Por qué los proyectos de recuperación terciaria dejaron de ser una incógnita

La recuperación terciaria (EOR, por sus siglas en inglés) dejó de ocupar un lugar casi experimental en los planes de las petroleras argentinas y empezó a convertirse en una herramienta concreta para extender la vida productiva de los campos maduros. El cambio no ocurrió de un día para otro: fue el resultado de años de pilotos, resultados y aprendizaje operativo.

En diálogo con eolomedia, Gerardo Tennerini, fundador de GtoG Energy, explicó que ese proceso permitió bajar la percepción de complejidad que durante años acompañó a los proyectos de EOR. La experiencia acumulada en distintos yacimientos mostró que, con un buen estudio del subsuelo, existen oportunidades para recuperar petróleo remanente que no fue barrido eficientemente.

“El que se registraran algunos éxitos muy contundentes, con incremento de producción del 30% a 40%, hizo que se ponga más foco en lo que es la recuperación terciaria”, ponderó el especialista.

Pecom pone el foco en la recuperación terciaria.

Del agua al polímero

La recuperación secundaria ya tiene un desarrollo importante en Argentina, particularmente en la Cuenca del Golfo San Jorge y la Cuenca Neuquina. El mecanismo consiste en inyectar agua coproducida para sostener la presión del reservorio y barrer parte del petróleo residual, aunque el agua puede desplazarse demasiado rápido por la formación.

El problema aparece cuando esa movilidad del agua impide un barrido eficiente del petróleo que quedó atrapado en la roca. Allí entran las técnicas de recuperación terciaria. En Argentina, la alternativa que logró mayor desarrollo es la inyección de polímeros, una tecnología que modifica el comportamiento del agua dentro del reservorio.

“La inyección de polímero es una tecnología madura que puede integrarse en una secundaria existente, y en este sentido no necesita cosas extraordinarias para aplicarse, y si está aplicada en el reservorio que todavía tiene un residual por recuperar, tiene posibilidades de ser un proyecto de muy buenas características”, consideró Tennerini.

La lógica de la inyección de polímeros es relativamente directa: aumentar la viscosidad del agua para reducir su movilidad dentro de la formación. De esa manera, el fluido puede realizar un barrido más eficiente y mejorar el desplazamiento del petróleo que con la inyección convencional de agua podría quedar sin producir. El objetivo es obtener petróleo incremental.

En los últimos años, esa experiencia se acumuló en distintos proyectos de EOR en Argentina. Manantiales Behr se convirtió en uno de los casos más importantes, mientras que Diadema, operado por Capsa, y El Corcobo, desarrollado por Pluspetrol, construyeron experiencias previas que permitieron entender mejor el comportamiento de la técnica en campos maduros.

“No es más que generar un aumento de la viscosidad en el agua y al perder movilidad dentro del reservorio, genera mejores barridos y puede empujar o mover el petróleo que está en la roca de manera más eficiente”, afirmó el especialista.

Los proyectos que marcaron el camino

La evolución de la recuperación terciaria también se puede seguir a través de los proyectos que fueron ganando escala. Manantiales Behr, que durante años estuvo bajo operación de YPF y ahora es expandido por PECOM, fue uno de los desarrollos más relevantes de los últimos seis o siete años en Argentina.

Antes de ese salto ya existían experiencias consolidadas. Diadema, de Capsa, mostró un comportamiento estable y una recuperación destacada, mientras que El Corcobo, de Pluspetrol, desarrolló durante años un esquema de inyección de polímeros con resultados que ayudaron a validar la tecnología para otros campos maduros.

Después apareció Chachahuén Sur, otro proyecto que desde 2022 y 2023 mostró un crecimiento relevante de la producción. Más recientemente, PECOM comenzó a expandir sus desarrollos en El Trébol, mientras que Pan American Energy avanzó con pilotos en Cerro Dragón y analiza una expansión de la recuperación terciaria.

