Por encima de la soja, el crudo de Vaca Muerta ya es el segundo producto más exportado del país

Vaca Muerta es la razón para que la producción nacional de petróleo alcance un nuevo récord mes a mes permitiendo que la balanza comercial encuentre márgenes cada vez más positivos. Julio fue otro mes donde el crudo rompió su propio techo y consolide su posición en los mercados internacionales.

Los números de la Secretaría de Energía de la Nación permiten conocer hacia dónde va cada barril producido desde la Cuenca Neuquina. El informe de GtoG Energy Consulting establece que en el séptimo mes del año se refinaron 588,5 mil barriles diarios, un récord de la serie, y exportaron 357,6 mil barriles diarios, con Estados Unidos y Chile como principales compradores del crudo neuquino.

La ecuación que arma la consultora es simple: a la producción nacional de 912,9 mil barriles diarios se le suma la desacumulación de existencias y se le resta lo que consumen las refinerías. El resultado es un saldo exportable de 357,6 mil barriles diarios, equivalente a unos 929 millones de dólares al precio del Brent de julio.

De ese saldo, la Secretaría de Energía solo tenía declarados 132 mil barriles diarios al cierre del informe, apenas el 37% del total calculado. Asimismo, el documento de GtoG Energy aclara que faltan las declaraciones de julio de operadoras como Vista, Shell y Pluspetrol CN, por lo que la exportación real corregida se ubicaría entre 302 y 358 mil barriles diarios.

El shale ya no es solo para exportar

El informe también destaca que el 70% del crudo que procesan las refinerías argentinas ya proviene de la Cuenca Neuquina. La Plata, la refinería de YPF, concentra 211,4 mil barriles diarios, el 36% de toda la carga nacional, y no hubo cargas de crudo importado en el mes.

Esto establece que el shale dejó de ser solo la materia prima para vender afuera y pasó a sostener buena parte del abastecimiento interno de combustibles. Además, el análisis de la consultora GtoG Energy marca que el procesamiento de julio, de 2,9 millones de metros cúbicos, fue un 10,1% mayor al de julio del año pasado y el más alto de la serie mensual disponible.

YPF se quedó con el oleoducto Loma Campana.

Los que más exportan en Vaca Muerta

En el frente externo, el 90% del crudo exportado declarado en julio fue Medanito de Neuquén: 586.828 metros cúbicos sob1re un total de 650.761. Según el relevamiento de la consultora, Estados Unidos compró 291.023 metros cúbicos, Chile 179.035 y Perú 73.370, mientras que casi 100 mil metros cúbicos quedaron sin destino declarado en los registros oficiales.

Entre las empresas, Chevron lideró las exportaciones de crudo con 271.398 metros cúbicos declarados, seguida por YPF con 161.346, Tecpetrol con 85.395 y Pampa Energía con 79.826. El precio implícito de exportación fue de 83,7 dólares por barril, prácticamente igual al Brent promedio de julio, que cerró en 83,76 dólares.

Un petróleo que ya pesa más que la soja

En términos de comercio exterior, el petróleo crudo explicó 342,7 millones de dólares de las exportaciones declaradas en julio, muy por encima de los combustibles y el GLP. GtoG Energy remarca que el crudo pasó a ser el segundo producto más exportado del país en el mes, por delante de la soja y los vehículos, solo detrás de otros rubros agregados.

Del otro lado de la balanza, las importaciones de julio fueron casi todas de GNL: 258,7 millones de dólares sobre un total de 370 millones, el pico estacional propio del invierno. Según datos de INDEC citados en el informe, el saldo energético del mes fue positivo en 892 millones de dólares y acumula 6.853 millones en lo que va del año.

VMOS acelera la obra offshore: ya se construye el ducto submarino

En el Puerto de San Antonio Este empezaron a moverse los primeros caños del ducto offshore de VMOS, el sistema que va a conectar la Terminal Punta Colorada con dos monoboyas ancladas mar adentro. Es el arranque formal de una obra clave para sacar el shale oil de Vaca Muerta.

Son 7 kilómetros de tubería submarina que van a atravesar el lecho marino frente a la costa rionegrina. La compañía ya recibió 721 caños de acero tri-capa de 38 pulgadas, revestidos en hormigón, fabricados en la provincia de Buenos Aires y trasladados por barco desde el puerto de Dock Sud.

