Presentan una ley para obligar a las operadoras a remediar pasivos ambientales y cerrar pozos abandonados

El diputado nacional José Glinski presentó en la Cámara de Diputados un proyecto de ley que busca establecer presupuestos mínimos ambientales para la remediación de pasivos ambientales hidrocarburíferos y promover una transición energética justa. La iniciativa apunta a regular las obligaciones de las empresas cuando abandonan áreas petroleras y a generar mecanismos para financiar las tareas de saneamiento.

La propuesta busca cubrir un vacío normativo que, según sus impulsores, persiste desde hace décadas en Argentina. Actualmente, existen diversas leyes nacionales de presupuestos mínimos ambientales, pero ninguna regula específicamente la gestión de los pasivos generados por la actividad hidrocarburífera una vez finalizada la explotación de los yacimientos.

“Argentina tiene 12 leyes nacionales de presupuestos mínimos ambientales. Ninguna regula los pasivos hidrocarburíferos. Es el vacío más caro de la historia ambiental argentina”, sostuvo Glinski al presentar la iniciativa en el Congreso.

Un marco legal para el cierre de pozos y la reparación ambiental

El proyecto establece que las empresas deberán asumir las responsabilidades derivadas del abandono de pozos petroleros, la recomposición ambiental y el monitoreo posterior de las áreas intervenidas. La propuesta se encuadra dentro del artículo 41 de la Constitución Nacional y mantiene las competencias provinciales sobre los recursos naturales.

Entre sus principales herramientas figura la creación de un Fondo Federal de Recomposición de Pasivos Ambientales Hidrocarburíferos, que sería financiado mediante aportes obligatorios de las compañías titulares de concesiones. El objetivo es garantizar recursos para ejecutar tareas de reparación ambiental cuando resulten necesarias.

La iniciativa también contempla la puesta en marcha de un Registro Nacional de Pasivos Ambientales Hidrocarburíferos, de acceso público, gratuito e irrestricto. El sistema permitiría identificar áreas afectadas, monitorear su evolución y brindar información sobre las acciones de saneamiento realizadas por las operadoras.

Garantías financieras y responsabilidades de las operadoras

Otro de los puntos centrales del proyecto es la exigencia de garantías financieras obligatorias destinadas a cubrir los costos de abandono, cierre de pozos, remediación y seguimiento ambiental posterior. La propuesta busca evitar que esas obligaciones recaigan sobre los estados provinciales o sobre el Estado nacional.

Además, establece un régimen de responsabilidad objetiva y solidaria para las empresas operadoras. Según el texto, las obligaciones ambientales subsistirán incluso en casos de cesión de activos, quiebra, disolución societaria o cambios en la titularidad de las concesiones.

“El proyecto sostiene que las petroleras no pueden llevarse los beneficios de la actividad y dejarle a las comunidades, a las provincias y al Estado los costos ambientales y económicos del cierre de los yacimientos”, planteó Glinski durante la presentación de la iniciativa.

La propuesta incorpora además un régimen específico para la transferencia de áreas hidrocarburíferas. En esos casos se exigirían auditorías técnicas independientes y la acreditación de solvencia económica por parte de quienes asuman la operación de los yacimientos.

El contexto de los cambios en las cuencas convencionales

La presentación del proyecto se produce en un escenario marcado por la reconfiguración de la actividad en distintas cuencas petroleras del país. En varias provincias se registran procesos de salida de operadoras de áreas convencionales y transferencias de activos hacia nuevas empresas.

Entre los antecedentes mencionados por el legislador aparecen los cambios registrados en Comodoro Rivadavia, donde YPF avanzó en acuerdos vinculados con áreas maduras y pasivos ambientales. También se mencionan las transferencias de concesiones que incluyen obligaciones ambientales asociadas a décadas de actividad productiva.

“Comodoro Rivadavia es la capital del petróleo desde 1907. Después de 118 años de hospitalidad con la industria, lo mínimo que podemos pedir es que cuando se vayan, tapen los pozos”, expresó el diputado nacional.

Para los impulsores de la iniciativa, la discusión sobre los pasivos ambientales cobra relevancia en un contexto en el que varias compañías redefinen sus estrategias de inversión y concentran recursos en desarrollos no convencionales, especialmente en Vaca Muerta.

Nación eliminó los impuesto a los polímeros son clave para la recuperación terciaria.

La remediación ambiental como fuente de empleo

Uno de los aspectos distintivos del proyecto es la incorporación del concepto de transición energética justa. El texto propone que las tareas de cierre, abandono y remediación ambiental sean consideradas parte del proceso productivo y se transformen en una fuente de empleo para las comunidades vinculadas históricamente a la actividad petrolera.