“Chachahuén Sur también es un proyecto muy bueno que desde 2022/2023 ha demostrado un incremento importante de producción. Y lo más reciente son los desarrollos que están expandiendo PECOM en El Trébol y los pilotos y, posiblemente, desarrollo a gran escala de Cerro Dragón en PAE”, aseguró.

La sucesión de proyectos de recuperación terciaria permitió acumular información sobre los reservorios, las instalaciones necesarias y la operación diaria. Esa experiencia también ayudó a que las compañías entendieran que no todos los proyectos requieren soluciones extraordinarias y que la inyección de polímeros puede adaptarse a determinadas condiciones sin transformar por completo la infraestructura existente.

Para Tennerini, uno de los cambios más importantes estuvo relacionado con la percepción sobre la complejidad del EOR. Durante los primeros desarrollos existía la idea de que se necesitaban condiciones de operación muy exigentes, incluso en aspectos como la calidad del agua requerida para preparar e inyectar el polímero. La experiencia fue modificando esa mirada.

“Había como una sensación de que era muy complejo hacer un proyecto de recuperación terciaria, como que los requisitos eran muy específicos. Y bueno, todo eso con el aprendizaje y viendo modelos de operación que en el mundo se estaban aplicando, se bajó un poco esa sensación”, aseveró.

Una curva distinta a la de Vaca Muerta

La comparación entre la curva de aprendizaje del EOR y la que atravesó Vaca Muerta tiene un límite importante. En el shale, las empresas fueron estandarizando perforaciones, fracturas y diseños de pozos hasta convertir el desarrollo en una operación cada vez más repetible. En recuperación terciaria, en cambio, cada campo presenta condiciones particulares que obligan a estudiar el subsuelo.

El primer paso es determinar si existe suficiente petróleo residual como para justificar la inversión. Después hay que conocer cómo se distribuye ese petróleo dentro de la formación y si las características de la roca permiten que el polímero pueda mejorar el barrido. No alcanza, por lo tanto, con replicar una receta aplicada exitosamente en otro yacimiento.

“Se necesita un modelo y un estudio específico del subsuelo para saber si existe un petróleo residual que valga la pena inyectar polímeros y si se dan las características para poder que el polímero barra el petróleo remanente“, ponderó.

Esa diferencia explica por qué la recuperación terciaria no tiene una curva de aprendizaje idéntica a la de Vaca Muerta. El conocimiento acumulado sirve para reducir riesgos y mejorar los diseños, pero no elimina la necesidad de estudiar cada yacimiento. La estrategia depende de las propiedades de la roca, los fluidos y la distribución del petróleo remanente.

Tennerini señaló que los proyectos de EOR todavía requieren un nivel de modelado del subsuelo particularmente detallado. En Vaca Muerta existe también un fuerte trabajo geológico y de ingeniería, pero la escala industrial permite avanzar sobre una lógica más repetitiva de perforación, fractura y producción. En campos maduros, el desafío es encontrar dónde queda el petróleo recuperable.

“En los de recuperación terciaria todavía es un poco más complejo el modelado y la estrategia a encarar, y depende de cada campo específicamente, así que no hay como una curva de aprendizaje en ese sentido”, subrayó el especialista.

Manantiales Behr: el bloque que explica uno de cada dos barriles de recuperación terciaria

El paso hacia proyectos modulares

La experiencia acumulada sí está generando un cambio en la forma de diseñar los proyectos de recuperación terciaria. En lugar de intentar extender una misma estrategia sobre todo un campo desde el comienzo, las compañías están avanzando hacia desarrollos modulares, concentrados primero en las zonas donde las condiciones ofrecen mayores probabilidades de obtener petróleo incremental.

La idea es reducir el riesgo de masificar un proyecto de EOR antes de conocer cómo responderá cada sector del reservorio. Una zona puede tener excelentes condiciones para el barrido con polímeros y otra, dentro del mismo campo, presentar resultados mucho más débiles. Esa heterogeneidad del reservorio puede cambiar de manera importante el valor económico del proyecto.