Para soldar esos caños en altamar hace falta equipamiento pesado. Llegó también un combifloat, una plataforma modular autoelevable capaz de soportar 400 toneladas de carga con estabilidad aun en condiciones marítimas exigentes, que va a funcionar como base de apoyo para la soldadura offshore.

El buque que va a soldar el ducto en el fondo del mar

El protagonista de esta etapa es el Seminole, un buque factoría especializado en soldar y depositar los caños directamente en el lecho submarino. Es la nave que le va a dar forma definitiva al ducto, tramo por tramo, hasta unir la costa con las boyas de carga.

Cada pieza que llega a Río Negro forma parte de una cadena logística compleja: producción nacional, transporte marítimo y montaje offshore. Para VMOS se trata de una de las obras de infraestructura energética más grandes que se están construyendo hoy en la Argentina.

Mientras el ducto empieza a tomar forma en tierra, la otra mitad del sistema viaja desde el otro lado del mundo. Las dos monoboyas que van a operar como terminal de carga en altamar ya completaron el cruce del estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más vigilados del planeta.

Cómo son las monoboyas del VMOS

Se trata de monoboyas tipo Turret CALM Buoy (Catenary Anchor Leg Mooring), fabricadas por la firma neerlandesa Bluewater. Cada una pesa 272 toneladas, mide 15,3 metros de diámetro y 9,3 metros de altura, y va a quedar anclada frente a la costa de Punta Colorada.

Su función es simple de explicar y compleja de ejecutar: van a permitir cargar petróleo directamente a buques VLCC, los de mayor porte, sin necesidad de puerto ni muelle. El sistema de amarre catenario les da estabilidad aunque haya viento, corrientes u oleaje fuerte.

Las boyas están diseñadas para que el buque gire libremente y se acomode solo a las condiciones del mar, algo que reduce la tensión sobre las líneas de amarre. Esa flexibilidad es la que permite operar en altamar con los mismos estándares de seguridad operativa que en un puerto convencional.

El tramo final del viaje hacia Río Negro

Junto a las monoboyas viajan los PLEM, los manifolds submarinos que conectan la tubería de fondo con cada boya. Miden 24 metros de largo, 8,7 de ancho y 6,8 de altura, pesan 220 toneladas y van a quedar apoyados en el lecho marino.

El primer tramo del traslado lo hace el Topaz Ishim, un buque de carga pesada de 123 metros de eslora, con destino a Omán. Ahí va a ocurrir la maniobra más delicada: pasar las monoboyas de un barco a otro, en altamar.

En Omán las esperará el Jumbo Javelin, un buque grúa de 144 metros equipado con dos grúas Huisman que juntas levantan hasta 1.800 toneladas. Va a ser el encargado de trasladar las boyas hasta la costa rionegrina y de instalarlas en su posición final.

Según las estimaciones de VMOS, las monoboyas van a llegar a Argentina a fines de octubre, cuando se complete el tramo final de una obra que combina soldadura submarina, ingeniería naval y meses de navegación entre continentes.

Las monoboyas de VMOS ya cruzaron el Estrecho de Ormuz y van rumbo a Río Negro

Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, confirmó un nuevo avance del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS): las dos monoboyas que se van a usar para la operación marítima ya cruzaron el Estrecho de Ormuz y siguen rumbo a la Argentina.

El anuncio lo hizo el propio Marín en sus redes sociales, donde contó que las estructuras avanzan hacia Punta Colorada, en Río Negro, con la llegada prevista para fines de octubre. Ahí se va a completar la parte marina de la obra.

El titular de YPF remarcó que el paso por el estrecho era uno de los tramos más críticos de todo el traslado y aseguró que el cronograma del proyecto sigue en pie pese a esa instancia delicada.

Qué son las monoboyas y para qué sirven

Las monoboyas van a ser una pieza central de la infraestructura pensada para ampliar la capacidad de exportación del petróleo que se produce en Vaca Muerta. Con ellas, la idea es poder cargar buques de gran porte directamente desde el mar.

