Horacio Marín consideró que los consumidores “no iban a poder aguantar” los aumentos completos de los combustibles

La evolución de los precios de los combustibles volvió al centro del debate público en medio de la volatilidad internacional. En este marco, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, explicó cómo la compañía enfrentó el impacto de la guerra en el valor del crudo y qué criterios siguió para definir los ajustes en surtidores.

En diálogo con radio Splendid, el ejecutivo remarcó que la empresa buscó preservar el vínculo con los consumidores y evitar saltos abruptos que pudieran profundizar la caída del consumo interno. Marín aseguró que aplicar de inmediato todo el incremento internacional hubiera generado un efecto adverso en la economía doméstica.

Una decisión basada en consumo, demanda y reputación

Marín recordó que el escenario se volvió crítico cuando los precios internacionales del crudo saltaron cerca de 50 dólares por barril en cuestión de días. Ante esa situación, reunió al comité ejecutivo y planteó su preocupación por el efecto inmediato que tendría un traslado pleno a los surtidores.

“Yo tengo acá una preocupación. Tenemos 90% de margen positiva. Nos debemos a los consumidores porque son nuestros clientes. Esta es una situación transitoria, una guerra transitoria donde lleva los precios y un incremento de hasta 50 dólares por barril. Trasladarlo el primer día sería un golpe enorme al consumo”, aseveró.

Asimismo, Marín señaló que, desde una perspectiva de oferta y demanda, pasar de 70 a 120 dólares implicaba un salto que podía provocar una caída severa en el consumo, además de un impacto social difícil de sostener.

Horacio Marín sostuvo que YPF continuará con el proyecto de GNL.

El compromiso de precios “honestos y morales”

El CEO sostuvo que el objetivo no era especular ni aprovechar la volatilidad global. Recordó que hace aproximadamente un año y medio hizo un compromiso público al afirmar que YPF tendría una política de precios “honesta y moral”.

“Nosotros vemos los resultados, generamos valor para los accionistas, pero también miramos a nuestros clientes. No vamos a especular. Cuando sube, sube; cuando baja, baja. No vamos a sostener aumentos artificiales”, consideró.

El ejecutivo destacó que la reputación de la empresa es un activo estratégico. “YPF es una empresa centenaria, es la marca de Argentina, y la gente debe sentir que no especulamos con ella”, afirmó Horacio Marín.

Impacto real, servicio y relación con el cliente

Marín afirmó que la empresa decidió trasladar solo el impacto real de los costos propios, sin adoptar el aumento total marcado por los mercados. Para ello, implementó un monitoreo diario del efecto en la estructura interna de costos.

“Decidimos trasladar al surtidor únicamente el impacto real en los costos. Día a día vamos viendo y ajustamos en función de eso, no en función del ruido internacional”, agregó.

El CEO también subrayó la importancia del servicio en las estaciones de la red YPF: baños limpios, buena gastronomía y atención diferencial. Todo, dijo, forma parte del vínculo de largo plazo que buscan sostener con los usuarios.

YPF redujo la importación de combustible.

Caída en el consumo y ajuste con “buffer”

Además, Marín reveló que la empresa detectó una baja en el consumo en las últimas semanas. Por ese motivo decidieron administrar las variaciones con un margen de amortiguación.

“Ahora vemos que hay una bajada de consumo y por eso estamos haciendo un buffer”, indicó.

YPF y los combustibles: “Desde que empezó la guerra aumentamos un tercio de lo que correspondía”

El conflicto en Medio Oriente sigue presionando los precios internacionales del crudo y el mundo entró en una fuerte volatilidad. Argentina no es ajena a esta situación y Horacio Marín explicó que, pese a las subas de la cotización del Brent, YPF solo aplicó un tercio del ajuste que correspondía.

En diálogo con radio Mitre, el presidente y CEO de la empresa de mayoría estatal, reafirmó que la estrategia está enfocada en proteger al consumidor argentino evitando una corrección abrupta del precio en los surtidores.

Marín subrayó que trasladar el incremento total hubiese generado un impacto inmediato en la inflación y habría sido interpretado como una maniobra oportunista en medio de una crisis internacional.

Asimismo, el ejecutivo describió que la compañía se “congeló” en los valores de febrero, convencida de que el salto internacional sería transitorio y destacó que aplicar un aumento significativo con riesgo de revertirlo semanas después hubiera afectado la credibilidad de la empresa y alimentado la percepción de especulación.

Las razones detrás de la decisión

“Desde que empezó la guerra, YPF aumentó un tercio de lo que tendría que haber aumentado. Nos debemos al consumidor y no podíamos aplicar un ajuste tan grande. Si lo hacíamos y después bajaba, la gente iba a decir: ‘YPF especula’”, subrayó el pope de la empresa.

“Ganar unos millones más en una empresa que factura 20.000 millones de dólares es especulación. No estamos para eso, estamos para hacer lo que le conviene a la gente”, agregó.

Marín explicó que tanto YPF como el resto de las refinadoras actuaron con responsabilidad frente a la volatilidad internacional y reconoció que un traslado directo del Brent habría sido injustificado. “Lo que hicimos fue proteger al consumidor en un momento de enorme incertidumbre”, afirmó.

La visión sobre los precios futuros

Al analizar el escenario internacional, Marín señaló que la suba del Brent después de los ataques a infraestructuras energéticas generó una situación excepcional. Sin embargo, insistió en que YPF no podía responder con aumentos automáticos frente a una escalada cuyo alcance todavía es incierto.

Aunque el petróleo podría estabilizarse a un nivel más alto que antes del conflicto, el CEO indicó que eso no implica correcciones inmediatas en el mercado interno y ponderó que la política de precios de YPF seguirá siendo gradual y basada en criterios técnicos, no en variaciones diarias o semanales del mercado global.

También explicó que cualquier ajuste será analizado con cuidado y que la empresa prefiere evitar “picos bruscos” que afecten el poder adquisitivo y la inflación.