PAE instalará 20 plantas de polímeros en Cerro Dragón bajo el primer RIGI Upstream para el convencional

Pan American Energy (PAE) anunció una inversión adicional de más de u$s 1.200 millones en Cerro Dragón, el mayor yacimiento de petróleo convencional ubicado en Chubut. El proyecto apunta a extender la vida productiva del principal yacimiento convencional de la provincia mediante recuperación terciaria.

El anuncio se realizó este jueves en París, durante Argentina Week. El CEO de PAE, Marcos Bulgheroni, presentó el proyecto en la sede de la OCDE. La iniciativa contempla 20 nuevas plantas de inyección de polímeros, unos 100 pozos productores e inyectores adicionales y alrededor de 600 intervenciones.

Según explicó Bulgheroni, Cerro Dragón incorporará tecnología para mejorar el factor de recuperación de petróleo en una cuenca madura. La compañía estima que esta técnica puede aportar hasta cinco puntos adicionales de recobro.

La inyección de polímeros permite mejorar el desplazamiento del petróleo dentro del reservorio. De esta manera, busca incrementar la recuperación de hidrocarburos que permanece luego de las etapas primaria y secundaria.

El ejecutivo señaló que PAE desarrollará el programa junto con SNF, proveedor estratégico y principal productor mundial de polímeros. El objetivo es frenar el declino productivo del Golfo San Jorge.

Más producción y actividad en Cerro Dragón

El proyecto prevé una producción incremental de 46 millones de barriles de petróleo durante su desarrollo. En el pico, aportaría unos 16.600 barriles diarios adicionales. Además, contempla una producción incremental de 30 BCF de gas natural. PAE proyecta exportar 18 millones de barriles y destinar el resto al mercado interno y las refinerías.

La recuperación terciaria (EOR) dejó de ser una incógnita para las compañías.

Desde París, el gobernador Ignacio Torres destacó el alcance del proyecto dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). “Es el primer RIGI Upstream convencional de la Argentina”, afirmó Torres durante la presentación.

El gobernador vinculó la inversión con las medidas adoptadas para mejorar la competitividad de la Cuenca del Golfo San Jorge. Entre ellas, mencionó la eliminación del barril criollo y la reducción de aranceles para polímeros.

También destacó el acuerdo de competitividad firmado entre Nación, Chubut, las empresas y los sindicatos. El entendimiento incluyó compromisos para mejorar la eficiencia operativa y sostener la actividad.

La Provincia, además, avanzó con una reducción de regalías para áreas marginales. Nación eliminó retenciones, mientras las operadoras asumieron compromisos de reinversión en la cuenca.

Torres sostuvo que el nuevo programa permitirá “ralentizar y revertir” el declino de una cuenca madura. También vinculó el proyecto con la generación de empleo y mayores exportaciones para Chubut.

El objetivo de sostener la actividad

El anuncio llega mientras el Golfo San Jorge atraviesa un proceso de declino asociado con la madurez de sus yacimientos. Es así que PAE busca utilizar recuperación terciaria para extender la productividad de Cerro Dragón y mejorar el volumen recuperable.

La Cuenca del Golfo San Jorge firmará este domingo el acuerdo de paz social.

En ese sentido, Bulgheroni señaló que el programa permitirá ganar tiempo para avanzar posteriormente hacia el desarrollo no convencional en el Golfo San Jorge.

El ministro de Economía, Luis Caputo, también destacó el anuncio. Lo vinculó con la estabilidad macroeconómica, las señales de precios y los incentivos previstos por el RIGI. “Si no, estas inversiones no vienen”, afirmó Caputo al referirse a las condiciones necesarias para atraer capital al sector energético.

El proyecto de PAE combina recuperación terciaria, nuevas perforaciones e intervenciones sobre pozos existentes. La apuesta apunta a sostener la producción de Cerro Dragón durante los próximos años.

PECOM activará un perforador en Manantiales Behr

El decreto 407, firmado el 22 de abril de este año, es la hoja de ruta de PECOM para Manantiales Behr. El plan de trabajo que presentó el brazo petrolero del Grupo Pérez Companc ante la Secretaría de Trabajo de Chubut junto con el Ministerio de Hidrocarburos. Allí quedó establecido el plan de inversiones que la norma exige para todo el alcance del bloque chubutense.

El Sindicato de Petroleros Privados de Chubut había pedido algo puntual: que el decreto garantizara la movilización de equipos. Esa exigencia terminó plasmada en el texto oficial, según explicó el secretario adjunto del gremio, Carlos Gómez, en diálogo con La Voz del Sindicato.

Según detalló Gómez, el decreto provincial establece que PECOM invertirá 190 millones de dólares en Manantiales Behr durante los primeros 18 meses desde la toma de posición. “Dicho nivel de inversiones se encuentra sustentado en un programa concreto de actividad”, señaló el dirigente sindical en diálogo con La Voz del Sindicato.

Según pudo saber eolomedia, el equipo perforador de Venver se activará a partir del 15 de octubre e incluirá intensa actividad de workover, pulling y flash by. El plan comunicado por la empresa en la asamblea del martes fija además una inversión anual de 110 millones de dólares.

“El costo operativo para mantener Manantiales Behr durante todo el año es casi 300 millones de dólares”, precisó Gómez.

Pecom se quedó con los clústers más productivos de la Cuenca del Golfo San Jorge.