“Se está migrando a hacer los proyectos de manera modular, que es ir barriendo pequeñas zonas de las mejores o las que tengan mejores propiedades o donde se espere que tenga mayor petróleo residual”, afirmó.

Ese enfoque permite que la recuperación terciaria avance sobre una superficie más acotada, mida resultados y luego incorpore nuevas áreas. La estrategia busca evitar inversiones demasiado grandes en sectores que podrían no responder como se esperaba. Para las operadoras, el aprendizaje deja de estar concentrado únicamente en la tecnología y pasa también por seleccionar mejor dónde utilizarla.

PECOM relanza Manantiales Behr.

La modularidad también cambia la manera de mirar los campos maduros. En lugar de considerar al yacimiento como una unidad homogénea, las empresas pueden identificar zonas con distintas oportunidades de recuperación y ordenar las inversiones según su potencial. El objetivo es concentrar primero los recursos donde el petróleo remanente y las propiedades del reservorio justifiquen el desarrollo.

“Se trata de ir más a la malla, al punto, a recuperar, y eso sí es una estrategia que se está viendo y la están siguiendo todas las compañías acá en Argentina“, aseveró.

El avance de la recuperación terciaria en Argentina queda así asociado a una combinación de resultados, conocimiento y una forma diferente de diseñar los proyectos. La inyección de polímeros es la técnica que concentra hoy la mayor cantidad de desarrollos, mientras otras alternativas, como los surfactantes y los métodos térmicos, permanecen en etapas más acotadas o específicas.

Los proyectos que ya demostraron resultados funcionan como referencia para una industria que busca extender la producción de yacimientos maduros. Manantiales Behr, Diadema, El Corcobo, Chachahuén Sur y los nuevos desarrollos de El Trébol y Cerro Dragón forman parte de esa evolución, mientras las compañías avanzan sobre las zonas con mejores condiciones para recuperar el petróleo que todavía permanece en la roca.

PECOM aumentó 12% su producción en El Trébol en menos de un año

PECOM tiene diagramada su hoja de ruta en la Cuenca del Golfo San Jorge y los primeros resultados son un claro ejemplo del potencial del clúster El Trébol – Escalante. La compañía puso en marcha su tercera planta de inyección de polímeros y se encuentra construyendo una cuarta en Cañadón Perdido.

El plan de trabajo prevé, para fines del año en curso, un incremento del 20% en la producción del área, y la duplicación del volumen en un plazo de cuatro años, pasando de 8.000 a 16.000 barriles diarios.

Las autoridades visitaron las instalaciones de PECOM. La comitiva estuvo integrada por el gobernador del Chubut, Ignacio Torres; el ministro de Hidrocarburos, Federico Ponce; el secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Juan José Rivera; el secretario general del Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut, Jorge Ávila; y el secretario general del Sindicato del Personal Jerárquico y Profesional del Petróleo y Gas Privado de la Patagonia Austral, José Lludgar.

Por parte de PECOM estuvieron presentes el director de Operaciones de Upstream, Jorge Lopez Kessler, y el director de Relaciones Institucionales, Federico Monarca.

“Durante los últimos años, la inversión en el área había entrado en una etapa de declive, propia de un yacimiento maduro, y hoy vemos cómo, a partir de una nueva mirada y de decisiones concretas, se recuperan niveles de actividad y producción”, subrayó Torres.

“Esto demuestra que, con inversión, tecnología y reglas claras, incluso las áreas maduras pueden volver a crecer y generar nuevas oportunidades”, agregó.

Producción, empleo y sostenimiento de la cuenca

Durante la recorrida, Torres destacó que “en cuatro años se estará duplicando la producción, convirtiéndose en un caso de éxito a partir de la inversión y el compromiso de todos los actores del sector”.

En ese sentido, remarcó que “no se trata solamente de sostener el trabajo en una cuenca histórica, sino de dinamizar la economía y generar recursos que fortalecen una industria clave para la provincia y para el país”.

