La línea de 500 KV Puerto Madryn-Choele Choel-Bahía Blanca es, hoy, la variable que determina cuánta energía renovable puede sumar la Patagonia en los próximos años. No importa cuánto viento sople ni cuántos paneles se instalen: sin esa línea, gran parte de esa energía no tiene cómo salir de la provincia. Los expertos coinciden que la obra podría tener el mismo peso estratégico que significa el Gasoducto Perito Moreno (exNéstor Kirchner).
Gustavo Castagnino, director de Asuntos Corporativos, Marketing, Regulatorios y Sustentabilidad de Genneia, lo planteó en esos términos durante el Encuentro Regional de Energía de Chubut: “el transporte eléctrico es el gran desafío que tenemos. En cada uno de los parques que Genneia tiene en la Patagonia hay proyectos de ampliación o duplicación, pero no se hacen porque no hay transporte; no tengo manera de evacuar la energía”.
Genneia no habla de un problema ajeno. Tiene un millón de paneles solares en San Juan y Mendoza, 272 aerogeneradores y el 20% del mercado renovable nacional. Y aun así, admite que no puede crecer más en Chubut, Río Negro o el sur de Buenos Aires porque el sistema está saturado.
Con el calendario electoral de fondo
La limitación no es una percepción del sector privado. El Gobierno nacional lo reconoció por escrito en el Informe 145 que presentó ante el Congreso, donde detalló el estado de la obra que promete destrabar la interconexión de Chubut con el resto del SADI.
El documento es preciso: la obra se llama “Línea 500 kV Puerto Madryn – Choele Choel – Bahía Blanca” y fue priorizada por la Resolución 311/25. Nación aclaró que el financiamiento será privado y que la licitación recién se lanzará en 2027.
Ese plazo no es un dato menor. En 2027 también hay elecciones presidenciales, fijadas para el 24 de octubre, y con ellas la posibilidad de un cambio de gestión en la Secretaría de Energía. En el sector no descartan que una licitación de esta magnitud quede en pausa hasta que el próximo gobierno defina si la sostiene, la modifica o la posterga.

Aluar y el freno de 30.000 hectáreas
Gabriel Vendrell, director de Aluar, planteó en el mismo encuentro otra mirada del mismo problema: la energía eléctrica es, literalmente, la materia prima de la empresa. Un centro de datos consume lo mismo que una ciudad como Córdoba, y Aluar demanda ese volumen todos los días.
“Tenemos 30.000 hectáreas en Madryn para seguir creciendo pero estamos frenados porque las líneas están saturadas”, dijo Vendrell, sobre la ampliación eólica que la compañía ya tiene en marcha: 336 MW nuevos, con tecnología china, para llegar a 580 MW totales.
La compañía instaló 250 MW en Chubut aprovechando el recurso eólico patagónico y terrenos a precio razonable, y hoy construye el parque más grande del país. El objetivo de ser 100% renovable depende de una infraestructura que todavía no existe, y que ahora corre contra el reloj político.
El otro gasoducto
La comparación que circula entre quienes siguen el sector no es casual. Así como el Gasoducto Perito Moreno cambió la ecuación energética del país en materia de gas, la nueva línea de 500 KV puede hacer lo mismo con la electricidad patagónica.
El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, viene sosteniendo esa idea en sus presentaciones ante inversores: para él, la obra Puerto Madryn-Choele Choel-Bahía Blanca es tan estratégica para Chubut como lo fue el gasoducto para Vaca Muerta, y la ubica entre las prioridades de su gestión frente a Nación.
La provincia también apuesta a la estación transformadora de 500 KV para Comodoro Rivadavia y a la nueva estación de Sarmiento, con una inversión que supera los 12.000 millones de pesos. Son piezas del mismo rompecabezas: sin transporte eléctrico, ni el viento ni los data centers tienen destino, y el año electoral no ayuda a despejar la incertidumbre.

Estabilidad jurídica, la otra demanda
“Lo único que buscamos es una estabilidad jurídica y fiscal, que en el proyecto es de 20 años. Sin ese marco estable es difícil pensar en inversiones de largo plazo”, planteó Castagnino, sobre la ley que vence en pocos meses y que el sector reclama desde hace tiempo.
Vendrell coincidió desde otro ángulo: pidió volver a un criterio marginalista para que las empresas cobren precios de mercado reales, sin decisiones discrecionales, algo que le daría respaldo al inversor que hoy mira a Chubut con recursos naturales de nivel mundial pero sin certezas sobre cuándo va a poder transportar lo que genera, ni sobre qué gobierno tendrá que ejecutar la obra.
Habrá que ver si la línea de 500 KV llega a tiempo, y sobrevive a las urnas, para no dejarla otra vez en el papel.