Octubre para PECOM

El programa contempla 22 pozos, tanto productores como inyectores, en un yacimiento que la petrolera busca sostener como su principal activo en Chubut. “También se activan dos equipos de workover, programando casi 92 intervenciones, cuatro equipos de pulling y un equipo de flash by para optimizar la producción de pozos y aumentar la actividad terciaria”, detalló Gómez.

El dirigente remarcó que ese despliegue apunta directamente a la región de Manantiales Behr y sus plantas de polímeros, clave para sostener la recuperación terciaria del yacimiento.

El peso de Manantiales Behr en el país

Los números respaldan la relevancia del reclamo gremial. La recuperación terciaria (EOR) cerró junio en 19.274 bbl/d a nivel nacional, con una suba de 0,5% frente a mayo, según el informe mensual de GtoG Energy Consulting sobre datos de la Secretaría de Energía.

De ese total, Manantiales Behr aportó 9.632 bbl/d en junio, exactamente el 50% de todo el EOR del país, aunque retrocedió 1,5% respecto de mayo. Ningún otro yacimiento se acerca a esa escala: Chachahuén Sur, en Mendoza, quedó segundo con 4.564 bbl/d.

Por operadora, PECOM lidera el ranking nacional con 11.174 bbl/d y el 58% de todo el EOR del país. YPF aparece segunda con 24,6% y Capsa-Capex tercera con 11,4%, muy por debajo del peso que concentra Manantiales Behr.

US$55 por barril, una referencia para evaluar proyectos de EOR

Un barril por arriba de los 55 dólares es el precio que puede marcar el punto de partida para evaluar un proyecto de recuperación terciaria en Argentina. La estimación pertenece a Gerardo Tennerini, fundador de GtoG Energy, quien advirtió que estas iniciativas requieren plazos mucho más largos que los habituales en Vaca Muerta y se evalúan con horizontes de cinco a diez años.

La diferencia está en el tipo de desarrollo. Mientras la producción no convencional permite perforar un pozo y obtener rápidamente una respuesta productiva, la recuperación terciaria se apoya sobre campos maduros que ya están en producción, con pozos e infraestructura existentes. El objetivo es extraer petróleo que quedó en el reservorio después de las etapas primaria y secundaria.

“Con un precio de barril de 55 dólares sería un piso para empezar a ver o a evaluar los proyectos de recuperación terciaria. Quizás necesite un barril por sobre los 55 dólares para empezar a estar positivo o estar más seguro de hacer la inversión”, aseveró en diálogo con eolomedia.

El valor de 55 dólares no debe interpretarse como un precio universal de rentabilidad para cualquier yacimiento. El resultado depende de la estructura de costos, las características del reservorio, la respuesta de la inyección y la capacidad financiera de cada compañía. Pero funciona como una referencia para analizar si tiene sentido avanzar con un proyecto de este tipo.

La recuperación terciaria (EOR) dejó de ser una incógnita para las compañías.

Una inversión pensada a cinco o diez años

Los horizontes de evaluación y respuesta son una de las principales diferencias frente al modelo que se consolidó en Vaca Muerta. Tennerini explicó que no existe un período estándar aplicable a todos los proyectos porque también influye la estructura de cada empresa, aunque estos desarrollos tienen una característica común: necesitan varios años para mostrar su resultado.

Antes de llegar a una producción adicional sostenida hay que realizar ensayos, ejecutar obras, instalar los sistemas necesarios y comenzar con la inyección. Después aparece otro período de espera hasta que el reservorio responde. Por eso, el capital no vuelve rápidamente a la caja de la compañía, como puede ocurrir con determinados proyectos de perforación.

“Siempre que hablamos de proyecto de recuperación terciaria, estamos hablando de un plazo de más de cinco años, entre que se ejecutan algunos ensayos, se ejecutan las obras necesarias y la inyección más la respuesta”, afirmó.

El horizonte que plantea el especialista se ubica entre cinco y diez años. Ese plazo incluye tanto la etapa de puesta en marcha como el desarrollo de la producción adicional. Para las compañías que analizan estas inversiones, el desafío pasa por sostener el desembolso inicial durante un período en el que el retorno todavía no aparece con toda su magnitud.

La estructura de costos, sin embargo, tiene una particularidad que puede favorecer estos proyectos. A diferencia de un desarrollo que requiere construir una operación petrolera desde cero, los campos maduros ya cuentan con buena parte de las instalaciones. Hay pozos, baterías, caminos y sistemas de captación que pueden ser aprovechados para la nueva etapa de recuperación.

Pecom avanza en la Cuenca del Golfo San Jorge.

El costo de los polímeros y el precio del petróleo

La incorporación de polímeros agrega un costo operativo, pero no necesariamente obliga a realizar grandes inversiones en infraestructura. Según Tennerini, los avances en las técnicas utilizadas para la recuperación terciaria permitieron que el costo incremental de la inyección no sea demasiado elevado respecto de las operaciones de recuperación secundaria.

El punto de comparación está en el costo de lifting de los pozos con inyección secundaria, que el especialista utilizó como referencia en un rango de US30aUS 35 por barril para determinados campos maduros. Con polímeros, ese costo no debería aumentar de manera significativa por el lado de la infraestructura, aunque sí existe un mayor gasto operativo asociado al consumo del producto.

