Los proyectos de inversión que se potenciarán tras la aprobación del RIGI

El Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) potenciará la llegada de capitales a distintos sectores claves de la economía, con eje en la energía y la minería, coinciden especialistas.

El RIGI mantiene el monto base para las inversiones de US$ 200 millones para foresto industria, infraestructura, minería, energía, tecnología, turismo, petróleo y gas, y siderúrgica.

Los proyectos incluidos en el RIGI deberán destinar, como mínimo, el 20% del monto total de la inversión a contratar proveedores nacionales.

Los efectos del RIGI

Desde el Gobierno, destacan que las empresas de energía y minería tienen anuncios por unos US$ 100.000 millones para la próxima década, con un gran foco en Vaca Muerta.

La lista de obras es liderada por la construcción de gasoductos y oleoductos que transporten gas y petróleo no convencional a puertos exportadores y zonas alejadas de yacimientos hidrocarburíferos. También la construcción de nuevos puertos exportadores.

En materia minera, obras vinculadas al litio, mientras que en cuanto a energía verde, pueden llegar inversiones para construir más parques solares y eólicos.

También se incluyen líneas de alta tensión para abastecer con energías renovables a grandes industrias, pozos petroleros y gasíferos de Vaca Muerta, plantas de tratamientos y minas en la alta montaña. Además de aeropuertos y emprendimientos hoteleros y gastronómicos para fomentar el turismo y los negocios.

Hay al menos cinco grandes proyectos energéticos y mineros que se verán favorecidos por el RIGI. Entre todos, se acercan a la suma de los US$ 100.000 millones.

De ese total, el 75% corresponde a los no convencionales (u$s 8.569 millones), con foco principal en el petróleo (85%); en tanto sólo el 25% se destinará para bloques convencionales (u$s 2.792 millones).

El papel del GNL

Vaca Muerta puede ser el gran capitalizador de las nuevas leyes aprobadas por el Congreso. En lo que va de 2024, ya se superaron las 7.600 etapas de fractura y se espera cerrar el año con 18.000.

Entre las principales inversiones, se anotan YPF con US$ 4.400 millones, PAE con US$ 1.600 millones, Vista con US$ 1.000 millones; Tecpetrol con US$ 500 millones, Shell con US$ 400 millones y CGC con US$ 360 millones, entre otras. Si a esto se suma el potencial que aportará el RIGI, la lista de inversiones posibles es ilimitada.

En materia de energía, el principal proyecto atado al RIGI es la planta de GNL de YPF y Petronas, con una inversión inicial de US$ 360 millones en partes iguales. Incluso, Petronas confirmó el inicio de la construcción de una unidad flotante de procesamiento de Gas Natural Licuado (GNL), para operar en conjunto con YPF y poder exportar a partir de 2027 el gas de Vaca Muerta. El acuerdo con Petronas prevé comenzar a exportar GNL a partir de 2027.

Este proyecto, llamado ARGLNG, busca alcanzar en la próxima década una exportación de 120 mm3/d por un valor de US$ 16.000 millones.

El offshore y el hidrógeno

A esto, se suma la perforación del primer pozo de hidrocarburos offshore en la Cuenca Norte del Mar Argentino. Especialistas estiman que generará inversiones por US$ 40.000 millones y la contratación de más de 100 mil trabajadores. Los impactante de este proyecto es que podría tener un potencial incluso superior a Vaca Muerta. Pero claro, hay que sacar el fluido del fondo del mar, a 4.000 metros de profundidad, algo que Argentina nunca desarrolló a gran escala. El proyecto podría sumar unos 200.000 barriles diarios, por un valor de US$ 35.000 millones.

A estas iniciativas se suma el proyecto para convertir a Río Negro en un polo mundial de exportador de hidrógeno verde. Llamado Proyecto Fortescue, implicaría inversiones por unos US$ 10.000 millones. Se podrían producir más de 2 millones de toneladas anuales de energía limpia. Representa la demanda de unos 15 millones de hogares.

En materia minera, los proyectos en danza incluyen extracciones de cobre que generarían inversiones por más de US$ 20.000 millones. La proyección de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) estimó que en una década la demanda de cobre en el mundo puede crecer a casi 10 millones de toneladas, y recomienda que la Argentina se posicione a gran velocidad para satisfacer a parte de esos compradores.

CAEM pidió por el RIGI para volver a generar confianza

“El país está sumergido en una crisis de confianza y el RIGI es una solución para ese problema”. Así lo aseguró Franco Mignacco, vicepresidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), en la inauguración de la Expo San Juan Minera, donde subrayó la vital importancia de la minería para el desarrollo económico y social del país.

El evento, organizado por Panorama Minero, contó con la participación de más de 13,000 personas y 300 empresas, lo que refleja la magnitud e influencia de esta industria en la región.

