Data centers: el desafío energético que frena el despegue de Argentina

América Latina atraviesa el mayor crecimiento mundial en data centers, impulsada por la expansión de los grandes proveedores de servicios en la nube y por la creciente demanda de infraestructura vinculada con la inteligencia artificial. En ese escenario, Argentina aparece como uno de los países con mejores perspectivas para captar nuevas inversiones durante los próximos años.

El dato surge del informe Global Data Center Trends 2026, elaborado por CBRE, que muestra que el inventario combinado de los principales mercados latinoamericanos aumentó 41,3% interanual durante el primer trimestre de este año. El desempeño ubicó a la región por encima de otros mercados internacionales en expansión.

Aunque el estudio destaca las oportunidades que existen para el Cono Sur, también advierte que el desarrollo definitivo dependerá de resolver problemas estructurales, especialmente aquellos vinculados con la infraestructura energética, condición indispensable para abastecer instalaciones que demandan grandes volúmenes de electricidad.

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América Latina acelera el desarrollo de infraestructura digital

El reporte sostiene que el crecimiento regional fue impulsado principalmente por los hyperscalers, las grandes compañías globales de servicios en la nube, junto con la rápida expansión de proyectos asociados a la inteligencia artificial, que requieren cada vez más capacidad de procesamiento y almacenamiento de datos.

Dentro de ese escenario, Buenos Aires, Montevideo y Asunción aparecen como los mercados emergentes con mejores condiciones para expandir su capacidad instalada. El informe destaca que las tres ciudades combinan conectividad internacional, disponibilidad de talento especializado y marcos regulatorios que evolucionan para acompañar nuevas inversiones.

En el caso de Buenos Aires, CBRE señala que dispone de una amplia base de empresas tecnológicas y una infraestructura de conectividad que favorece la instalación de nuevos centros de datos. Para Montevideo, en tanto, resalta la presencia de un proveedor global de nube, un consolidado régimen de zonas francas y un entorno regulatorio estable.

 

El principal desafío sigue siendo la energía

El informe también analiza la disponibilidad de capacidad en la región y advierte que continúa reduciéndose a medida que crece la demanda. En ese contexto, Santiago Diz, Senior Broker Industrial de CBRE Argentina, sostuvo que tanto Argentina como Uruguay enfrentan un mismo obstáculo para transformarse en mercados plenamente desarrollados.

“El desafío central es la energía y la infraestructura asociada. Argentina y Uruguay tienen condiciones iniciales atractivas como la conectividad, recursos humanos calificados y estabilidad técnica, pero hasta que eso no esté resuelto a escala, seguimos siendo mercados con potencial, no mercados consolidados. El trabajo está en acelerar esa transición”, afirmó el especialista.

El reporte incorpora además a Paraguay entre los países con perspectivas favorables. Según el análisis, su amplia disponibilidad de energía hidroeléctrica a costos competitivos, junto con un esquema regulatorio más ágil, lo posiciona como una alternativa atractiva para proyectos que requieren suministro eléctrico estable y de gran escala.

Los mercados más desarrollados de la región

Mientras algunos países buscan consolidarse, otros ya lideran ampliamente la capacidad instalada de data centers en América Latina. Durante el primer trimestre de 2026, São Paulo, Querétaro, Santiago de Chile y Bogotá concentraron en conjunto 1.045 MW de capacidad operativa.

São Paulo encabezó el ranking regional con 536,7 MW, seguido por Querétaro con 298,2 MW. Más atrás se ubicaron Santiago de Chile, con 165,8 MW, y Bogotá, que alcanzó 44,3 MW, consolidándose como los principales polos de infraestructura digital latinoamericana.

Uno de los casos que más llamó la atención fue el de Querétaro, cuya capacidad instalada creció 450,2% interanual. El informe atribuye ese desempeño a la convergencia de cuatro factores: disponibilidad de energía, infraestructura adecuada, decisiones regulatorias favorables y una fuerte demanda internacional encabezada por los hyperscalers.

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La demanda mundial mantiene la presión sobre la oferta

CBRE sostiene que la expansión de las startups de inteligencia artificial, los neoclouds y los hyperscalers está absorbiendo la nueva oferta de infraestructura a un ritmo inédito. Como consecuencia, varios mercados internacionales registran niveles mínimos de disponibilidad y una ocupación prácticamente total de los nuevos desarrollos.

América Latina no escapa a esa tendencia. El informe identifica a Santiago de Chile como la ciudad con menor disponibilidad de la región, con apenas 3,3% de vacancia y solo 5,4 MW libres, debido al elevado nivel de prealquiler de nuevos proyectos antes de su entrada en operación.

Frente a este escenario, CBRE prevé que la demanda continuará creciendo durante 2026 y sostiene que garantizar el acceso a energía suficiente será un requisito indispensable para que mercados emergentes como Argentina logren transformar su potencial en inversiones concretas para el desarrollo de nuevos data centers.

TGN advirtió que Bolivia cobra hasta cuatro veces más por mover gas que Argentina

El transporte de gas natural se convirtió en un tema clave para la integración energética regional. En un contexto donde Argentina busca ampliar sus exportaciones hacia los países vecinos, las condiciones económicas del tránsito internacional pueden marcar la diferencia entre la viabilidad o el freno de un proyecto.Así lo expresó Daniel Ridelener, director general de Transportadora de Gas del Norte (TGN), durante su participación en el Energy Summit organizado por Forbes.

