Jorge Ávila: “Si encontramos shale oil, la Cuenca del Golfo San Jorge pasa al frente otra vez”

La exploración no convencional en Chubut dejó de ser una promesa de escritorio. “Estamos por el buen camino”, subrayó Jorge Ávila, secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado del Chubut. Hay shale gas en la formación D-129. Ahora falta lo más importante: encontrar petróleo.

“Si eso se encuentra, pasamos al frente otra vez”, dijo el dirigente gremial en diálogo con Petroleros TV. La frase pesa en la Cuenca del Golfo San Jorge, un territorio que durante décadas vivió del convencional y que en los últimos años vio caer equipos, puestos de trabajo y expectativas.

A su lado estaba José Dante Llugdar, titular del Sindicato de Petroleros Jerárquicos de la Patagonia Austral, que prefirió poner el anuncio en perspectiva. “Esto no empezó ayer”, remarcó y recordó que Ávila había adelantado el proyecto años atrás y que la gestión siguió con el gobernador de Chubut, Ignacio Torres. “Lleva trabajo, gestión”, insistió, como para desarmar la idea de un hallazgo repentino.

Qué se encontró en la formación D-129

Detrás del entusiasmo hay datos concretos. Pan American Energy (PAE) reconvirtió Cerro Dragón en una concesión de explotación no convencional después de verificar shale gas en la formación D-129. La compañía detectó intervalos de entre 70 y 150 metros de espesor, a menos de 3500 metros de profundidad, con gas húmedo y una sobrepresión favorable para producir.

En la AOG Patagonia 2026, el CEO de PAE, Marcos Bulgheroni, contó que la operadora ya lleva más de 18 meses extrayendo gas no convencional de esa roca y que prepara un tercer pozo horizontal. Su pronóstico fue directo: está convencido de que en el Golfo San Jorge se desarrollará una nueva cuenca no convencional.

En este sentido, Ávila habló justamente de ese paso y ponderó que el gremio trabaja para poner en marcha el equipo de PAE destinado a los pozos profundos que completarán la etapa no convencional. Y aseguró que los resultados ya dieron señales importantes para producir petróleo y gas con destino a la exportación.

El pedido de un perforador más

La otra mitad de la agenda pasa por el convencional. El sindicato confirmó que el perforador de Manantiales Behr empieza a trabajar, pero Ávila quiere más y planea pedirle a PECOM, que sume un segundo equipo en la zona central.

En la charla se recordó que hace un año la cuenca tenía cinco perforadores en funcionamiento y que pronto superaría los diez. Con el precio del barril en niveles cómodos para las operadoras, Ávila admitió que ya se discute sumar equipos en otros yacimientos de Chubut.

Para el dirigente, la reactivación se mide en nombres propios. Habló de trabajadores a los que les faltan uno o dos años para jubilarse y que ahora pueden llegar tranquilos. “Es el mérito de todo sindicalista”, sostuvo. También mencionó a compañeros de otros sectores que perdieron su puesto y que espera ver de vuelta en la industria petrolera.

Ávila defendió los retiros de los últimos tiempos. Dijo que quienes se fueron cobraron y salieron bien arreglados, y que muchos veteranos eligieron dar un paso al costado para que se quedaran los más jóvenes. Sobre las críticas a los trabajadores petroleros del gremio, fue claro: “La entiendo, no la comparto”.

Llugdar aportó una escena que lo resume. Contó que se cruzó con una mujer que trabajaba en relaciones laborales de una empresa de perforación y que le recordó un consejo de Ávila a los operarios: había que prepararse para el futuro. Hoy, dijo, parte de esa gente formada en Chubut trabaja en otras cuencas.

“Los cambios están, nos guste o no”

Sobre el final, Ávila agradeció la preocupación por su salud y aclaró que se trata de un problema que arrastra hace tiempo. Destacó a la conducción, al cuerpo de delegados y a José Bahamonde, a cargo del proceso electoral del gremio petrolero. Espera volver a la actividad normal en pocos días.

Después habló de tecnología y del futuro de la cuenca. “A nosotros no nos podrán gustar los cambios, pero los cambios están y se van a utilizar, nos guste o no nos guste”, aseguró.

PAE reveló que produce shale gas en Cerro Dragón hace casi dos años

La AOG Patagonia 2026 dejó claro desde el primer día que Neuquén ya no es solo la capital de Vaca Muerta, sino la vidriera donde la industria muestra lo que viene. La séptima edición reunió a más de 300 empresas en el Espacio DUAM, la abrió Javier Milei y tuvo una particularidad: no todos los anuncios hablaron de la cuenca neuquina.

Uno de ellos llegó desde el sur. En el panel de CEOs del martes, Marcos Bulgheroni, group CEO de Pan American Energy (PAE), contó algo que la compañía no había hecho público: hace más de un año y medio que produce shale gas en Cerro Dragón, el yacimiento más emblemático de la cuenca del Golfo San Jorge.

“Hoy estamos produciendo shale gas. No se sabe, no se anuncia, no se dice, pero es la realidad. Hace más de 18 o 20 meses que estamos produciendo”, dijo frente a un auditorio que, hasta ese momento, venía escuchando hablar de GNL y de exportaciones.

El shale llega a Cerro Dragón: PAE ya perforó su primer horizontal y evalúa nuevos pozos.

“Estamos en el Vaca Muerta de 2007”

Lo que sale de esos pozos es gas húmedo, y el ejecutivo no lo presentó como un hallazgo cerrado. “Abre una posibilidad muy interesante, pero todavía no es suficiente”, admitió. Y eligió una comparación que en la sala se entendió enseguida: “Estamos en Vaca Muerta en 2007, 2008, 2009”.

El punto de partida fue la formación D-129, conocida durante décadas como la roca generadora de la cuenca. PAE estudió presión, temperatura y contenido orgánico, y avanzó primero con un pozo vertical y después con uno horizontal. En abril de 2025, junto al gobernador Ignacio Torres, la empresa ya había confirmado la presencia de shale gas en el área.

