SLB advirtió que “duplicar la capacidad de Vaca Muerta no es sostenible”

Durante el panel de Shale in Argentina: Unleashing Vaca Muerta to the World, Patricio Whitney, Managing Director de SLB para Argentina, Bolivia y Chile, puso números sobre la mesa: la industria del shale planea duplicar pozos, etapas y producción, y eso arrastra a toda la cadena logística. Para el directivo, el desafío ya no pasa solo por tener el equipo disponible, sino por asegurar que el resto de la infraestructura provincial acompañe ese salto.

Whitney reconoció que el RIGI cambió el punto de partida de la conversación en Vaca Muerta. En sus palabras: “El RIGI de Argentina nos ha abierto la puerta para salir al mundo, y eso nos trae una oportunidad en la que estamos mirando solo un año, pero si miras más allá entendemos la escala industrial a la que nos vamos a enfrentar”.

Ahí está, según explicó, el corazón del problema: las empresas de servicios petroleros ya cuentan con la tecnología y el equipamiento necesarios para responder a ese crecimiento. Lo que falta, insistió, es garantizar el personal calificado que sostenga la operación día a día, un punto que suele quedar en segundo plano frente a la discusión sobre capacidad instalada.

Productividad, el diferenciador frente a otras cuencas

El directivo de SLB fue claro respecto a los límites físicos del crecimiento. No alcanza con sumar equipos: hay que sacarles más rendimiento a los que ya están operando en el yacimiento, apostando a la productividad como palanca central.

“Duplicar la capacidad no es sostenible. Necesitamos ver cómo hacer un poco más con lo que ya tenemos”, planteó Whitney, marcando el eje de su intervención en el panel.

Reducir los tiempos improductivos, sostener etapas más largas y extraer mayor volumen por metro perforado son, para el ejecutivo, las variables que van a definir la competitividad de Vaca Muerta frente a otras cuencas del mundo. Esa mejora, agregó, es la que permitirá bajar el punto de equilibrio y habilitar la exportación a gran escala.

SLB sigue creciendo en el fracking de Vaca Muerta.

Comparar puertas adentro y capacitar en el territorio

SLB decidió correr el eje de los benchmarks internacionales hacia una mirada más local. Whitney explicó que la comparación con otras cuencas sigue siendo útil como referencia, pero que las soluciones tienen que diseñarse a partir de las condiciones específicas de Neuquén.

“Empujar el límite ahora” fue la frase que, según contó, se le quedó grabada tras una reunión reciente sobre rendimiento operativo: “El enfoque que estamos adoptando es hacer comparaciones a nivel local, aprender localmente y diseñar para eso”.

La otra pata de esa estrategia es la formación de talento. La compañía ya incorporó su primera cohorte de entrenadores locales, pensada para acompañar el crecimiento de la actividad en los próximos años, no solo puertas adentro de SLB sino para toda la industria del petróleo y gas.

Del trabajo aislado a la mirada integral del cliente

Whitney planteó una autocrítica poco habitual en este tipo de paneles: las petroleras y las empresas de servicios suelen optimizar cada etapa del proceso por separado, perforación, completación, producción, pero pierden eficiencia en las transiciones entre una y otra.

“Somos muy buenos optimizando piezas individuales de lo que hacemos, pero en las transiciones de las interfaces hay muchas oportunidades”, señaló, apuntando a un enfoque más holístico de la cadena de valor.

Ahí entran la inteligencia artificial y las operaciones remotas, herramientas que SLB viene incorporando en los últimos dos años para que sus equipos manejen geociencia, subsuelo y datos desde un mismo lugar. El objetivo, dijo, es que la tecnología permita supervisar operaciones más grandes sin sumar recursos proporcionalmente.

El relevo generacional golpea la puerta del yacimiento

El cierre de la intervención de Whitney giró en torno a un cambio que ya se nota en el campo: la llegada de perfiles jóvenes que no vienen dispuestos a pasar años en el terreno antes de asumir responsabilidades, algo que obliga a repensar la estructura tradicional de la industria.

