Neuquén, Chubut y Buenos Aires compiten por los data centers que buscan energía barata

La Patagonia empezó a aparecer en el radar de los inversores que buscan terrenos para instalar mega data centers. El clima frío que abarata la refrigeración, la disponibilidad de energía renovable, el gas de Vaca Muerta y la enorme extensión de tierra despoblada son los principales atractivos que señala un relevamiento de la agencia Reuters sobre el fenómeno.

Mientras los grandes hyperscalers globales chocan con campañas en contra de los centros de datos en distintos países, en Argentina los proyectos avanzan todavía sin demasiada exposición pública. La falta de instalaciones de gran escala hasta ahora explica por qué no surgió, como en Estados Unidos, un rechazo social a este tipo de infraestructura.

En Estados Unidos, los críticos advierten que los data centers presionan las redes eléctricas locales, afectan al medio ambiente y encarecen las tarifas de luz. Del otro lado, sus defensores sostienen que son claves para sostener el crecimiento de la inteligencia artificial y que generan ingresos fiscales importantes para las comunidades donde se instalan.

El proyecto de Pampa Energía junto a Vaca Muerta

En la provincia de Neuquén, la eléctrica Pampa Energía avanza con un proyecto de data center junto a su central térmica de Loma de la Lata. Según explicó Rubén Turienzo, director comercial de electricidad de la compañía, la instalación demandaría hasta 500 megavatios de energía proveniente del gas de Vaca Muerta.

La zona rural donde se ubicaría el proyecto está habitada por familias mapuches, que históricamente mantuvieron conflictos con las empresas energéticas de la región. Pampa Energía comenzó a estudiar la iniciativa a principios de este año, después de recibir varias consultas espontáneas sobre proyectos de este tipo.

Turienzo relató que la compañía empezó a notar un interés más consistente de parte de potenciales inversores en los primeros meses del año. Ese cambio de clima coincide con un contexto macroeconómico más estable, que según distintos analistas favoreció el apetito por proyectos de infraestructura de largo plazo en el país.

Argentina, entre los mercados emergentes para data centers, pero con un obstáculo clave. El rol de la IA.

RIGI, OpenAI y la carrera regional

El interés por la Argentina creció en paralelo a la gestión de Javier Milei, que asumió en diciembre de 2023 en un país marcado históricamente por la inflación alta. El régimen conocido como RIGI, que ofrece beneficios impositivos y estabilidad regulatoria, permitió atraer inversiones petroleras y mineras de peso.

Steve Sasse, vicepresidente para América Latina de la consultora datacenterHawk, graficó ese cambio: hace apenas dos años, dijo, casi nadie hablaba de la Argentina como destino para este tipo de inversiones. Hoy el país empezó a aparecer de forma recurrente en las conversaciones del sector a nivel regional.

En octubre pasado, OpenAI anunció una sociedad con la empresa local Sur Energy para desarrollar un data center alimentado con energía limpia, con una inversión de hasta 25.000 millones de dólares y una capacidad de 500 megavatios. En julio, el Gobierno anunció una segunda estación de cable de fibra óptica para la Patagonia.

Chubut y Buenos Aires también compiten por los data centers

Hoy la Argentina solo cuenta con centros de datos pequeños, concentrados en Buenos Aires, y quedó rezagada frente a sus vecinos. Amazon avanza con un proyecto en Chile, Google construye uno en Uruguay y Paraguay presentó en mayo un plan de data center con respaldo de Taiwán.

En Chubut, la empresa polaca Green Capital planea un data center que en su primera etapa alcanzaría los 300 megavatios, con una inversión de 3.000 millones de dólares, aunque podría llegar a 3.000 megavatios en el futuro. El proyecto busca abastecerse con energía eólica y solar propia, sin depender de la red nacional.

En la provincia de Buenos Aires, Pampa Energía se comprometió a aportar 30 megavatios para la primera etapa de un data center en la zona franca de Bahía Blanca, conocida por su potencial eólico. La compañía ya comenzó a construir un parque de tecnología en el predio.

Chubut y el futuro de los data centers.

Pese al entusiasmo, especialistas del sector piden cautela antes de confundir anuncios con proyectos firmes. Gustavo Castagnino, de la renovable Genneia, remarcó que hay interés genuino y numerosos jugadores en danza, pero que la obra todavía tiene que ponerse efectivamente en marcha para que se traduzca en inversión real.

La consultora Hadassa Lutz, cofundadora de Cloud2Ground, coincidió en que tener disponibilidad energética no alcanza: alguien tiene que construir la infraestructura primero. Algunos inversores, además, prefieren esperar la definición de las elecciones presidenciales de 2027 y la eventual sanción del Super RIGI, con beneficios impositivos todavía mayores.

Milei viajó a Silicon Valley en mayo de 2024 para reunirse con Tim Cook, Sam Altman, Sundar Pichai y Mark Zuckerberg y promover inversiones en la Patagonia. Meses después, Emiliano Kargieman, cofundador de Sur Energy, contó que trabaja con Neuquén para definir el sitio del proyecto: “la pelota está del lado de OpenAI”.