El ejecutivo fue claro: Bolivia cobra tarifas que cuadruplican los valores locales por el uso de sus gasoductos. Esa diferencia, sostuvo, representa una barrera significativa para avanzar en nuevos proyectos de integración.

“No hay razones para que el precio sea distinto”

Durante su intervención, Ridelener explicó que Bolivia exige un precio de 1,9 dólares por millón de BTU para el transporte de gas a través de su red de ductos, que en muchos casos supera los 25 años de antigüedad y atraviesa más de 1.200 kilómetros.

“Si hoy tocás el timbre en Bolivia y querés mover gas, te van a pedir 1,9 dólares por millón de BTU para un ducto que tiene más de 25 años y recorre 1.200 kilómetros”, señaló.

El contraste con el mercado argentino es contundente. “En nuestro país, transportar gas en una distancia similar y con una red de antigüedad comparable cuesta entre 40 y 50 centavos por millón de BTU. No veo razones por las cuales el precio tenga que ser distinto”, afirmó el titular de TGN.

Para el directivo, el valor que pretende Bolivia no responde a criterios técnicos ni de amortización de infraestructura, sino a una política tarifaria que limita la competitividad del comercio energético regional. “Una cosa es si hay que repagar inversiones nuevas; pero cuando se trata de sistemas existentes, con más de 20 o 25 años, no debería haber grandes diferencias”, añadió.

El contexto: gasoductos activos y exportaciones en crecimiento

Más allá de las diferencias tarifarias, Ridelener destacó que el panorama del gas argentino cambió de manera notable en los últimos años. “Todos los gasoductos de exportación, salvo el vínculo con Uruguaiana, están siendo utilizados”, aseguró, al recordar que durante mucho tiempo la red permaneció ociosa por la falta de producción.

Hoy, la situación es distinta. Argentina exporta gas a Chile, Brasil y Uruguay, reactivando conexiones que habían estado cerradas. “Estamos exportando a la zona de Concepción y Santiago en Chile, al sur de Brasil y a Uruguay. Lo que en algún momento fueron ductos cerrados, hoy están abiertos y funcionando, lo cual es una excelente noticia”, celebró el directivo.

En paralelo, el país mantiene conversaciones para ampliar el comercio energético. “El norte de Chile tiene interés en comprar capacidad de transporte, y el centro de Chile muestra señales de crecimiento. Brasil quiere comprar gas argentino y está perdiendo a Bolivia como proveedor”, explicó Ridelener.

TGN pidió la extensión del servicio de transporte de gas.

Brasil y Paraguay, las nuevas alternativas de integración

Ante las dificultades para negociar con Bolivia, TGN analiza rutas alternativas que permitan a Argentina colocar su gas en los mercados vecinos con mayor competitividad. Una de las opciones es cerrar un anillo de gasoductos en el sur de Brasil, uniendo las localidades de Uruguaiana y Porto Alegre con una extensión de unos 580 kilómetros.

“Esa conexión permitiría vincular el sistema argentino con nuevos centros de consumo en Brasil, sin depender del tránsito por Bolivia”, explicó Ridelener.

Otra posibilidad que gana terreno es Paraguay, un país que mostró interés en incorporarse al mapa del gas regional no solo como corredor de tránsito, sino también como consumidor directo. “Paraguay nos ha expresado interés en consumir gas natural a partir de 2030 o 2032, tanto para generación térmica como para plantas de fertilizantes”, detalló el director de TGN.

La propuesta paraguaya se apoya en el fuerte crecimiento del agro en los últimos años y la necesidad de contar con energía confiable y competitiva para industrializar parte de esa producción.

Un nuevo gasoducto para el futuro energético argentino

En paralelo, TGN evalúa la construcción de un nuevo ducto entre Neuquén y el sur de Córdoba, con el objetivo de conectar la producción de Vaca Muerta con la demanda local y las futuras exportaciones.

“Estamos viendo un proyecto muy interesante que junta demanda de Argentina con demanda de exportación para construir un nuevo ducto entre Neuquén y el sur de Córdoba, y ahí vincularnos a nuestro sistema de transporte”, adelantó Ridelener.

La obra implicaría una inversión estimada de 2.000 millones de dólares para transportar hasta 20 millones de metros cúbicos diarios, aunque la empresa estudia variantes con menores volúmenes que reducirían los costos.

El proyecto se presenta como una alternativa estratégica para aumentar la capacidad de exportación y aprovechar el excedente de gas de Vaca Muerta en mercados regionales, especialmente en Brasil, que busca diversificar su matriz energética tras la declinación del suministro boliviano.

Ridelener consideró que la integración energética sudamericana debe basarse en criterios de eficiencia y precios razonables. “Si queremos una verdadera red regional de gas, los valores de transporte tienen que reflejar costos reales y no posiciones dominantes”, afirmó.

Para el ejecutivo, la oportunidad está al alcance, pero depende de acuerdos comerciales que favorezcan tanto a los productores como a los consumidores. “Brasil necesita asegurar el suministro y Argentina tiene la capacidad de ofrecerlo. Solo hace falta un marco de tarifas que haga sentido para ambas partes”, concluyó.