Capsa-Capex, del convencional a Vaca Muerta: “Buscamos el litro adicional, ni siquiera el barril”

En la industria petrolera argentina conviven dos mundos que pocas veces se cruzan: el de los yacimientos maduros, que pelean cada barril para que la producción no se caiga, y el de Vaca Muerta, que crece a fuerza de capital y escala. Algunas compañías intentan moverse en los dos al mismo tiempo, con el desafío de no descuidar a ninguno.

Capsa – Capex es una de ellas. Su gerente general, Adolfo Storni, repasó en la AOG Patagonia 2026, cómo una operadora que nació hace 49 años en el convencional del Golfo San Jorge terminó con pozos en Vaca Muerta, una central térmica, parques renovables y una planta de hidrógeno.

La historia arranca en Diadema, al norte de Comodoro Rivadavia, un yacimiento que había sido de Shell. “Producía 140 metros cúbicos y después de 49 años hoy produce 1600”, contó Storni. Sobre el dicho “el modelo Capsa“, aseguró que “lo inventaron los vecinos”.

El modelo Capsa: buscar el litro adicional

En la cuenca se habla del modelo Capsa para describir una forma de trabajar basada en austeridad, eficiencia, control de costos, capital humano e innovación, al punto de tener patentes propias. “A esta altura buscamos el litro adicional, ni siquiera el metro ni el barril”, resumió el ejecutivo.

Operar yacimientos de 80, 90 y 100 años les dio un know-how que después llevaron a la cuenca neuquina, en Neuquén y Río Negro. La obsesión, explicó, es el costo operativo: “En este momento todas las empresas son buenas; cuando el barril vale 60, muchas sufren, se estresan”.

La lógica es fácil de enunciar y difícil de sostener. En el convencional, el declino es fuerte y varía según cada campo. “Si no invertís, se te cae la producción, te termina aumentando el costo unitario, tenés menos flujo y mayores problemas”, describió Storni, que asegura que la compañía trabajó décadas para no entrar en ese círculo.

El encarecimiento de los pozos complica la ecuación. En Chubut, recordó, los pozos someros eran muy baratos, pero su costo se duplicó en los últimos diez años, en buena medida por el volumen de agua que hay que levantar. Con precios bajos, dijo, hoy son más rentables las reparaciones que un pozo nuevo.

Agua, hidrógeno y polímeros en Diadema

Storni no esquiva la ironía cuando describe su negocio. “A veces exagero y digo que estamos en el negocio del agua, y que tenemos un subproducto muy chiquito que es el petróleo”, bromeó. Mover miles de metros cúbicos de agua por día los obligó a volverse obsesivos con la eficiencia energética.

En Diadema generan su propia energía con gas propio, gas comprado, gas que intercambian con YPF e hidrógeno que se mezcla con gas natural. La planta de Hychico, la unidad de renovables del grupo, funciona desde 2009 junto al que Storni definió como el primer parque eólico privado del país.

Allí también opera el primer almacenamiento subterráneo de gas de la Argentina, fruto de un acuerdo con YPF que lleva más de 20 años. Por la diferencia de consumo y de precios entre invierno y verano, Storni lo ve como un negocio “muy interesante” y espera que Capsa lo opere desde fines del año próximo.

La empresa también fue pionera en recuperación terciaria. “La primera planta de polímeros la hicimos nosotros”, recordó. Después YPF llevó la técnica a Manantiales Behr, que hoy opera Pecom. Con proveedores, además, impulsaron el uso de bombas electrosumergibles, una tecnología que en esos años no era habitual en la cuenca.

El salto a Vaca Muerta

El no convencional, admitió, es otro negocio: las buenas prácticas se trasladan en lo cultural, pero no tanto en lo técnico. Storni agradeció la ayuda de Tecpetrol, su vecino, y reconoció que ningún plan actual sería posible “sin los tres que estuvieron antes”, junto a las compañías de servicios y los transportistas.

La diferencia también está en el financiamiento. “El convencional se autofinancia”, explicó, mientras que en Vaca Muerta llegar a un flujo positivo lleva años. Por eso Capex sumó socios en Agua del Cajón, Trafigura y SLB, y salió al endeudamiento con bancos y obligaciones negociables, en el mercado local e internacional.

En Agua del Cajón, en Neuquén, ya tienen nueve pozos conectados y acaban de perforar tres más. Todavía no alcanzaron el esquema factoría, que esperan lograr recién en 2028. En Río Negro sumaron una concesión nueva donde prevén empezar el año próximo. “El crecimiento de producción de petróleo vendrá por el no convencional”, anticipó.

Un portafolio más equilibrado

En el convencional, la meta es mantener o crecer levemente, y el salto podría venir de nuevos yacimientos. “No hemos tenido la suerte de comprar ninguno, pero no le tenemos miedo a ningún yacimiento de la Argentina. Sabemos que podemos mejorar la secundaria y la terciaria y bajar los costos”, afirmó.

Hoy el petróleo explica dos tercios de los resultados del grupo y, sumado a la central térmica, llega al 75%. El resto busca su lugar: además del no convencional, la compañía tiene un proyecto solar en San Luis y se prepara para construir otro en Neuquén, junto a la usina de Agua del Cajón.

Storni tampoco descartó seguir ampliando la generación térmica cuando se den las condiciones. En el panel se mencionó además la formación D-129, que debe su nombre a un pozo perforado hace décadas en Diadema y que hoy Pan American Energy explora en Chubut con objetivo no convencional.

PAE instalará 20 plantas de polímeros en Cerro Dragón bajo el primer RIGI Upstream para el convencional

Pan American Energy (PAE) anunció una inversión adicional de más de u$s 1.200 millones en Cerro Dragón, el mayor yacimiento de petróleo convencional ubicado en Chubut. El proyecto apunta a extender la vida productiva del principal yacimiento convencional de la provincia mediante recuperación terciaria.

El anuncio se realizó este jueves en París, durante Argentina Week. El CEO de PAE, Marcos Bulgheroni, presentó el proyecto en la sede de la OCDE. La iniciativa contempla 20 nuevas plantas de inyección de polímeros, unos 100 pozos productores e inyectores adicionales y alrededor de 600 intervenciones.

