Transener: Genneia y Edison ganan la pulseada por la red eléctrica nacional

La privatización de Transener entró en su fase decisiva y terminó con un ganador claro. El consorcio integrado por Genneia y Edison Energía se impuso en la licitación para adquirir una participación accionaria estratégica en la principal transportista eléctrica del país, un activo central para el funcionamiento del sistema nacional.

La definición no pasó inadvertida en el mercado. Se trata de una operación sensible porque Transener administra buena parte de la red de alta tensión argentina y es considerada una pieza crítica para garantizar abastecimiento, estabilidad operativa y conexión entre generación y consumo en todo el territorio.

La Comisión Evaluadora había habilitado previamente a tres oferentes para competir en la instancia económica. Allí quedaron en carrera Genneia, Central Puerto y Edenor, tres jugadores de peso que buscaron quedarse con uno de los negocios más relevantes del sector energético.

Una disputa millonaria por un activo estratégico

La propuesta presentada por Genneia S.A., junto a Edison Transmisión, alcanzó los 356 millones de dólares, superando las ofertas de Central Puerto, que propuso 301 millones de dólares, y de Edenor, que ofertó 230 millones de dólares. La diferencia marcó una ventaja contundente.

El monto ofrecido expone además una lectura compartida por el sector privado: la transmisión eléctrica dejó de ser vista como un negocio secundario. Con tarifas pendientes de recomposición y necesidad de expansión de redes, el segmento vuelve a captar interés inversor.

No es casual. La infraestructura administrada por Transener incluye más de 12.600 kilómetros de líneas de 500 kV, además de una red troncal que une desde Jujuy hasta Santa Cruz, formando la columna vertebral del Sistema Argentino de Interconexión.

El retiro del Estado y un nuevo mapa energético

Con esta adjudicación, el Gobierno avanza en la salida total del Estado de la participación accionaria en la compañía. El proceso encaja dentro del plan oficial de desprendimiento de activos controlados por ENARSA, bajo la premisa de reducir presencia pública en empresas energéticas.

La decisión abre interrogantes políticos y regulatorios. Aunque la operación se presenta como una modernización del esquema eléctrico, también implica transferir un activo estratégico a manos privadas en un contexto donde persisten cuellos de botella e inversiones pendientes.

Desde el Ejecutivo sostienen que el servicio continuará bajo regulación estatal. Sin embargo, en el mercado energético persiste una vieja discusión: hasta qué punto alcanza la regulación cuando el control operativo queda concentrado en grandes grupos privados.

Genneia y Edison se asocian con Pampa Energía

Tras la compra, Genneia y Edison Energía asumirán el co-control de la operación a través de Citelec, junto con Pampa Energía, actor ya instalado en la estructura accionaria de la transportista.

Para Genneia, líder en renovables, el movimiento implica diversificación y acceso directo a un segmento clave para evacuar futura generación eólica y solar. Para Edison, en tanto, significa fortalecer presencia en generación, distribución y ahora transmisión.

La adjudicación prevista para mayo cerrará formalmente una de las operaciones más relevantes del año. Pero más allá del resultado económico, deja una señal contundente: el negocio de la infraestructura eléctrica volvió al centro de la escena argentina.

Menos subsidios, más inversión: las claves del plan energético

En el Energy Day organizado por EconoJournal, Daniel González, secretario de Coordinación de Energía y Minería de la Nación, trazó un balance del año y delineó las claves de política energética para 2026. Según el funcionario, el Gobierno avanzó “de manera decisiva en la normalización del sistema energético argentino”, un proceso que combina reducción de los subsidios, desregulación y mayor participación privada.

Recordó que, al asumir, los subsidios energéticos representaban el 1,5% del PBI. “Con el esquema actual y las proyecciones del Presupuesto 2026 los reducimos a 0,5%”, indicó, para luego remarcar que el recorte “no es solo un ajuste fiscal”, sino parte de un proceso más amplio destinado a “ordenar el sector, bajar costos sistémicos e incentivar la inversión privada”.

González sostuvo que la reinstalación de la ecuación económica del sector fue determinante. “Revisamos tarifas que brindan previsibilidad y capacidad de financiamiento. Desregulamos progresivamente el mercado y habilitamos a los generadores a adquirir libremente su propio combustible”, explicó. Según dijo, todas estas señales ya se reflejan en el interés privado a través de “licitaciones hidroeléctricas, proyectos de almacenamiento en AMBA e iniciativas como la de TGS”.

