TGN advirtió que Bolivia cobra hasta cuatro veces más por mover gas que Argentina

El transporte de gas natural se convirtió en un tema clave para la integración energética regional. En un contexto donde Argentina busca ampliar sus exportaciones hacia los países vecinos, las condiciones económicas del tránsito internacional pueden marcar la diferencia entre la viabilidad o el freno de un proyecto.Así lo expresó Daniel Ridelener, director general de Transportadora de Gas del Norte (TGN), durante su participación en el Energy Summit organizado por Forbes.

El ejecutivo fue claro: Bolivia cobra tarifas que cuadruplican los valores locales por el uso de sus gasoductos. Esa diferencia, sostuvo, representa una barrera significativa para avanzar en nuevos proyectos de integración.

“No hay razones para que el precio sea distinto”

Durante su intervención, Ridelener explicó que Bolivia exige un precio de 1,9 dólares por millón de BTU para el transporte de gas a través de su red de ductos, que en muchos casos supera los 25 años de antigüedad y atraviesa más de 1.200 kilómetros.

“Si hoy tocás el timbre en Bolivia y querés mover gas, te van a pedir 1,9 dólares por millón de BTU para un ducto que tiene más de 25 años y recorre 1.200 kilómetros”, señaló.

El contraste con el mercado argentino es contundente. “En nuestro país, transportar gas en una distancia similar y con una red de antigüedad comparable cuesta entre 40 y 50 centavos por millón de BTU. No veo razones por las cuales el precio tenga que ser distinto”, afirmó el titular de TGN.

Para el directivo, el valor que pretende Bolivia no responde a criterios técnicos ni de amortización de infraestructura, sino a una política tarifaria que limita la competitividad del comercio energético regional. “Una cosa es si hay que repagar inversiones nuevas; pero cuando se trata de sistemas existentes, con más de 20 o 25 años, no debería haber grandes diferencias”, añadió.

El contexto: gasoductos activos y exportaciones en crecimiento

Más allá de las diferencias tarifarias, Ridelener destacó que el panorama del gas argentino cambió de manera notable en los últimos años. “Todos los gasoductos de exportación, salvo el vínculo con Uruguaiana, están siendo utilizados”, aseguró, al recordar que durante mucho tiempo la red permaneció ociosa por la falta de producción.

Hoy, la situación es distinta. Argentina exporta gas a Chile, Brasil y Uruguay, reactivando conexiones que habían estado cerradas. “Estamos exportando a la zona de Concepción y Santiago en Chile, al sur de Brasil y a Uruguay. Lo que en algún momento fueron ductos cerrados, hoy están abiertos y funcionando, lo cual es una excelente noticia”, celebró el directivo.

En paralelo, el país mantiene conversaciones para ampliar el comercio energético. “El norte de Chile tiene interés en comprar capacidad de transporte, y el centro de Chile muestra señales de crecimiento. Brasil quiere comprar gas argentino y está perdiendo a Bolivia como proveedor”, explicó Ridelener.

TGN pidió la extensión del servicio de transporte de gas.

Brasil y Paraguay, las nuevas alternativas de integración

Ante las dificultades para negociar con Bolivia, TGN analiza rutas alternativas que permitan a Argentina colocar su gas en los mercados vecinos con mayor competitividad. Una de las opciones es cerrar un anillo de gasoductos en el sur de Brasil, uniendo las localidades de Uruguaiana y Porto Alegre con una extensión de unos 580 kilómetros.

“Esa conexión permitiría vincular el sistema argentino con nuevos centros de consumo en Brasil, sin depender del tránsito por Bolivia”, explicó Ridelener.

Otra posibilidad que gana terreno es Paraguay, un país que mostró interés en incorporarse al mapa del gas regional no solo como corredor de tránsito, sino también como consumidor directo. “Paraguay nos ha expresado interés en consumir gas natural a partir de 2030 o 2032, tanto para generación térmica como para plantas de fertilizantes”, detalló el director de TGN.