Según explicó Bulgheroni, Cerro Dragón incorporará tecnología para mejorar el factor de recuperación de petróleo en una cuenca madura. La compañía estima que esta técnica puede aportar hasta cinco puntos adicionales de recobro.

La inyección de polímeros permite mejorar el desplazamiento del petróleo dentro del reservorio. De esta manera, busca incrementar la recuperación de hidrocarburos que permanece luego de las etapas primaria y secundaria.

El ejecutivo señaló que PAE desarrollará el programa junto con SNF, proveedor estratégico y principal productor mundial de polímeros. El objetivo es frenar el declino productivo del Golfo San Jorge.

Más producción y actividad en Cerro Dragón

El proyecto prevé una producción incremental de 46 millones de barriles de petróleo durante su desarrollo. En el pico, aportaría unos 16.600 barriles diarios adicionales. Además, contempla una producción incremental de 30 BCF de gas natural. PAE proyecta exportar 18 millones de barriles y destinar el resto al mercado interno y las refinerías.

La recuperación terciaria (EOR) dejó de ser una incógnita para las compañías.

Desde París, el gobernador Ignacio Torres destacó el alcance del proyecto dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). “Es el primer RIGI Upstream convencional de la Argentina”, afirmó Torres durante la presentación.

El gobernador vinculó la inversión con las medidas adoptadas para mejorar la competitividad de la Cuenca del Golfo San Jorge. Entre ellas, mencionó la eliminación del barril criollo y la reducción de aranceles para polímeros.

También destacó el acuerdo de competitividad firmado entre Nación, Chubut, las empresas y los sindicatos. El entendimiento incluyó compromisos para mejorar la eficiencia operativa y sostener la actividad.

La Provincia, además, avanzó con una reducción de regalías para áreas marginales. Nación eliminó retenciones, mientras las operadoras asumieron compromisos de reinversión en la cuenca.

Torres sostuvo que el nuevo programa permitirá “ralentizar y revertir” el declino de una cuenca madura. También vinculó el proyecto con la generación de empleo y mayores exportaciones para Chubut.

El objetivo de sostener la actividad

El anuncio llega mientras el Golfo San Jorge atraviesa un proceso de declino asociado con la madurez de sus yacimientos. Es así que PAE busca utilizar recuperación terciaria para extender la productividad de Cerro Dragón y mejorar el volumen recuperable.

La Cuenca del Golfo San Jorge firmará este domingo el acuerdo de paz social.

En ese sentido, Bulgheroni señaló que el programa permitirá ganar tiempo para avanzar posteriormente hacia el desarrollo no convencional en el Golfo San Jorge.

El ministro de Economía, Luis Caputo, también destacó el anuncio. Lo vinculó con la estabilidad macroeconómica, las señales de precios y los incentivos previstos por el RIGI. “Si no, estas inversiones no vienen”, afirmó Caputo al referirse a las condiciones necesarias para atraer capital al sector energético.

El proyecto de PAE combina recuperación terciaria, nuevas perforaciones e intervenciones sobre pozos existentes. La apuesta apunta a sostener la producción de Cerro Dragón durante los próximos años.

US$55 por barril, una referencia para evaluar proyectos de EOR

Un barril por arriba de los 55 dólares es el precio que puede marcar el punto de partida para evaluar un proyecto de recuperación terciaria en Argentina. La estimación pertenece a Gerardo Tennerini, fundador de GtoG Energy, quien advirtió que estas iniciativas requieren plazos mucho más largos que los habituales en Vaca Muerta y se evalúan con horizontes de cinco a diez años.

La diferencia está en el tipo de desarrollo. Mientras la producción no convencional permite perforar un pozo y obtener rápidamente una respuesta productiva, la recuperación terciaria se apoya sobre campos maduros que ya están en producción, con pozos e infraestructura existentes. El objetivo es extraer petróleo que quedó en el reservorio después de las etapas primaria y secundaria.

“Con un precio de barril de 55 dólares sería un piso para empezar a ver o a evaluar los proyectos de recuperación terciaria. Quizás necesite un barril por sobre los 55 dólares para empezar a estar positivo o estar más seguro de hacer la inversión”, aseveró en diálogo con eolomedia.

El valor de 55 dólares no debe interpretarse como un precio universal de rentabilidad para cualquier yacimiento. El resultado depende de la estructura de costos, las características del reservorio, la respuesta de la inyección y la capacidad financiera de cada compañía. Pero funciona como una referencia para analizar si tiene sentido avanzar con un proyecto de este tipo.

La recuperación terciaria (EOR) dejó de ser una incógnita para las compañías.

Una inversión pensada a cinco o diez años

Los horizontes de evaluación y respuesta son una de las principales diferencias frente al modelo que se consolidó en Vaca Muerta. Tennerini explicó que no existe un período estándar aplicable a todos los proyectos porque también influye la estructura de cada empresa, aunque estos desarrollos tienen una característica común: necesitan varios años para mostrar su resultado.

Antes de llegar a una producción adicional sostenida hay que realizar ensayos, ejecutar obras, instalar los sistemas necesarios y comenzar con la inyección. Después aparece otro período de espera hasta que el reservorio responde. Por eso, el capital no vuelve rápidamente a la caja de la compañía, como puede ocurrir con determinados proyectos de perforación.

“Siempre que hablamos de proyecto de recuperación terciaria, estamos hablando de un plazo de más de cinco años, entre que se ejecutan algunos ensayos, se ejecutan las obras necesarias y la inyección más la respuesta”, afirmó.

El horizonte que plantea el especialista se ubica entre cinco y diez años. Ese plazo incluye tanto la etapa de puesta en marcha como el desarrollo de la producción adicional. Para las compañías que analizan estas inversiones, el desafío pasa por sostener el desembolso inicial durante un período en el que el retorno todavía no aparece con toda su magnitud.

