GeoPark acelera su plan de crecimiento en Vaca Muerta

GeoPark presentó sus resultados del tercer trimestre de 2025, con una sólida entrega operacional y financiera. En el período, la compañía destacó la ejecución disciplinada de su estrategia y la integración sin contratiempos de sus activos no convencionales en Argentina. La empresa subrayó que está identificando eficiencias y sinergias que permitirán mejorar la rentabilidad y acelerar el desarrollo en Vaca Muerta.

En el trimestre, la compañía alcanzó un Adjusted EBITDA de US$ 71,4 millones, con margen del 57%, impulsado por mayor producción y precios estables. La producción promedio llegó a 28.136 boepd, dentro del rango objetivo del año.

El CEO, Felipe Bayón, afirmó que los resultados refuerzan la confianza en la estrategia corporativa, basada en “excelencia operativa, asignación disciplinada de capital y crecimiento rentable”.

Captura de sinergias tras la adquisición en Argentina

Luego de completar el 16 de octubre de 2025 la adquisición de los bloques Loma Jarillosa Este y Puesto Silva Oeste en Vaca Muerta, GeoPark reportó que asumió la operación sin interrupciones.

En menos de diez días, la empresa inició actividades de reacondicionamiento e instalación de bombas en tres pozos para incrementar producción. El crudo se está comercializando en el mercado local, mientras avanza la preparación logística para su plan de desarrollo 2026.

La firma enfatizó que ya está identificando múltiples oportunidades de eficiencia de costos y sinergias operativas para acelerar la curva de producción y generar mayor valor en el corto y mediano plazo.

En 3Q2025, Vaca Muerta promedió 1.660 boepd y acumula en el año 2.060 boepd. Estos niveles se consideran una base para el crecimiento esperado en los próximos años.

GeoPark avanza en Vaca Muerta.

Costos competitivos y una estructura financiera fortalecida

La compañía logró sostener costos operativos de US$ 12,5 por boe producido, consistentes con la guía anual y con la industria.

Además, la gestión interna de eficiencia implementada desde el trimestre anterior permitió alcanzar ** US$ 15,1 millones en ahorros**, lo que equivale a casi US$ 19,5 millones anualizados.

GeoPark también avanzó en reducción de deuda: durante el trimestre recompró US$ 33 millones de sus Notes 2030 por debajo del valor nominal, generando un ahorro de US$ 2,9 millones anuales en intereses.

La empresa finalizó el trimestre con US$ 197 millones en caja y deuda neta de US$ 373,4 millones, lo que representa un nivel de apalancamiento sólido y bajo de 1,2x.

La estrategia de coberturas permaneció activa, con protección para alrededor del 62% de la producción esperada 2026 gracias a collars 3-way con un piso cercano a US$ 65/bbl y techo promedio de US$ 73/bbl.

Inversiones para sostener producción y expandir la huella regional

GeoPark destinó US$ 17,5 millones en inversiones del trimestre, principalmente para mantener e incrementar producción en el bloque Llanos 34 y continuar con desarrollo e infraestructura en Llanos 104, entre otros proyectos.

Su plan estratégico al 2030 busca elevar la producción consolidada a 42.000–46.000 boepd, con un Adjusted EBITDA entre US$ 520 y 550 millones y un apalancamiento entre 0,8 y 1,0x.

Bayón destacó que GeoPark posee “un portafolio distintivo, con generación estable de caja en Colombia y crecimiento transformacional en Argentina”, lo que permitirá crear valor sostenible para los accionistas.

La compañía anticipó que antes de fin de año publicará su Work Program & Investment Guidelines 2026, donde profundizará su enfoque sobre Vaca Muerta y la maximización de retornos en los activos en operación.

El Directorio ratificó su nuevo programa de dividendos que prevé US$ 6 millones en 12 meses, equivalentes a US$ 0,03 por acción por trimestre a partir del pago del 3T 2025.

La clave del éxito en Vaca Muerta: ramas laterales XXL

Vaca Muerta está consolidando una tendencia técnica que redefine el desarrollo del shale argentino: la extensión progresiva de las ramas laterales. Con un promedio que oscila entre los 3.200 y 3.400 metros, algunos pozos superan los 5.000 metros con el objetivo de maximizar la estimulación del reservorio para aumentar la producción acumulada de hidrocarburos.

Cada pozo presenta condiciones particulares, pero el objetivo es claro: mientras más volumen de roca pueda estimularse, más petróleo y gas puede extraerse a lo largo de la vida útil del pozo. En ese sentido, la lógica productiva empuja hacia ramas más extensas, aunque esta decisión trae aparejados desafíos técnicos y económicos que las empresas deben evaluar con precisión.

