La estrategia para reducir el costo energético en campos maduros

La presión por reducir costos energéticos en los campos maduros se acentuó con la salida de grandes operadoras y el desembarco de empresas medianas que no cuentan con equipos técnicos especializados. En ese contexto, Penta Energy, la empresa fundada por Javier Riba, Franco Reales y Rodrigo Miranda, comenzó a detectar oportunidades significativas de optimización en la infraestructura eléctrica de los yacimientos.

Con décadas de trayectoria en proyectos de energías renovables, generación y grandes obras eléctricas, los especialistas explicaron que muchas empresas productoras desconocen cuánto pueden ahorrar simplemente revisando su sistema de alimentación, contratos y configuración operativa.

“Hoy a varias compañías el costo energético se les transformó en el segundo o tercer costo de producción”, evaluó Miranda.

En diálogo con eolomedia, los expertos consideraron que ese punto crítico está abriendo un nuevo espacio para diagnósticos integrales que permitan reducir consumo, mejorar infraestructura y, en varios casos, reemplazar esquemas de abastecimiento que se mantuvieron sin revisión durante años.

 Un mercado que cambió

Los tres especialistas coinciden en que el mapa del sector cambió drásticamente. Muchas operadoras pequeñas y medianas heredaron activos de YPF, pero no la estructura energética que analizaba cada yacimiento de manera corporativa. Ese nuevo escenario es hoy uno de los principales factores que encarecen los costos de energía eléctrica.

“Las empresas de menor escala operan hoy con estructuras más acotadas en comparación con el enfoque corporativo que YPF. Hoy hay que analizar yacimiento por yacimiento, empresa por empresa, ver cómo consume, qué demanda tiene, qué generaciones tiene y qué contratos de energía tiene”, destacó Riba.

Ese diagnóstico es el primer paso para detectar ineficiencias ocultas. Algunas operadoras explotan pozos maduros, donde la estructura debe ser mínima y cada dólar cuenta. En esos escenarios, la optimización energética puede ser decisiva para sostener la rentabilidad.

“Dentro de las petroleras vemos que podemos brindar un asesoramiento integral a nivel de energía. En algunos casos habrá un mayor ahorro que en otros. Dependerá del cliente, de su configuración y de cómo se alimenta. Pero las empresas de menor escala necesitan acompañamiento porque no tienen tantos recursos”, afirmó Reale.

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Ahorros del 50%: el caso testigo detectado en Mendoza

Uno de los proyectos más relevantes que identificó Penta Energy se dio en un yacimiento de Mendoza. Allí, la consultora presentó un estudio completo del sistema eléctrico y detectó oportunidades de optimización que la operadora desconocía por completo generando un ahorro de 400 mil dólares por mes.

El ahorro representa cerca del 50% del costo energético del yacimiento. Aunque ambos aclaran que no es un esquema replicable en cualquier instalación, demuestra el potencial que existe cuando se revisan consumos, generación disponible, estructura de distribución y contratos vigentes.

“Si tienen producción de gas dentro del yacimiento, es imbatible: el costo de la energía es mucho más bajo que cualquier otro sistema. Pero hay alternativas de MAT, de autogeneración o incluso sistemas solares con recupero de tres años. Hay que evaluar cada caso en particular para ver dónde están las ventajas”, subrayó Riba.

 Infraestructura eléctrica: el núcleo del problema operativo

Para los fundadores de Penta Energy, la clave es abordar el sistema eléctrico de manera integral, entendiendo que cada decisión afecta el costo final. Hay instalaciones con transformadores sobredimensionados, líneas con fallas históricas, motores con baja eficiencia o contratos energéticos firmados sin análisis técnico.

“Hay que revisar cómo consume el yacimiento, qué demanda real tiene y cómo está conectado. Muchas instalaciones quedaron armadas como estaban cuando llegaron los nuevos operadores, sin ningún análisis profundo. Ahí es donde nosotros encontramos oportunidades”, estableció Miranda.

Otro punto frecuente es la falta de integración entre quienes operan la producción y quienes deberían analizar el sistema eléctrico. En varias empresas, la energía quedó relegada a la rutina operativa del día a día, sin una evaluación estratégica.

Los consultores explican que esa mirada de corto plazo genera sobrecostos que pueden ser evitados con una revisión semestral. Desde reconectar cargas, renegociar tarifas, optimizar curvas de demanda o incorporar generación con gas, todo forma parte de una ingeniería que no requiere grandes inversiones, sino diagnóstico.

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Por qué Vaca Muerta no es el foco (por ahora)

Si bien la cuenca neuquina concentra el mayor movimiento energético del país, Penta Energy considera que allí la oportunidad es menor. “Las empresas de Vaca Muerta ya tienen su equipo energético”, explicó Reale. Por eso, la mayor demanda viene de cuencas maduras u operaciones medianas donde la electricidad representa un costo crítico.

Miranda agregó que las mayores oportunidades están en yacimientos heredados, sin revisión técnica profunda, y en campos donde cada componente —desde un generador hasta un contrato MAT— puede incidir directamente en la ecuación económica.

En paralelo, la expansión de la generación distribuida también comienza a jugar un rol en la industria. “La realidad es que está creciendo más del doble por año”, señaló Riba, aunque advirtió que su aplicación en yacimientos debe evaluarse caso por caso.