“Hoy, en un lifting de los pozos, inyección de secundaria, entre 30, 35 dólares, con polímero no se iría mucho más elevado. Así que yo creo que, con un costo, con un precio de barril de 55 dólares sería un piso”, aseguró el especialista.

El esquema tiene entonces una diferencia importante entre CAPEX y OPEX. La infraestructura existente permite contener el capital necesario para poner en marcha el proyecto, pero una vez iniciada la operación aumenta el peso del consumo de polímeros. Por eso, un precio del crudo superior a US$55 puede ofrecer una posición más cómoda para tomar la decisión de invertir.

En términos económicos, la discusión no pasa únicamente por cuánto petróleo adicional puede recuperar un yacimiento. También importa cuánto cuesta obtener cada barril adicional y durante cuánto tiempo será necesario sostener la operación antes de recuperar el capital desembolsado. Es allí donde el precio internacional del petróleo puede cambiar completamente la ecuación.

“En el OPEX, en el consumo de polímero es donde crece el costo por sobre la recuperación secundaria y quizás necesite un barril por sobre los 55 dólares para empezar a estar positivo o estar más seguro de hacer la inversión”, aseveró.

Manantiales Behr: el bloque que explica uno de cada dos barriles de recuperación terciaria

Más actividad para los proveedores

El impacto sobre el empleo petrolero también tiene características diferentes. Un equipo de perforación moviliza una cantidad importante de trabajadores y genera una demanda directa que puede modificarse rápidamente cuando un perforador comienza o termina una campaña. La recuperación terciaria presenta una estructura laboral menos intensiva en trabajadores directos.

Tennerini explicó que la cantidad de operadores necesarios en el campo es menor que la asociada con un equipo perforador. Sin embargo, el proyecto genera actividad en otros segmentos de la cadena petrolera, especialmente en mantenimiento, fabricación y reparación de equipos utilizados durante la inyección y el tratamiento de fluidos.

“Los operadores son más reducidos que lo que es un perforador, pero sí hay mucho más movimiento en cuanto a mantenimiento y equipamiento. Eso genera mayor mano de obra, no directa, en tornerías, metalúrgicas y metalmecánicas“, aseveró.

El efecto puede ser relevante en las regiones con campos maduros y una red de empresas de servicios ya instalada. Al tratarse de proyectos que pueden mantenerse durante varios años, los proveedores tienen la posibilidad de proyectar contratos y costos con mayor previsibilidad que en actividades que dependen exclusivamente del movimiento de los equipos de perforación.

La diferencia también está en la duración de la actividad. Un perforador puede generar un fuerte movimiento de empleo mientras permanece activo, pero ese volumen cae cuando el equipo se retira. En recuperación terciaria, en cambio, la operación y el mantenimiento de las instalaciones acompañan al proyecto durante un período mucho más prolongado.

“Al ser proyectos de más largo plazo, también generan cierta estabilidad o posibilidad de que estas compañías, estas empresas de servicios queden tengan mayor visión a mediano plazo para sus costos y para estar contratadas”, subrayó.

Por qué los proyectos de recuperación terciaria dejaron de ser una incógnita

La recuperación terciaria (EOR, por sus siglas en inglés) dejó de ocupar un lugar casi experimental en los planes de las petroleras argentinas y empezó a convertirse en una herramienta concreta para extender la vida productiva de los campos maduros. El cambio no ocurrió de un día para otro: fue el resultado de años de pilotos, resultados y aprendizaje operativo.

En diálogo con eolomedia, Gerardo Tennerini, fundador de GtoG Energy, explicó que ese proceso permitió bajar la percepción de complejidad que durante años acompañó a los proyectos de EOR. La experiencia acumulada en distintos yacimientos mostró que, con un buen estudio del subsuelo, existen oportunidades para recuperar petróleo remanente que no fue barrido eficientemente.

“El que se registraran algunos éxitos muy contundentes, con incremento de producción del 30% a 40%, hizo que se ponga más foco en lo que es la recuperación terciaria”, ponderó el especialista.

Pecom pone el foco en la recuperación terciaria.

Del agua al polímero

La recuperación secundaria ya tiene un desarrollo importante en Argentina, particularmente en la Cuenca del Golfo San Jorge y la Cuenca Neuquina. El mecanismo consiste en inyectar agua coproducida para sostener la presión del reservorio y barrer parte del petróleo residual, aunque el agua puede desplazarse demasiado rápido por la formación.

El problema aparece cuando esa movilidad del agua impide un barrido eficiente del petróleo que quedó atrapado en la roca. Allí entran las técnicas de recuperación terciaria. En Argentina, la alternativa que logró mayor desarrollo es la inyección de polímeros, una tecnología que modifica el comportamiento del agua dentro del reservorio.

“La inyección de polímero es una tecnología madura que puede integrarse en una secundaria existente, y en este sentido no necesita cosas extraordinarias para aplicarse, y si está aplicada en el reservorio que todavía tiene un residual por recuperar, tiene posibilidades de ser un proyecto de muy buenas características”, consideró Tennerini.

La lógica de la inyección de polímeros es relativamente directa: aumentar la viscosidad del agua para reducir su movilidad dentro de la formación. De esa manera, el fluido puede realizar un barrido más eficiente y mejorar el desplazamiento del petróleo que con la inyección convencional de agua podría quedar sin producir. El objetivo es obtener petróleo incremental.