La estructura de costos, sin embargo, tiene una particularidad que puede favorecer estos proyectos. A diferencia de un desarrollo que requiere construir una operación petrolera desde cero, los campos maduros ya cuentan con buena parte de las instalaciones. Hay pozos, baterías, caminos y sistemas de captación que pueden ser aprovechados para la nueva etapa de recuperación.

Pecom avanza en la Cuenca del Golfo San Jorge.

El costo de los polímeros y el precio del petróleo

La incorporación de polímeros agrega un costo operativo, pero no necesariamente obliga a realizar grandes inversiones en infraestructura. Según Tennerini, los avances en las técnicas utilizadas para la recuperación terciaria permitieron que el costo incremental de la inyección no sea demasiado elevado respecto de las operaciones de recuperación secundaria.

El punto de comparación está en el costo de lifting de los pozos con inyección secundaria, que el especialista utilizó como referencia en un rango de US30aUS 35 por barril para determinados campos maduros. Con polímeros, ese costo no debería aumentar de manera significativa por el lado de la infraestructura, aunque sí existe un mayor gasto operativo asociado al consumo del producto.

“Hoy, en un lifting de los pozos, inyección de secundaria, entre 30, 35 dólares, con polímero no se iría mucho más elevado. Así que yo creo que, con un costo, con un precio de barril de 55 dólares sería un piso”, aseguró el especialista.

El esquema tiene entonces una diferencia importante entre CAPEX y OPEX. La infraestructura existente permite contener el capital necesario para poner en marcha el proyecto, pero una vez iniciada la operación aumenta el peso del consumo de polímeros. Por eso, un precio del crudo superior a US$55 puede ofrecer una posición más cómoda para tomar la decisión de invertir.

En términos económicos, la discusión no pasa únicamente por cuánto petróleo adicional puede recuperar un yacimiento. También importa cuánto cuesta obtener cada barril adicional y durante cuánto tiempo será necesario sostener la operación antes de recuperar el capital desembolsado. Es allí donde el precio internacional del petróleo puede cambiar completamente la ecuación.

“En el OPEX, en el consumo de polímero es donde crece el costo por sobre la recuperación secundaria y quizás necesite un barril por sobre los 55 dólares para empezar a estar positivo o estar más seguro de hacer la inversión”, aseveró.

Manantiales Behr: el bloque que explica uno de cada dos barriles de recuperación terciaria

Más actividad para los proveedores

El impacto sobre el empleo petrolero también tiene características diferentes. Un equipo de perforación moviliza una cantidad importante de trabajadores y genera una demanda directa que puede modificarse rápidamente cuando un perforador comienza o termina una campaña. La recuperación terciaria presenta una estructura laboral menos intensiva en trabajadores directos.

Tennerini explicó que la cantidad de operadores necesarios en el campo es menor que la asociada con un equipo perforador. Sin embargo, el proyecto genera actividad en otros segmentos de la cadena petrolera, especialmente en mantenimiento, fabricación y reparación de equipos utilizados durante la inyección y el tratamiento de fluidos.

“Los operadores son más reducidos que lo que es un perforador, pero sí hay mucho más movimiento en cuanto a mantenimiento y equipamiento. Eso genera mayor mano de obra, no directa, en tornerías, metalúrgicas y metalmecánicas“, aseveró.

El efecto puede ser relevante en las regiones con campos maduros y una red de empresas de servicios ya instalada. Al tratarse de proyectos que pueden mantenerse durante varios años, los proveedores tienen la posibilidad de proyectar contratos y costos con mayor previsibilidad que en actividades que dependen exclusivamente del movimiento de los equipos de perforación.

La diferencia también está en la duración de la actividad. Un perforador puede generar un fuerte movimiento de empleo mientras permanece activo, pero ese volumen cae cuando el equipo se retira. En recuperación terciaria, en cambio, la operación y el mantenimiento de las instalaciones acompañan al proyecto durante un período mucho más prolongado.

“Al ser proyectos de más largo plazo, también generan cierta estabilidad o posibilidad de que estas compañías, estas empresas de servicios queden tengan mayor visión a mediano plazo para sus costos y para estar contratadas”, subrayó.

Por qué los proyectos de recuperación terciaria dejaron de ser una incógnita

La recuperación terciaria (EOR, por sus siglas en inglés) dejó de ocupar un lugar casi experimental en los planes de las petroleras argentinas y empezó a convertirse en una herramienta concreta para extender la vida productiva de los campos maduros. El cambio no ocurrió de un día para otro: fue el resultado de años de pilotos, resultados y aprendizaje operativo.

En diálogo con eolomedia, Gerardo Tennerini, fundador de GtoG Energy, explicó que ese proceso permitió bajar la percepción de complejidad que durante años acompañó a los proyectos de EOR. La experiencia acumulada en distintos yacimientos mostró que, con un buen estudio del subsuelo, existen oportunidades para recuperar petróleo remanente que no fue barrido eficientemente.

“El que se registraran algunos éxitos muy contundentes, con incremento de producción del 30% a 40%, hizo que se ponga más foco en lo que es la recuperación terciaria”, ponderó el especialista.

Pecom pone el foco en la recuperación terciaria.

Del agua al polímero

La recuperación secundaria ya tiene un desarrollo importante en Argentina, particularmente en la Cuenca del Golfo San Jorge y la Cuenca Neuquina. El mecanismo consiste en inyectar agua coproducida para sostener la presión del reservorio y barrer parte del petróleo residual, aunque el agua puede desplazarse demasiado rápido por la formación.

El problema aparece cuando esa movilidad del agua impide un barrido eficiente del petróleo que quedó atrapado en la roca. Allí entran las técnicas de recuperación terciaria. En Argentina, la alternativa que logró mayor desarrollo es la inyección de polímeros, una tecnología que modifica el comportamiento del agua dentro del reservorio.

“La inyección de polímero es una tecnología madura que puede integrarse en una secundaria existente, y en este sentido no necesita cosas extraordinarias para aplicarse, y si está aplicada en el reservorio que todavía tiene un residual por recuperar, tiene posibilidades de ser un proyecto de muy buenas características”, consideró Tennerini.