Aquel pozo exploratorio tenía una rama lateral de 1.500 metros y 25 etapas de fractura, según informó entonces la compañía. El plan piloto contempla cinco pozos y una inversión de US$250 millones. Además, el área se reconvirtió en una concesión no convencional por 35 años, con la posibilidad de sumar otros diez.

El tercer pozo y una rama lateral de 2.000 metros

Los resultados todavía no conforman a la empresa. “Estamos produciendo, pero la productividad no es la que nosotros quisiéramos”, reconoció Bulgheroni. La respuesta fue acelerar: el tercer pozo ya está perforado y de él se sacaron coronas para estudiar la roca en detalle.

Con esa información, los equipos técnicos rediseñaron el pozo. El próximo paso es una rama lateral de 2.000 metros, más larga que las anteriores. “Son todos los muchachos los que diseñaron”, aclaró el ejecutivo, que durante todo el panel evitó quedarse con el crédito de cada avance.

Más allá de las dudas sobre la productividad, Bulgheroni habló con seguridad del futuro del Golfo San Jorge. “Estoy convencido de que va a aparecer una nueva cuenca no convencional. No hay duda de eso”, afirmó. Y se adelantó a la comparación obvia: “No va a ser Vaca Muerta, ni mejor ni peor. No importa”.

Para el CEO, la cuenca chubutense tendrá condiciones propias, del mismo modo que Permian no se parece a la formación neuquina. También recordó que Vaca Muerta arrancó con pozos verticales, mucho antes de los desarrollos horizontales que hoy sostienen los récords de producción del país.

La Cuenca del Golfo San Jorge frente a una nueva oportunidad. Chubut recibirá nuevas inversiones con Cerro Dragón como punta de lanza.

Drones e inteligencia artificial en un yacimiento maduro

El shale es la tercera pata de un plan más amplio para Cerro Dragón, un yacimiento maduro que PAE no quiere dejar declinar. Que sea maduro, planteó, no significa quedarse quieto. El desafío de estos años fue cambiar “prácticamente la filosofía” con la que la compañía encara el desarrollo del área.

La primera pata es tecnológica. El yacimiento tiene unos 6.000 activos para monitorear, entre ellos 4.200 pozos productores. Antes se controlaban con patrullas y camionetas que recorrían el campo. “Eso hoy ya no lo podemos pagar. Guste o no guste, no lo podemos pagar”, dijo.

Hoy vuelan casi 20 drones que todos los días toman fotos térmicas y convencionales. Las imágenes van a un sistema de inteligencia artificial que, con agentes y algoritmos, detecta fallas, pérdidas y oportunidades para mejorar la producción. Después interviene una persona. “Son 500 fotos por día, un número así absurdo”, describió.

La recuperación terciaria (EOR) dejó de ser una incógnita para las compañías.

Polímeros para recuperar 50 millones de barriles

La segunda pata es la recuperación terciaria. Cerro Dragón es un yacimiento de secundaria que mueve, según dijo, más de un millón y medio de barriles de líquido por día. El agua empuja el petróleo, pero hasta cierto punto. Los polímeros cambian la viscosidad y permiten barrer lo que queda en la roca.

El proyecto ya está aprobado: US$1.200 millones, 22 plantas de polímeros, unos 100 pozos nuevos y cientos de intervenciones. Hay dos o tres pilotos en producción que ya muestran incrementos. “Nuestro objetivo es capturar al menos 50 millones de barriles de petróleo”, precisó.

GNL flotante y la cadena de valor del gas

Antes de hablar del sur, Bulgheroni repasó el proyecto de GNL flotante que PAE comparte con YPF, Pampa, Harbour y Golar. “Hace cuatro o cinco años veníamos diciendo que había que hacer algo, que tenía que ser nacional, liderado por YPF, y que todas las empresas tenían que estar metidas”, recordó.

Elegir un barco flotante como el Hilli, explicó, les dio ventaja en el time to market y bajó las suspicacias de socios, compradores y financistas en un país “que no tenía ninguna historia de esto”. La geopolítica hizo el resto: que Europa deje de comprarle gas a Rusia posiciona a la Argentina como proveedor confiable.

Con el gas que sobra, planteó, el país pasa de la escasez a la abundancia y queda obligado a pensar la cadena de valor. Mencionó los fertilizantes y, sobre todo, los data centers. “En cualquier análisis de una fuente de energía para este tipo de proyectos, el gas va a ser central”, sostuvo.

La Patagonia, agregó, suma tierra, agua y gas en abundancia, lejos de los conflictos que cambiaron el mapa global. “No tenés el problema de la gente que no quiere”, dijo, y pidió que la Argentina piense esa oportunidad “no solo desde el punto de vista privado”.

PAE batió un récord con casing drilling: llegó a 3005 metros en un pozo en la Cuenca del Golfo San Jorge

Pan American Energy (PAE) alcanzó los 3005 metros de profundidad con casing drilling en el pozo PE-1057 de la cuenca del Golfo San Jorge. Según la compañía, es la mayor profundidad registrada con esta tecnología y una de las mayores del mundo en pozos en tierra. La perforación estuvo a cargo del equipo PAE-003.

El récord fue anunciado mediante la cuenta de LinkedIn de la compañía, que atribuyó el récord de perforación a que ingeniería, geología y operaciones trabajaron “de manera alineada, segura y eficiente”, y cerró con un agradecimiento a los equipos.

La marca tiene peso para la cuenca. En 2017, según un trabajo de ingenieros de la compañía publicado en Petrotecnia, el pozo más profundo perforado por PAE con este método llegaba a 2616 metros. El PE-1057 estiró ese límite casi 400 metros.

Una cañería que perfora y queda

En el convencional, el trépano baja en la punta de una columna de barras. Cada vez que se completa un tramo hay que sacarla entera, bajar la cañería de revestimiento y cementarla. Con casing drilling, la propia cañería hace girar el trépano y queda instalada en el pozo cuando se llega al fondo.

En los campos maduros, la diferencia es concreta. Los actores de la industria describen a la cuenca como un campo maduro de areniscas en capas con distinto grado de agotamiento, muchas sostenidas con inyección de agua, donde la técnica permitió terminar pozos de alto riesgo con pérdidas de circulación y reservorios dañados.