Una vez terminado el proyecto, la apuesta es contar con mayor capacidad de exportación para transportar y embarcar crudo hacia los mercados internacionales, algo que hoy funciona como uno de los cuellos de botella de la producción neuquina.

“Cada vez falta menos para que todo el potencial de Vaca Muerta se transforme en más producción, más exportaciones y más trabajo para los argentinos”, dijo Marín, en referencia al impacto que espera el proyecto sobre la economía del país.

 

El mapa completo del proyecto VMOS

El proyecto Vaca Muerta Oil Sur contempla la construcción de un oleoducto de 437 kilómetros que va a unir Allen, en Río Negro, con Punta Colorada, ya sobre la costa atlántica. Ahí se suma también una terminal de almacenamiento.

El sistema marítimo con las dos monoboyas va a permitir cargar grandes buques petroleros directamente desde el Golfo San Matías, sin pasar por otros puertos intermedios, lo que agiliza bastante la logística de exportación.

Toda esta infraestructura busca ampliar de forma considerable la capacidad de evacuación del crudo de Vaca Muerta y destrabar uno de los principales límites que enfrenta hoy la formación neuquina para seguir creciendo.

El diseño del sistema contempla una capacidad de transporte de hasta 550.000 barriles diarios, con margen para ampliarse a 700.000, un número que convertiría a Río Negro en un punto clave para las exportaciones de petróleo argentino.

VMOS y RIGI: las claves del plan de expansión de Vista Energy

Todo arrancó con cuatro socios y una hoja en blanco. Así describió Pablo Vera Pinto, cofundador y CFO de Vista Energy, el origen de una compañía que hoy se consolidó como uno de los actores centrales del shale oil en Argentina.

“Arrancamos con una hoja en blanco cuatro socios pensando a qué nos queríamos dedicar en los años que nos tocaban por delante, que sabíamos que serían los mejores años de nuestra carrera”, subrayó Vera Pinto en el marco del evento “Energía: La oportunidad de ser más eficientes”, organizado por La Nación.

El capital inicial se levantó con un mecanismo poco habitual en la región: un SPAC cotizado en la Bolsa de México, por unos 800 millones de dólares. Buena parte de ese equity vino de fondos internacionales y de pensión mexicanos, atraídos por una oportunidad que la compañía terminó encontrando en Vaca Muerta.

El desembarco en Vaca Muerta

La búsqueda inicial incluyó a México, Colombia y Brasil, pero el desenlace fue otro. “Terminamos en nuestra querida Argentina encontrando una oportunidad de crecimiento muy importante en Vaca Muerta, en petróleo en particular”, explica el ejecutivo sobre una decisión tomada cuando el shale argentino todavía no estaba en boga.

Desde entonces, las compras de activos y compañías se volvieron parte central de la estrategia de Vista Energy. El proceso arrancó en 2017 con dos adquisiciones a empresas argentinas y continuó con los activos de ConocoPhillips en 2021 y de Wintershall Dea poco después.

“El M&A es parte de nuestro ADN. Es una combinación de crecimiento orgánico e inorgánico que nos hace el jugador de mayor crecimiento del sector de petróleo de Argentina“, sostuvo Vera Pinto sobre una estrategia que también incluyó la compra de Equinor y la asociación con YPF en bloques como La Amarga Chica y Bandurria Sur.

Ese crecimiento acelerado se financió al principio con deuda, en un contexto donde la generación de caja propia todavía no alcanzaba para sostener el ritmo de inversión. Recién a partir de este año la compañía logró volverse free cash flow positive, generando más efectivo del que reinvierte en sus operaciones.

Vista Energy sigue creciendo de la mano de Vaca Muerta.

Un perfil exportador desde el origen del negocio

Tener un perfil exportador fue una definición temprana de la compañía, en un momento en que casi todo el crudo argentino se vendía a refinerías locales. Hoy esa lógica se invirtió por completo dentro de la operación de Vista.

“Cuando arrancamos, el 100% del crudo se vendía a refinerías locales porque Argentina no era un exportador neto. Hoy es el 70% de nuestra producción y cada barril nuevo va a ir a la exportación”, detalló Vera Pinto sobre el cambio de perfil comercial de la compañía en los últimos años.