La lógica de la inyección de polímeros es relativamente directa: aumentar la viscosidad del agua para reducir su movilidad dentro de la formación. De esa manera, el fluido puede realizar un barrido más eficiente y mejorar el desplazamiento del petróleo que con la inyección convencional de agua podría quedar sin producir. El objetivo es obtener petróleo incremental.

En los últimos años, esa experiencia se acumuló en distintos proyectos de EOR en Argentina. Manantiales Behr se convirtió en uno de los casos más importantes, mientras que Diadema, operado por Capsa, y El Corcobo, desarrollado por Pluspetrol, construyeron experiencias previas que permitieron entender mejor el comportamiento de la técnica en campos maduros.

“No es más que generar un aumento de la viscosidad en el agua y al perder movilidad dentro del reservorio, genera mejores barridos y puede empujar o mover el petróleo que está en la roca de manera más eficiente”, afirmó el especialista.

Los proyectos que marcaron el camino

La evolución de la recuperación terciaria también se puede seguir a través de los proyectos que fueron ganando escala. Manantiales Behr, que durante años estuvo bajo operación de YPF y ahora es expandido por PECOM, fue uno de los desarrollos más relevantes de los últimos seis o siete años en Argentina.

Antes de ese salto ya existían experiencias consolidadas. Diadema, de Capsa, mostró un comportamiento estable y una recuperación destacada, mientras que El Corcobo, de Pluspetrol, desarrolló durante años un esquema de inyección de polímeros con resultados que ayudaron a validar la tecnología para otros campos maduros.

Después apareció Chachahuén Sur, otro proyecto que desde 2022 y 2023 mostró un crecimiento relevante de la producción. Más recientemente, PECOM comenzó a expandir sus desarrollos en El Trébol, mientras que Pan American Energy avanzó con pilotos en Cerro Dragón y analiza una expansión de la recuperación terciaria.

“Chachahuén Sur también es un proyecto muy bueno que desde 2022/2023 ha demostrado un incremento importante de producción. Y lo más reciente son los desarrollos que están expandiendo PECOM en El Trébol y los pilotos y, posiblemente, desarrollo a gran escala de Cerro Dragón en PAE”, aseguró.

La sucesión de proyectos de recuperación terciaria permitió acumular información sobre los reservorios, las instalaciones necesarias y la operación diaria. Esa experiencia también ayudó a que las compañías entendieran que no todos los proyectos requieren soluciones extraordinarias y que la inyección de polímeros puede adaptarse a determinadas condiciones sin transformar por completo la infraestructura existente.

Para Tennerini, uno de los cambios más importantes estuvo relacionado con la percepción sobre la complejidad del EOR. Durante los primeros desarrollos existía la idea de que se necesitaban condiciones de operación muy exigentes, incluso en aspectos como la calidad del agua requerida para preparar e inyectar el polímero. La experiencia fue modificando esa mirada.

“Había como una sensación de que era muy complejo hacer un proyecto de recuperación terciaria, como que los requisitos eran muy específicos. Y bueno, todo eso con el aprendizaje y viendo modelos de operación que en el mundo se estaban aplicando, se bajó un poco esa sensación”, aseveró.

Una curva distinta a la de Vaca Muerta

La comparación entre la curva de aprendizaje del EOR y la que atravesó Vaca Muerta tiene un límite importante. En el shale, las empresas fueron estandarizando perforaciones, fracturas y diseños de pozos hasta convertir el desarrollo en una operación cada vez más repetible. En recuperación terciaria, en cambio, cada campo presenta condiciones particulares que obligan a estudiar el subsuelo.

El primer paso es determinar si existe suficiente petróleo residual como para justificar la inversión. Después hay que conocer cómo se distribuye ese petróleo dentro de la formación y si las características de la roca permiten que el polímero pueda mejorar el barrido. No alcanza, por lo tanto, con replicar una receta aplicada exitosamente en otro yacimiento.

“Se necesita un modelo y un estudio específico del subsuelo para saber si existe un petróleo residual que valga la pena inyectar polímeros y si se dan las características para poder que el polímero barra el petróleo remanente“, ponderó.

Esa diferencia explica por qué la recuperación terciaria no tiene una curva de aprendizaje idéntica a la de Vaca Muerta. El conocimiento acumulado sirve para reducir riesgos y mejorar los diseños, pero no elimina la necesidad de estudiar cada yacimiento. La estrategia depende de las propiedades de la roca, los fluidos y la distribución del petróleo remanente.

Tennerini señaló que los proyectos de EOR todavía requieren un nivel de modelado del subsuelo particularmente detallado. En Vaca Muerta existe también un fuerte trabajo geológico y de ingeniería, pero la escala industrial permite avanzar sobre una lógica más repetitiva de perforación, fractura y producción. En campos maduros, el desafío es encontrar dónde queda el petróleo recuperable.

“En los de recuperación terciaria todavía es un poco más complejo el modelado y la estrategia a encarar, y depende de cada campo específicamente, así que no hay como una curva de aprendizaje en ese sentido”, subrayó el especialista.

Manantiales Behr: el bloque que explica uno de cada dos barriles de recuperación terciaria

El paso hacia proyectos modulares

La experiencia acumulada sí está generando un cambio en la forma de diseñar los proyectos de recuperación terciaria. En lugar de intentar extender una misma estrategia sobre todo un campo desde el comienzo, las compañías están avanzando hacia desarrollos modulares, concentrados primero en las zonas donde las condiciones ofrecen mayores probabilidades de obtener petróleo incremental.

La idea es reducir el riesgo de masificar un proyecto de EOR antes de conocer cómo responderá cada sector del reservorio. Una zona puede tener excelentes condiciones para el barrido con polímeros y otra, dentro del mismo campo, presentar resultados mucho más débiles. Esa heterogeneidad del reservorio puede cambiar de manera importante el valor económico del proyecto.

“Se está migrando a hacer los proyectos de manera modular, que es ir barriendo pequeñas zonas de las mejores o las que tengan mejores propiedades o donde se espere que tenga mayor petróleo residual”, afirmó.