En los últimos años, esa experiencia se acumuló en distintos proyectos de EOR en Argentina. Manantiales Behr se convirtió en uno de los casos más importantes, mientras que Diadema, operado por Capsa, y El Corcobo, desarrollado por Pluspetrol, construyeron experiencias previas que permitieron entender mejor el comportamiento de la técnica en campos maduros.

“No es más que generar un aumento de la viscosidad en el agua y al perder movilidad dentro del reservorio, genera mejores barridos y puede empujar o mover el petróleo que está en la roca de manera más eficiente”, afirmó el especialista.

Los proyectos que marcaron el camino

La evolución de la recuperación terciaria también se puede seguir a través de los proyectos que fueron ganando escala. Manantiales Behr, que durante años estuvo bajo operación de YPF y ahora es expandido por PECOM, fue uno de los desarrollos más relevantes de los últimos seis o siete años en Argentina.

Antes de ese salto ya existían experiencias consolidadas. Diadema, de Capsa, mostró un comportamiento estable y una recuperación destacada, mientras que El Corcobo, de Pluspetrol, desarrolló durante años un esquema de inyección de polímeros con resultados que ayudaron a validar la tecnología para otros campos maduros.

Después apareció Chachahuén Sur, otro proyecto que desde 2022 y 2023 mostró un crecimiento relevante de la producción. Más recientemente, PECOM comenzó a expandir sus desarrollos en El Trébol, mientras que Pan American Energy avanzó con pilotos en Cerro Dragón y analiza una expansión de la recuperación terciaria.

“Chachahuén Sur también es un proyecto muy bueno que desde 2022/2023 ha demostrado un incremento importante de producción. Y lo más reciente son los desarrollos que están expandiendo PECOM en El Trébol y los pilotos y, posiblemente, desarrollo a gran escala de Cerro Dragón en PAE”, aseguró.

La sucesión de proyectos de recuperación terciaria permitió acumular información sobre los reservorios, las instalaciones necesarias y la operación diaria. Esa experiencia también ayudó a que las compañías entendieran que no todos los proyectos requieren soluciones extraordinarias y que la inyección de polímeros puede adaptarse a determinadas condiciones sin transformar por completo la infraestructura existente.

Para Tennerini, uno de los cambios más importantes estuvo relacionado con la percepción sobre la complejidad del EOR. Durante los primeros desarrollos existía la idea de que se necesitaban condiciones de operación muy exigentes, incluso en aspectos como la calidad del agua requerida para preparar e inyectar el polímero. La experiencia fue modificando esa mirada.

“Había como una sensación de que era muy complejo hacer un proyecto de recuperación terciaria, como que los requisitos eran muy específicos. Y bueno, todo eso con el aprendizaje y viendo modelos de operación que en el mundo se estaban aplicando, se bajó un poco esa sensación”, aseveró.

Una curva distinta a la de Vaca Muerta

La comparación entre la curva de aprendizaje del EOR y la que atravesó Vaca Muerta tiene un límite importante. En el shale, las empresas fueron estandarizando perforaciones, fracturas y diseños de pozos hasta convertir el desarrollo en una operación cada vez más repetible. En recuperación terciaria, en cambio, cada campo presenta condiciones particulares que obligan a estudiar el subsuelo.

El primer paso es determinar si existe suficiente petróleo residual como para justificar la inversión. Después hay que conocer cómo se distribuye ese petróleo dentro de la formación y si las características de la roca permiten que el polímero pueda mejorar el barrido. No alcanza, por lo tanto, con replicar una receta aplicada exitosamente en otro yacimiento.

“Se necesita un modelo y un estudio específico del subsuelo para saber si existe un petróleo residual que valga la pena inyectar polímeros y si se dan las características para poder que el polímero barra el petróleo remanente“, ponderó.

Esa diferencia explica por qué la recuperación terciaria no tiene una curva de aprendizaje idéntica a la de Vaca Muerta. El conocimiento acumulado sirve para reducir riesgos y mejorar los diseños, pero no elimina la necesidad de estudiar cada yacimiento. La estrategia depende de las propiedades de la roca, los fluidos y la distribución del petróleo remanente.

Tennerini señaló que los proyectos de EOR todavía requieren un nivel de modelado del subsuelo particularmente detallado. En Vaca Muerta existe también un fuerte trabajo geológico y de ingeniería, pero la escala industrial permite avanzar sobre una lógica más repetitiva de perforación, fractura y producción. En campos maduros, el desafío es encontrar dónde queda el petróleo recuperable.

“En los de recuperación terciaria todavía es un poco más complejo el modelado y la estrategia a encarar, y depende de cada campo específicamente, así que no hay como una curva de aprendizaje en ese sentido”, subrayó el especialista.

Manantiales Behr: el bloque que explica uno de cada dos barriles de recuperación terciaria

El paso hacia proyectos modulares

La experiencia acumulada sí está generando un cambio en la forma de diseñar los proyectos de recuperación terciaria. En lugar de intentar extender una misma estrategia sobre todo un campo desde el comienzo, las compañías están avanzando hacia desarrollos modulares, concentrados primero en las zonas donde las condiciones ofrecen mayores probabilidades de obtener petróleo incremental.

La idea es reducir el riesgo de masificar un proyecto de EOR antes de conocer cómo responderá cada sector del reservorio. Una zona puede tener excelentes condiciones para el barrido con polímeros y otra, dentro del mismo campo, presentar resultados mucho más débiles. Esa heterogeneidad del reservorio puede cambiar de manera importante el valor económico del proyecto.