Parte de ese crudo sale por ducto hacia Chile y otra parte se embarca desde Bahía Blanca hacia el Atlántico. Pero el cuello de botella logístico sigue siendo un tema central para la industria, algo que la compañía busca resolver con un proyecto en el que participa como accionista.

Vaca Muerta (Oil) Sur es un nuevo puerto de exportación que saca el cuello de botella de los ductos y el puerto actual, que ya está llegando a su límite”, planteó el ejecutivo sobre la obra que va a permitir más que duplicar la capacidad exportadora del país al entrar en operación el año próximo.

RIGI, producción y el desafío de los costos

El RIGI también entra en la ecuación de crecimiento de la compañía. Según Vera Pinto, el régimen permite adelantar el desarrollo de bloques que estaban pensados recién para la década de 2030, como Bandurria Norte y Águila Mora.

“Nos va a permitir acelerar el crecimiento en bloques que estaban en nuestro plan estratégico para la década de 2030. Para 2028-2029 estaremos en modo de desarrollo, con un plateu de producción más alto del anunciado originalmente”, explicó sobre el cronograma revisado a partir del nuevo esquema de incentivos.

En números concretos, la compañía prevé cerrar este año con un promedio de 160.000 barriles de petróleo equivalente diarios, con el objetivo de alcanzar los 250.000 hacia 2030. El plan de inversión, que rondaba los 1.800 a 2.000 millones de dólares anuales, también se va a ajustar al alza.

Uno de los desafíos pendientes es el costo de desarrollo por pozo. “Debemos lograr bajar el costo de desarrollo por lo menos un 20% más. Será difícil cerrar el gap con Permian, que es cerca del 30%, por desafíos geológicos, pero hoy la diferencia es demasiado grande”, reconoció Vera Pinto sobre uno de los frentes de trabajo de la industria.

Para el ejecutivo, ese recorrido de mejora es clave para pensar el rol del shale a futuro. “Vaca Muerta se transformó en un pilar de la economía argentina. En el primer cuatrimestre el sector energético generó tantas divisas como el campo”, aseveró.

Llegó la plataforma clave para el ducto submarino del VMOS

Frente a la costa de Punta Colorada, donde hasta hace poco solo había mar abierto, ahora hay una estructura de acero que no pasa inadvertida. La plataforma autoelevable Combifloat C7 quedó posicionada exactamente en el punto donde va a trabajar como parte del sistema offshore de Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), la obra energética más grande que se está construyendo hoy en el país.

Su llegada no es un detalle menor. Marca otro paso en la construcción de la infraestructura que va a permitir sacar el petróleo de Vaca Muerta hasta la costa rionegrina y, desde ahí, embarcarlo rumbo a los mercados internacionales en buques de gran porte.

Lo que se empieza a ver en Punta Colorada es, en el fondo, el Río Negro que viene: obras de escala internacional, inversión privada llegando en serio y una provincia que se para de otra manera frente a la nueva matriz exportadora argentina.

Una plataforma pensada para trabajos de alta precisión

El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, no dejó pasar la noticia. “Esta plataforma en Punta Colorada es otra imagen concreta de la transformación que está viviendo Río Negro. Lo que durante años planificamos hoy se está construyendo”, dijo, y habló de una nueva puerta de salida al mundo para la energía argentina.

La Combifloat C7 mide 30,5 metros de largo por 18,3 de ancho y ofrece 520 m² de superficie libre para trabajar. Puede cargar hasta 400 toneladas sobre cubierta, un dato que da la dimensión real de lo que se viene armando ahí arriba, en pleno mar.

Tiene cuatro pilares retráctiles de 38,5 metros que se clavan en el lecho marino y elevan toda la estructura por encima del agua. Así se genera una base firme para el trabajo de precisión que exige el montaje de un ducto submarino, algo que no admite improvisación.

El rol central en la conexión con Punta Colorada

Según las condiciones del fondo marino y del oleaje, este tipo de plataforma puede operar en profundidades de hasta 26 metros. Su diseño modular permite ir cambiando el equipamiento de cubierta según la tarea, algo pensado justamente para obras como terminales, muelles y ductos offshore.

En este caso, esa capacidad va a estar puesta al servicio de una tarea puntual: fabricar y montar en el mar el tramo que va a unir la traza terrestre de VMOS con el sistema de monoboyas frente a Punta Colorada.