Asimismo, el mandatario subrayó que “la Cuenca del Golfo San Jorge fue durante más de un siglo una fuente central de divisas para la Argentina, y hoy estamos dando un paso concreto para sostenerla, modernizarla y proyectarla hacia el futuro”.

Medidas que impulsan la inversión

El mandatario también destacó que este tipo de proyectos se ven favorecidos por decisiones que mejoran la competitividad del sector, como la eliminación de aranceles a la importación de polímeros, una medida que fue impulsada desde la provincia ante el Gobierno Nacional.

“Son decisiones que van en el camino correcto, porque permiten reducir costos, hacer viables nuevas inversiones y sostener la actividad en la cuenca”, indicó.

Pecom avanza en la Cuenca del Golfo San Jorge.

Inversión estratégica y desarrollo energético

Las plantas de inyección de polímeros forman parte de una estrategia de recuperación mejorada que permite aumentar la eficiencia de los yacimientos maduros, extendiendo su vida útil y optimizando la producción.

Estas inversiones no solo implican el montaje de infraestructura, sino también el desarrollo de campañas de perforación y workover, con impacto directo en la actividad económica y en la generación de empleo en la región.

En ese marco, Torres valoró el trabajo articulado entre el sector público, las operadoras y los trabajadores, destacando que “cuando hay reglas claras, previsibilidad y decisión política, las inversiones llegan y se traducen en más producción, más empleo y más desarrollo para la provincia”.

Pecom explotará reservas no desarrolladas en Chubut

Pecom avanza con su plan de inversión en Chubut. La compañía explotación de reservas no desarrolladas mediante inyección de polímeros en el área Escalante – El Trébol después que el Gobierno provincial autorizara la baja de regalías del 3% sobre su producción base y del 6% sobre los incrementales obtenidos a partir de nuevas inversiones.

El Decreto Provincial N° 325/2025 se encuadra en la realización del proyecto “Incremental: Explotación de reservas no desarrolladas – Inyección de Polímeros El Trébol Bloque III”.

Las proyecciones realizadas indican que en el término de tres años la producción podría incrementarse un 50% desde el nivel actual. Si bien la alícuota de regalías es menor, el volumen incremental permite una mejora de la recaudación en el mediano plazo, al mismo tiempo que se garantiza la sostenibilidad laboral.

Cabe recordar que la regalía standard que se abona en la provincia equivale al 12% del valor de los hidrocarburos y, además, en Chubut se adiciona el pago del Bono compensación de los Hidrocarburos para el Desarrollo Sustentable, de igual naturaleza, que suma un 3%, resultando en un total del 15%.

El Plan de Pecom

Entre los considerandos de la norma se señala que la reducción de regalías posibilitará a la empresa potenciar el plan de inversiones inicial y adelantar la ejecución de los principales proyectos en cartera.

En su conjunto, los proyectos de recuperación secundaria y terciaria a desarrollarse contemplan la perforación 67 pozos nuevos, reparación 46 pozos inyectores, reparación de 46 pozos productores, montaje de dos plantas de inyección de polímeros, construcción de facilites de producción y la perforación de nuevas zonas profundas aun sin explotarse. La actividad física comprometida involucra una inversión estimada de 204 millones de dólares.

“Priorizamos, obviamente, a aquellas empresas que apuestan por la provincia y asumen el compromiso de incrementar los niveles de inversión”, precisó el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, e indicó que la materialización de este proyecto constituye “una herramienta clave para mitigar el impacto de vaivenes de precio como los que experimentamos actualmente producto de una guerra arancelaria ajena a nosotros”.

“De esta manera, estamos asegurando el incremento de la actividad y la preservación de las fuentes de trabajo en el sector”, destacó el mandatario chubutense respecto a la medida que se extenderá por un periodo de 10 años y establece la realización de inversiones de cumplimiento obligatorio. “Esto redundará en beneficios tanto para la provincia como para los distintos actores de la cadena de valor”, aseguró.