El monitoreo remoto de instalaciones como el CPF permite hoy supervisar procesos que antes exigían presencia física constante, aunque Whitney fue tajante en un punto: la tecnología acompaña, pero no reemplaza a quienes tienen que tomar decisiones con conocimiento real de lo que ocurre en el yacimiento.

“Todavía necesitamos tener personas tomando decisiones que sepan qué está pasando”, aseguró Whitney, antes de que el panel avanzara hacia la siguiente ronda de preguntas sobre el futuro operativo de Vaca Muerta.

Qué impacto tendría la reforma laboral en Vaca Muerta

La industria petrolera vive un ciclo de expansión marcado por la producción récord en Vaca Muerta, la construcción de infraestructura clave y la necesidad de incorporar mano de obra calificada. El sector se apoya en mejoras de eficiencia y en la ampliación de inversiones para sostener el crecimiento. En medio de esta dinámica, el Gobierno nacional avanza con un proyecto de reforma laboral que promete cambiar reglas históricas del mercado de trabajo argentino.

El paquete propone flexibilizar la organización del empleo, reducir la litigiosidad y ofrecer incentivos fiscales para nuevos puestos. Aunque la normativa no nombra explícitamente al sector hidrocarburífero, su impacto puede ser directo, especialmente en rubros que dependen de contratistas y turnos rotativos para sostener operaciones continuas.

Las empresas de servicios y las compañías operadoras siguen de cerca el debate. La incertidumbre reside en cómo convivirán los cambios con los convenios colectivos petroleros, reconocidos por tener estándares laborales elevados y una fuerte presencia sindical.

Mayor flexibilidad laboral: ¿una ventaja para la productividad?

Uno de los ejes principales del proyecto es la capacidad de los empleadores para introducir cambios en formas y modalidades de trabajo, siempre que no afecten elementos esenciales del contrato. Esa potestad apunta a mejorar la reorganización interna, en línea con sectores donde las condiciones operativas se modifican de manera constante.

En el shale neuquino, donde la planificación diaria depende de la disponibilidad de equipos, el clima y la logística, las compañías suelen ajustar tareas y cronogramas sobre la marcha. La flexibilidad normativa podría agilizar procesos como la rotación de cuadrillas, la variación de funciones o cambios de locación dentro de un mismo bloque productivo.

No obstante, sindicatos petroleros ya expresaron preocupación por una posible transferencia de costos y riesgos hacia los trabajadores. Plantean que sin control adecuado, la flexibilización podría derivar en jornadas más exigentes, menor previsibilidad para el personal y desgaste físico.

El proyecto también habilita la creación de bancos de horas y esquemas compensatorios acordados en la negociación colectiva. En el sector hidrocarburífero, estos mecanismos son frecuentes debido a los extensos turnos de campo, tiempos de traslado y paradas técnicas. La reforma ampliaría las herramientas legales para adaptarlas a nuevos escenarios operativos, aunque siempre sujetas al pacto sindical.

Menor litigiosidad: clave de la reforma laboral

Otro punto central del texto es limitar los intereses en juicios laborales y los honorarios profesionales. Se propone un tope basado en la inflación más un 3% anual, junto con restricciones en las costas del litigio. El objetivo declarado del Gobierno es disminuir la conflictividad judicial y la imprevisibilidad en los costos laborales.

Para un sector como el petrolero, que requiere inversiones millonarias de recuperación lenta, la seguridad jurídica es determinante. La producción no convencional implica realizar pozos más costosos y operar bajo coordenadas complejas. Cualquier reducción en los riesgos asociados a reclamos judiciales es valorada como un elemento favorable para atraer capital.

Sin embargo, el impacto real dependerá de la aplicación judicial y del alcance que tengan los cambios en las resoluciones de conflictos ya iniciados. La transición entre regímenes normativos suele generar interpretaciones diversas en tribunales laborales.