Ahí está, en definitiva, la pieza que faltaba para cerrar la conexión entre el oleoducto que cruza territorio rionegrino y la infraestructura marítima desde donde el petróleo argentino va a salir hacia el mundo.

VMOS avanza en Punta Colorada con el inicio de las obras submarinas

La construcción del proyecto VMOS (Vaca Muerta Oil Sur) sumó una nueva etapa con la llegada del primer cargamento de cadenas y anclas destinadas a las futuras instalaciones offshore en Punta Colorada, sobre la costa atlántica de Río Negro. El operativo marca el inicio de las obras submarinas que formarán parte del sistema de exportación de crudo proveniente de Vaca Muerta.

Frente a Sierra Grande ya se encuentra operando el buque especializado Skandi Hera, encargado de las tareas iniciales en el mar. La embarcación participa de un complejo despliegue logístico que permitirá instalar la infraestructura necesaria para el funcionamiento de las futuras terminales de carga en altamar.

La llegada de estos equipos representa un paso relevante dentro del cronograma previsto para el desarrollo del oleoducto VMOS, una obra diseñada para ampliar la capacidad de evacuación y exportación de petróleo desde la cuenca neuquina hacia los mercados internacionales.

 

Comenzó la instalación de la infraestructura offshore

Según informó YPF, la carga fue preparada en Puerto Quequén y está compuesta por cadenas y anclas que serán colocadas en el lecho marino mediante embarcaciones especializadas de la firma noruega DOF Group ASA, contratada para ejecutar las tareas submarinas.

La infraestructura permitirá asegurar la posición de dos monoboyas que integrarán el sistema de carga de petróleo en alta mar. Estas estructuras serán un componente central del esquema logístico previsto para exportar producción de Vaca Muerta desde la costa rionegrina.

De acuerdo con los datos difundidos por la compañía, la primera campaña incluyó el traslado de seis anclas del tipo High Holding Power, de aproximadamente 42 toneladas cada una, junto con seis cadenas de fondeo de 400 metros de longitud y cerca de 72 toneladas por unidad.

Una operación de gran escala técnica

Las tareas previstas demandarán la participación de más de 120 técnicos y especialistas durante alrededor de 250 días. El operativo involucra embarcaciones de apoyo, equipamiento de posicionamiento submarino y sistemas de instalación diseñados para trabajar en condiciones marítimas complejas.

YPF también indicó que en las próximas semanas se realizará una segunda campaña logística con materiales de características similares. El objetivo es completar el conjunto de elementos necesarios para el sistema de fondeo de las monoboyas proyectadas frente a Punta Colorada.

El avance de esta etapa se enmarca dentro del desarrollo integral del VMOS, considerado uno de los principales proyectos de infraestructura energética vinculados al crecimiento de la producción de petróleo no convencional en Vaca Muerta.

Puerto Quequén se suma a Vaca Muerta con una operación clave para el proyecto VMOS

Punta Colorada y el esquema exportador

La iniciativa busca convertir a Punta Colorada en uno de los puntos de salida para las exportaciones de crudo argentino. La ubicación estratégica sobre la costa atlántica permitirá operar buques de gran porte y ampliar la capacidad logística disponible para la industria hidrocarburífera.

El desarrollo de esta infraestructura también genera expectativas en sectores vinculados a los servicios petroleros, la actividad portuaria, la logística y la contratación de proveedores asociados a las distintas etapas de construcción y operación del proyecto.

Mientras avanzan las obras terrestres y marítimas, la instalación de las futuras monoboyas aparece como uno de los hitos técnicos más relevantes del cronograma. Con el inicio de los trabajos submarinos, el proyecto continúa sumando etapas para completar la conexión entre la producción de Vaca Muerta y los mercados internacionales.

Efecto Vaca Muerta: Otamerica acumula 107 buques operados en Puerto Rosales

La terminal Rosa Negra de Otamerica en Puerto Rosales superó el centenar de operaciones y ya registra 107 buques atendidos desde su puesta en marcha, consolidándose como el principal nodo de exportación del crudo proveniente de Vaca Muerta.