 

El ahorro está en las maniobras. Con la cañería siempre cerca del fondo, no hace falta sacar y bajar herramientas, las arcillas pasan menos tiempo expuestas y el roce contra las paredes ayuda a sellar fisuras. En un sector analizado en 2017, los pozos que demandaban 27 días pasaron a perforarse en 9.

La técnica también tiene un costo que no se ve en los días ahorrados. Como el pozo queda entubado mientras se perfora, no se pueden correr los perfiles a pozo abierto, las mediciones que usan los geólogos para leer las capas y decidir dónde punzar. Además, el método no sirve para cualquier pozo ya que los resultados dependen del diseño y de la geología.

El plan de PAE para Cerro Dragón

El récord coincide con la apuesta de PAE por Cerro Dragón, el mayor yacimiento convencional del país. El área produce unos 70.000 barriles diarios de crudo y 9 millones de metros cúbicos de gas, y su concesión se extiende hasta 2047.

La compañía presentó al RIGI un proyecto de recuperación terciaria por unos 1200 millones de dólares. Contempla 22 plantas de inyección de polímeros, 100 pozos productores e inyectores, la intervención de otros 600 y nuevas instalaciones de superficie, además de exportaciones por 18 millones de barriles.

Federico Ponce: los u$s 1.200 millones de PAE permitirán ganar escala en la recuperación terciaria

El ministro de Hidrocarburos de Chubut, Federico Ponce, destacó el anuncio de inversión de más de u$s 1.200 millones de Pan American Energy (PAE) en Cerro Dragón. El proyecto apunta a sostener la actividad en una cuenca madura.

En diálogo con ADNSUR, Ponce calificó la noticia como “sumamente positiva”. Además, remarcó que se trata del único proyecto de petróleo convencional presentado bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). “En términos de importancia para la cuenca, esto representa más trabajo, más inversiones y más actividad”, señaló el ministro. También vinculó el proyecto con la necesidad de revertir años de caída productiva en el Golfo San Jorge.

Según explicó, el 40% de la inversión prevista deberá ejecutarse durante los primeros dos años. Esa primera etapa contempla alrededor de 100 pozos nuevos y unas 600 intervenciones de workover. Ponce sostuvo que ese nivel de actividad tendrá un impacto directo sobre el empleo. “Lo que va a permitir es esta recomposición laboral, que hace tanto tiempo se viene castigando”, afirmó.

El ministro también describió el contexto productivo de la cuenca, afectada por años de declino y por la madurez de sus yacimientos. A su vez, destacó señales recientes de estabilización. “Lo que permitieron es estabilizar esa curva y, de alguna manera, recomponer algo de actividad o sostenerla”, explicó. Como ejemplo, mencionó el crecimiento de la cantidad de equipos de perforación. “Se pasó de cinco a ocho perforadores en menos de un año”, indicó Ponce.

Recuperación terciaria, el eje para Cerro Dragón

Para el funcionario, la recuperación terciaria tendrá un papel central dentro de la inversión anunciada por PAE. Esta tecnología permitirá aumentar el factor de recuperación de los yacimientos maduros. “Este RIGI es recuperación terciaria. Va a permitir duplicar la capacidad de recuperación terciaria”, afirmó.

Ponce consideró que esa expansión permitirá sostener la producción y generar actividad incremental durante los próximos años. El objetivo será aprovechar mejor los recursos de Cerro Dragón mientras avanza el estudio del potencial no convencional. “Está el no convencional a lo lejos, se están haciendo los primeros estudios, pero eso demora alrededor de 10 años”, explicó.

En ese escenario, el ministro planteó que la recuperación terciaria funcionará como una herramienta de transición para la cuenca. “Es ganar escala en la recuperación terciaria”, resumió.

También señaló que el proyecto puede favorecer el regreso de inversiones al petróleo convencional. Según Ponce, durante los últimos años buena parte de los capitales se orientaron hacia Vaca Muerta por sus mejores condiciones económicas.

Qué cambia con el RIGI

Ponce también explicó los incentivos que incorpora el RIGI para el proyecto. Entre ellos mencionó beneficios aduaneros y la eliminación de retenciones y derechos de exportación. Estos beneficios alcanzan a insumos y mercaderías necesarios para construir y poner en marcha las instalaciones. También contemplan condiciones particulares vinculadas con el impuesto a las Ganancias.

El ministro destacó además la seguridad jurídica como otro elemento relevante para los inversores. “Ningún gobierno que venga va a poder impedir a este proyecto en particular que exporte o importe”, sostuvo.

Para Ponce, las nuevas condiciones pueden mejorar el atractivo del petróleo convencional. En particular, permitirían sostener inversiones y actividad en una cuenca que atraviesa una etapa de madurez productiva.

Cerro Dragón: un acuerdo marcado por metas de eficiencia y seguridad

Bajar costos, ganar eficiencia y cuidar la seguridad en cada maniobra. Sobre esos tres ejes se apoya el acta que firmaron este jueves el Sindicato de Petroleros Privados de Chubut, Pan American Energy (PAE) y las empresas de torre para extender hasta el 31 de diciembre dos equipos de pulling en Cerro Dragón.

Los equipos SAI-234 y Nova 68 empezaron a operar en abril con un contrato de seis meses que vencía el 30 de septiembre. El acta atribuye la prórroga a los buenos resultados de ese período y la condiciona al cumplimiento de lo pactado durante los próximos tres meses. Firmaron Adrián Escobar por la operadora y Jorge Ávila por el gremio.

El centro del acuerdo son los tiempos no productivos, las horas en que un equipo de pulling queda parado por esperas, fallas o demoras de logística mientras la operación sigue costando. Las partes reconocen por escrito que esos costos existen y se comprometen a reducirlos durante los trabajos en el yacimiento.

No aparece como una exigencia de un solo lado. El texto habla de optimizar los costos mediante el trabajo conjunto entre el gremio y las empresas. Para PAE, cada hora muerta encarece el barril. Para el sindicato, un equipo que no cierra en números es un equipo que se va, y con él su gente.