La propuesta paraguaya se apoya en el fuerte crecimiento del agro en los últimos años y la necesidad de contar con energía confiable y competitiva para industrializar parte de esa producción.

Un nuevo gasoducto para el futuro energético argentino

En paralelo, TGN evalúa la construcción de un nuevo ducto entre Neuquén y el sur de Córdoba, con el objetivo de conectar la producción de Vaca Muerta con la demanda local y las futuras exportaciones.

“Estamos viendo un proyecto muy interesante que junta demanda de Argentina con demanda de exportación para construir un nuevo ducto entre Neuquén y el sur de Córdoba, y ahí vincularnos a nuestro sistema de transporte”, adelantó Ridelener.

La obra implicaría una inversión estimada de 2.000 millones de dólares para transportar hasta 20 millones de metros cúbicos diarios, aunque la empresa estudia variantes con menores volúmenes que reducirían los costos.

El proyecto se presenta como una alternativa estratégica para aumentar la capacidad de exportación y aprovechar el excedente de gas de Vaca Muerta en mercados regionales, especialmente en Brasil, que busca diversificar su matriz energética tras la declinación del suministro boliviano.

Ridelener consideró que la integración energética sudamericana debe basarse en criterios de eficiencia y precios razonables. “Si queremos una verdadera red regional de gas, los valores de transporte tienen que reflejar costos reales y no posiciones dominantes”, afirmó.

Para el ejecutivo, la oportunidad está al alcance, pero depende de acuerdos comerciales que favorezcan tanto a los productores como a los consumidores. “Brasil necesita asegurar el suministro y Argentina tiene la capacidad de ofrecerlo. Solo hace falta un marco de tarifas que haga sentido para ambas partes”, concluyó.

YPF creará un departamento dedicado exclusivamente a las arenas en Vaca Muerta

La producción no convencional argentina avanza a paso firme, pero aún enfrenta desafíos logísticos que limitan su crecimiento. Entre ellos, uno clave: el transporte de las arenas silíceas. El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, adelantó que la compañía creará un área específica para abordar de forma integral ese problema.

“Vamos a poner una persona dedicada únicamente al tema de la logística de la arena full time, y un equipo”, anunció Marín en el marco del Energy Summit organizado por Forbes.

“Ya tenemos armadas todas las situaciones para el crecimiento de YPF, pero tenemos que empezar a concretar”, agregó y explicó que el objetivo es convertir un cuello de botella histórico en una oportunidad para ganar eficiencia operativa y acelerar el desarrollo del shale.

El abastecimiento de arenas silíceas representa uno de los principales desafíos logísticos del sector. En la actualidad, buena parte de ese insumo debe transportarse desde Entre Ríos, lo que encarece los costos y retrasa los proyectos.

Marín explicó que YPF ya realizó un diagnóstico profundo sobre la situación y que el nuevo equipo tendrá la misión de implementar soluciones concretas en el corto plazo. “Tenemos que concretar, y concretar significa hacer los contratos”, remarcó el CEO.

Si bien una de las opciones que se analizó fue el uso del ferrocarril, Marín reconoció que “el tren tarda muchos años” en ponerse operativo. Por eso, la compañía buscará alternativas logísticas inmediatas que acompañen el ritmo de expansión que se espera para los próximos cuatro o cinco años, periodo que describió como el “pico de actividad” en Vaca Muerta.

Tren de pasajeros y eficiencia operativa

Más allá del transporte de arenas, Marín destacó otro proyecto que considera estratégico: la creación de un tren de pasajeros en la zona neuquina. Según explicó, el servicio tendría múltiples beneficios económicos y sociales, además de reducir los costos logísticos de la industria.

“YPF tiene un costo operativo de 50 millones de dólares en combis por año, y la industria en general está entre los cien y ciento veinte millones. Ese tren se paga solo”, afirmó. “Te da muchos más beneficios a la gente, va más rápido, llega con calidad, y eso se traduce en productividad”.