El buque número 100 en operar en esta infraestructura fue el Aqua Legacy, un petrolero de 250 metros de eslora que cargó petróleo argentino con destino a Estados Unidos. El cargamento tuvo como destino el complejo de refinerías del área de San Francisco, específicamente la zona de Richmond, California, uno de los centros de refinación más relevantes de la costa oeste norteamericana.

La terminal que redefinió la escala de Puerto Rosales

Estas operaciones forman parte de la nueva etapa que atraviesa Puerto Rosales, impulsada por la terminal Rosa Negra, inaugurada por Otamerica en junio de 2025 con una inversión cercana a los 600 millones de dólares.

El proyecto incluyó la construcción de un muelle offshore ubicado a unos 2.000 metros de la costa, diseñado para operar buques petroleros de gran porte, junto con nuevas instalaciones de almacenamiento, bombeo y servicios logísticos. La infraestructura está habilitada para recibir buques tipo Panamax, Aframax y Suezmax de hasta 160.000 toneladas, con sistemas modernos de carga y calado adecuado.

La expansión también contempló la incorporación de seis tanques de almacenamiento de 50.000 metros cúbicos cada uno, llevando la capacidad total de la terminal a 780.000 m³, complementada con una nueva estación de bombeo y una subestación eléctrica.

 

 

Un hub logístico al servicio de Vaca Muerta

El desarrollo de la terminal está directamente ligado al crecimiento de la producción petrolera de Vaca Muerta y al incremento de los volúmenes transportados hasta la costa bonaerense a través del sistema de oleoductos de Oldelval.

Con esta infraestructura, Puerto Rosales dejó de operar principalmente con buques de menor porte para convertirse en un hub de exportación de crudo con capacidad para despachar entre 20 y 25 petroleros por mes hacia distintos mercados internacionales. Las cargas que parten desde el sur de la provincia de Buenos Aires tienen como destino refinerías de Estados Unidos, Europa, África y Asia, en un esquema orientado a aprovechar el crecimiento del shale oil argentino y ampliar su presencia en el comercio energético global.

La tercera posición del muelle, en construcción

La expansión de la terminal continúa. El plan de desarrollo contempla tres posiciones de amarre en el muelle offshore, de las cuales dos ya se encuentran operativas, mientras que la tercera está actualmente en construcción.

Una vez finalizada, esta nueva posición permitirá aumentar la capacidad de operaciones simultáneas y mejorar la eficiencia del sistema de carga, acompañando el crecimiento sostenido de los envíos de petróleo desde la Cuenca Neuquina.

El proyecto integral apunta a consolidar a Puerto Rosales como uno de los principales puertos petroleros de la Argentina, integrando producción, almacenamiento y exportación en un corredor logístico que conecta directamente a Vaca Muerta con los mercados internacionales.

Cómo son los buques que instalarán las monoboyas del VMOS

La empresa noruega DOF Group ASA será la encargada de instalar las monoboyas del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y escribir un nuevo capítulo en la industria hidrocarburífera de la región. El proyecto consolidará a Punta Colorada como un verdadero polo exportador.

La elección de DOF no es casual. La compañía, con sede en Noruega, cuenta con una extensa trayectoria en servicios offshore y en operaciones complejas en aguas profundas. Su flota incluye embarcaciones diseñadas para tareas de instalación, anclaje y soporte, claves para proyectos de infraestructura vinculados al petróleo y al gas.

Dentro de este esquema, dos buques cumplen un rol central en el despliegue previsto para el VMOS: el Skandi Hera y el Skandi Patagonia. Ambas unidades forman parte del portafolio de la empresa y fueron seleccionadas por sus capacidades técnicas y operativas, que permiten afrontar trabajos de alta exigencia en entornos marítimos complejos.

Las características de los gigantes noruegos

El Skandi Hera pertenece a la categoría de buques AHTS, especializados en manejo de anclas, remolque y apoyo a plataformas. Construido en 2013, posee una eslora cercana a los 94 metros y una potencia que le permite desarrollar tareas de gran porte. Su capacidad de tracción y su equipamiento lo convierten en una pieza clave para operaciones offshore.