En esa línea, las partes ratifican su compromiso con la viabilidad de la actividad en la cuenca. La extensión se rige por el Marco de Entendimiento para la Sustentabilidad de la Industria Hidrocarburífera, la adenda de los convenios 605/10 y 611/10, el esquema bajo el que gremio y operadoras vienen ajustando condiciones en los yacimientos convencionales.

La Cuenca del Golfo San Jorge frente a una nueva oportunidad. Chubut recibirá nuevas inversiones con Cerro Dragón como punta de lanza.

Eficiencia como condición para seguir

El cuarto punto pide asegurar el desarrollo normal de las tareas del equipo, sin interrupciones evitables y con estándares de calidad y eficiencia. Traducido al lenguaje del campo: menos horas de espera, maniobras bien planificadas y pozos que se reparan y vuelven a producir en el menor tiempo posible.

La tarea está definida: reparación de pozos en Cerro Dragón. El plazo llega hasta el 31 de diciembre, pero el acta aclara que dependerá de la evolución de los trabajos programados y del cumplimiento de las condiciones previstas. Rendimiento y continuidad quedan atados.

El final también está escrito. Completado el programa, la operadora podrá desafectar los equipos y al personal contratado de forma directa o indirecta, sin derecho a reclamo del sindicato, los trabajadores ni las empresas proveedoras. La cláusula no deja demasiado margen para interpretaciones sobre lo que viene después.

Seguridad, la línea que no se negocia

La búsqueda de eficiencia tiene un límite explícito. El acta obliga a mantener las condiciones de seguridad en cada operación, dentro de la ley aplicable y según los estándares propios de PAE. En boca de pozo, eso significa que bajar tiempos no habilita a apurar maniobras ni saltear procedimientos.

El texto fija el fin primordial: proteger la integridad psicofísica de los trabajadores. En un equipo de pulling, donde se manipulan varillas, tubing y cargas pesadas en turnos largos y con el viento patagónico en contra, esa frase tiene un peso concreto para quienes están en la locación.

Las partes se comprometieron a ratificar el acuerdo ante la autoridad de trabajo correspondiente. Mientras tanto, los petroleros de Chubut que trabajan en el SAI-234 y el Nova 68 siguen en Cerro Dragón, con el 31 de diciembre marcado como fecha de vencimiento.

Por qué los proyectos de recuperación terciaria dejaron de ser una incógnita

La recuperación terciaria (EOR, por sus siglas en inglés) dejó de ocupar un lugar casi experimental en los planes de las petroleras argentinas y empezó a convertirse en una herramienta concreta para extender la vida productiva de los campos maduros. El cambio no ocurrió de un día para otro: fue el resultado de años de pilotos, resultados y aprendizaje operativo.

En diálogo con eolomedia, Gerardo Tennerini, fundador de GtoG Energy, explicó que ese proceso permitió bajar la percepción de complejidad que durante años acompañó a los proyectos de EOR. La experiencia acumulada en distintos yacimientos mostró que, con un buen estudio del subsuelo, existen oportunidades para recuperar petróleo remanente que no fue barrido eficientemente.

“El que se registraran algunos éxitos muy contundentes, con incremento de producción del 30% a 40%, hizo que se ponga más foco en lo que es la recuperación terciaria”, ponderó el especialista.

Pecom pone el foco en la recuperación terciaria.

Del agua al polímero

La recuperación secundaria ya tiene un desarrollo importante en Argentina, particularmente en la Cuenca del Golfo San Jorge y la Cuenca Neuquina. El mecanismo consiste en inyectar agua coproducida para sostener la presión del reservorio y barrer parte del petróleo residual, aunque el agua puede desplazarse demasiado rápido por la formación.

El problema aparece cuando esa movilidad del agua impide un barrido eficiente del petróleo que quedó atrapado en la roca. Allí entran las técnicas de recuperación terciaria. En Argentina, la alternativa que logró mayor desarrollo es la inyección de polímeros, una tecnología que modifica el comportamiento del agua dentro del reservorio.

“La inyección de polímero es una tecnología madura que puede integrarse en una secundaria existente, y en este sentido no necesita cosas extraordinarias para aplicarse, y si está aplicada en el reservorio que todavía tiene un residual por recuperar, tiene posibilidades de ser un proyecto de muy buenas características”, consideró Tennerini.

La lógica de la inyección de polímeros es relativamente directa: aumentar la viscosidad del agua para reducir su movilidad dentro de la formación. De esa manera, el fluido puede realizar un barrido más eficiente y mejorar el desplazamiento del petróleo que con la inyección convencional de agua podría quedar sin producir. El objetivo es obtener petróleo incremental.

En los últimos años, esa experiencia se acumuló en distintos proyectos de EOR en Argentina. Manantiales Behr se convirtió en uno de los casos más importantes, mientras que Diadema, operado por Capsa, y El Corcobo, desarrollado por Pluspetrol, construyeron experiencias previas que permitieron entender mejor el comportamiento de la técnica en campos maduros.

“No es más que generar un aumento de la viscosidad en el agua y al perder movilidad dentro del reservorio, genera mejores barridos y puede empujar o mover el petróleo que está en la roca de manera más eficiente”, afirmó el especialista.

Los proyectos que marcaron el camino

La evolución de la recuperación terciaria también se puede seguir a través de los proyectos que fueron ganando escala. Manantiales Behr, que durante años estuvo bajo operación de YPF y ahora es expandido por PECOM, fue uno de los desarrollos más relevantes de los últimos seis o siete años en Argentina.

Antes de ese salto ya existían experiencias consolidadas. Diadema, de Capsa, mostró un comportamiento estable y una recuperación destacada, mientras que El Corcobo, de Pluspetrol, desarrolló durante años un esquema de inyección de polímeros con resultados que ayudaron a validar la tecnología para otros campos maduros.

Después apareció Chachahuén Sur, otro proyecto que desde 2022 y 2023 mostró un crecimiento relevante de la producción. Más recientemente, PECOM comenzó a expandir sus desarrollos en El Trébol, mientras que Pan American Energy avanzó con pilotos en Cerro Dragón y analiza una expansión de la recuperación terciaria.

