesto Quiroga, consolidando su presencia en la Cuenca del Golfo San Jorge. A partir de esta operación, delineó un programa de desarrollo orientado a incrementar la producción y mejorar la performance de los yacimientos.

Un plan ambicioso con foco en Chubut

Para este año, Crown Point proyecta un gasto de capital cercano a los 77 millones de dólares, de los cuales unos 44,7 millones estarán destinados a las concesiones chubutenses. La magnitud de la inversión refleja la centralidad que adquirieron estos activos dentro de la estrategia global de la compañía.

El programa incluye la perforación de ocho pozos, trabajos de reacondicionamiento y mejoras en instalaciones de superficie. Sin embargo, este tipo de desarrollos en campos maduros suele requerir altos niveles de inversión sostenida para compensar el declino natural de la producción, lo que puede presionar los resultados.

Durante el cuarto trimestre de 2025, las áreas de Chubut comenzaron a tener un impacto relevante en la producción total. El Tordillo registró un promedio superior a los 4.200 barriles diarios, mientras que La Tapera y Puesto Quiroga aportaron volúmenes más modestos dentro del esquema operativo.

Crecimiento productivo con presión sobre los márgenes

El salto en producción se tradujo en mayores ingresos para la compañía, que alcanzaron los 34,6 millones de dólares en el último trimestre de 2025. Este crecimiento estuvo impulsado principalmente por la incorporación de los activos en Chubut, que incrementaron significativamente los volúmenes vendidos.

La producción total promedió 6.918 barriles equivalentes por día, mostrando una expansión respecto a períodos anteriores. No obstante, este crecimiento no logró traducirse en una mejora contundente en los resultados financieros, debido al peso de los costos operativos y las obligaciones fiscales.

La compañía reportó pérdidas netas y un netback operativo limitado, lo que evidencia que el aumento en la producción todavía no alcanza para compensar completamente la estructura de costos. Este escenario plantea dudas sobre la capacidad de sostener el ritmo de inversión en el corto plazo.

Crown Point tomó posesión de El Tordillo

Reservas, potencial y el desafío financiero

En su último informe de reservas al 31 de diciembre de 2025, Crown Point estimó un total de 36,9 millones de barriles equivalentes de petróleo en reservas probadas. Las áreas de Chubut representan una parte relevante de ese volumen, con potencial para extender la vida útil de los campos.

El desarrollo de estos activos dependerá en gran medida de la capacidad de la empresa para mejorar los factores de recuperación y optimizar las operaciones. En campos maduros, estas mejoras suelen requerir inversiones constantes y una ejecución técnica eficiente para generar resultados sostenibles.

El principal desafío aparece en el frente financiero. La compañía cerró el año con un déficit de capital de trabajo significativo, lo que podría condicionar la ejecución de su plan. En este contexto, el equilibrio entre crecimiento productivo y solidez financiera será clave para definir el éxito de la estrategia.

Las áreas que impulsan la perforación en Vaca Muerta

Si bien todavía faltan los últimos datos de la Secretaría de Energía, Vaca Muerta se encamina para cerrar todos los registros del 2024 con números que invita a pensar que el 2025 será el año del gran salto productivo.

Los datos analizados por eolomedia demuestran que hasta noviembre la roca madre mantiene un promedio de 34 pozos conectados por mes, una cifra superior al promedio de 2023 que se ubicó en 20 pozos mensuales.

Las proyecciones marcaban que en el 2024 se iban a conectar 420 pozos en la roca madre. El pronostico no se cumplirá, pero el desempeño de las compañías que están en el corazón del shale es más que sobresaliente.

El panorama

Según el informe de Economía & Energía, de enero a noviembre se conectaron 374 pozos en la formación no convencional.

En el detalle de la actividad por segmento se establece que 297 tuvieron destino de petróleo y 77 fueron direccionados a gas.

Vaca Muerta todavía debe afrontar los problemas que ocasionan los cuellos de botella en el transporte, pero los bloques productivos continúan con un promedio de actividad que invita a soñar con una nueva era en la industria hidrocarburífera argentina.

Los primeros meses en Vaca Muerta

Además, los datos muestran como es el registro a lo largo del primer semestre. Enero y noviembre fueron los únicos meses que estuvieron por debajo de los 30 pozos perforados. En el primer mes del año se conectaron 17 pozos repartidos entre 16 de petróleo y 1 de gas. Mientras que en el undécimo mes se perforaron 19 pozos todos destinados al shale oil.

Febrero fue uno de los picos de la actividad. En el segundo mes del año se perforaron 42 pozos, que se repartieron entre 25 de petróleo y 17 de gas.

Si bien en marzo bajó un poco la actividad, las perforaciones se mantuvieron al tope. En el tercer mes del año se conectaron 39 pozos divididos entre 30 de petróleo y 19 de gas.

Las operaciones continuaron bajando en abril, pero se lograron perforar 27 pozos. Se conectaron 22 pozos de petróleo y 5 de gas.

Mayo volvió a repuntar la actividad con 31 operaciones de las cuales se dividieron entre 16 de petróleo y 15 de gas.

La última parte del año

El cierre del semestre se dio con un número top. En junio se conectaron 44 pozos, la cifra más alta en lo que va de la historia de Vaca Muerta. La actividad se repartió entre 28 pozos de petróleo y 16 de gas.

En julio, la cifra bajó con respecto a junio, pero siguió en los niveles proyectados para este año. En total se perforaron 42 pozos distribuidos entre 3 de gas y 39 de petróleo.

Agosto tampoco decepcionó y colaboró con otros 35 pozos conectados. En el octavo mes del año se perforaron 6 pozos en gas y 29 en petróleo.

En tanto, septiembre se conectaron 43 pozos de los cuales 40 estuvieron direccionados al crudo y 3 al gas. Octubre no desentonó. Las compañías perforaron 35 pozos distribuidos entre 30 de petróleo y 5 de gas.