“Se está migrando a hacer los proyectos de manera modular, que es ir barriendo pequeñas zonas de las mejores o las que tengan mejores propiedades o donde se espere que tenga mayor petróleo residual”, afirmó.

Ese enfoque permite que la recuperación terciaria avance sobre una superficie más acotada, mida resultados y luego incorpore nuevas áreas. La estrategia busca evitar inversiones demasiado grandes en sectores que podrían no responder como se esperaba. Para las operadoras, el aprendizaje deja de estar concentrado únicamente en la tecnología y pasa también por seleccionar mejor dónde utilizarla.

PECOM relanza Manantiales Behr.

La modularidad también cambia la manera de mirar los campos maduros. En lugar de considerar al yacimiento como una unidad homogénea, las empresas pueden identificar zonas con distintas oportunidades de recuperación y ordenar las inversiones según su potencial. El objetivo es concentrar primero los recursos donde el petróleo remanente y las propiedades del reservorio justifiquen el desarrollo.

“Se trata de ir más a la malla, al punto, a recuperar, y eso sí es una estrategia que se está viendo y la están siguiendo todas las compañías acá en Argentina“, aseveró.

El avance de la recuperación terciaria en Argentina queda así asociado a una combinación de resultados, conocimiento y una forma diferente de diseñar los proyectos. La inyección de polímeros es la técnica que concentra hoy la mayor cantidad de desarrollos, mientras otras alternativas, como los surfactantes y los métodos térmicos, permanecen en etapas más acotadas o específicas.

Los proyectos que ya demostraron resultados funcionan como referencia para una industria que busca extender la producción de yacimientos maduros. Manantiales Behr, Diadema, El Corcobo, Chachahuén Sur y los nuevos desarrollos de El Trébol y Cerro Dragón forman parte de esa evolución, mientras las compañías avanzan sobre las zonas con mejores condiciones para recuperar el petróleo que todavía permanece en la roca.

Manantiales Behr: el bloque que explica uno de cada dos barriles de EOR

La recuperación terciaria (EOR, por sus siglas en inglés) cerró junio en 19.274 bbl/d, con una suba de 0,5% frente a mayo y de 7,9% respecto de junio de 2025, según el informe mensual de GtoG Energy Consulting sobre datos de la Secretaría de Energía. El nivel se mantiene cerca de su récord histórico.

De ese total, Manantiales Behr solo, el bloque que PECOM opera en Chubut, aportó 9.632 bbl/d en junio. Es exactamente el 50% de todo el EOR que se produce en el país, aunque el bloque retrocedió 1,5% respecto de mayo.

Ningún otro yacimiento se acerca a esa escala. Chachahuén Sur, en Mendoza, quedó segundo con 4.564 bbl/d (23,7% del total), pero cayó 3,3% mensual. Entre Manantiales Behr y Chachahuén Sur concentran casi tres cuartas partes de toda la terciaria argentina.

Manantiales Behr, una meta en EOR

Detrás de los dos líderes aparece Diadema, con 2.189 bbl/d y una suba de 7% mensual, seguido por Escalante-El Trébol, que sumó 1.542 bbl/d con el mayor crecimiento del mes: 14,6%. Son los dos bloques que más ganaron terreno en junio.

El resto del ranking lo completan Anticlinal Grande-Cerro Dragón (873 bbl/d, +6,5%), El Tordillo (283 bbl/d, +11,5%) y Chihuido de la Sierra Negra (184 bbl/d, -2,6%). Los Perales-Las Mesetas casi desapareció del mapa: apenas 6 bbl/d, un derrumbe de 72,6% mensual.

Por operadora, el peso de Manantiales Behr también explica el liderazgo de PECOM, que suma 11.174 bbl/d y el 58% de todo el EOR nacional. YPF quedó segunda, con 24,6%, y Capsa-Capex tercera, con 11,4% del total.

Chubut, el corazón de la técnica

A nivel provincial, Chubut concentra el 75,3% de toda la producción por recuperación terciaria del país, con 14.520 bbl/d. Casi todo ese volumen corresponde a la cuenca del Golfo San Jorge, que sola explica el 75,4% del EOR nacional.

Mendoza es el segundo polo, con 24,6% del total y 4.748 bbl/d, asociados a la cuenca Neuquina. Santa Cruz, en cambio, prácticamente no aporta: apenas 6 bbl/d, la marca más baja de todo el relevamiento mensual.

La lectura de GtoG Energy sobre este esquema es directa: el podio terciario se reordena en torno a PECOM. Con Manantiales Behr, El Trébol y la próxima incorporación de El Corcobo, ese operador pasará a explicar cerca del 60% del EOR nacional.

Lo que viene: más escala, menos actores

El informe también marca un riesgo. El segmento gana escala pero pierde diversidad: cada vez son menos las operadoras y los bloques que sostienen la producción por recuperación terciaria en el país, un fenómeno que se profundizó durante el primer semestre de 2026.

La producción acumulada del año llega a 3,45 millones de barriles, con Chubut aportando el 75% y Mendoza el 25% restante. Las Cuencas Golfo San Jorge y Neuquina concentran hoy toda la actividad de EOR en Argentina.

