VMOS acelera las obras tras completar las soldaduras automáticas

El Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) atraviesa una nueva etapa decisiva. La obra insignia para ampliar la capacidad de transporte y exportación del petróleo argentino completó la última soldadura automática en línea regular, pero el trabajo continúa con múltiples frentes activos que aceleran su avance hacia la puesta en marcha prevista para fines de 2026.

El hito se alcanzó en el ingreso a la Terminal Portuaria de Punta Colorada, donde se almacenará el crudo que llegará desde Allen para su exportación. Con esta tarea concluida, el equipo de la UTE Techint – Sacde deja atrás la fase de soldaduras automáticas en los 437 kilómetros del ducto, pero mantiene el foco en las obras civiles, hidráulicas y de montaje industrial que restan ejecutar.

El VMOS a toda marcha

En la cabecera de bombeo de Allen, el ritmo no se detiene. Allí se realizan movimientos de suelo, montaje de tanques, fundaciones eléctricas y el prefabricado de cañerías y drenajes. Estas tareas permitirán poner en funcionamiento la infraestructura responsable de impulsar el crudo desde el corazón de Río Negro hacia la costa atlántica.

A la par, en la estación de bombeo de Chelforó (EB1) se trabaja en bases premoldeadas, pórticos eléctricos, bandejas de conducción y fundaciones para la sala técnica. Las obras de hormigón muestran progresos constantes y se completan soldaduras de ajuste esenciales para dar continuidad al sistema de transporte.

En los tramos iniciales del oleoducto, entre Allen y Chelforó, ya finalizaron las pruebas hidráulicas y hoy avanza el soplado de fibra óptica y los empalmes de cañería. En el tramo Chelforó–Punta Colorada se ultiman permisos y preparativos para su fase constructiva final, incluido el cruce del río Negro, que será ejecutado una vez autorizada la traza definitiva.

Punta Colorada concentra el mayor despliegue

La mayor parte de la actividad actual se concentra en Punta Colorada, en pleno Golfo San Matías. Allí se construyen seis tanques de 120.000 metros cúbicos cada uno, fundamentales para almacenar la producción de Vaca Muerta antes de la carga a buques de gran porte. Dos de ellos ya completaron sus estructuras principales, mientras los restantes avanzan en protección catódica, impermeabilización y montaje de domos.

El predio también suma caminos internos, drenajes y servicios, además de las monoboyas mar adentro que permitirán exportar petróleo argentino desde Río Negro al mundo.

Con una inversión estimada en USD 2.000 millones, VMOS contempla cuatro estaciones de bombeo, 28 válvulas de bloqueo y una capacidad inicial de 390.000 barriles por día, ampliable a 550.000 en 2027. Su grado de avance ronda hoy el 38%, según lo informado por la compañía.

Relanzamiento: Aconcagua Energía adoptó el nombre de Tango Energía

Aconcagua Energía, la compañía que hace pocos meses estuvo al borde de la quiebra, encara un relanzamiento que busca dejar atrás su etapa más difícil. La petrolera no solo reperfiló su deuda y consiguió una inyección de capital clave, sino que ahora decidió cambiar de nombre para reflejar el inicio de una nueva vida empresarial.

El desembarco de Pablo Iuliano como CEO, junto al ingreso de Tango Energía, controlada por Vista Energy y Trafigura, fueron el punto de partida de este proceso de reconversión. Con el 94% de adhesión de los acreedores al plan de reestructuración, la compañía evitó el colapso financiero y abrió el camino para reposicionarse dentro del mapa energético argentino.

El relanzamiento de Aconcagua

El cambio de nombre no es solo una cuestión estética o de marketing. Se trata de un gesto hacia adentro y hacia afuera de la compañía, un símbolo de que la etapa marcada por la pesada deuda quedó atrás. Según explicaron desde la empresa, la nueva identidad refleja la vocación de crecimiento, eficiencia y cercanía con las comunidades donde opera.

Pablo Iuliano aseguró que esta transformación busca enviar una señal clara al mercado. “Tenemos una nueva vida. Con el capital de trabajo aportado y un plan sólido, estamos listos para ser una compañía pujante”, sostuvo el ejecutivo en diálogo con eolomedia.

Durante gran parte de 2024, la petrolera estuvo en la cuerda floja. La deuda acumulada amenazaba con llevarla a la quiebra. El acuerdo con Tango Energía, que capitalizó la compañía con US$36 millones y tomó el control del 90% de las acciones, fue decisivo para darle aire.

Con esa base financiera asegurada, el nuevo management se enfocó en la eficiencia operativa. En lo inmediato, la prioridad es recuperar la producción en los campos convencionales, muchos de ellos afectados por años de falta de mantenimiento. El propio Iuliano proyectó un crecimiento de entre 5% y 10% hacia fin de año en esos activos.

Pablo Iuliano impulsa una nueva etapa en Aconcagua.

Una estrategia de dos frentes

La nueva identidad de la empresa también está asociada a su estrategia dual. Por un lado, estabilizar los activos convencionales, mejorando costos y productividad. Por otro, preparar el terreno para un ambicioso plan no convencional en la provincia de Río Negro.

El CEO explicó que ya mantuvieron reuniones con el gobernador Alberto Weretilneck y con la secretaria de Energía, Andrea Confini, para presentar el proyecto que será elevado en el corto plazo. Se trata de bloques que, según Iuliano, tienen un gran potencial para el desarrollo shale y que podrían convertirse en el verdadero motor de crecimiento de la compañía.

Un cambio cultural

Otra de las decisiones que acompañan la transformación de la empresa es la mudanza de su sede principal a la ciudad de Cipolletti. El objetivo es que la nueva identidad no sea solo un nombre distinto, sino un cambio cultural profundo.

“La mayoría de nuestra gente vive en Río Negro. Queremos estar cerca de las operaciones y no manejar la compañía desde 1.200 kilómetros de distancia”, subrayó Iuliano. Esa cercanía busca fortalecer la relación con la provincia y con las comunidades locales, un aspecto que la empresa considera fundamental para consolidar su futuro.