Vaca Muerta se ha consolidado como uno de los grandes polos de producción no convencional del mundo, pero el desafío de la competitividad frente a otras cuencas, como el Permian en Estados Unidos, sigue vigente. El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, y el CEO de Pan American Energy (PAE), Marcos Bulgheroni, compartieron su mirada sobre la brecha de costos, la productividad y el camino para cerrar esa distancia.
Ambos ejecutivos coincidieron en que la roca madre ofrece una roca de altísima calidad y una producción que ya supera a su competidor texano en varios aspectos, pero advirtieron que aún hay espacio para mejorar la eficiencia operativa y optimizar los costos de servicios e insumos.
Vaca Muerta gana en roca, pero pierde en velocidad
En este sentido, Bulgheroni destacó que el Permian sigue siendo el espejo con el que miden sus operaciones. “La forma que nosotros nos medimos es siempre vis a vis el Permian, porque es el otro gran desarrollo de shale no convencional fuera de Estados Unidos y Canadá”, señaló.
Según sus datos, en promedio, los pozos de Vaca Muerta son un 65% más productivos que los del Permian. “Acumulan alrededor de un millón de barriles, versus seiscientos mil en Permian”, precisó. Sin embargo, reconoció que los tiempos de perforación y completación todavía están por encima de la competencia norteamericana.
“En el Permian, para terminar y completar un pad de cuatro pozos se requieren 200 días; en Vaca Muerta estamos en 234. Hemos mejorado, en 2018 el promedio de perforación era de 35 días, hoy estamos en torno a 27, según Rystad Energy, pero todavía tenemos que mejorar”, sostuvo el CEO de PAE.
La batalla por bajar los costos de servicios
Horacio Marín puso el foco en un punto sensible: el costo de los insumos y servicios provistos por grandes compañías internacionales. “Lo primero que hay que bajar es el precio que nos cobran las compañías internacionales en servicios y materiales, las grandes, no las PyMEs. El problema está arriba”, afirmó.
Para ilustrarlo, contó un ejemplo concreto: “Una herramienta que en Estados Unidos cuesta diez mil dólares por día, en Argentina nos la cobraban treinta y cinco mil. Fui directamente a ver a los CEOs de las tres compañías más grandes y les dije que hasta acá llegamos. Bajaron a un promedio de entre veintidós y veinticuatro mil”.
Sin embargo, Marín explicó que cuando esa misma herramienta llega a Vaca Muerta, el costo se reduce a dieciocho mil, pero aparece lo que él denomina “costo argentino”. “Ahí incluye provincia, municipio, aduana… todo. Eso hay que trabajarlo en la mesa de productividad para ser competitivos frente a Estados Unidos. Si no lo logramos, con el LNG quedamos afuera”, advirtió.
Inversiones y estrategia a largo plazo
En materia de inversión, Bulgheroni aseguró que PAE mantendrá su compromiso: “Seguiremos invirtiendo en nuestro core business. Los últimos 15 o 20 años venimos promediando 1.500 millones de dólares anuales. Mucho depende del precio del crudo. Me gustaría que el Brent esté en 100 dólares por 50 años, pero trabajo con lo que tengo”, afirmó.
Marín, por su parte, subrayó la magnitud del plan de YPF: “Invertimos 5.000 millones de dólares al año. Cuando a partir del año que viene produzcamos 180.000 barriles, vamos a pasar a 7.000 millones, sin contar el LNG, que lo tenemos afuera de la compañía. YPF será una empresa de más de 10.000 millones de dólares de inversión anual”.
El CEO de YPF enfatizó que el flujo de ganancias se reinvierte constantemente. “A partir de 2028, con los dos proyectos de LNG, YPF tendrá cash flow positivo y empezará a pagar dividendos. Para 2030, si se cumple el plan, no tendremos deuda y facturaremos más de 30.000 millones de dólares”, afirmó.
En paralelo, destacó que la estrategia de negociación con las compañías de servicios cambiará: “Vamos a ir a una cosa más fuerte para tener mejores costos. Más cantidad, menos precio”.