Durante su discurso, Mignacco resaltó la robustez de la cadena de valor minera en San Juan, destacando que un solo proyecto en etapa de construcción puede generar más de 790 empresas proveedoras, de las cuales el 90% son pymes nacionales. En la etapa de operación, más de 560 empresas participan activamente, con solo 50 de ellas siendo extranjeras. Este dato ilustra el fuerte compromiso del sector minero con los proveedores y las pequeñas y medianas empresas argentinas.

CAEM y la necesidad de incentivos

Mignacco mencionó que de cada 100 dólares invertidos por una empresa minera en Argentina, 80 dólares permanecen en el país, beneficiando directamente a la economía local. Sin embargo, advirtió sobre la crisis de confianza que atraviesa el país y la urgencia del régimen de incentivos para grandes inversiones (RIGI), que podría restablecer la credibilidad y atraer nuevos proyectos mineros.

“Argentina ha vulnerado la Ley de Inversiones Mineras, la 24196, en reiteradas oportunidades, lo que ha causado que hoy tengamos un pipeline de proyectos muy buenos en esta nueva etapa de la electromovilidad y la transición energética, pero que no podemos ir hacia adelante porque no tenemos reglas claras”, afirmó.

El vicepresidente de CAEM también señaló que Argentina enfrenta una fuerte competencia de países como Chile y Perú, que tienen cargas fiscales más bajas y abogó por un régimen que facilite el desarrollo de los proyectos mineros, dado que Argentina posee recursos valiosos y ha realizado extensas labores de exploración y planificación.

Proyectos y objetivos futuros

Mignacco delineó ambiciosos objetivos para el sector minero argentino, incluyendo la materialización de proyectos valuados en más de 25,000 millones de dólares, la duplicación de los empleos directos e indirectos hasta alcanzar las 200,000 personas en los próximos diez años, y la triplicación de las exportaciones anuales de 4,000 millones de dólares a 12,000 millones de dólares.

En este sentido, el vicepresidente de CAEM hizo un repaso de los sectores clave dentro de la minería argentina. En el caso del litio, mencionó que actualmente hay tres proyectos en producción y más de 20 en cartera, con seis en construcción. A pesar de la caída en los precios, las inversiones no se han detenido. En cuanto al cobre, destacó la preeminencia de San Juan con proyectos como Josemaría, Pachón y Los Azules.

También se refirió a la minería del oro y la plata, que representa el 70% de las exportaciones mineras del país, subrayando la necesidad de fomentar la exploración para prolongar la vida útil de los proyectos existentes. Asimismo, expresó preocupación por los minerales de segunda y tercera categoría, especialmente en Córdoba y Buenos Aires, donde las capacidades productivas han caído drásticamente.

Franco Mignacco cerró su discurso reiterando la importancia de la minería como motor de desarrollo para San Juan y el país. Agradeció a todos los presentes y enfatizó la necesidad de colaboración entre el sector público y privado para transformar el potencial minero argentino en una realidad concreta y próspera.

CAPESPE pide que las empresas sean parte del RIGI

Mediante un comunicado, desde la Cámara Patagónica de Empresas de Servicios Petroleros (CAPESPE) manifestaron su preocupación por la exclusión de las compañías regionales de los beneficios directos del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), contemplado en la Ley Ómnibus.

“Si bien el RIGI busca impulsar grandes inversiones nacionales y extranjeras en sectores estratégicos, como el energético, su diseño actual no contempla medidas específicas para apoyar a las empresas regionales, las cuales conforman la cadena de valor asociada a estos proyectos”, aseveraron.

“CAPESPE considera que esta exclusión generará un impacto negativo en las empresas regionales, afectando su competitividad y limitando su participación en el desarrollo económico de la región”, agregaron.

En este sentido, desde la Cámara solicitaron su inclusión en el RIGI ya que consideraran que cumplen un rol fundamental en la cadena de valor integral del sector energético.

“Las empresas regionales de CAPESPE aportan flexibilidad, experiencia local y conocimiento del territorio, lo que las convierte en actores clave para el éxito de los proyectos energéticos en la región. Su inclusión en el RIGI les permitiría acceder a los beneficios fiscales y financieros necesarios para potenciar su crecimiento y competitividad”, afirmaron.

En este sentido, desde CAPESPE propusieron una serie de medidas para que las empresas regionales sean parte del RIGI:

  • Considerar a las empresas regionales como parte integral de la cadena de valor del sector energético.
  • Establecer criterios específicos para que las empresas regionales puedan acceder a los beneficios del RIGI.
  • Brindar apoyo técnico y financiero a las empresas regionales para que puedan cumplir con los requisitos del RIGI.
  • Promover la subcontratación de servicios locales por parte de las grandes empresas que inviertan en el sector energético.

