Neuquén triplicó sus regalías petroleras y Chubut perdió casi 20% en términos reales

El mapa petrolero argentino atraviesa una transformación profunda que ya tiene un impacto directo sobre las finanzas provinciales. Mientras Neuquén capitaliza el auge de Vaca Muerta y multiplica sus ingresos por regalías, Chubut y Santa Cruz enfrentan una caída sostenida de recursos clave.

Los datos surgen del informe “Comodoro Rivadavia y el fin de un ciclo: Hacia una transición productiva justa para la Cuenca del Golfo San Jorge” elaborado por el centro de estudios y diseño de políticas públicas Fundar.

La diferencia no responde a factores coyunturales. El contraste fiscal es el resultado de una reasignación estructural de inversiones hacia los yacimientos no convencionales, que desplazó capital, empleo y producción desde las cuencas maduras hacia la Cuenca Neuquina.

Entre 2019 y 2025, Neuquén pasó de percibir alrededor de 27 millones de dólares mensuales en regalías petroleras a unos 92 millones. El salto consolidó a la provincia como el principal beneficiario del nuevo ciclo hidrocarburífero argentino.

En el mismo período, Chubut prácticamente no logró sostener sus ingresos. Las regalías mensuales retrocedieron en términos reales y la provincia perdió cerca del 19% de su valor fiscal asociado al petróleo, pese a mantener niveles nominales similares.

Santa Cruz exhibe una dinámica aún más delicada. La caída real de las regalías alcanza el 30%, reflejando tanto la disminución de la producción como la pérdida de competitividad de los yacimientos convencionales frente al shale.

La nueva vida para el convencional.

El impacto fiscal del nuevo mapa petrolero

El crecimiento de Neuquén está directamente vinculado al desempeño de Vaca Muerta. Entre 2017 y 2025, la producción de petróleo no convencional se incrementó más de 180%, mientras que la de gas creció cerca de 46%, impulsando el flujo de regalías.

Este crecimiento permitió que la provincia no solo mejore su recaudación, sino que también fortalezca su posición financiera relativa frente al resto del país. Las regalías se transformaron en uno de los pilares del equilibrio fiscal neuquino.

En Chubut y Santa Cruz, la situación es opuesta. La Cuenca del Golfo San Jorge redujo su producción un 20% en petróleo y un 33% en gas entre 2017 y 2025. Esa caída se trasladó de forma directa a las cuentas públicas.

Las regalías representan el 17,4% de los ingresos totales de Chubut y el 13,8% en Santa Cruz. La pérdida de ese flujo afecta la capacidad de ambas provincias para financiar servicios públicos, obra pública y políticas de contención social.

El problema se agrava porque las estrategias para atraer inversiones en campos maduros suelen incluir reducciones de alícuotas. Aun si se lograra sostener la producción, los ingresos fiscales seguirían bajo presión.

A diferencia de Neuquén, donde el aumento del volumen compensa cualquier incentivo fiscal, en el Golfo San Jorge las concesiones impositivas profundizan la fragilidad financiera.

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El efecto cascada sobre municipios y economías locales

La caída de regalías no impacta solo a los gobiernos provinciales. En Chubut, el 16% de esos ingresos se coparticipa con los municipios, y el 40% de ese monto se asigna a Comodoro Rivadavia.

La ciudad, históricamente motor económico de la Patagonia petrolera, enfrenta así un doble golpe. Pierde empleo y actividad privada, mientras se reducen los recursos públicos disponibles para sostener infraestructura y servicios.

En paralelo, el auge neuquino genera un efecto de concentración territorial. La expansión fiscal de Neuquén contrasta con el ajuste silencioso que atraviesan Chubut y Santa Cruz, ampliando las asimetrías regionales.

El informe de Fundar advierte que esta dinámica no es transitoria. Sin una estrategia de transición productiva, el deterioro fiscal puede volverse estructural y limitar la capacidad de respuesta de las provincias afectadas.

El nuevo mapa petrolero expone así una Argentina energética partida en dos. De un lado, Neuquén consolida su fortaleza fiscal. Del otro, el Golfo San Jorge enfrenta el desafío de sostener sus cuentas en un escenario de declive.