Ese enfoque permite que la recuperación terciaria avance sobre una superficie más acotada, mida resultados y luego incorpore nuevas áreas. La estrategia busca evitar inversiones demasiado grandes en sectores que podrían no responder como se esperaba. Para las operadoras, el aprendizaje deja de estar concentrado únicamente en la tecnología y pasa también por seleccionar mejor dónde utilizarla.

PECOM relanza Manantiales Behr.

La modularidad también cambia la manera de mirar los campos maduros. En lugar de considerar al yacimiento como una unidad homogénea, las empresas pueden identificar zonas con distintas oportunidades de recuperación y ordenar las inversiones según su potencial. El objetivo es concentrar primero los recursos donde el petróleo remanente y las propiedades del reservorio justifiquen el desarrollo.

“Se trata de ir más a la malla, al punto, a recuperar, y eso sí es una estrategia que se está viendo y la están siguiendo todas las compañías acá en Argentina“, aseveró.

El avance de la recuperación terciaria en Argentina queda así asociado a una combinación de resultados, conocimiento y una forma diferente de diseñar los proyectos. La inyección de polímeros es la técnica que concentra hoy la mayor cantidad de desarrollos, mientras otras alternativas, como los surfactantes y los métodos térmicos, permanecen en etapas más acotadas o específicas.

Los proyectos que ya demostraron resultados funcionan como referencia para una industria que busca extender la producción de yacimientos maduros. Manantiales Behr, Diadema, El Corcobo, Chachahuén Sur y los nuevos desarrollos de El Trébol y Cerro Dragón forman parte de esa evolución, mientras las compañías avanzan sobre las zonas con mejores condiciones para recuperar el petróleo que todavía permanece en la roca.

“PECOM puede liderar la producción convencional de Argentina”

La Cuenca del Golfo San Jorge busca dejar atrás la traumática salida de YPF. La llegada de nuevos jugadores busca revitalizar el mapa petrolero de la región y terminar con la incertidumbre que se adueñó de uno de los polos más productivos del país hace más de dos años. Y PECOM es uno de los players que genera expectativas en Chubut.

En este marco, el secretario general del Sindicato de Petroleros Privados de Chubut, Jorge Ávila, aseguró que el brazo petrolero del holding Pérez Companc tiene condiciones para convertirse en el principal productor de petróleo convencional de Argentina si continúa ampliando su presencia operativa en la región.

“Hay muy pocas compañías que hoy se animan a invertir en la Cuenca del Golfo San Jorge y PECOM es una de ellas. Eso es importante porque vuelve una empresa que históricamente dejó un gran recuerdo entre los trabajadores petroleros”, señaló el dirigente gremial en diálogo con La Voz del Sindicato.

Asimismo, el dirigente gremial remarcó que la compra de activos estratégicos posicionó rápidamente a la empresa dentro del mapa petrolero y subrayó el potencial productivo de las áreas adquiridas y el nivel de inversión previsto podrían ubicar a la operadora entre las más importantes del país.

“Después de la compra de Manantiales Behr, creo que se han quedado con la mejor parte de la industria petrolera. Dentro de poco puede llegar a ser el segundo productor o incluso el primero productor de petróleo si sigue invirtiendo en la región”, afirmó.

PECOM acelera inversiones en Chubut

El dirigente sindical explicó que la compañía ya comenzó a desplegar nuevos equipos y servicios en distintos bloques de la provincia y destacó la incorporación de unidades de Pulling, Flush-By y perforadores que permitirán ampliar la actividad en campos convencionales.

Para el gremio, este movimiento representa una señal positiva en medio de la preocupación por la caída natural de producción que afecta a la cuenca. “Creo que estamos mirando la inversión que va a hacer y eso ayudará a que todo escale. Tiene un potencial tremendo si sigue apostando e invirtiendo porque eso nos va a ayudar a mantener el trabajo y el empleo de nuestros trabajadores”, consideró.

El sindicalista también vinculó el crecimiento de PECOM con el desafío de garantizar continuidad laboral en una región que busca sostener su protagonismo frente al avance del shale neuquino y ponderó que las nuevas inversiones permiten mantener expectativas de recuperación para el convencional.

Además, valoró que la empresa haya puesto el foco en áreas históricas de la cuenca, particularmente en Manantiales Behr, uno de los bloques más emblemáticos de Chubut. Allí, la compañía analiza nuevos desarrollos orientados a mejorar los niveles de extracción.

Pecom pone el foco en la recuperación terciaria.

 

 Polímeros y recuperación de petróleo pesado

Otro de los puntos destacados por Ávila fue la implementación de plantas de polímeros para incrementar la producción de petróleo pesado. El dirigente explicó que esta tecnología se volvió central para mejorar la recuperación en campos maduros de la cuenca.

“Las plantas de polímero son una gran ayuda para el petróleo duro y pesado que tiene la cuenca. El polímero ayuda a ablandar el crudo y sacarlo con mayor producción, como ya lo están haciendo distintas operadoras”, subrayó el dirigente gremial.

Pan American Energy, Capsa y Pecom avanzan en estrategias similares para potenciar la recuperación secundaria y terciaria y desde el sindicato consideran que estas herramientas serán claves para sostener la actividad convencional.

Capsa invertirá US$121 millones en Chubut y proyecta un nuevo gasoducto

Capsa-Capex redefinió su estrategia para la Cuenca del Golfo San Jorge con un incremento de su programa de inversiones, la continuidad de equipos de perforación y reparación, además de nuevos proyectos de infraestructura orientados a sostener su producción en Chubut.

El nuevo esquema contempla mantener actividad durante todo el año en distintos yacimientos operados por la compañía. Entre las medidas previstas figura la continuidad de un perforador, dos equipos de workover y un pulling que actualmente opera en el área de Pampa del Castillo.

“Las novedades son que el perforador va a seguir todo el año y va a trabajar en distintos yacimientos (Bella Vista Oeste, Pampa del Castillo–La Guitarra y Pampa del Castillo). También van a mantener dos workover y un equipo de pulling”, señaló Jorge Ávila, secretario general del Sindicato de Petroleros Privados de Chubut.