“CAPESPE está convencida de que la inclusión de las empresas regionales en el RIGI contribuirá a un desarrollo económico más inclusivo y sostenible del sector energético, beneficiando a toda la región”, subrayaron.

“La Cámara reitera su compromiso con el fortalecimiento del sector energético de la región y se pone a disposición para trabajar de manera conjunta con el sector público y privado para que esta propuesta se convierta en una realidad”, aseguraron.

La meta de crear un ecosistema del hidrógeno

La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés) proyectó que para el 2050, el consumo global de energía estará distribuido entre un 12% de combustibles fósiles y un 53% de energía directa. De esos porcentajes se desprende que el 14% de la provisión en general de energía del mundo será de hidrógeno.

El estudio de IRENA establece que la impronta del hidrógeno irá aumentando con el paso de los años por lo que Argentina debe acelerar para ser un jugador fuerte en el mercado del combustible del futuro.

La buena noticia es que la Patagonia cuenta con recursos eólicos únicos en el mundo. Uno de los ejemplos puede ser Pampa del Castillo, la región insignia de la transición energética, tiene factores de más del 70% factores reales. Mar del Norte está 15% por debajo de ese valor y Europa está entre 20 o 25% por debajo de ese valor.

Ese potencial es una tentación para la Unión Europea, Japón y Corea, que ya manifiestan sus intenciones de avanzar con órdenes de compra de los derivados de hidrógeno.

Todo lo que requiere el hidrógeno

La Patagonia cuenta con todos los recursos para ser un faro en la industria del hidrógeno. “Tenemos los recursos, tenemos el agua, que debe ser de mar, tenemos los puertos, tenemos tierra, tenemos experiencia y tenemos facilidad de mano de obra en cuanto a carga que hay que especializarla, etcétera”, enumeró Ismael Retuerto, el secretario de asociación civil Transición Energética Sostenible (TES).

Para el especialista, el país debe aprobar el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) y elaborar y sancionar una Ley de Hidrógeno. Sin embargo, consideró que Argentina debe desarrollar un ecosistema del vector energético.

Retuerto manifestó que el Estado, la sociedad en su conjunto, la actividad privada, la actividad profesional, la ciencia, las universidades, los sectores laborales y los sindicatos deben coincidir en impulsar esta industria.

“El impacto en mano de obra de esta producción es extraordinario. Esto no es un proceso extractivo, el hidrógeno no está solo, hay que obtenerlo porque está siempre acompañado de otro componente químico”, subrayó en el marco del Foro Transición Energética e Hidrógeno Verde.

“Tenemos que hacer proyectos off grid, prácticamente instalaciones específicas de redes que vayan desde los parques eólicos a los sitios donde se desarrolla la desalinización, la electrólisis, la planta de amoníaco y la salida de los productos al mar cercano por los puertos, que podrán cargarse por monoboya o la forma que fuera más exitosa”, agregó.

“Debemos prepararnos para hacer consorcios con Europa, Japón o Corea con nuestras empresas. El desarrollo no lo podemos hacer solos, sino que hay que hacerlos entre todos”, aseveró.

 

Un emblema patagónico

El foro que se realizó en Comodoro Rivadavia dejó un concepto para el futuro: producir hidrógeno como emblema patagónico a través de una política de largo plazo y con diplomacia.

En este sentido, Retuerto sostuvo que lo público y lo privado deben capacitarse en todas las etapas de su condición bajo normas internacionales. “Significa también trabajar con la asociatividad, la asociatividad local y la asociatividad internacional. Todo eso forma parte de ese ecosistema”, destacó.

La industria del hidrógeno tendrá un gran impacto en la región generando puestos de trabajo y facilitando la creación de nuevas empresas, por lo que será necesario que las universidades y las escuelas se adapten rápidamente. “Quizás se pueda conformar una especialidad de posgrado y se pueda hacer acuerdos con universidades de otros países”, ponderó.

En TES proyectan que Chubut tendrá dos hubs de trabajo. Uno estará en el norte de la provincia y estará compuesto por Trelew, Rawson y Puerto Madryn. Mientras que en el sur estará integrado por Comodoro Rivadavia y demás localidades de la Cuenca del Golfo San Jorge.

Sin embargo, Retuerto afirmó que el país debe apurarse en elaborar un plan que permita que los proyectos avancen en el corto plazo. “El tren pasa y todavía no nos subimos, pero hoy (por la realización del Foro de Transición Energética e Hidrógeno Verde) hemos dado un paso importante. Hoy creo que estamos encaminados a subir y me parece que ese es el desafío”, aseguró.