La factura oculta de OpenAI: cuánto costará la energía del boom de datos en la Patagonia

La interrupción en un data center es el mayor temor de las grandes tecnológicas que están invirtiendo miles de millones de dólares en inteligencia artificial para, entre otras cosas, fortalecer el cuidado de los datos. Para que una IA generativa pueda operar eficientemente tiene que recurrir no solo a una alta capacidad de procesamiento sino también a una base de datos que sirva como entrenamiento del modelo. Y para todo esto se necesitan data centers.

En ese sentido, la noticia de que OpenAI invertirá 25.000 millones de dólares para construir un data center en la Patagonia, más allá del potencial que significa para el país, pone de relieve un largo debate entre las big tech sobre cómo conseguir un almacenamiento masivo de datos con altos estándares de seguridad y cómo lograr la garantía de un abastecimiento energético adecuado para tal consumo, entre otros desafíos.

Según datos de Uptime Institute, el 54% de las interrupciones en centros de datos cuestan más de US$100.000, y el 20% supera el millón de dólares. “En un mundo donde la IA depende de la continuidad, la seguridad va mucho más allá de proteger los datos de un ciberataque sino de asegurar la no interrupción del suministro”, comenta Daniel Fiorda, Director de Operaciones de SkyOnline, empresa de data center que se soporta en GPUs Nvidia para procesos de IA.

“Un corte, por breve que sea, no es un simple inconveniente; es una cascada de consecuencias económicas que se miden en miles de dólares por minuto, además del daño reputacional”, agrega Fiorda. Dentro del sector se conoce muy bien que la inactividad se paga muy cara. Más aún en la alta competencia tecnológica. Las empresas de Fortune Global 500 pierden aproximadamente 1.500 millones de dólares cada año por tiempos de inactividad no planificados, según un estudio de Siemens.

¿Cuánta energía necesitará OpenAI?

El data center que la firma de Sam Altman abrirá en la Patagonia tiene proyectado alcanzar 500 MW (megawatts) de potencia, lo que lo ubicaría entre los más grandes del mundo.

Para dimensionar la escala, esto implicaría un consumo anual de 4,38 TWh (teravatio-hora), mientras que el consumo total de electricidad en Argentina en el año 2024 se situó en aproximadamente en 138,8 TWh, según cifras de CAMMESA, la entidad que administra el mercado eléctrico mayorista en el país. Con éstos números, el consumo del data center equivaldría a cerca del 3% del consumo eléctrico total de Argentina.

El proyecto de OpenAI será desarrollado junto a la empresa argentina Sur Energy. Aunque todavía se desconoce quién será el “cloud developer” (profesional que diseña, desarrolla y mantiene aplicaciones y servicios en la nube) que acompañará la inversión, algunos grandes proveedores energéticos como Central Puerto y Genneia aparecen como alternativas.

Fiorda estima que el proyecto podría generar presiones en el sistema, pero que el país tiene mucho potencial de generación, incluso en fuentes renovables. También aclara que el problema excede a Argentina y se trata de una disyuntiva global. Según un informe publicado por The Guardian, la IA demandará para fines de este año 23 gigavatios, el doble de lo que consumen países europeos enteros como Países Bajos, Suiza o Austria.

La fiebre por la IA está redefiniendo el futuro energético porque la infraestructura de datos exige mucha demanda. Las cargas de trabajo que requieren, por ejemplo, las GPUs de Nvidia para el aprendizaje automático, consumen hasta 40 veces más energía que los servidores tradicionales.

¿Una posible salida?

El gobierno de Javier Milei lanzó en diciembre pasado un programa para alimentar con energía nuclear la futura demanda de energía por IA. El programa está a cargo de Demian Reidel, presidente de Nucleoeléctrica Argentina, empresa que opera los tres reactores del país: Atucha I, Atucha II y Embalse. El proyecto oficial baraja la incorporación de reactores nucleares modulares (SMR) para garantizar un suministro escalable y estable, además de vender el 44% de las acciones en licitaciones internacionales.

La apuesta por la energía nuclear es uno de los principales atractivos para abastecer la demanda. Sin embargo, Fiorda explica: “Un reactor nuclear por más chico que fuere requiere tiempo, lo mismo una línea de transmisión, un parque eólico o solar y ni que hablar una represa”. Y agrega: “Todo lo que es energía está sobredemandado y tienen tiempos de entrega mucho más extendidos de lo normal”.

“El mundo está rediseñando por completo los sistemas de refrigeración y las redes eléctricas para abastecer los data centers, por lo que cualquier nueva oportunidad energética podría ser de gran ayuda si logra concretarse en el tiempo”, dice Fiorda esperanzado. Aunque, sin embargo, enciende algunas luces de alerta: “A la par hay que asegurarse la llegada de los equipos de soporte y generadores, sin eso por más que tengas la energía no se puede desarrollar la actividad”.