“Chachahuén Sur también es un proyecto muy bueno que desde 2022/2023 ha demostrado un incremento importante de producción. Y lo más reciente son los desarrollos que están expandiendo PECOM en El Trébol y los pilotos y, posiblemente, desarrollo a gran escala de Cerro Dragón en PAE”, aseguró.

La sucesión de proyectos de recuperación terciaria permitió acumular información sobre los reservorios, las instalaciones necesarias y la operación diaria. Esa experiencia también ayudó a que las compañías entendieran que no todos los proyectos requieren soluciones extraordinarias y que la inyección de polímeros puede adaptarse a determinadas condiciones sin transformar por completo la infraestructura existente.

Para Tennerini, uno de los cambios más importantes estuvo relacionado con la percepción sobre la complejidad del EOR. Durante los primeros desarrollos existía la idea de que se necesitaban condiciones de operación muy exigentes, incluso en aspectos como la calidad del agua requerida para preparar e inyectar el polímero. La experiencia fue modificando esa mirada.

“Había como una sensación de que era muy complejo hacer un proyecto de recuperación terciaria, como que los requisitos eran muy específicos. Y bueno, todo eso con el aprendizaje y viendo modelos de operación que en el mundo se estaban aplicando, se bajó un poco esa sensación”, aseveró.

Una curva distinta a la de Vaca Muerta

La comparación entre la curva de aprendizaje del EOR y la que atravesó Vaca Muerta tiene un límite importante. En el shale, las empresas fueron estandarizando perforaciones, fracturas y diseños de pozos hasta convertir el desarrollo en una operación cada vez más repetible. En recuperación terciaria, en cambio, cada campo presenta condiciones particulares que obligan a estudiar el subsuelo.

El primer paso es determinar si existe suficiente petróleo residual como para justificar la inversión. Después hay que conocer cómo se distribuye ese petróleo dentro de la formación y si las características de la roca permiten que el polímero pueda mejorar el barrido. No alcanza, por lo tanto, con replicar una receta aplicada exitosamente en otro yacimiento.

“Se necesita un modelo y un estudio específico del subsuelo para saber si existe un petróleo residual que valga la pena inyectar polímeros y si se dan las características para poder que el polímero barra el petróleo remanente“, ponderó.

Esa diferencia explica por qué la recuperación terciaria no tiene una curva de aprendizaje idéntica a la de Vaca Muerta. El conocimiento acumulado sirve para reducir riesgos y mejorar los diseños, pero no elimina la necesidad de estudiar cada yacimiento. La estrategia depende de las propiedades de la roca, los fluidos y la distribución del petróleo remanente.

Tennerini señaló que los proyectos de EOR todavía requieren un nivel de modelado del subsuelo particularmente detallado. En Vaca Muerta existe también un fuerte trabajo geológico y de ingeniería, pero la escala industrial permite avanzar sobre una lógica más repetitiva de perforación, fractura y producción. En campos maduros, el desafío es encontrar dónde queda el petróleo recuperable.

“En los de recuperación terciaria todavía es un poco más complejo el modelado y la estrategia a encarar, y depende de cada campo específicamente, así que no hay como una curva de aprendizaje en ese sentido”, subrayó el especialista.

Manantiales Behr: el bloque que explica uno de cada dos barriles de recuperación terciaria

El paso hacia proyectos modulares

La experiencia acumulada sí está generando un cambio en la forma de diseñar los proyectos de recuperación terciaria. En lugar de intentar extender una misma estrategia sobre todo un campo desde el comienzo, las compañías están avanzando hacia desarrollos modulares, concentrados primero en las zonas donde las condiciones ofrecen mayores probabilidades de obtener petróleo incremental.

La idea es reducir el riesgo de masificar un proyecto de EOR antes de conocer cómo responderá cada sector del reservorio. Una zona puede tener excelentes condiciones para el barrido con polímeros y otra, dentro del mismo campo, presentar resultados mucho más débiles. Esa heterogeneidad del reservorio puede cambiar de manera importante el valor económico del proyecto.

“Se está migrando a hacer los proyectos de manera modular, que es ir barriendo pequeñas zonas de las mejores o las que tengan mejores propiedades o donde se espere que tenga mayor petróleo residual”, afirmó.

Ese enfoque permite que la recuperación terciaria avance sobre una superficie más acotada, mida resultados y luego incorpore nuevas áreas. La estrategia busca evitar inversiones demasiado grandes en sectores que podrían no responder como se esperaba. Para las operadoras, el aprendizaje deja de estar concentrado únicamente en la tecnología y pasa también por seleccionar mejor dónde utilizarla.

PECOM relanza Manantiales Behr.

La modularidad también cambia la manera de mirar los campos maduros. En lugar de considerar al yacimiento como una unidad homogénea, las empresas pueden identificar zonas con distintas oportunidades de recuperación y ordenar las inversiones según su potencial. El objetivo es concentrar primero los recursos donde el petróleo remanente y las propiedades del reservorio justifiquen el desarrollo.

“Se trata de ir más a la malla, al punto, a recuperar, y eso sí es una estrategia que se está viendo y la están siguiendo todas las compañías acá en Argentina“, aseveró.

El avance de la recuperación terciaria en Argentina queda así asociado a una combinación de resultados, conocimiento y una forma diferente de diseñar los proyectos. La inyección de polímeros es la técnica que concentra hoy la mayor cantidad de desarrollos, mientras otras alternativas, como los surfactantes y los métodos térmicos, permanecen en etapas más acotadas o específicas.

Los proyectos que ya demostraron resultados funcionan como referencia para una industria que busca extender la producción de yacimientos maduros. Manantiales Behr, Diadema, El Corcobo, Chachahuén Sur y los nuevos desarrollos de El Trébol y Cerro Dragón forman parte de esa evolución, mientras las compañías avanzan sobre las zonas con mejores condiciones para recuperar el petróleo que todavía permanece en la roca.

Hubo un gran ganador en el ranking petrolero de junio y no fue Loma Campana

La producción de petróleo de Argentina volvió a marcar un récord en junio, pero el dato más llamativo del informe de la Secretaría de Energía no estuvo en la cima del ranking. Mientras Loma Campana conservó el primer lugar, el bloque Bajo del Choique – La Invernada protagonizó el mayor crecimiento mensual y se convirtió en la gran ganadora del período.

