La privatización de Nucleoeléctrica será parcial

El Gobierno nacional oficializó mediante decreto la privatización parcial de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), compañía encargada de operar las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse. La medida, publicada en el Boletín Oficial, establece un esquema mixto de participación público-privada, con el Estado manteniendo la mayoría accionaria.

El texto define la venta de un 44% del capital social mediante licitación pública, de alcance nacional e internacional. Al mismo tiempo, se organiza un Programa de Propiedad Participada para destinar un 5% de las acciones a trabajadores. El 51% de la compañía quedará bajo control estatal, repartido entre la Secretaría de Energía y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

A diferencia de versiones anteriores, el nuevo decreto elimina la obligación de que la CNEA se desprenda de su participación accionaria, que actualmente equivale al 20% del capital social. De esta manera, el organismo continuará como accionista relevante dentro de la compañía.

Una privatización parcial

La norma se enmarca en la Ley de Bases 27.742 y en la Ley de Reforma del Estado 23.696, que autorizan procesos de privatización. El Poder Ejecutivo argumentó que la apertura al capital privado permitirá mejorar la eficiencia de la gestión y garantizar el financiamiento de proyectos estratégicos en curso.

Según el Boletín Oficial, Nucleoeléctrica recibió durante 2023 transferencias de capital no reintegrables por $700 millones del Estado nacional. El Gobierno justificó la medida en la necesidad de reducir el déficit fiscal y limitar la intervención estatal en sectores que pueden desarrollarse con participación privada.

El esquema prevé que el Estado mantenga la mayoría de las acciones y, por lo tanto, el control de la empresa. Además, la CNEA continuará dentro del paquete accionario, lo que asegura su presencia institucional en la toma de decisiones sobre la actividad nuclear.

Proyectos estratégicos

El decreto destaca que en 2024 Nucleoeléctrica alcanzó un récord histórico de generación, con 10.449.015 MWh netos y un factor de carga del 73,3%, lo que demuestra la capacidad operativa de sus centrales bajo estándares internacionales de seguridad.

No obstante, la empresa requiere financiamiento adicional para encarar proyectos clave. Entre ellos figuran la extensión de vida de la Central Atucha I, prevista para volver al sistema eléctrico en 2027, y el proyecto de Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Gastados II en Atucha II.

El Gobierno considera que la incorporación de capital privado permitirá diversificar riesgos, asegurar la continuidad de las operaciones y reforzar la competitividad de la compañía frente a otros generadores del mercado eléctrico.

Lo que viene para Nucleoeléctrica

El Ministerio de Economía, junto con la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, será el encargado de llevar adelante el procedimiento de privatización. El proceso incluirá la licitación pública internacional y la implementación del Programa de Propiedad Participada.

El decreto instruye además a Nucleoeléctrica a transferir el 0,01% de sus acciones en poder de Energía Argentina S.A. (Enarsa) al Estado nacional, y a Enarsa a traspasar el 1% de las acciones de NASA a la Secretaría de Energía antes de la licitación.

Con esta estructura, el Estado conservará el 51% de la compañía y garantizará que la CNEA mantenga su participación accionaria. El objetivo oficial es atraer inversiones para financiar los proyectos de largo plazo, sin perder el control estatal de una empresa estratégica en materia energética y nuclear.

YPF quiere jugar un pleno por la energía nuclear

YPF evalúa una ambiciosa expansión hacia la energía nuclear como parte de su estrategia para el período 2030 en adelante. Así lo reveló su presidente y CEO, Horacio Marín, que deslizó la posibilidad concreta de crear una unidad específica llamada YPF Nuclear, con foco en el desarrollo de reactores modulares, la minería de uranio y el abastecimiento eléctrico para centros de datos.

La propuesta todavía se encuentra en etapa preliminar, pero ya cuenta con el interés de actores clave del sector. “Estamos viendo la posibilidad de hacer YPF Nuclear. Es una idea, pero siempre hay que ponerse metas altas y después ver hasta dónde se puede llegar”, expresó Marín.

“Estamos trabajando con Demian Reidel, que es quien maneja el programa nuclear argentino, para ver cómo YPF puede ingresar a una mina de uranio”, agregó.

Una apuesta a la energía del futuro

El interés de YPF por el sector atómico responde a la necesidad de diversificar su matriz energética, especialmente de cara a la próxima década, cuando la demanda global de electricidad —impulsada por la inteligencia artificial y los centros de cómputo— crecerá a niveles inéditos.

“Queremos estar preparados para el 2030. La inteligencia artificial va a duplicar la demanda de gas y electricidad, y Argentina tiene una gran oportunidad si logra avanzar con los reactores nucleares modulares. Nosotros queremos ser parte de eso”, aseguró el CEO.

La idea, explicó, es trabajar con expertos del sector y sumar talento específico. “No vamos a mandar petroleros a operar una mina. Se trata de crear una nueva compañía, con gente que sepa, y darle una impronta empresarial eficiente”, detalló.

Un polo tecnológico con proyección global

Uno de los puntos fuertes de esta iniciativa es la posible asociación con las provincias de Chubut y de Mendoza, que cuentan con yacimientos de uranio sin explotar. Según Marín, el interés de gobernadores y autoridades locales ya se hizo sentir. “Se acercaron por cómo estamos trabajando, por la imagen que tiene YPF, y hay disposición para colaborar. Estamos viendo con la provincia y con la CNEA cómo avanzar de forma conjunta”, indicó.