Más inversión y obras de infraestructura

La compañía había presentado inicialmente un programa de desembolsos por 81 millones de dólares, aunque posteriormente elevó la cifra hasta los 121 millones de dólares. Parte de esos recursos estarán destinados a infraestructura vinculada al almacenamiento y manejo de crudo.

Entre las obras previstas figura la reparación de tanques, un aspecto considerado clave para garantizar capacidad de almacenamiento en los campos maduros de la Cuenca del Golfo San Jorge. La iniciativa representa uno de los puntos más destacados dentro del nuevo esquema de inversiones de la operadora.

“Ellos primero habían presentado un plan de inversión de 81 millones de dólares y lo mejoraron a 121 millones de dólares”, indicó Ávila. También destacó que la reparación de tanques “no se está haciendo hace mucho tiempo” dentro de la actividad convencional.

El proyecto de polímeros y el nuevo gasoducto

El programa también incorpora nuevos proyectos industriales. Entre ellos se encuentra el desarrollo de una planta de polímeros destinada a abastecer áreas operadas por la compañía en la zona central de Chubut. La iniciativa apunta a mejorar procesos de recuperación en yacimientos convencionales.

Según explicó el dirigente sindical, el proyecto contempla sumar nueva materia prima sin modificar las instalaciones históricas existentes. La incorporación de polímeros es una de las tecnologías utilizadas para optimizar la extracción de crudo en campos maduros.

“Van a armar una planta de polímero que abastezca toda el área sin tocar las viejas plantas que antes estaban”, explicó Ávila sobre el proyecto que impulsa Capsa-Capex en la región.

Otro de los ejes centrales del plan será la construcción de un nuevo gasoducto, obra que permitirá ampliar la infraestructura energética y generar nuevas conexiones para distintas áreas productivas dentro de la provincia de Chubut.

La libre importación de polímeros es un viejo pedido del convencional.

El impacto del precio internacional del crudo

El escenario internacional del petróleo también aparece como un factor determinante para el avance de nuevos proyectos. El incremento del precio del barril mejoró las condiciones económicas para sostener inversiones en la cuenca.

En este sentido, Ávila consideró que el contexto actual permite a las operadoras evaluar nuevos desembolsos y sostener actividad en campos maduros que venían atravesando dificultades de rentabilidad durante los últimos años.

“Gracias a que el barril hoy cuesta más de 100 dólares hay un proyecto distinto para incentivar y meter más plata para que tenga rentabilidad la cuenca”, sostuvo el titular de petroleros convencionales.

PECOM aumentó 12% su producción en El Trébol en menos de un año

PECOM tiene diagramada su hoja de ruta en la Cuenca del Golfo San Jorge y los primeros resultados son un claro ejemplo del potencial del clúster El Trébol – Escalante. La compañía puso en marcha su tercera planta de inyección de polímeros y se encuentra construyendo una cuarta en Cañadón Perdido.

El plan de trabajo prevé, para fines del año en curso, un incremento del 20% en la producción del área, y la duplicación del volumen en un plazo de cuatro años, pasando de 8.000 a 16.000 barriles diarios.

Las autoridades visitaron las instalaciones de PECOM. La comitiva estuvo integrada por el gobernador del Chubut, Ignacio Torres; el ministro de Hidrocarburos, Federico Ponce; el secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Juan José Rivera; el secretario general del Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut, Jorge Ávila; y el secretario general del Sindicato del Personal Jerárquico y Profesional del Petróleo y Gas Privado de la Patagonia Austral, José Lludgar.

Por parte de PECOM estuvieron presentes el director de Operaciones de Upstream, Jorge Lopez Kessler, y el director de Relaciones Institucionales, Federico Monarca.

“Durante los últimos años, la inversión en el área había entrado en una etapa de declive, propia de un yacimiento maduro, y hoy vemos cómo, a partir de una nueva mirada y de decisiones concretas, se recuperan niveles de actividad y producción”, subrayó Torres.

“Esto demuestra que, con inversión, tecnología y reglas claras, incluso las áreas maduras pueden volver a crecer y generar nuevas oportunidades”, agregó.

Producción, empleo y sostenimiento de la cuenca

Durante la recorrida, Torres destacó que “en cuatro años se estará duplicando la producción, convirtiéndose en un caso de éxito a partir de la inversión y el compromiso de todos los actores del sector”.

En ese sentido, remarcó que “no se trata solamente de sostener el trabajo en una cuenca histórica, sino de dinamizar la economía y generar recursos que fortalecen una industria clave para la provincia y para el país”.

Asimismo, el mandatario subrayó que “la Cuenca del Golfo San Jorge fue durante más de un siglo una fuente central de divisas para la Argentina, y hoy estamos dando un paso concreto para sostenerla, modernizarla y proyectarla hacia el futuro”.

Medidas que impulsan la inversión

El mandatario también destacó que este tipo de proyectos se ven favorecidos por decisiones que mejoran la competitividad del sector, como la eliminación de aranceles a la importación de polímeros, una medida que fue impulsada desde la provincia ante el Gobierno Nacional.

“Son decisiones que van en el camino correcto, porque permiten reducir costos, hacer viables nuevas inversiones y sostener la actividad en la cuenca”, indicó.

Pecom avanza en la Cuenca del Golfo San Jorge.

Inversión estratégica y desarrollo energético

Las plantas de inyección de polímeros forman parte de una estrategia de recuperación mejorada que permite aumentar la eficiencia de los yacimientos maduros, extendiendo su vida útil y optimizando la producción.

Estas inversiones no solo implican el montaje de infraestructura, sino también el desarrollo de campañas de perforación y workover, con impacto directo en la actividad económica y en la generación de empleo en la región.

En ese marco, Torres valoró el trabajo articulado entre el sector público, las operadoras y los trabajadores, destacando que “cuando hay reglas claras, previsibilidad y decisión política, las inversiones llegan y se traducen en más producción, más empleo y más desarrollo para la provincia”.