El ejecutivo agregó que existen organismos internacionales interesados en financiar la obra: “Un domingo me pidieron una reunión, quieren financiarnos. Si alguno hace trenes, que levante la mano o que vaya a YPF. Tenemos todo armado para hacerlo”, destacó.

YPF logró un nuevo récord en el fracking de Vaca Muerta.

Innovación tecnológica en YPF

Asimismo, Marín también se refirió a los avances tecnológicos que YPF implementa para aumentar la eficiencia y reducir las pérdidas operativas. “Tenemos drones, tenemos todo lo que quieras. Ahí vamos a bajar las pérdidas, estamos viendo todo lo que es el cierre de pozos por interferencia para hacerlo mucho más eficiente”, explicó.

El pope de la empresa de mayoría estatal detalló que la compañía está aplicando metodologías desarrolladas en Estados Unidos para evitar la generación de pozos ‘child’, aquellos que suelen producir menos que los pozos padres debido a interferencias entre fracturas. “Tenemos dieciséis mil pozos para perforar, y tenemos que ir mucho más rápido que todos”, enfatizó.

Escala, competitividad y reducción de costos

Otro de los ejes abordados por Marín fue la necesidad de aprovechar la escala de YPF para reducir los costos de perforación y operación. Recordó que la empresa cambió su estrategia de contratación de servicios, abandonando el modelo fragmentado que limitaba su ventaja competitiva.

“Rompimos esa idea. Ahora vamos a servicios con uno solo o, en algunos casos, particionando en dos. La escala que tiene YPF es muy grande, y la tenemos que aprovechar”, señaló. El CEO adelantó que la compañía espera incrementar su ritmo de perforación en un 50% hacia 2026, lo que requerirá un esfuerzo coordinado en toda la cadena de suministro.

Marín también aludió al denominado “costo argentino”, que incluye las tasas e impuestos que encarecen la actividad. “Para poder ser competitivos, sobre todo en GNL, tenemos que bajarlos”, sostuvo, agregando que la agenda de reformas económicas en marcha “va a ayudar”, aunque reconoció que no alcanzará por sí sola a eliminar las brechas de costo con otros países productores.

Masut: “La clave de Vaca Muerta ya no es el precio, sino los costos”

El desarrollo de Vaca Muerta avanza hacia una nueva etapa. Así lo definió Ariel Masut, presidente de la Cámara de Comercio Argentina Texana, durante su exposición en el Energy Summit organizado por Forbes, donde planteó que el desafío central del sector energético argentino ya no pasa por los precios, sino por los costos y la eficiencia.

Masut destacó que, con la infraestructura básica encaminada y los principales proyectos en marcha, el foco debe trasladarse hacia la optimización operativa. “Ahora es el momento de los pozos y, por tanto, es el momento de los costos”, señaló, al subrayar que la competitividad del shale depende de lograr una reducción sostenida del 30% en los gastos de desarrollo y producción.

Según el titular de la Cámara, la industria argentina del shale se encuentra en una fase similar a la que atravesó Texas durante su expansión. “En una economía de commodities y de supply side economics, como es el shale o la agricultura, lo importante es hacer funcionar la escala y los costos”, explicó.

Masut remarcó que la discusión sobre los precios internacionales del petróleo o del gas ya no debería ocupar el centro de la escena. “No es que nos preocupe el precio del petróleo, pero los que trabajamos en planeamiento y evaluación sabemos que nunca se mueve un flujo de caja con precios de 60 dólares el barril o 6 dólares por millón de BTU. Lo que importa es la eficiencia con la que se opera”, afirmó.

Esa mirada pone a la cadena de suministro en el corazón del debate. Para Masut, el potencial de Vaca Muerta depende tanto de la infraestructura como de la capacidad de construir alianzas estratégicas que permitan abaratar los costos de perforación, fractura y transporte.

Socios texanos para la cadena de valor

La Cámara de Comercio Argentina Texana —que preside Masut— busca precisamente fortalecer esos vínculos. Desde hace meses trabaja en la conexión entre operadores y proveedores de Texas con empresas locales, tanto para incorporar tecnología como para generar modelos de cooperación productiva.