PAE busca revitalizar Cerro Dragón de la mano de EOR

Pan American Energy (PAE) avanzará con la presentación de un proyecto de USD 680 millones en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con el objetivo de desarrollar nuevas etapas de recuperación terciaria en Cerro Dragón.

La iniciativa contempla la construcción de 22 plantas de inyección de polímeros, además de nuevas perforaciones y tareas de reacondicionamiento sobre cientos de pozos productores e inyectores. El foco del proyecto está puesto en sostener la producción convencional en una cuenca que enfrenta un marcado declino natural.

El anuncio fue realizado en el Palacio de Hacienda durante un encuentro encabezado por el ministro de Economía, Luis Caputo, junto al CEO de PAE, Marcos Bulgheroni, autoridades provinciales y representantes sindicales del sector petrolero.

El desafío de sostener la producción

Con este proyecto, PAE intentará consolidar una nueva etapa de desarrollo en Cerro Dragón, el principal yacimiento convencional del país. La empresa apuesta a la incorporación de tecnología para mejorar los niveles de recuperación de crudo y extender la vida útil del área.

La recuperación terciaria aparece como una de las alternativas más utilizadas para incrementar extracción en campos maduros. A diferencia de las etapas primaria y secundaria, este sistema apunta a movilizar el petróleo que permanece atrapado en la roca mediante la inyección de compuestos químicos especializados.

En este caso, el esquema utilizará polímeros para mejorar la eficiencia del barrido dentro del reservorio. Según las estimaciones difundidas por la compañía, el proyecto podría aportar una producción incremental acumulada de aproximadamente 24 millones de barriles durante su vida útil.

El rol del RIGI en los proyectos petroleros

La decisión de encuadrar el proyecto dentro del RIGI refleja la importancia que las compañías le asignan al nuevo régimen de incentivos impulsado por el Gobierno nacional. El esquema ofrece beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios para inversiones de gran escala y largo plazo.

En la industria consideran que este tipo de herramientas puede resultar determinante para viabilizar proyectos complejos en cuencas maduras, donde los costos operativos suelen ser más elevados y los márgenes de rentabilidad dependen de condiciones de estabilidad económica.

El proyecto de PAE requerirá además importantes trabajos de infraestructura y operación sobre el campo. El plan contempla intervenir cerca de 220 pozos inyectores y alrededor de 650 pozos productores, en una de las mayores campañas de recuperación avanzada previstas para la cuenca.

Impacto esperado en Chubut

Además de apuntar a sostener producción, la iniciativa busca mantener niveles de actividad en el entramado petrolero regional. La ejecución del proyecto demandará servicios de perforación, mantenimiento, transporte y operaciones especiales vinculadas a la industria hidrocarburífera.

En Chubut, la continuidad de la actividad convencional representa un tema central tanto para las empresas como para los sindicatos petroleros, debido al impacto que tiene sobre el empleo y la economía regional. La Cuenca del Golfo San Jorge atraviesa desde hace años un escenario de caída natural de producción.

Desde el sector empresario consideran que la incorporación de nuevas tecnologías puede ayudar a ralentizar ese proceso y habilitar zonas que anteriormente no resultaban económicamente viables para su explotación.

La conversión del Golfo San Jorge en la mira. PAE subirá un nuevo perforador.

El proyecto de PAE de largo plazo para Cerro Dragón

La petrolera estima que el desarrollo permitirá alcanzar picos de producción superiores a los 11.300 barriles diarios adicionales. Ese volumen tendría impacto tanto en los niveles de extracción como en las regalías provinciales asociadas a la producción incremental.

Durante el anuncio participaron el ministro de Economía, Luis Caputo; el CEO de Pan American Energy, Marcos Bulgheroni; el gobernador de Chubut, Ignacio Torres; y dirigentes sindicales como Jorge Ávila y José Lludgar, además de funcionarios del área energética y directivos de la compañía.

Por parte de PAE también estuvieron presentes el Upstream Managing Director, Fausto Caretta; el vicepresidente corporativo de Relaciones Institucionales, Daniel Felici; el vicepresidente de Relaciones Laborales, Sergio Faraudo; y el vicepresidente de Operaciones en Golfo San Jorge, Tomás Catzman.

PECOM comenzó a operar el yacimiento Manantiales Behr

PECOM informó que, cumplidas las condiciones precedentes previstas para la operación, tomó formalmente posesión y comenzó a operar el yacimiento Manantiales Behr

Ubicado en la provincia del Chubut, la incorporación de Manantiales Behr representa un paso estratégico para la compañía, consolidando un cambio de escala que posiciona a PECOM entre los principales operadores de petróleo convencional de la Argentina y refuerza su presencia como inversor y actor de relevancia en la Cuenca del Golfo San Jorge.

Manantiales Behr es uno de los yacimientos convencionales más importantes del país y un activo emblemático de la industria energética argentina. Su incorporación fortalece la estrategia de crecimiento de PECOM en el upstream, con foco en la optimización de activos maduros y el desarrollo de proyectos de recuperación terciaria (EOR, por sus siglas en inglés).

Desde el punto de vista operativo, se concentrarán los esfuerzos en la excelencia operacional, la incorporación de tecnología y la aplicación de capacidades técnicas orientadas a maximizar la eficiencia y el factor de recobro. El plan combina perforación de nuevos pozos en sectores con potencial de desarrollo, instalación y operación de unidades modulares de inyección de polímeros (PIUs) y una intensa actividad de workovers sobre pozos existentes, orientada a optimizar su desempeño productivo y adaptarlos al esquema de recuperación terciaria.