La iniciativa plantea que los trabajos de sellado, monitoreo, restauración ecosistémica y seguimiento técnico puedan ser realizados por trabajadores con experiencia en la industria hidrocarburífera, aprovechando capacidades ya desarrolladas en las distintas cuencas productivas del país.

“El cierre de un pozo no es el final del trabajo, es trabajo en sí mismo. Implica ingeniería, monitoreo técnico, sellado, restauración ecosistémica y seguimiento durante años”, argumentó Glinski al fundamentar la propuesta legislativa.

El diputado sostuvo además que el objetivo es evitar que los costos derivados de la remediación sean absorbidos por el sector público y garantizar que las empresas financien las obligaciones surgidas de su actividad. “Si la riqueza salió de la Cuenca, los pasivos no pueden quedarse en la Cuenca”, afirmó durante la presentación del proyecto.

Neuquén monitorea las emisiones de metano en pozos inactivos y abandonados como herramienta de fiscalización

La subsecretaría de Hidrocarburos dependiente del ministerio de Energía de la Provincia del Neuquén, realizó una campaña de monitoreo de emisiones de metano (CH4) en 124 pozos inactivos y abandonados distribuidos en 64 áreas hidrocarburíferas. La detección de metano en estos pozos permite evaluar su integridad mecánica y constituye una herramienta de fiscalización del Estado provincial sobre las obligaciones de los operadores.

La iniciativa se desarrolló en articulación con la Universidad McGill de Canadá —una de las instituciones públicas de investigación más reconocidas del mundo— y en el marco de un estudio científico del Observatorio Internacional de Emisiones de Metano del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP IMEO). La subsecretaría de Hidrocarburos participó del relevamiento en su carácter de autoridad de aplicación de la actividad hidrocarburífera provincial.

El relevamiento se desarrolló entre el 13 de marzo y el 23 de abril de 2026, con la participación conjunta de equipos técnicos del organismo provincial y del equipo de la Universidad McGill, integrado por estudiantes de maestría y grado de ingeniería civil bajo la dirección de la Dra. Mary Kang.

YPF rompió una nueva marca en la perforación de Vaca Muerta.

Neuquén y un programa integral

La detección de emisiones de metano en pozos inactivos y abandonados es una herramienta de fiscalización técnica del Estado. Un pozo que emite CH4 por encima de los niveles de referencia atmosférica indica que sus elementos de sello —cemento de abandono, válvulas y cabeza de pozo— no están cumpliendo su función de confinamiento de fluidos. Esto constituye un riesgo ambiental y de seguridad.

Los resultados obtenidos permitirán a la subsecretaría de Hidrocarburos identificar pozos con deficiencias en cuanto a su integridad mecánica y priorizar acciones de fiscalización, orientando las intervenciones de control hacia los operadores con mayor riesgo de incumplimiento de sus obligaciones postoperativas. Asimismo, los datos aportan fundamentos técnicos para requerimientos de intervención o remediación sobre pozos abandonados con pérdida de integridad.

En este sentido, Andreea Calcan, oficial a cargo de IMEO-PNUMA, expresó: “Campañas de medición directa como esta son fundamentales para mejorar nuestra comprensión de las emisiones de metano provenientes de pozos inactivos y abandonados, y para transformar la ambición en materia de metano en acciones concretas. Los datos generados a través de esta colaboración contribuirán a construir un entendimiento más claro de estas fuentes de emisión y respaldarán la toma de decisiones específicas por parte del gobierno provincial, los operadores y la comunidad internacional en general”.

El objetivo trazado

La campaña permitirá también establecer una línea de base de emisiones fugitivas provenientes de pozos no productores en Neuquén, contribuyendo a la cuantificación del inventario provincial de gases de efecto invernadero y al seguimiento de compromisos ambientales.

Los resultados serán analizados por la Universidad McGill y compartidos con la subsecretaría de Hidrocarburos. Posteriormente, serán publicados en una revista científica revisada por pares y compartidos en la plataforma “Eye On Methane Data Platform” del UNEP IMEO.

El Gobierno de la Provincia del Neuquén reafirma su compromiso con el monitoreo sistemático de la integridad mecánica de pozos inactivos y abandonados como parte de sus obligaciones como autoridad de aplicación de la Ley Nacional 17.319 y de la Ley Provincial 2453. La medición de emisiones fugitivas refuerza la función fiscalizadora del Estado sobre las obligaciones postoperativas de los operadores, en un contexto de creciente atención internacional sobre la gestión del metano a lo largo de la cadena de valor de los hidrocarburos.