“Estamos trabajando muy fuertemente con instituciones y compañías operadoras de Texas para comunicarnos con los off takers y usuarios de Argentina, para saber dónde hay dolor: en la perforación, en la fractura eléctrica o en el desplazamiento del diésel por gas natural”, explicó.
El objetivo, dijo, es encontrar el “partner adecuado local” que pueda integrar tecnología estadounidense en las operaciones argentinas, generando eficiencia sin perder contenido nacional.

Masut subrayó que este acercamiento no se limita al plano técnico, sino también al financiero. “Hay una cantidad de jugadores que quieren venir a Argentina y ninguno nos pregunta por el precio del crudo. Todos quieren saber si el proyecto de largo plazo del país es real”, señaló. Entre esos interesados mencionó midstreamers, empresas de trading y fondos de private equity que evalúan ingresar al mercado.

YPF rompió una nueva marca en la perforación de Vaca Muerta.

16.000 pozos por delante: el horizonte de Vaca Muerta

Durante su presentación, Masut retomó una de las cifras mencionadas por el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, durante el mismo encuentro: los 16.000 pozos que la compañía proyecta perforar en los próximos años.
Para el titular de la Cámara, ese número sintetiza la magnitud del desafío y el potencial de expansión que tiene Vaca Muerta.

“Esa es la noticia más relevante de todo lo que se dijo esta mañana. Hay muy pocas compañías que dicen que tienen 16.000 pozos para hacer. Eso representa una producción casi ilimitada en el tiempo”, afirmó.
Con semejante horizonte, explicó, el reto pasa por garantizar la logística, la infraestructura y los socios adecuados para sostener el ritmo de crecimiento sin perder eficiencia.

En ese sentido, Masut destacó que el desarrollo de la infraestructura debe acompañar —y en algunos casos anticiparse— al auge productivo. “Desde la Cámara tenemos un modelo de trabajo que llamamos ‘vaquita petrolera’, similar a las alianzas público-privadas del Permian Basin, que busca que la infraestructura comunitaria, social y básica se desarrolle antes del boom”, señaló.

El dirigente explicó que se trata de un esquema colaborativo entre empresas, gobiernos y comunidades, donde todos los actores aportan para generar las condiciones necesarias de desarrollo.
“Todavía es una industria donde cuesta definir quién es el primero que pone para que después se arme toda la vaquita, pero estamos proponiendo un modelo que permita acelerar ese proceso”, dijo.

Masut precisó que esta propuesta ya fue compartida con varias petroleras que operan en la cuenca neuquina, y que se están evaluando mecanismos concretos para aplicarla en proyectos de infraestructura de base.

Regulación y contenido local

En cuanto al marco regulatorio, el presidente de la Cámara consideró que hoy no representa un cuello de botella. “La regulación para la importación de maquinarias y bienes usados es más espasmódica, va ajustándose según las necesidades del sector. Pero el canal de diálogo entre las petroleras y el área de Industria es bastante fluido”, sostuvo.

Masut recordó que el contexto es muy distinto al de hace una década. “Cuando se discutía esto hace ocho o diez años, se hacían 10 pozos por mes. Hoy se están haciendo 40 y el año que viene van a ser 60 o 70”, apuntó.
Además, remarcó que Vaca Muerta tiene un contenido local cercano al 90%, lo que reduce al mínimo la dependencia de importaciones.

Finalmente, Masut insistió en que el interés por Argentina en el exterior es genuino, pero que su concreción dependerá de la previsibilidad del país. “Hay muchos jugadores mirando a la Argentina. Lo que necesitan es confianza en un proyecto de largo plazo. Si ese proyecto se consolida, los socios van a estar”, afirmó.

Para el titular de la Cámara Argentina Texana, el futuro del shale argentino dependerá de mantener la eficiencia y la escala como prioridades estratégicas. “Bajar los costos un 30% es el número mágico. Es lo que nos va a permitir competir en el mundo y sostener el desarrollo de Vaca Muerta”, concluyó.