Si los estudios y acuerdos prosperan, la compañía se imagina construyendo un polo nuclear cerca de la mina, con potencial para exportar energía o abastecer instalaciones tecnológicas locales. “Queremos desarrollar una planta modular en una ciudad de Chubut, cerca de la mina. Si logramos la licencia social y el respaldo técnico, podríamos crear un centro que genere energía para inteligencia artificial y exportación”, explicó.

Río Negro pone primera en uranio.

El rol actual de YPF en generación eléctrica

Marín también repasó el avance de YPF en el sector eléctrico a través de su brazo renovable, YPF Luz, que ya opera proyectos en varias provincias, incluida Chubut y Mendoza. “Hoy generamos 700 megavatios y en dos años vamos a llegar a 1 gigavatio. En paralelo, nuestras operaciones consumen unos 420 megavatios. Si uno lo mira desde la Luna, YPF es una empresa carbono negativa”, ironizó.

El CEO aclaró que, si bien ese balance no se refleja directamente en las cuentas por los contratos de venta de energía, es una muestra del impacto positivo que puede tener la compañía en la transición energética del país.

Además, subrayó el potencial de Chubut como nodo para el desarrollo de otras tecnologías limpias. “Si en el futuro avanza el hidrógeno verde, Chubut será una provincia clave. Ya estamos invirtiendo ahí y vamos a seguir haciéndolo”, dijo.

Para Marín, YPF debe transformarse más allá del petróleo y el gas. “Los desarrollos hidrocarburíferos van a madurar. Entonces hay que pensar cómo garantizar que YPF siga siendo una empresa grande. Si ya es centenaria, tiene que apuntar a ser bicentenaria”, afirmó.

El ingreso al sector nuclear sería uno de los pilares de esa nueva etapa. “Estoy convencido de que las grandes inversiones después de 2030 van a estar en la energía nuclear. Por eso queremos estar ahí, y ser parte de esa transformación”, insistió.

Argentina instaló paneles solares en sus bases antárticas para reducir consumo de gasoil

Argentina avanza en la instalación de paneles solares en sus bases y refugios de la Antártida, para reducir la utilización de combustibles fósiles en la generación de energía para el funcionamiento de esas instalaciones, en busca de reducir su impacto ambiental y costo logístico.

Un equipo de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) fue desplegado este verano en la Antártida para instalar sistemas fotovoltaicos junto a un sistema de acumulación de energía, en un refugio utilizado por investigadores de la Dirección Nacional del Antártico (DNA) dedicados a la glaciología en la Isla Vega, a unos 60 kilómetros de distancia de la base Marambio.

El ingeniero electrónico y doctor en Tecnologías Fotovoltaicas Hernán Socolovsky es jefe del Departamento Energía Solar de la CNEA y en 2014 viajó a Marambio, para la instalación del primer sistema de energía solar fotovoltaica en el sector antártico argentino.

En diálogo con Télam, Socolovsky contó que “en la CNEA veníamos trabajando desde 2011 sobre aplicaciones terrestres de la energía solar, concretamente con sistemas para que los usuarios puedan inyectar energía a la red cuando, en 2014, la Fuerza Aérea Argentina nos presentó la posibilidad de instalar este tipo de tecnología en la base Marambio, a fin de probar si era una ayuda para reducir el consumo de combustible de los generadores”.

“Aquella experiencia fue muy positiva y después de ese vínculo inicial con la Fuerza Aérea, fue la DNA que nos propuso avanzar en un programa para aumentar la cantidad de estos sistemas en las bases antárticas argentinas; por eso, en 2020, instalamos un sistema de generación y acumulación en el refugio “Elefante” que está cerca de la base Carlini y hasta donde cada verano los investigadores tenían que cargar un grupo electrógeno y todo el combustible para alimentarlo”, añadió.

El ingeniero señaló que “en el verano de 2023 se instaló un sistema fotovoltaico en la base Carlini que le permite reducir una parte de su consumo de combustible, y, este verano, un equipo, de tres compañeros de la CNEA va a montar en Isla Vega un sistema similar al que funciona hace cuatro años en el refugio Elefante para, que tampoco tengan que trasladar tanto combustible hasta ese punto aislado”.

“El verano de 2023 fue muy importante para las energías renovables en la Antártida porque, además de nuestro trabajo, hubo empresas argentinas que, a través de acuerdos con el Comando Conjunto Antártico, también montaron sistemas fotovoltaicos en otras bases; el objetivo del programa que desarrollamos desde hace diez años con la DNA es que la generación de energía a través de renovables reduzca al menos a la mitad la demanda de combustibles fósiles, para sostener la presencia argentina en la Antártida”, indicó.

El investigador destacó que “cómo científicos, trabajar en este proyecto nos da la oportunidad de obtener información y nuevos datos como, por ejemplo, la eficiencia de los paneles solares en ambientes polares, sabemos que el frío aumenta un poco el rendimiento de los paneles, pero la cantidad de meses sin sol limitan el uso de estos sistemas”.

“Una cosa que hacemos en cada lugar en el que instalamos estos sistemas es colocar radiómetros que registren cuánta cantidad de energía solar llega a ese punto durante un año, y, comparando ese dato con la cantidad de energía que generó el sistema instalado, podemos estimar la eficiencia del mismo”, agregó.

Las instalaciones en la Antártida forman, desde 2024, parte de un proyecto de inversión pública (BAPIN).

“Esperamos que durante la ejecución de este proyecto se continúe aumentando el uso de fuentes de energía renovables en las bases antárticas, disminuyendo así la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera”, completó Socolovsky.