Pluspetrol superó los 6.800 metros de profundidad en Bajo del Choique

Pluspetrol volvió a marcar terreno en Vaca Muerta. En el yacimiento Bajo del Choique-La Invernada, la operadora logró perforar 4.054 metros en una sola carrera, un número que en la jerga del sector ya se conoce como el nuevo récord de perforación de la compañía en la formación no convencional.

El dato técnico no es menor: se trató de la sección de producción, la parte más delicada del pozo, con una herramienta direccional RSS HT sin motorizar que trabajó bajo los 151°C de temperatura. Ese detalle explica buena parte del festejo puertas adentro de la compañía.

La profundidad total del pozo llegó a 6.898 metros MD, con una rama lateral de 3.440 metros. La sección de producción se completó en apenas 5,9 días, un ritmo que hace pocos años hubiera sonado directamente imposible en esta parte de la cuenca neuquina.

Un crecimiento que no es casualidad

El hito se conoció en paralelo al Supplier Day de EconoJournal, donde Pablo Zelerteins, Supply Chain Director de Pluspetrol, repasó la curva de producción de la compañía en Bajo del Choique-La Invernada, el área que la empresa tomó con apenas 4.500 barriles diarios.

Esa cifra escaló a 20.000 barriles hacia fines del año pasado y, más recientemente, superó los 50.000 con la puesta en marcha de una nueva planta. Hay otra en construcción que llevará la producción en Vaca Muerta de Pluspetrol a 70.000 barriles a mediados de 2027.

Una tercera planta, ya en licitación, debería empujar esa marca por encima de los 100.000 barriles diarios en 2028. A eso se suma el bloque La Calera, donde la compañía pasará de 30.000 a 45.000 barriles y de 14,5 a 17 millones de metros cúbicos de gas por día.

La apuesta por más equipos de perforación

Zelerteins fue claro sobre dónde está puesta la mira: bajar el costo por pozo para abrir más oportunidades de inversión. Para eso, la compañía trabajó en un nuevo portal de proveedores y en programas internos de mejora de procesos que, según dijo, ya se reflejan en los números.

También adelantó el lanzamiento de un programa de “inteligencia operativa”, pensado para bajar al territorio las mejoras que hoy se gestionan desde las oficinas, con apoyo de tecnología e inteligencia artificial aplicada a la operación diaria de los pozos.

En materia de equipos de perforación, Pluspetrol evalúa pasar de cinco —tres propios y dos alquilados— a siete: uno se sumaría en 2027 y otro en 2028. La compañía también planea reforzar sus sets de fractura para sostener este ritmo de desarrollo.

Bajo del Choique-La Invernada, de hecho, ya concentra cuatro de los diez mejores pozos del país, todos operados por Pluspetrol. Esa estadística confirma a la zona como uno de los puntos de mayor actividad exploratoria de toda la formación.

Masut: “La clave de Vaca Muerta ya no es el precio, sino los costos”

El desarrollo de Vaca Muerta avanza hacia una nueva etapa. Así lo definió Ariel Masut, presidente de la Cámara de Comercio Argentina Texana, durante su exposición en el Energy Summit organizado por Forbes, donde planteó que el desafío central del sector energético argentino ya no pasa por los precios, sino por los costos y la eficiencia.

Masut destacó que, con la infraestructura básica encaminada y los principales proyectos en marcha, el foco debe trasladarse hacia la optimización operativa. “Ahora es el momento de los pozos y, por tanto, es el momento de los costos”, señaló, al subrayar que la competitividad del shale depende de lograr una reducción sostenida del 30% en los gastos de desarrollo y producción.

Según el titular de la Cámara, la industria argentina del shale se encuentra en una fase similar a la que atravesó Texas durante su expansión. “En una economía de commodities y de supply side economics, como es el shale o la agricultura, lo importante es hacer funcionar la escala y los costos”, explicó.

Masut remarcó que la discusión sobre los precios internacionales del petróleo o del gas ya no debería ocupar el centro de la escena. “No es que nos preocupe el precio del petróleo, pero los que trabajamos en planeamiento y evaluación sabemos que nunca se mueve un flujo de caja con precios de 60 dólares el barril o 6 dólares por millón de BTU. Lo que importa es la eficiencia con la que se opera”, afirmó.

Esa mirada pone a la cadena de suministro en el corazón del debate. Para Masut, el potencial de Vaca Muerta depende tanto de la infraestructura como de la capacidad de construir alianzas estratégicas que permitan abaratar los costos de perforación, fractura y transporte.