La oportunidad para las proveedoras de Vaca Muerta

El proyecto incorpora beneficios fiscales para empleadores que aumenten su dotación. Micro, pequeñas y medianas empresas, que constituyen la base del entramado de servicios para las operaciones petroleras, pueden acceder a rebajas de hasta el 100% de las contribuciones patronales durante un año por cada nueva contratación. En el caso de grandes compañías, la reducción es del 25%.

En Vaca Muerta, donde los picos de actividad generan una fuerte demanda de personal en perforación, transporte y mantenimiento, los incentivos podrían promover nuevas incorporaciones. Sobre todo en empresas que enfrentan altos costos laborales y que dependen de la continuidad operativa para sostener márgenes positivos.

También se incluye la posibilidad de empalmar planes sociales con empleo registrado por un plazo de hasta 13 meses. Esa medida apunta a formalizar a trabajadores de actividades informales o estacionales, algo relevante en provincias con rotación de mano de obra entre sectores productivos.

Control del ausentismo y beneficios sociales sin impacto salarial

El ausentismo laboral es un asunto relevante para el sector energético debido a que la falta de personal calificado puede detener operaciones enteras. La reforma propone mecanismos de control más estrictos sobre las licencias por enfermedad y auditorías estatales sobre certificados médicos.

La medida podría optimizar la gestión de recursos humanos, pero también incrementar tensiones con los trabajadores, especialmente en áreas remotas como la Cuenca Austral, donde el acceso a servicios de salud no siempre es inmediato.

En paralelo, se amplía el listado de beneficios que no se consideran remunerativos, como vivienda cercana al yacimiento, guarderías, conexión a internet, clubes o gimnasios. En regiones patagónicas, donde el costo de vida es más alto y los equipos necesitan permanecer cerca de los pozos, estas prestaciones pueden mejorar la retención del talento.

Los trabajadores son el nuevo cuello de botella de Vaca Muerta.

La reforma laboral llega en un momento clave para el desarrollo energético. Argentina busca escalar la producción de hidrocarburos, construir más infraestructura de evacuación y aumentar las exportaciones. La competitividad internacional depende no solo de los recursos geológicos, sino también de la estructura de costos y de la previsibilidad del marco normativo.

Las compañías destacan como positivos los incentivos fiscales, la baja de litigiosidad y la posibilidad de adaptar procesos. Pero los sindicatos insisten en que el crecimiento del sector debe conservar derechos laborales conquistados y garantizar condiciones de seguridad, esencial en una industria que maneja riesgos elevados.

El desafío será encontrar un punto de equilibrio. Si la reforma logra acompañar la expansión de Vaca Muerta sin generar conflictividad sostenida, podría convertirse en un factor de impulso. De lo contrario, la falta de consenso podría afectar la continuidad operativa y generar costos mayores a los ahorros buscados.

Onshore y offshore: soluciones en lubricación para los desafíos más difíciles del petróleo y del gas

La industria del petróleo y del gas opera en contextos desafiantes. Tanto en operaciones onshore u offshore, con frecuencia enfrentan condiciones extremas; y los tiempos de inactividad no planificados para mantenimiento y reparación pueden perjudicar la productividad. En este sentido, la lubricación es uno de los puntos claves que puede impactar en la continuidad en los procesos.

Por eso, la marca MobilTM, con más de 150 años de experiencia en el segmento de la energía, diseña soluciones para ayudar a las empresas a mantener su equipo en funcionamiento.

Gracias a las formulaciones que acompañan la evolución de los motores, los lubricantes ofrecen soluciones capaces de maximizar la vida útil de los componentes de la máquina, aumentar la confiabilidad del equipo y mejorar la eficiencia energética.