En línea con esta estrategia, se prevé, además de la continuidad del desarrollo de Grimbeek, la expansión a otras zonas del piloto exitoso de El Alba Valle y la implementación de un proyecto piloto de EOR en el área de Myburg del campo. De esta forma, PECOM reafirma su compromiso con una gestión del activo orientada al desarrollo de reservas, maximizando su valor y extendiendo la vida útil del campo.

Con más de 70 años de trayectoria, PECOM es parte del grupo de empresas de Luis, Rosario y Pilar Perez Companc y se ha consolidado como una compañía multidisciplinaria de energía dedicada a la producción de petróleo y gas, la provisión de servicios y soluciones integradas, y el desarrollo de proyectos de ingeniería y construcciones para los sectores de oil & gas, energía eléctrica y minería.

PECOM aumentó 12% su producción en El Trébol en menos de un año

PECOM tiene diagramada su hoja de ruta en la Cuenca del Golfo San Jorge y los primeros resultados son un claro ejemplo del potencial del clúster El Trébol – Escalante. La compañía puso en marcha su tercera planta de inyección de polímeros y se encuentra construyendo una cuarta en Cañadón Perdido.

El plan de trabajo prevé, para fines del año en curso, un incremento del 20% en la producción del área, y la duplicación del volumen en un plazo de cuatro años, pasando de 8.000 a 16.000 barriles diarios.

Las autoridades visitaron las instalaciones de PECOM. La comitiva estuvo integrada por el gobernador del Chubut, Ignacio Torres; el ministro de Hidrocarburos, Federico Ponce; el secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Juan José Rivera; el secretario general del Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut, Jorge Ávila; y el secretario general del Sindicato del Personal Jerárquico y Profesional del Petróleo y Gas Privado de la Patagonia Austral, José Lludgar.

Por parte de PECOM estuvieron presentes el director de Operaciones de Upstream, Jorge Lopez Kessler, y el director de Relaciones Institucionales, Federico Monarca.

“Durante los últimos años, la inversión en el área había entrado en una etapa de declive, propia de un yacimiento maduro, y hoy vemos cómo, a partir de una nueva mirada y de decisiones concretas, se recuperan niveles de actividad y producción”, subrayó Torres.

“Esto demuestra que, con inversión, tecnología y reglas claras, incluso las áreas maduras pueden volver a crecer y generar nuevas oportunidades”, agregó.

Producción, empleo y sostenimiento de la cuenca

Durante la recorrida, Torres destacó que “en cuatro años se estará duplicando la producción, convirtiéndose en un caso de éxito a partir de la inversión y el compromiso de todos los actores del sector”.

En ese sentido, remarcó que “no se trata solamente de sostener el trabajo en una cuenca histórica, sino de dinamizar la economía y generar recursos que fortalecen una industria clave para la provincia y para el país”.

Asimismo, el mandatario subrayó que “la Cuenca del Golfo San Jorge fue durante más de un siglo una fuente central de divisas para la Argentina, y hoy estamos dando un paso concreto para sostenerla, modernizarla y proyectarla hacia el futuro”.

Medidas que impulsan la inversión

El mandatario también destacó que este tipo de proyectos se ven favorecidos por decisiones que mejoran la competitividad del sector, como la eliminación de aranceles a la importación de polímeros, una medida que fue impulsada desde la provincia ante el Gobierno Nacional.

“Son decisiones que van en el camino correcto, porque permiten reducir costos, hacer viables nuevas inversiones y sostener la actividad en la cuenca”, indicó.

Pecom avanza en la Cuenca del Golfo San Jorge.

Inversión estratégica y desarrollo energético

Las plantas de inyección de polímeros forman parte de una estrategia de recuperación mejorada que permite aumentar la eficiencia de los yacimientos maduros, extendiendo su vida útil y optimizando la producción.

Estas inversiones no solo implican el montaje de infraestructura, sino también el desarrollo de campañas de perforación y workover, con impacto directo en la actividad económica y en la generación de empleo en la región.

En ese marco, Torres valoró el trabajo articulado entre el sector público, las operadoras y los trabajadores, destacando que “cuando hay reglas claras, previsibilidad y decisión política, las inversiones llegan y se traducen en más producción, más empleo y más desarrollo para la provincia”.

PECOM inicia su campaña de perforación en Cañadón Perdido

Como parte del plan de inversiones previsto para 2026, PECOM puso en marcha el perforador VV 51 de la empresa Venver para dar inicio a la campaña de perforación que reactivara la actividad en Cañadón Perdido, un hito muy importante que demuestra el potencial de áreas marginales de la cuenca a partir del estudio del subsuelo.

El anuncio contó con la visita del gobernador de Chubut, Ignacio Torres; el diputado nacional y secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Chubut, Jorge Ávila; el ministro de Hidrocarburos, Federico Ponce; el Director de Operaciones de Upstream de PECOM, Jorge López Kessler y autoridades provinciales y gremiales.

El yacimiento Cañadón Perdido estuvo en producción primaria desde 1928 a 1960. En al año 1996 comenzó el desarrollo por recuperación secundaria que luego se abandonó en el año 2008 quedando el campo con una producción marginal (200m3/d con 85 pozos). En la actualidad produce 68m3/d con 27 pozos productores.