Nación se comprometió a que el RIGI nuclee los proyectos de hidrógeno

El Foro de Transición Energética e Hidrógeno Verde fue un éxito y no se debió solo a su gran convocatoria. El evento organizado por el Gobierno del Chubut y Plataforma H2 Argentina permitió que los actores de la industria trazarán un camino para el combustible del futuro e intercambiar puntos de vista.

Sin embargo, el logro más importante fue conseguir el compromiso de Nación para modificar el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) para que pueda nuclear a los proyectos de hidrógeno verde en el país.

Todo comenzó con la presentación de Juan Manuel Alfonsín. El director ejecutivo de la Cámara Argentina de Energías Renovables (Cader) consideró que el plazo para adherirse al régimen que propone la administración de Javier Milei es de dos años, contados a partir de la entrada en vigencia de la iniciativa, con la posibilidad de extenderlo por dos años más.

Esto implica que los proyectos de hidrógeno verde queden afuera porque requieren por lo menos entre 12 y 15 años.

Otro de los puntos que juega en contra es que el hidrógeno verde implica inversiones superiores a los 20.000 millones de dólares lo cual sobrepasa los 900 millones que establece el RIGI. Tampoco se puede obviar la infraestructura o los tiempos que implican los electrolizadores.

“¿Cuántos se imaginan ustedes que puede encargar un electrolizador para un proyecto, aunque sea piloto a mediana escala? No menos de 3 a 5 años”, consideró Alfonsín.

“Un proyecto de verdad de hidrógeno verde hay que pensarlo a 100 años. Comienza con una generación y le van a seguir 2, 3, 4 más. Los proyectos deben tener estabilidad jurídica, pero deben tener estabilidad a lo largo de toda la vida del proyecto”, aseguró.

Las palabras de Alfonsín permitieron que los actores de la industria destacaran que era necesario una modificación del RIGI para dar el primer paso hacia la industrialización del hidrógeno verde en Argentina. Las críticas hacia el régimen de inversiones se multiplicaron en el foro que se realizó en Comodoro Rivadavia.

Las consultas por el hidrógeno

Mariela Beljansky, subsecretaria de Transición y Planeamiento Energético de la Nación, estuvo en el último panel del evento y fue quien recogió el guante. Lo primero que señaló fue que el hidrógeno verde tiene mucha relevancia para el Gobierno nacional y que las consultas de los inversores sobre el vector energético superan a las de GNL.

La funcionaria aseguró que el Estado se reducirá a su mínima expresión para no obstaculizar el esfuerzo de los privados. “Lo que dice la Ley Bases es un concepto muy distinto, y es que tengan el derecho a exportar el producto que han fabricado, teniendo, por supuesto, que cumplir con un checklist, pero no teniendo que pasar por pedidos o autorizaciones”, aseveró.

“Eso es un cambio total para minimizar el riesgo. No hay que pasar por un funcionario de turno que hoy me da un permiso y mañana no me lo da, o me da un permiso por un tiempo tan corto que es inviable para el que quiere hacer un contrato a largo plazo aceptarlo, y por lo tanto me dificulta el financiamiento”, agregó.

El compromiso de modificaciones

Beljansky se esperanza con que la Ley Bases reciba media sanción en Diputados y se comprometió a realizar cambios en el RIGI. Sin embargo, cuestionó que los proyectos de ley de hidrógeno implican la contratación de mano de obra local y manifestó que eso deberá ser una decisión de los inversores.

“Desde el Estado Nacional lo que pretendemos es revisar las cosas que están bien y que cada una de las cámaras o de los sectores diga cuáles son las cosas que sí o sí necesitan para que esto se destrabe. Ya entendimos que lo del RIGI necesita algunos ajustes para considerar los tiempos de implementación de los proyectos de hidrógeno. Bueno, acerquen una propuesta”, afirmó.

En este sentido, la subsecretaria de Transición y Planeamiento Energético de la Nación instó a que los legisladores sean actores activos en estas modificaciones. “La voluntad de este lado está absolutamente”, aseguró.

“No redactemos de más, seamos austeros, pero digamos las cosas que sí o sí hacen falta para que esto comience, porque al final del 2024 tenemos que estar sentados en la mesa del hidrógeno para que en 2030 o en 2028 seamos un actor importante donde ya tengamos proyectos en ejecución”, consideró.

En este marco, Juan Carlos Villalonga contestó el llamado de Beljansky y afirmó que habrá “reuniones intensas y rápidas”. “Uno no pierde el vicio legislativo, ya hemos hablado con la diputada Roxana Reyes y otros (legisladores), vamos a armar ese team legislativo para tener un trabajo intenso, continuo y para que rápidamente tengamos los instrumentos que se necesitan discutir, para poder consensuarlos y llevarlos a las Cámaras. También la plataforma va a estar disponible para desarrollarlo, pero creo que esto es el cómo seguimos”, destacó el presidente de GLOBE y miembro de la Plataforma H2 Argentina.