De cara a lo que viene, anticipó un escenario favorable. “Para 2026 espero un año de consolidación: más inversión, más previsibilidad y un sector privado respondiendo a señales claras y estables”, afirmó.

YPF acelera en Vaca Muerta.

“Vaca Muerta recién empieza”: productividad y señales de mercado

Al abordar la agenda de hidrocarburos, González defendió la continuidad de los incentivos para la producción y la reducción de cargas impositivas. “El objetivo es seguir reduciendo impuestos distorsivos sin comprometer la disciplina fiscal”, señaló. En ese marco, recordó la eliminación de retenciones al crudo convencional y reconoció que, aunque “el impuesto sobre el no convencional es malo”, el contexto fiscal actual impide su eliminación.

Asimismo, advirtió que la caída del precio internacional del petróleo puede moderar el ritmo de actividad, aunque no provocar un freno abrupto. “Vaca Muerta tiene un diferencial clave: la productividad de nuestros pozos es dos o tres veces superior a la del Permian, aun con costos e impuestos mayores”, sostuvo.

El cambio estructural, según González, está en el nuevo régimen de precios. “Hoy los precios en Argentina son libres: se vende por paridad de exportación, sin precios artificiales como el ‘barril criollo’. Esta es una señal estructural que mejora la competitividad y la planificación de largo plazo”, remarcó.

El ingreso de Continental Resources a la formación neuquina fue para el funcionario una señal contundente. “Es una de las compañías independientes más relevantes de Estados Unidos. Su ingreso demuestra confianza en la competitividad estructural de la roca”, dijo. Y concluyó: “Vaca Muerta recién empieza: solo el 5% está desarrollado y la oportunidad a futuro es inmensa”.

Transición en el mercado de gas y compras de GNL

González insistió en que el Gobierno mantiene un proceso de salida progresiva del Estado de los mercados energéticos. “Estamos avanzando en retirar gradualmente a ENARSA del centro del mercado de gas, del mismo modo que estamos haciendo con CAMMESA en electricidad”, explicó.

Recordó que ENARSA se encuentra en un proceso de privatización y que su rol activo “ya no es necesario en un mercado que recuperó solvencia y capacidad de contratación”. Sobre el Plan Gas, afirmó que cumplió una función importante, pero que es tiempo de pasar a un nuevo esquema. “Hoy necesitamos que los productores contraten directamente con privados. Por eso estamos promoviendo esquemas voluntarios para que ese cambio ocurra de forma ordenada”, dijo.

Respecto al abastecimiento de GNL para el invierno, precisó que la prioridad es minimizar la carga fiscal. “Si logramos completar la transición antes del invierno, las compras estarán a cargo de comercializadores privados; si no, ENARSA se hará cargo una vez más”, adelantó. De todos modos, confió en que la competencia será determinante para mejorar precios: “Estoy convencido de que la competencia y la desregulación permitirán obtener precios más bajos”.

“Lo que estamos haciendo es transparentar el costo del sistema”, enfatizó.

Obras eléctricas y el salto del RIGI

González también detalló el avance en infraestructura eléctrica. Explicó que el Gobierno está terminando el diseño de la licitación para la expansión del sistema de transmisión AMBA I, que será ejecutada por el sector privado por primera vez en la historia. “Queremos garantizar un modelo robusto, atractivo y sin margen de error, porque al adjudicar la primera obra debemos lanzar inmediatamente las siguientes”, afirmó. Aunque esperaba publicarla antes de fin de año, dijo que se priorizó “que el diseño sea impecable”.

En cuanto al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), sostuvo que el programa atraviesa un momento de fuerte dinamismo. “El RIGI está siendo extraordinariamente exitoso. Hoy contamos con más de 27 proyectos presentados, mitad de energía y mitad de minería, y varios más en carpeta”, detalló.

Si bien todavía no se evaluó formalmente su extensión, González señaló que la decisión debería tomarse este verano. Su postura es clara: “Mi recomendación personal será prolongarlo, porque refleja el modelo económico al que aspiramos: sin retenciones, con impuestos más bajos y procedimientos ágiles”.