Y-FRED: la fórmula argentina para sacar más petróleo de Vaca Muerta

Vaca Muerta requiere enfocarse tecnologías que permitan llevar los niveles de eficiencia al siguiente nivel. Las compañías buscan que la producción de los pozos sea cada vez más redituable y, para eso, es necesario encontrar soluciones propias en el shale neuquino.

YPF es una de las compañías que lidera esa aventura y le encargó a Y-TEC trabajar en un proyecto que permita mejorar los costos. Y-FRED es el nombre del polímero de diseño desarrollado especialmente para las etapas de fractura en Vaca Muerta.

“Es una solución pensada a medida para Vaca Muerta, que combina eficiencia técnica con competitividad económica. Gracias a su diseño molecular, permite operar mejor y a menor costo, con ensayos de laboratorio que ya muestran mejoras muy significativas frente a los productos comerciales disponibles”, sostuvo Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, en una visita que realizó en las instalaciones de Y-TEC.

“Hacer más competitiva a Vaca Muerta también implica desarrollar soluciones propias, alineadas a nuestra operación y al talento de nuestros equipos”, agregó el pope de la empresa de mayoría estatal.

Según informó Y-TEC, el polímero Y-FRED es la combinación de ciencia aplicada, desarrollo local y trabajo integrado con la operación para acelerar resultados y crear valor para el negocio.

Las particularidades del shale

Tal como viene informando +e, la próxima etapa de Vaca Muerta no estará centrada solo en perforar más pozos, sino en recuperar el petróleo que aún permanece atrapado en la roca. La industria busca diferentes técnicas para sumar millones de barriles de petróleo y el uso de polímeros parece ser el camino para seguir.

La recuperación terciaria (EOR, por sus siglas en inglés) consiste en inyectar compuestos químicos que modifican las propiedades del reservorio para facilitar el flujo del crudo hacia los pozos productores. Aunque su aplicación en yacimientos convencionales está ampliamente probada, el verdadero desafío es adaptarla a las condiciones particulares del shale neuquino, caracterizado por baja permeabilidad, alta salinidad y temperaturas elevadas.

YPF revolucionó su modelo de trabajo.

Según explicó Álvaro Campomenosi, tecnólogo senior de I+D de Y-TEC, el potencial de Vaca Muerta contrasta con un factor de recobro muy bajo, que en promedio se ubica entre el 3% y el 7%. Esto implica que entre el 90% y el 98% del petróleo original queda en el subsuelo, aun cuando los pozos dejan de ser económicamente viables. Reducir esa brecha permitiría mejorar la rentabilidad y extender la vida útil de los desarrollos.

Los surfactantes cumplen un rol clave en este proceso. Estas moléculas reducen la tensión interfacial entre agua, petróleo y roca, y modifican la mojabilidad del reservorio. De ese modo, ayudan a liberar el crudo atrapado en los poros, facilitando su migración hacia las fracturas y, finalmente, hacia el pozo. Este fenómeno, conocido como imbibición espontánea, permite movilizar hidrocarburos que antes permanecían inmóviles.

En laboratorio, los resultados muestran que ajustar variables como salinidad, temperatura y concentración es fundamental para maximizar la eficiencia y evitar problemas operativos, como la formación de emulsiones. Sin embargo, el verdadero reto es trasladar estos resultados al campo, donde cada reservorio presenta características propias.

Del laboratorio a Vaca Muerta

Para ello, primero se realiza una caracterización detallada de fluidos y roca, que permite seleccionar la formulación química más adecuada. Luego se ejecutan pruebas piloto para validar el comportamiento en condiciones reales. También es clave asegurar la compatibilidad de los surfactantes con otros aditivos utilizados en la fractura hidráulica y su estabilidad dentro del reservorio.

El monitoreo posterior, mediante trazadores y análisis de salinidad y concentración, permite evaluar el desempeño de la química y su impacto en la producción. Campomenosi advirtió que una selección inadecuada puede no solo ser ineficiente, sino también dañar la formación.

PAE perforará en noviembre el primero de sus cuatro pozos shale en Cerro Dragón

Pan American Energy (PAE) comenzará a perforar en noviembre el primer pozo no convencional incluido en el plan piloto a través de una inversión superior a 40 millones de dólares y destinará más de 200 millones de dólares a la construcción de 17 proyectos de inyección de polímeros para recuperación terciaria en Cerro Dragón, de las cuales 6 serán inaugurados en los próximos 12 meses.

De esta manera, la compañía avanza con el desarrollo no convencional comprometido con una inversión inicial de más de 250 millones de dólares en la provincia.

La comitiva visitó la base de DLS en Comodoro Rivadavia donde se está acondicionando el equipo de perforación, el cual será trasladado a Cerro Dragón una vez finalizada la construcción de la locación que se está realizando en el yacimiento. La perforación se iniciará a mediados de noviembre.

Las etapas del plan piloto

La perforación con objetivo shale se realizará en dos etapas. La primera se iniciará con la perforación del pozo vertical Cerro Tortuga -x1000 de hasta 3.700 metros de profundidad para investigar un intervalo de shale de 120 metros de espesor. En esta fase se obtendrá un testigo corona de roca de más de 100 metros de longitud que permitirá tener un mejor conocimiento de las propiedades de la formación.

La información recopilada será analizada en ensayos de laboratorio por dos de los expertos internacionales más respetados del mundo en geomecánica y diseño de fracturas hidráulicas, de manera de asegurar que los resultados que se obtengan reflejen el verdadero potencial del objetivo a evaluarse. Posteriormente, se realizará el diseño de las fracturas con la utilización de simuladores de última tecnología.

La segunda etapa se realizará a partir del diagnóstico de los expertos con la información obtenida en el pozo vertical, por lo que en 2026 se prevé perforar una rama lateral de 3.000 metros saliendo del mismo pozo vertical, con 50 etapas de fractura.