Un espacio que recién comienza

A siete meses de haber creado Penta Energy, Riba, Reales y Miranda aseguraron que el sector recién empieza a dimensionar la importancia del costo energético en la operación petrolera. Su propuesta se basa en auditorías eléctricas integrales, ingeniería de soluciones y acompañamiento operativo para reducir costos sin afectar producción.

“Siempre con energía”, fue la frase con que los fundadores definieron el ADN del proyecto. Y la frase refleja con precisión el foco de una consultora que hoy encuentra oportunidades donde durante años solo hubo continuidad operativa.

La factura oculta de OpenAI: cuánto costará la energía del boom de datos en la Patagonia

La interrupción en un data center es el mayor temor de las grandes tecnológicas que están invirtiendo miles de millones de dólares en inteligencia artificial para, entre otras cosas, fortalecer el cuidado de los datos. Para que una IA generativa pueda operar eficientemente tiene que recurrir no solo a una alta capacidad de procesamiento sino también a una base de datos que sirva como entrenamiento del modelo. Y para todo esto se necesitan data centers.

En ese sentido, la noticia de que OpenAI invertirá 25.000 millones de dólares para construir un data center en la Patagonia, más allá del potencial que significa para el país, pone de relieve un largo debate entre las big tech sobre cómo conseguir un almacenamiento masivo de datos con altos estándares de seguridad y cómo lograr la garantía de un abastecimiento energético adecuado para tal consumo, entre otros desafíos.

Según datos de Uptime Institute, el 54% de las interrupciones en centros de datos cuestan más de US$100.000, y el 20% supera el millón de dólares. “En un mundo donde la IA depende de la continuidad, la seguridad va mucho más allá de proteger los datos de un ciberataque sino de asegurar la no interrupción del suministro”, comenta Daniel Fiorda, Director de Operaciones de SkyOnline, empresa de data center que se soporta en GPUs Nvidia para procesos de IA.

“Un corte, por breve que sea, no es un simple inconveniente; es una cascada de consecuencias económicas que se miden en miles de dólares por minuto, además del daño reputacional”, agrega Fiorda. Dentro del sector se conoce muy bien que la inactividad se paga muy cara. Más aún en la alta competencia tecnológica. Las empresas de Fortune Global 500 pierden aproximadamente 1.500 millones de dólares cada año por tiempos de inactividad no planificados, según un estudio de Siemens.

¿Cuánta energía necesitará OpenAI?

El data center que la firma de Sam Altman abrirá en la Patagonia tiene proyectado alcanzar 500 MW (megawatts) de potencia, lo que lo ubicaría entre los más grandes del mundo.

Para dimensionar la escala, esto implicaría un consumo anual de 4,38 TWh (teravatio-hora), mientras que el consumo total de electricidad en Argentina en el año 2024 se situó en aproximadamente en 138,8 TWh, según cifras de CAMMESA, la entidad que administra el mercado eléctrico mayorista en el país. Con éstos números, el consumo del data center equivaldría a cerca del 3% del consumo eléctrico total de Argentina.

El proyecto de OpenAI será desarrollado junto a la empresa argentina Sur Energy. Aunque todavía se desconoce quién será el “cloud developer” (profesional que diseña, desarrolla y mantiene aplicaciones y servicios en la nube) que acompañará la inversión, algunos grandes proveedores energéticos como Central Puerto y Genneia aparecen como alternativas.

Fiorda estima que el proyecto podría generar presiones en el sistema, pero que el país tiene mucho potencial de generación, incluso en fuentes renovables. También aclara que el problema excede a Argentina y se trata de una disyuntiva global. Según un informe publicado por The Guardian, la IA demandará para fines de este año 23 gigavatios, el doble de lo que consumen países europeos enteros como Países Bajos, Suiza o Austria.

La fiebre por la IA está redefiniendo el futuro energético porque la infraestructura de datos exige mucha demanda. Las cargas de trabajo que requieren, por ejemplo, las GPUs de Nvidia para el aprendizaje automático, consumen hasta 40 veces más energía que los servidores tradicionales.

¿Una posible salida?

El gobierno de Javier Milei lanzó en diciembre pasado un programa para alimentar con energía nuclear la futura demanda de energía por IA. El programa está a cargo de Demian Reidel, presidente de Nucleoeléctrica Argentina, empresa que opera los tres reactores del país: Atucha I, Atucha II y Embalse. El proyecto oficial baraja la incorporación de reactores nucleares modulares (SMR) para garantizar un suministro escalable y estable, además de vender el 44% de las acciones en licitaciones internacionales.

La apuesta por la energía nuclear es uno de los principales atractivos para abastecer la demanda. Sin embargo, Fiorda explica: “Un reactor nuclear por más chico que fuere requiere tiempo, lo mismo una línea de transmisión, un parque eólico o solar y ni que hablar una represa”. Y agrega: “Todo lo que es energía está sobredemandado y tienen tiempos de entrega mucho más extendidos de lo normal”.

“El mundo está rediseñando por completo los sistemas de refrigeración y las redes eléctricas para abastecer los data centers, por lo que cualquier nueva oportunidad energética podría ser de gran ayuda si logra concretarse en el tiempo”, dice Fiorda esperanzado. Aunque, sin embargo, enciende algunas luces de alerta: “A la par hay que asegurarse la llegada de los equipos de soporte y generadores, sin eso por más que tengas la energía no se puede desarrollar la actividad”.