Una ecuación compleja

Extender la longitud lateral de un pozo implica mucho más que perforar más metros. A medida que las ramas se alargan, se requiere un diseño estructural más robusto, materiales más resistentes, mayor cantidad de acero, cambios en la terminación y tecnologías específicas para rotar los tapones de fractura.

Esto incrementa sensiblemente el costo total del pozo. Por eso, cada decisión de ir “más lejos” debe sustentarse en una ecuación técnica-económica: cuánto más puede producir el pozo con esa rama extendida y si ese incremento justifica la inversión adicional. No existe una relación lineal. Perforar mil metros más no garantiza mil barriles más. Dependerá de la calidad de la roca, la presión del reservorio y la eficiencia de la fractura hidráulica, entre otros factores.

En este análisis también entran en juego condicionantes geológicos y regulatorios. Por ejemplo, el borde de la concesión puede limitar la extensión máxima. Si solo quedan 500 o 1.000 metros antes del límite, puede que la decisión más rentable sea extender la rama más allá de lo habitual para cubrir esa zona y no dejar sin estimular un área productiva, ya que perforar un pozo nuevo solo para eso no sería viable.

Un futuro limitado

A pesar del avance sostenido en la longitud de las ramas, no se espera un salto exponencial en el promedio general en el corto plazo. La industria viene aumentando la extensión de manera paulatina, año tras año, y todo indica que esa tendencia continuará. Pero hay límites técnicos y económicos que, por ahora, impiden una generalización de ramas de 5.000 metros como estándar.

Para tener un ejemplo, Estados Unidos experimenta con pozos en U, diseñados para aprovechar zonas específicas del reservorio sin perforar múltiples ramas verticales. Este tipo de tecnología aún no implementa en Argentina, pero representa una posibilidad futura si los costos se reducen y la técnica demuestra eficiencia operativa.

La clave está en la ecuación inversión-retorno. ¿Vale la pena perforar más si el volumen incremental de petróleo o gas no paga esa diferencia? Esa es la pregunta que cada compañía se hace antes de extender una rama más allá del promedio.

El pozo vertical es un “mal necesario”. Es que, si fuera físicamente posible, las operadoras se ahorrarían los metros verticales solo para llegar al shale. Pero como no hay otra forma de alcanzar la Cocina de Vaca Muerta, esa inversión se vuelve inevitable.

Esto se resume a que, una vez concluido el pozo vertical, todo lo que pueda extraerse a través de la rama horizontal representa una oportunidad de maximizar el rendimiento. En definitiva, cuanto más petróleo y gas se pueda “traer” desde la roca madre, mejor será el resultado económico del pozo.

Este enfoque también explica por qué las ramas se están haciendo más largas: ya que se incurre en el costo base de llegar al reservorio, conviene aprovechar al máximo esa inversión inicial.

La Calera es uno de los bloques top de Vaca Muerta.

Las marcas de Vaca Muerta

Cada pozo es una decisión estratégica y cada operadora tiene su propia estrategia. YPF es mantiene el recórd de la rama lateral más extensa de Vaca Muerta. La empresa de mayoría estatal perforó un pozo vertical de 8.376 metros y una rama lateral de 5.114 metros en Loma Campana y, de esta manera, superó su antigua marca de 4.948 metros en el mismo bloque.

En el otro extremo podemos encontrar a Pampa Energía. La operadora mantiene un promedio de 2.500 metros en sus tres bloques en Vaca Muerta: Rincón de Aranda, El Mangrullo y Sierra Chata.

Por su parte, Tecpetrol anunció que logró su rama lateral más extensa en la cuna del shale. La compañía del Grupo Techint perforó una rama lateral de 3.582 metros de rama lateral. Mientras que Pluspetrol tiene su récord de 3.715 metros en La Calera, su mítico bloque de shale gas.

Pan American Energy (PAE) también tiene ramas laterales que superan la media. La compañía tiene dos pozos horizontales que llegaron a los 3.800 metros con objetivo de shale oil en el bloque Lindero Atravesado.

La operadora mantiene promedio de unos 3.500 metros de rama horizontal en los pozos destinados al shale oil y de 3.200 metros en el caso de los pozos de shale gas.

El mapa de Vaca Muerta muestra que algunas ramas laterales serán más largas por necesidad geológica, otras por búsqueda de eficiencia económica y otras por estrategia técnica. La industria avanza hacia modelos de desarrollo más previsibles, pero mantiene la flexibilidad para adaptar el diseño del pozo según las condiciones del bloque.

La evolución de las ramas horizontales en Vaca Muerta es un reflejo de un ecosistema en constante maduración, que combina tecnología, eficiencia operativa, conocimiento geológico y presión económica. Y aunque no todos los pozos serán de 5.000 metros, el camino hacia una mayor productividad ya está marcado.