Los datos oficiales muestran que la producción de petróleo alcanzó los 896.322 barriles por día, un incremento del 0,35% respecto de mayo y del 15,82% frente al mismo mes del año pasado. Si se suma la gasolina estabilizada, el volumen supera los 913.000 barriles diarios, una nueva marca para la industria argentina.

La Cuenca Neuquina volvió a explicar casi todo ese crecimiento. En junio produjo 699.839 barriles diarios, también un récord histórico, con una mejora mensual del 0,68% y un avance interanual del 24,58%. El desempeño confirmó, una vez más, el peso que tiene Vaca Muerta sobre la producción nacional.

YPF busca ser la empresa más eficiente del mundo.

El área que sorprendió en junio

Aunque Loma Campana, operada por YPF, siguió siendo el principal bloque productor del país con 85.733 barriles diarios, su producción cayó un 2,92% respecto de mayo. También se mantuvo en el segundo lugar La Amarga Chica, con 82.655 barriles diarios, aunque en este caso registró un crecimiento del 5,77%.

El gran protagonista del mes fue Bajo del Choique-La Invernada, el desarrollo operado por Pluspetrol, que elevó su producción un 38,94% en apenas un mes hasta alcanzar 39.840 barriles diarios. Ese salto fue, por amplio margen, el mayor registrado entre las diez áreas más productivas de Argentina.

El resto de los principales bloques mostró comportamientos más moderados. Bandurria Sur produjo 59.897 barriles diarios, aunque retrocedió un 6,08%, mientras Bajo del Palo Oeste, de Vista Energy, alcanzó 57.690 barriles diarios, con una leve baja mensual del 0,88%.

Vaca Muerta arrancó 2026 con un récord histórico de fracturas y máxima actividad

Cambios dentro del top 10

El ranking de junio mantuvo prácticamente la misma composición que el mes anterior, aunque dejó un movimiento. El Trapial Este, operado por Chevron, volvió a ubicarse entre las diez áreas más productivas del país con 23.042 barriles diarios, desplazando a Rincón de Aranda, que descendió al puesto 11.

Otro de los bloques que mostró un crecimiento relevante fue La Calera, también operado por Pluspetrol, que incrementó su producción un 9,27% hasta los 31.526 barriles diarios, consolidando el avance de la compañía dentro de los desarrollos no convencionales de la Cuenca Neuquina.

Entre los primeros puestos también apareció La Angostura Sur I, de YPF, con 42.015 barriles diarios y un crecimiento mensual del 3,86%, mientras que Anticlinal Grande-Cerro Dragón, operado por Pan American Energy, produjo 57.272 barriles diarios y prácticamente mantuvo estable su nivel de extracción.

La Cuenca del Golfo San Jorge firmará este domingo el acuerdo de paz social.

Las dos áreas convencionales que siguen dando pelea

Más allá del dominio de Vaca Muerta, el informe volvió a dejar un dato que se repite desde hace varios meses. Dentro de las diez áreas con mayor producción del país continúan figurando únicamente dos desarrollos convencionales de la Cuenca del Golfo San Jorge: Anticlinal Grande-Cerro Dragón y Manantiales Behr.

El bloque operado por PECOM produjo 24.430 barriles diarios durante junio y se ubicó en el noveno lugar del ranking nacional, aunque registró una baja mensual del 1,10%. Junto con Cerro Dragón, sigue siendo la excepción en un listado cada vez más dominado por los desarrollos shale de la Cuenca Neuquina.

Neuquén ya explica casi el 80% de la producción de petróleo del país

La producción de petróleo en Argentina volvió a marcar un récord durante mayo al alcanzar 885.843 barriles por día, un volumen que significó un crecimiento del 0,25% respecto de abril y un salto del 18,64% interanual. El avance estuvo impulsado nuevamente por Vaca Muerta, que consolida a Neuquén como el principal motor de la industria.

La Cuenca Neuquina registró una producción récord de 691.827 barriles diarios, con una mejora mensual del 0,61% y un crecimiento del 35,9% frente a mayo del año pasado. De esta manera, la provincia consolidó un hito al concentrar el 78,1% de la producción total de petróleo del país, un nivel que la acerca al umbral del 80%.

El predominio de Neuquén también quedó reflejado en el ranking de las diez áreas con mayor producción. Ocho de los diez principales yacimientos pertenecen a la Cuenca Neuquina, mientras que solo dos corresponden a la Cuenca del Golfo San Jorge.

YPF logra un nuevo récord. Neuquén no detiene su producción.

El impacto de Neuquén en la industria

Según el informe que realizó el consultor Fernando Salvetti, Loma Campana, el mítico bloque operado por YPF, volvió a ocupar el primer lugar entre las áreas con mayor producción del país. Durante mayo alcanzó 88.310 barriles diarios, equivalentes al 9,97% del total nacional, aunque registró una leve caída mensual del 0,78%.

En el segundo puesto se ubicó La Amarga Chica, también operada por YPF, con 78.146 barriles por día y una participación del 8,82% del total nacional. Pese a mantener su posición, el bloque mostró una baja mensual del 12,62%, la más significativa entre las principales áreas productoras.

El podio se completó con Bandurria Sur, otro súper proyecto desarrollo de YPF en Vaca Muerta, que produjo 63.774 barriles diarios. El bloque incrementó su actividad un 3,9% respecto del mes anterior y representó el 7,2% de toda la producción de petróleo argentina.

Bajada del Palo Oeste es uno de los bloques insignia de Vaca Muerta.

El peso de Cerro Dragón y el salto del shale oil

El cuarto lugar fue para Bajada del Palo Oeste, operado por Vista Energy, con 58.201 barriles diarios. El área explicó el 6,57% de la producción nacional, aunque registró una disminución mensual del 3,47%, sin alterar su ubicación entre los principales desarrollos del país.

La principal excepción al predominio neuquino volvió a ser Anticlinal Grande-Cerro Dragón, operado por Pan American Energy en la Cuenca del Golfo San Jorge. Con 57.231 barriles diarios, el bloque se mantuvo en el quinto puesto del ranking y representó el 6,46% del total nacional, con una variación mensual prácticamente estable de -0,38%.