La reducción de regalías permitirá a la compañía llevar adelante un plan de inversiones aún más agresivo que el que oportunamente había planificado al momento de la adquisición del área, en octubre de 2024. Así, ante los desafíos económicos y fluctuaciones en los mercados energéticos, “consideramos que es fundamental promover medidas de alivio fiscal que garanticen la sostenibilidad del empleo y la continuidad de las operaciones en la región”, indicó el gobernador.

Escalante – El Trébol

La concesión de explotación Escalante – El Trébol inició su producción en la década del 30 y fue adquirida por Pecom en octubre del 2024. En términos de producción, diariamente se extraen 1.010 m3/d de petróleo a través de 673 pozos principalmente enfocados en la recuperación secundaria y terciaria.

A partir del traspaso de áreas, se reanudó la actividad contando hoy con 1.150 trabajadores directos e indirectos en función. Recientemente se incorporaron a la operación 6 equipos de torre, incluido un equipo perforador que son la base del desarrollo futuro que prevé la compañía.

Desde el Ministerio de Hidrocarburos de la Provincia se aclaró que la sanción de la nueva norma deroga el Decreto Provincial N° 166/2022, incorporando el incentivo de dicho programa al nuevo régimen con aplicación en toda el área de concesión

El traspaso del clúster “El Trébol – Escalante” de YPF a Pecom se completará el 28 de octubre

El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, informó que el 28 de octubre, en Comodoro Rivadavia, se formalizará el traspaso del área “Escalante – El Trébol”, acto que marcará el inicio de las operaciones de la empresa Pecom, que resultó seleccionada en el proceso para adquirir los yacimientos cedidos por YPF en la provincia de Chubut.

El Trébol es el principal bloque cedido por YPF en el marco del proyecto Andes, el cual abarca una superficie total de 290 kilómetros cuadrados, con una producción de 7.100 barriles de petróleo diarios.

En este marco, el mandatario chubutense celebró el avance en el proceso para el traspaso del área y expresó que “es una excelente noticia no solo para Chubut, sino para todos los trabajadores que forman parte de uno de los sectores más importantes de la economía local y regional”.

“Un traspaso rápido y ordenado”

Además, Torres sostuvo que “este hito es clave para la reactivación de la actividad y el empleo, por eso nos pusimos el objetivo de acotar los plazos administrativos todo lo posible, y así lograr un traspaso rápido y ordenado; los resultados fueron positivos, y hoy Chubut lidera como la primera provincia en concretar el traspaso de los yacimientos vendidos por YPF”.

En el caso de “Campamento Central – Cañadón Perdido”, el otro clúster adquirido por Pecom, el traspaso se formalizará en el trascurso de noviembre, debido a que, al existir un socio con 50% de participación (Enap Sipetrol), las solicitudes de autorización interna extienden sensiblemente los plazos.

Expectativa por Pecom

Los planes preliminares dan cuenta de una inversión inicial en torno a los 157 millones de dólares, a ejecutarse en el conjunto de áreas adquiridas durante los próximos tres años. Las actividades en concreto involucran la reactivación de las tareas de perforación, workover y pulling.

Asimismo, la empresa cuyo foco está centrado en el desarrollo de campos maduros, ya ha iniciado el proceso de adquisición de nuevas plantas de inyección de polímeros, y otra serie de insumos necesarios para masificar la recuperación terciaria en los bloques adquiridos.

Mercado en crecimiento

Hay que destacar que Pecom Servicios Energía S.A.U. es una empresa que desarrolla servicios para la industria energética y minera. El grupo empresario al que pertenece cuenta con más de 70 años de experiencia, y junto con Molinos Río de la Plata y Molinos Agro forman parte de un importante holding de empresas. Pecom tiene presencia en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia y Uruguay. La compañía cuenta a la fecha con aproximadamente 7.900 empleados.