Existen tantos lubricantes como aplicaciones según tipos de motores, exigencias a las que están expuestos y entornos operativos específicos de esta industria. Pero, más allá de contar con el producto adecuado, lo recomendable es disponer de un equipo 24×7 de técnicos expertos en la industria que puedan gestionar correctamente los desafíos que se van presentando. Además de implementar una estrategia integral que permita alcanzar nuevos niveles de seguridad, cuidado ambiental y productividad en las operaciones.

Aceites de motor a gas natural

Entre los desafíos a los cuales se enfrentan los aceites de motor a gas natural para sus aplicaciones específicas incluyen:

  • Es crucial elegir un proveedor en el que se pueda confiar, cuyos lubricantes certifiquen las normas API adecuadas para los motores.
  • El nivel correcto de cenizas sulfatadas contribuye a garantizar una lubricación adecuada, depósitos controlados y ayuda a mitigar la recesión de las válvulas.
  • La resistencia a la nitración ayuda a limitar el aumento de la viscosidad, la acumulación de ácido, el desgaste corrosivo, el lodo, el taponamiento del filtro y los depósitos del motor.
  • La resistencia a la oxidación ayuda a mejorar la vida útil del aceite y el rendimiento del motor al minimizar los depósitos y el consumo de aceite.
  • Se necesita un balance adecuado del paquete de aditivos presentes en el lubricante destinado a lubricar equipos cada vez más sofisticados, diseñados para mejorar la eficiencia y aumentar el rendimiento.

En general, las empresas de lubricantes trabajan codo a codo con los Fabricantes de Equipos Originales (OEM) para el desarrollo de productos que estén a la vanguardia para cada aplicación.

En el universo de los motores a gas natural, existen motores de dos (aunque se están dejando de usar) y cuatro tiempos, que operan a diferentes velocidades, con lubricantes con distintos niveles de cenizas y requerimientos en términos de rendimiento y del tipo de gas con el que funcionan. Por eso es importante comprender que cada tipo de motor tiene sus particularidades y hay un lubricante específico para cada uno de ellos, El producto adecuado garantiza un rendimiento eficiente del motor y asegura su funcionalidad en condiciones exigentes.

Aceites para compresores

Elegir el aceite correcto para un compresor de tornillo rotativo o alternativo es esencial para la eficiencia y la productividad. En estos casos, el lubricante adecuado debe ofrecer suficiente fluidez para un rendimiento confiable a baja temperatura, resistir la coquización a altas temperaturas de operación y, en muchas aplicaciones, proteger los componentes de la corrosión por sulfuro de hidrógeno.

En el caso de compresores reciprocantes, se deben utilizar lubricantes de alto rendimiento, formulados para proporcionar resistencia a la oxidación, estabilidad a altas temperaturas y control de depósitos a fin de mantener una operación productiva. En tanto, para compresores de tornillo rotativo, los lubricantes deben funcionar a pesar de los diseños compactos, las temperaturas extremas de operación y el alto rendimiento. Y deben soportar elementos corrosivos, nitración, oxidación y el riesgo de dilución por gas comprimido, de manera de ayudar a minimizar el tiempo de inactividad por mantenimiento y aumentar la productividad.

Dentro de las recomendaciones en los procesos de lubricación, es prioritario analizar periódicamente el estado de los lubricantes. Controlar el estado del aceite, así como también del equipo, evitará paradas no programadas, reparaciones costosas o, en el peor de los casos, reemplazo de equipos.

En definitiva, la combinación de lubricantes adecuados con buenas prácticas operativas y de mantenimiento permite alcanzar niveles superiores de eficiencia, con beneficios en tres dimensiones: seguridad, sustentabilidad y productividad. Una mayor vida útil del aceite y del equipo contribuye a reducir las tareas de mantenimiento y los riesgos asociados; al mismo tiempo, prolongar los intervalos de cambio minimiza la generación de residuos y el potencial de derrames, favoreciendo el cuidado del medio ambiente. Por último, al disminuir el tiempo de inactividad no programado, se potencia la disponibilidad y el rendimiento del negocio.