En la sexta posición apareció La Angostura Sur I, de YPF, con 40.452 barriles diarios y un crecimiento mensual del 6,11%. Más atrás se ubicó La Calera, operada por Pluspetrol, que alcanzó 28.850 barriles diarios, equivalente al 3,26% del total, luego de expandirse un 7,32% respecto de abril.

El cambio silencioso que puede convertir a Vaca Muerta en una potencia shale. Rincón de Aranda el proyecto de Pampa Energía.

Rincón de Aranda fue uno de los bloques que más creció

Entre los desarrollos con mayor dinamismo sobresalió Bajo del Choique-La Invernada, operado por Pluspetrol Cuenca Neuquina, que produjo 28.675 barriles diarios. El bloque registró una expansión mensual del 16,71%, suficiente para consolidarse entre las diez principales áreas productoras del país.

Otro de los grandes protagonistas fue Rincón de Aranda, operado por Pampa Energía, cuya producción llegó a 25.598 barriles diarios. El área mostró el mayor crecimiento entre los principales bloques, con un incremento del 25,49% respecto del mes anterior, lo que le permitió escalar posiciones dentro del ranking nacional.

El décimo puesto quedó para Manantiales Behr, ahora operado por Pecom, con una producción de 24.701 barriles diarios, equivalente al 2,79% del total argentino. El bloque registró una baja mensual del 1,85% y descendió al último lugar del ranking, principalmente por el fuerte crecimiento registrado en Rincón de Aranda y Bajo del Choique-La Invernada, mientras Loma Campana conservó el liderazgo de la producción nacional.

 

Shale más allá de Neuquén: YPF, PAE y CGC confirman inversiones por más de U$S108 millones en Mendoza, Chubut y Santa Cruz

El mapa del no convencional argentino se expande. Los datos de inversión confirmados ante la Secretaría de Energía de la Nación revelan que YPF, Pan American Energy (PAE) y la Compañía General de Combustibles (CGC) comprometieron en conjunto más de 108 millones de dólares para perforación exploratoria en provincias que, hasta hace pocos años, no figuraban en ningún plan de shale de escala industrial.

Según el análisis de eolomedia, el grueso de esa apuesta corresponde a YPF, que planea destinar 86,92 millones de dólares distribuidos en tres yacimientos de Mendoza y Santa Cruz. Le sigue PAE con 20,47 millones de dólares concentrados en el área Cerro Tortuga del bloque Cerro Dragón, en Chubut. CGC, por su parte, comprometió 0,17 millones de dólares en pozos sin yacimiento asignado en su permiso de exploración Paso Fuhr, en Santa Cruz.

YPF en busca de más shale

La mayor inversión individual recae en el yacimiento La Azucena, en Santa Cruz, donde YPF comprometió 50,60 millones  de dólares en perforación de pozos exploratorios. La Azucena integra la formación Palermo Aike, ubicada en la Cuenca Austral, que la industria considera el segundo recurso shale del país en importancia.

La empresa de mayoría estatal se adjudicó esa área junto a El Campamento Este en 2023, cuando la provincia de Santa Cruz habilitó dos nuevas concesiones para extender la exploración más allá del área pionera de Paso Fuhr.

En El Campamento Este, otro bloque de Palermo Aike, YPF destinará 17,08 millones de dólares también íntegramente a la perforación de pozos exploratorios. El primer pozo no convencional tipo shale en la cuenca, perforado en Cañadón Deus con una inversión de aproximadamente 60 millones de dólares en sociedad con CGC, arrojó resultados iniciales positivos en gas y condensados, y habilitó el avance sobre estas nuevas áreas. Los estudios sísmicos 3D de YPF en la zona abarcan más de mil kilómetros cuadrados.

El tercer yacimiento de YPF en este cuadro es CN VII A, ubicado en la cuenca neuquina mendocina, donde la compañía invertirá 19,24 millones de dólares en pozos exploratorios. En 2024, YPF realizó la primera exploración no convencional en la lengua mendocina de Vaca Muerta con dos pozos, cuyos resultados fueron disímiles pero considerados alentadores: el pozo CN VII produjo 47 m3 de petróleo por día y más de 64.000 m3 de gas, una novedad para Mendoza.

La lengua mendocina, un frente que cobra fuerza

El bloque CN VII A integra el esquema exploratorio no convencional que YPF desarrolla en Mendoza, donde ya se ejecutaron estudios y trabajos preliminares con resultados considerados alentadores. La ministra de Energía y Ambiente de esa provincia, Jimena Latorre, interpretó la decisión de perforar un nuevo pozo como una validación del modelo institucional provincial y del atractivo geológico de la hermana menor de Vaca Muerta.

El desafío logístico es, sin embargo, real. La alta demanda de equipos y servicios en Neuquén complica la disponibilidad de infraestructura para zonas consideradas aún marginales. La actividad se concentra en los bloques CN-VII A y Paso Bardas Norte, en el sur de Malargüe, donde YPF inició en 2024 el segundo período exploratorio de cuatro años.

Detrás de YPF, al menos dos proyectos privados ya aguardan los resultados para tomar sus propias decisiones. La UTE Quintana Energy y TSB estudian avanzar en Cañadón Amarillo con fractura hidráulica en 2027, con una inversión prometida de 24 millones de dólares. La experiencia acumulada en CN VII A resulta clave para ese cálculo.

Rio Chico, la apuesta shale de PAE en Chubut.

PAE y el shale del Golfo San Jorge

Pan American Energy comprometió u$s 20,47 millones en perforación de pozos exploratorios en el yacimiento Cerro Tortuga, dentro del bloque Cerro Tortuga-Las Flores que integra la concesión de Cerro Dragón, en Chubut.

Los datos ante la Secretaría de Energía revelan además que PAE proyecta 15,41 millones de dólares en explotación en esa misma área. La compañía comprobó la existencia de shale gas en la Formación D-129 – rebautizada como Aurora Austral- y la viabilidad operativa del primer pozo no convencional, que fue perforado con 1.500 metros de rama lateral y 25 etapas de fractura.