Según datos técnicos de la flota de DOF, el Skandi Hera cuenta con una fuerza de tiro superior a las 300 toneladas, además de sistemas de posicionamiento dinámico que garantizan estabilidad durante maniobras delicadas. Estas características resultan fundamentales para la instalación y el mantenimiento de estructuras como las monoboyas del proyecto.

Por su parte, el Skandi Patagonia es un buque multipropósito con perfil submarino, diseñado para trabajos de buceo, inspección y soporte técnico. Fue construido en el año 2000 y combina capacidades de remolque con equipamiento para tareas bajo el mar, incluyendo campana de buceo, grúas y sistemas de posicionamiento.

Con una eslora de más de 93 metros y capacidad para alojar a casi 60 personas, el Skandi Patagonia está preparado para operaciones prolongadas. Su diseño le permite intervenir tanto en instalaciones como en tareas de mantenimiento, lo que amplía su valor estratégico dentro de proyectos de largo plazo como el VMOS.

Un aliado con visión global

La instalación de monoboyas es una etapa crítica para habilitar la carga directa de petróleo en buques de gran porte, reduciendo costos logísticos y mejorando la competitividad de las exportaciones provenientes de Vaca Muerta.

Desde el punto de vista operativo, la combinación entre el Skandi Hera y el Skandi Patagonia permite cubrir distintas fases del proyecto. Mientras uno se enfoca en el posicionamiento, anclaje y remolque, el otro aporta soporte técnico, inspección submarina y asistencia especializada durante el montaje.

Este esquema integrado busca minimizar riesgos y optimizar tiempos. En proyectos offshore, cada jornada cuenta, y contar con embarcaciones versátiles reduce la necesidad de sumar terceros actores. Para DOF, además, implica consolidar su presencia en el mercado sudamericano y ampliar su cartera de contratos.

Además, la participación de una firma con experiencia global también aporta previsibilidad al desarrollo del VMOS.

La noruega DOF instalará las monoboyas del VMOS

La empresa noruega DOF Group ASA fue adjudicada para ejecutar la instalación de las dos monoboyas del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), una obra clave para el nuevo esquema de exportación del shale oil desde la costa de Río Negro hacia los principales mercados internacionales.

Según informó la compañía a la Bolsa de Oslo, el contrato fue calificado como “sustancial”, con un valor estimado de entre 25 y 50 millones de dólares. El proyecto contempla operaciones offshore en dos campañas durante 2026, previstas para el segundo trimestre y el período comprendido entre el tercer y cuarto trimestre del año.

Las tareas incluyen la preinstalación de amarres, la instalación de colectores de extremo de tubería, el montaje de bobinas de unión, la conexión de los sistemas y el precomisionamiento de dos boyas tipo CALM. Además, se sumarán servicios de buceo y gestión integral de la construcción.

Según informó Argenports, los buques especializados Skandi Hera y Skandi Patagonia serán los encargados de realizar las tareas que se extenderán durante 250 días en aguas argentinas. La empresa también aportará servicios de ingeniería, logística, gestión de proyectos y supervisión técnica desde su división submarina de América del Norte.

La obra se desarrollará frente a las costas de Punta Colorada, en cercanías de Sierra Grande, donde se concentra una parte fundamental de la infraestructura portuaria vinculada al VMOS. Desde allí se habilitará la carga directa de buques petroleros de gran porte en mar abierto.

VMOS: una pieza central del esquema exportador

La instalación de las monoboyas permitirá conectar los ductos submarinos con los buques tanque sin necesidad de ingresar a puertos tradicionales, lo que ampliará de manera significativa la capacidad logística del sistema. Esta modalidad resulta clave para sostener el crecimiento sostenido de la producción no convencional de Vaca Muerta.

Desde la compañía destacaron que los preparativos ya están en marcha y que el proyecto contará con una coordinación integral entre equipos locales e internacionales. La ejecución offshore estará liderada por la unidad regional de DOF, con soporte técnico permanente durante las distintas etapas operativas.

El desembarco de DOF en el VMOS consolida la participación de contratistas globales en proyectos estratégicos de la Argentina. La firma cuenta con amplia experiencia en sistemas de amarre, infraestructura submarina, tendido de líneas flexibles y ejecución de obras complejas en entornos marítimos exigentes.