Socios texanos para la cadena de valor

La Cámara de Comercio Argentina Texana —que preside Masut— busca precisamente fortalecer esos vínculos. Desde hace meses trabaja en la conexión entre operadores y proveedores de Texas con empresas locales, tanto para incorporar tecnología como para generar modelos de cooperación productiva.

“Estamos trabajando muy fuertemente con instituciones y compañías operadoras de Texas para comunicarnos con los off takers y usuarios de Argentina, para saber dónde hay dolor: en la perforación, en la fractura eléctrica o en el desplazamiento del diésel por gas natural”, explicó.
El objetivo, dijo, es encontrar el “partner adecuado local” que pueda integrar tecnología estadounidense en las operaciones argentinas, generando eficiencia sin perder contenido nacional.

Masut subrayó que este acercamiento no se limita al plano técnico, sino también al financiero. “Hay una cantidad de jugadores que quieren venir a Argentina y ninguno nos pregunta por el precio del crudo. Todos quieren saber si el proyecto de largo plazo del país es real”, señaló. Entre esos interesados mencionó midstreamers, empresas de trading y fondos de private equity que evalúan ingresar al mercado.

YPF rompió una nueva marca en la perforación de Vaca Muerta.

16.000 pozos por delante: el horizonte de Vaca Muerta

Durante su presentación, Masut retomó una de las cifras mencionadas por el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, durante el mismo encuentro: los 16.000 pozos que la compañía proyecta perforar en los próximos años.
Para el titular de la Cámara, ese número sintetiza la magnitud del desafío y el potencial de expansión que tiene Vaca Muerta.

“Esa es la noticia más relevante de todo lo que se dijo esta mañana. Hay muy pocas compañías que dicen que tienen 16.000 pozos para hacer. Eso representa una producción casi ilimitada en el tiempo”, afirmó.
Con semejante horizonte, explicó, el reto pasa por garantizar la logística, la infraestructura y los socios adecuados para sostener el ritmo de crecimiento sin perder eficiencia.

En ese sentido, Masut destacó que el desarrollo de la infraestructura debe acompañar —y en algunos casos anticiparse— al auge productivo. “Desde la Cámara tenemos un modelo de trabajo que llamamos ‘vaquita petrolera’, similar a las alianzas público-privadas del Permian Basin, que busca que la infraestructura comunitaria, social y básica se desarrolle antes del boom”, señaló.

El dirigente explicó que se trata de un esquema colaborativo entre empresas, gobiernos y comunidades, donde todos los actores aportan para generar las condiciones necesarias de desarrollo.
“Todavía es una industria donde cuesta definir quién es el primero que pone para que después se arme toda la vaquita, pero estamos proponiendo un modelo que permita acelerar ese proceso”, dijo.

Masut precisó que esta propuesta ya fue compartida con varias petroleras que operan en la cuenca neuquina, y que se están evaluando mecanismos concretos para aplicarla en proyectos de infraestructura de base.

Regulación y contenido local

En cuanto al marco regulatorio, el presidente de la Cámara consideró que hoy no representa un cuello de botella. “La regulación para la importación de maquinarias y bienes usados es más espasmódica, va ajustándose según las necesidades del sector. Pero el canal de diálogo entre las petroleras y el área de Industria es bastante fluido”, sostuvo.

Masut recordó que el contexto es muy distinto al de hace una década. “Cuando se discutía esto hace ocho o diez años, se hacían 10 pozos por mes. Hoy se están haciendo 40 y el año que viene van a ser 60 o 70”, apuntó.
Además, remarcó que Vaca Muerta tiene un contenido local cercano al 90%, lo que reduce al mínimo la dependencia de importaciones.

Finalmente, Masut insistió en que el interés por Argentina en el exterior es genuino, pero que su concreción dependerá de la previsibilidad del país. “Hay muchos jugadores mirando a la Argentina. Lo que necesitan es confianza en un proyecto de largo plazo. Si ese proyecto se consolida, los socios van a estar”, afirmó.

Para el titular de la Cámara Argentina Texana, el futuro del shale argentino dependerá de mantener la eficiencia y la escala como prioridades estratégicas. “Bajar los costos un 30% es el número mágico. Es lo que nos va a permitir competir en el mundo y sostener el desarrollo de Vaca Muerta”, concluyó.