La estrategia sobre Cerro Tortuga se despliega en dos etapas bien definidas. La primera consiste en la perforación del pozo vertical Cerro Tortuga-x1000, de hasta 3.700 metros de profundidad, para investigar un intervalo de shale de 120 metros de espesor y extraer un testigo corona de más de 100 metros. Los datos se enviarán a expertos internacionales en geomecánica y diseño de fracturas hidráulicas para guiar la segunda etapa: una rama lateral de 3.000 metros con 50 etapas de fractura, prevista para 2026.

CGC prepara el informe final del pozo shale de Palermo Aike

CGC en Paso Fuhr: una señal de continuidad

La Compañía General de Combustibles registró 0,17 millones de dólares en el área Paso Fuhr, en Santa Cruz, clasificados como pozos sin yacimiento asignado, lo que indica gastos de exploración previa a la identificación formal de una estructura productiva.

La cifra es discreta frente al resto, pero no carece de significado: CGC fue la empresa que inauguró la exploración no convencional en Palermo Aike y sigue activa en el play mientras escala simultáneamente en Neuquén tras adquirir el 49% de Aguada del Chañar, operada por YPF. El ingreso a Vaca Muerta marca un primer paso de CGC en un play donde la compañía considera que seguirá creciendo, mientras continúa preparándose para desarrollar Palermo Aike.

En abril de 2026, el gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, y directivos de CGC encabezaron una misión técnica en Calgary, Canadá, donde presentaron a inversores internacionales el potencial de Palermo Aike, con nueva perforación de YPF prevista para la segunda parte del año.

Chubut espera inversiones por más de U$S 880 millones: Cerro Dragón concentra el grueso del capital

Chubut comienza a dejar atrás el cimbronazo de la reconfiguración de su matriz petrolera. Los bloques que pusieron en venta YPF y Tecpetrol ya cuentan con nuevos operadores y la parte norte de la Cuenca del Golfo San Jorge se prepara para una nueva etapa.

Según los planes presentados ante la Secretaría de Energía de la Nación y analizados por eolomedia, las compañías comprometieron desembolsos que superan los 880 millones de dólares para este 2026. La mayor parte de los fondos estará destinada a sostener y desarrollar la producción en áreas maduras de la región.

El ranking continúa encabezado por Pan American Energy (PAE), que proyecta invertir U$S 553,12 millones entre actividades de exploración y explotación. Sin embargo, el segundo lugar queda ahora para PECOM, que suma inversiones por U$S 177,42 millones al incorporar los U$S 110 millones previstos para Manantiales Behr.

Más atrás aparecen Compañías Asociadas Petroleras (CAPSA) y CAPEX, consideradas como un mismo grupo para este análisis, con inversiones proyectadas por U$S 100,84 millones. El cuarto lugar corresponde a Crown Point Energía, con un programa de desembolsos por U$S 49,97 millones.

El shale llega a Cerro Dragón: PAE ya perforó su primer horizontal y evalúa nuevos pozos.

Cerro Dragón sigue concentrando la mayor apuesta

La principal inversión individual continúa siendo la prevista por PAE para Anticlinal Grande-Cerro Dragón, donde la compañía proyecta desembolsar U$S 499,59 millones. El mítico bloque de la Cuenca del Golfo San Jorge es uno de los diez bloques más productivos del país y concentra una parte sustancial de la producción petrolera de Chubut.

La empresa también contempla inversiones por U$S 48,65 millones en otros bloques. En Cerro Tortuga-Las Flores prevé invertir U$S 28,18 millones en explotación y U$S 20,47 millones en exploración continuando con su plan no convencional, mientras que en Chulengo destinará U$S 4,33 millones y en Anticlinal Funes otros U$S 540 mil.

La magnitud de los desembolsos refleja el peso que mantiene Cerro Dragón dentro de la estrategia de desarrollo de la compañía y dentro de la estructura productiva de la Cuenca del Golfo San Jorge, que sigue siendo uno de los principales polos petroleros del país.

Chubut advierte que tiene la última opinión en el caso de Manantiales Behr.

PECOM apuesta fuerte por Manantiales Behr

La incorporación de Manantiales Behr a la cartera de PECOM cambia el mapa de Chubut. La compañía del Grupo Pérez Companc prevé destinar U$S 110 millones a uno de los tanques del convencional, una cifra que la posiciona como la segunda operadora con mayor nivel de desembolsos previstos para 2026.

A ese monto se suman los U$S 67,42 millones declarados ante la Secretaría de Energía para las áreas que actualmente opera en la provincia. Dentro de ese esquema, Campamento Central-Cañadón Perdido concentra inversiones por U$S 55,36 millones, mientras que Escalante-El Trébol recibirá otros U$S 12,06 millones.

La estrategia de la compañía apunta a fortalecer su presencia en algunos de los principales activos maduros de Chubut, en un contexto en el que las operadoras buscan sostener niveles de producción mediante programas de desarrollo, optimización operativa y recuperación secundaria.

CAPSA-CAPEX y Crown Point completan el cuadro de Chubut

Tomadas en conjunto, CAPSA y CAPEX proyectan inversiones por U$S 100,84 millones. El principal destino de esos recursos será el área Diadema, donde se prevén desembolsos por U$S 74,10 millones para actividades de explotación. El bloque es uno de los símbolos de la recuperación terciaria.

Por su parte, CAPEX invertirá U$S 17,40 millones en Pampa del Castillo-La Guitarra y otros U$S 4,65 millones en Bella Vista Oeste. También figuran partidas para Km 20, con U$S 3,90 millones, además de inversiones menores en Sindicato, Mina Reserva y Solano.

En tanto, Crown Point informó inversiones por U$S 49,97 millones, distribuidas entre El Tordillo, que recibirá U$S 33,07 millones, lo que marcará la activación de un perforador luego de tres años. Además, Puesto Quiroga recibirá U$S 16,90 millones. A ellas se suma Colhué Huapi S.A., que proyecta destinar U$S 500 mil al área Estancia La Escondida, completando un panorama que busca llevar un poco de previsibilidad para Chubut.