En la fase 1 del proyecto, el equipo arranca con perforaciones en El Trébol y luego se traslada a Cañadón Perdido donde este año va a perforar 28 pozos (9 inyectores y 19 productores) para conectar una nueva planta del primer piloto de inyección de polímeros. Con este piloto se logrará más que quintuplicar la producción de esta zona, pasando de los actuales 68 m3/d a 400m3/d (2500 bbl/d). Así mismo, el resultado del piloto no solo traerá mayor producción sino que abrirá oportunidades en nuevas zonas del yacimiento, con potencial para alcanzar una producción de 600m3/d (3700bbl/d) en una segunda etapa con el desarrollo completo con 53 pozos adicionales.

Este es un ejemplo de un campo muy maduro (prácticamente abandonado) en el cual, luego de estudios integrados de subsuelo y eligiendo la estrategia de desarrollo correcta, se va a lograr revitalizar y re-desarrollar con una potencial actividad de 80 pozos nuevos.

PECOM, retomó su rol como operadora y productora de petróleo y gas en noviembre de 2024, con el objetivo de construir una plataforma sólida de crecimiento en upstream, con foco en yacimientos maduros y en el despliegue de capacidades de optimización de activos, eficiencia operativa y recuperación terciaria.

Recientemente ha acordado con YPF la adquisición del yacimiento Manantiales Behr, el segundo yacimiento convencional más grande del país, con una producción diaria del orden de los 25.000 barriles de petróleo por día, lo que le permitirá, operar un total de más de 35.000 bbl/d.

PECOM se consolida como uno de los principales productores de crudo pesado del país

En el día de hoy, PECOM Servicios Energía S.A.U. y su afiliada San Benito Upstream S.A.U. acordaron con YPF la adquisición del yacimiento Manantiales Behr, ubicado en la provincia de Chubut, el segundo yacimiento convencional más grande del país, con una producción diaria del orden de los 25.000 barriles de petróleo por día. La operación alcanza también la concesión de transporte sobre los oleoductos: (i) El Trébol – Caleta Córdova, (ii) Km. 9 – Caleta Córdova, y (iii) Manantiales Behr – Cañadón Perdido.

Con esta operación, y sumando los activos que la compañía ya gestiona en la provincia, PECOM operará un total cercano a los 35.000 barriles diarios, consolidándose como uno de los principales productores de crudo pesado de Argentina.

Esta adquisición representa un paso estratégico clave para PECOM, que retomó su rol como operadora y productora de petróleo y gas en noviembre de 2024, con el objetivo de construir una plataforma de crecimiento en upstream, con foco en yacimientos maduros y en el despliegue de capacidades de optimización de activos, eficiencia operativa y recuperación terciaria.

Pecom se quedó con los clústers más productivos de la Cuenca del Golfo San Jorge.

En este tiempo, PECOM ha demostrado su capacidad para crear valor a partir de una gestión eficiente de superficie y un profundo conocimiento Del subsuelo, apalancada su extensa y reconocida experiencia en la industria y en el desarrollo de técnicas avanzadas para extender la vida útil de los yacimientos.

La incorporación de Manantiales Behr permitirá potenciar estas capacidades a partir de la gestión integrada de tres activos estratégicos en una misma geografía, como son Manantiales Behr, El Trébol–Escalante y Campamento Central–Cañadón Perdido, generando sinergias operativas, logísticas y técnicas que permitirán incrementar la producción, optimizar costos y maximizar el valor de los activos.

Asimismo, esta operación reafirma el compromiso de PECOM con el desarrollo energético de Chubut y de la Argentina, impulsando un modelo de crecimiento basado en la eficiencia, la inversión sostenida y el fortalecimiento del empleo local.

En ese marco, PECOM continuará trabajando de manera coordinada con las autoridades locales y provinciales, los gremios y actores de la industria, tal como lo viene haciendo desde su ingreso a las áreas de El Trébol–Escalante y Campamento Central–Cañadón Perdido, con el objetivo de garantizar una transición ordenada, una operación segura y una visión compartida de desarrollo para la región.

“Esta adquisición representa un paso decisivo en nuestra estrategia. Manantiales Behr no solo nos aporta escala: nos permite consolidar una plataforma de upstream con enorme potencial y con foco en lo que sabemos hacer: operar con excelencia, aplicar disciplina operativa y de capital, y maximizar el valor de yacimientos maduros con tecnología y conocimiento”, afirmó Horacio Bustillo, CEO de PECOM. “Estamos construyendo una compañía sólida, eficiente y con capacidad de crecimiento en la producción propia de petróleo y gas”.

Por su parte, Luis Perez Companc, presidente del Directorio de PECOM, destacó el valor histórico y emocional de este hito para la compañía: “Este es un momento muy especial: junto con mis hermanas Rosario y Pilar, sentimos un enorme orgullo de ver a PECOM dar este paso tan importante, consolidándose como uno de los principales actores del país en la producción de petróleo, honrando su historia y proyectándose hacia el futuro. Esta inversión refleja nuestro compromiso de largo plazo con la Argentina y con el desarrollo de una industria energética sólida, moderna y competitiva”.

Como es habitual en este tipo de operaciones, el cierre de la misma se encuentra sujeto al cumplimiento de aprobaciones y condiciones precedentes.