PAE y su programa de recuperación terciaria

PAE también anunció un plan de recuperación terciaria a través de la construcción de 17 proyectos de inyección de polímeros. En la actualidad hay alrededor de 20 plantas de este tipo en toda la cuenca del Golfo San Jorge, – dos de ellas en PAE -, de manera que la compañía casi duplicará la cantidad actual de plantas de inyección de polímeros en la región.

La recuperación terciaria es una técnica que se aplica una vez agotadas las etapas de recuperación primaria (flujo natural y bombeo) y secundaria (inyección de agua de formación para mantener la presión), con el objetivo de movilizar el petróleo remanente atrapado en el yacimiento y maximizar su recuperación. Se estima que su factor de recobro, – cantidad de hidrocarburo que se puede producir respecto al volumen total en el reservorio -, puede mejorar hasta un 4% adicional por sobre el alcanzado con la recuperación secundaria, lo que permite contrarrestar el declino, alargar la vida útil del yacimiento y alcanzar un mayor nivel de reservas.

En los próximos 12 meses PAE inaugurará 6 de los 17 proyectos de inyección de polímeros adicionales incluidos en el plan. Estos proyectos, integrados a pozos de inyección de agua, transforman el polímero sólido en una solución lista para ser inyectada en el yacimiento con la finalidad de aumentar la viscosidad del agua y desplazar una mayor cantidad de petróleo hacia los pozos productores.

Autoridades

La visita a la base de DLS contó con la presencia del gobernador de la Provincia, Ignacio Torres; el vicegobernador Gustavo Menna, los intendentes de Comodoro Rivadavia, Othar Macharashvili; de Rada Tilly, Mariel Peralta; el Ministro de Hidrocarburos, Federico Ponce; el Secretario General del Sindicato del Petróleo, Gas Privado y Energías Renovables del Chubut, Jorge Ávila; el Secretario General del Sindicato Petrolero Jerárquico de la Patagonia Austral, José Lludgar; el Presidente de Petrominera Chubut, Héctor Millar; el Secretario General de la UOCRA Comodoro Rivadavia, Raúl Silva; y el Secretario General del Sindicato de Camioneros de Chubut, Jorge Taboada. En representación de Pan American Energy asistieron el Vicepresidente Corporativo de Relaciones Institucionales, Daniel Felici; el Vicepresidente de Relaciones Laborales, Sergio Faraudo; y el Vicepresidente de Operaciones en Golfo San Jorge, Tomás Catzman.

En este marco, el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, destacó que “este es el principio de un proyecto que tiene un potencial enorme en términos productivos para la provincia, pero también es el principio de un cambio de paradigma, de dejar de pelearnos entre nosotros y ponernos espalda con espalda a defender lo nuestro”.

Tomás Catzman, Vicepresidente de Operaciones de PAE en el Golfo San Jorge, afirmó que “con estos anuncios buscamos abrir un nuevo horizonte de inversión en la cuenca del Golfo San Jorge a través del desarrollo del no convencional y la recuperación terciaria. Basados en los aprendizajes del último pozo y aplicando las mejores prácticas recomendadas por los expertos mundiales, estamos confiados en que este nuevo pozo nos dará buenos resultados y esperamos que su perforación pueda confirmarnos un posible sweet spot”.

El plan piloto con objetivo no convencional de PAE incluye la perforación de 5 pozos. El primero de ellos fue perforado a fines del año pasado y permitió comprobar la viabilidad operativa y la existencia de shale gas. La perforación del pozo anunciado este viernes es el primero de los cuatro pozos restantes previstos en el plan comprometido con la provincia de Chubut.

Pecom tiene altas expectativas con El Trébol – Escalante y pone el ojo en áreas nuevas

El 28 de octubre marcó un antes y después en el convencional. Ese día se oficializó el traspaso del clúster El Trébol – Escalante por parte de YPF a Pecom. La empresa del Grupo Pérez Companc volvió al negocio del petróleo y pone todas sus fichas en la recuperación terciaria.

En el marco del Foro de Abeceb, el presidente de Pecom, Luis Pérez Companc, consideró que la tecnología y financiación son las claves para impulsar la producción de la parte norte de la Cuenca del Golfo San Jorge.

El directivo manifestó que se apostará a la inyección de polímeros en las áreas que obtuvo en el Proyecto Andes, iniciativa con la cual YPF se desprendió de sus activos convencionales para centrar sus inversiones en Vaca Muerta.

“Hay que buscarle la manera de aplicarle la tecnología, hay nuevos métodos para terciaria. Estamos muy confiados en que las áreas son muy buenas y vamos a poner el ojo en áreas nuevas que también van a tener ese potencial de poder mínimo mantener la producción y crecer”, sostuvo Pérez Companc.

En cuanto a la financiación de los proyectos el titular del grupo aseguró que “hay mucha plata en el mundo dando vueltas, los bancos están muy interesados también en estos proyectos buscando socios. Son números grandes. De nuestro lado queremos crecer y queremos buscar poner un pie firme en cada uno de los sectores donde estamos”.

Pecom y el financiamiento

Pérez Companc también aseguró que el financiamiento “no es un tema, no lo vemos como un problema hoy. Más en una Argentina está cada vez estabilizándose más donde el crédito está apareciendo, y donde los socios, sobre todo financieros ya están poniendo un ojo en Argentina y quieren ver estos proyectos porque saben que Argentina es muy competitiva en lo que es energía y alimentos”, concluyó.

Otro de los temas que abordó el presidente de Pecom fue la seguridad jurídica y manifestó que el aspecto que le falta a la Argentina para generar un buen clima de negocios. “Los inversores ven mucho el tema”, aseveró y señaló que si bien reconocen que se estabilizó la macro reclaman seguridad jurídica “para que yo, si voy a hacer una inversión estar seguro de que no voy a tener un problema al mes que pongo pie en Argentina”.

“Estoy convencido que el rumbo es el correcto, es cuestión de darle tiempo, es cuestión de apoyarlo (a Javier Milei), apoyar al gobierno y apoyar al país. Por eso nosotros este año decimos seguir invirtiendo, una vez que hicimos la reorganización de la familia empezamos a invertir en los sectores que nosotros creemos que son estratégicos”, subrayó.