Los trabajos adjudicados se apoyan en estudios previos realizados durante 2025 por el buque Fugro Resilience, reconvertido en Noruega por el astillero Ulstein Verft. Estas tareas permitieron analizar el lecho marino y definir las ubicaciones más seguras para las boyas.

Las investigaciones geotécnicas se desarrollaron bajo supervisión de la Prefectura Naval Argentina, en un área ubicada entre cinco y nueve kilómetros mar adentro. Los relevamientos fueron determinantes para garantizar la estabilidad y seguridad de las futuras instalaciones.

Vaca Muerta y Chubut, juntas en una nueva exportación de petróleo a Estados Unidos

El petróleo argentino volverá a llegar al mercado de los Estados Unidos mediante una operación de exportación que combina producción no convencional de Vaca Muerta con crudo convencional del sur del país. La maniobra integra dos cuencas clave y pone en evidencia la creciente sofisticación logística del esquema exportador nacional.

El embarque se concretará a través de un buque petrolero de gran porte que unificará cargamentos provenientes de la provincia de Neuquén y de Chubut. Se trata de una exportación marítima que refuerza el posicionamiento del crudo argentino en destinos internacionales de alta demanda.

De acuerdo a información a la que accedió Argenports, la operatoria estará a cargo del buque María, un tanquero de bandera griega clasificado como Suezmax. La nave posee una eslora de 275 metros y se encuentra actualmente operando en la terminal de Puerto Rosales, uno de los principales puntos de salida del petróleo de Vaca Muerta.

En ese puerto bonaerense, el buque está cargando cerca de 100 mil toneladas de crudo Medanito, la variedad liviana y de bajo contenido de azufre que se produce en la formación no convencional neuquina. Finalizada esa etapa, el petrolero continuará su recorrido hacia el sur del país.

La siguiente escala será la monoboya de Caleta Córdova, ubicada en las cercanías de Comodoro Rivadavia. Allí, mediante las instalaciones que opera la empresa Termap, se sumarán aproximadamente 40 mil toneladas de crudo Escalante, proveniente de los yacimientos convencionales de la Cuenca del Golfo San Jorge.

Fuentes vinculadas a la operación indicaron que, una vez completada la carga total, el buque María iniciará su travesía rumbo a los Estados Unidos con un calado estimado de 15,70 metros. Si bien no fue confirmado oficialmente el destino final, la opción más firme es Hawái, donde la refinería Par Hawaii Refining ya ha recibido petróleo argentino en años recientes.

Logística con carga segregada

La viabilidad de esta operación se sustenta en la capacidad técnica del buque para transportar distintos tipos de crudo en forma simultánea. Los petroleros de este tipo cuentan con múltiples tanques independientes que permiten mantener separados productos con diferentes características físico-químicas.

Según su configuración, estas naves pueden disponer de hasta 12 segregaciones, cada una con sistemas propios de carga y descarga. Esta modalidad se volvió cada vez más habitual en las exportaciones argentinas, especialmente en aquellas que integran petróleo de distintas cuencas productivas.

Dos calidades de crudo complementarias

El Medanito se caracteriza por ser un crudo liviano y dulce, con alta gravedad API y bajo contenido de azufre. Es la variedad más demandada del país debido a su elevado rendimiento en la obtención de naftas y destilados livianos, tanto para el mercado interno como para la exportación.

El Escalante, en cambio, presenta una mayor densidad y un contenido de azufre superior. Aunque suele comercializarse con descuentos frente a los crudos livianos, continúa siendo estratégico para sostener la actividad en los yacimientos maduros del Golfo San Jorge y para diversificar la canasta exportadora argentina.

Un antecedente que marcó el camino

La carga del buque María tiene como antecedente inmediato una operación similar realizada meses atrás en la misma monoboya de Caleta Córdova. En esa oportunidad, el Suezmax Seaways Pecos completó un embarque cercano a las 40 mil toneladas con destino también al mercado estadounidense.

Aquella maniobra combinó crudo de Vaca Muerta y de Chubut, consolidando la experiencia operativa de la terminal patagónica en la atención de buques de gran porte. Desde 2020, la monoboya operada por Termap ya movilizó cerca de 40 millones de toneladas de petróleo, convirtiéndose en un nodo clave de la logística energética nacional.