TGN pide contratos por 12 años y prepago del 40% para el Gasoducto Manuel Belgrano

El mapa del gas en la Argentina se dio vuelta en pocos años. Durante décadas, el fluido bajaba desde Bolivia hacia los centros de consumo; hoy el camino es el inverso y nace en Vaca Muerta. Ese giro obliga a las transportadoras de gas a rediseñar sus redes y a convencer a industrias y generadoras de comprometerse por años. En ese contexto, Horacio Pizarro, CEO de TGN, repasó en un panel del sector los dos frentes que tiene abiertos la compañía: el gasoducto Manuel Belgrano y la ampliación de la reversión del Gasoducto Norte. Antes, se detuvo en la parte regulada del negocio, la que termina en las facturas.

“La revisión quinquenal, conocida como RQT, es un plan que las licenciatarias, tanto transportistas como distribuidoras, le presentan al ente y al gobierno para que recalcule las tarifas”, explicó. Admitió que en los últimos 20 años el esquema tuvo “algunos impases” y que la actual gestión tardó cerca de un año en cerrarlo.

De ese proceso surgen las tarifas de gas y el plan de inversiones obligatorias, el PIO. “En el caso de TGN nos corresponde hacer inversiones por 100 millones de dólares por cada año del quinquenio”, precisó. La empresa ya cumplió el primero y transita el segundo, con obras sobre ductos y plantas.

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Bolivia declina, Neuquén empuja

El cambio alcanzó a todo el sistema de transporte de gas. “Bolivia hace diez años producía 60 millones de metros cúbicos; hoy produce 25”, recordó. Argentina, que hace tres años importaba unos 10 millones diarios, hoy compra apenas uno. “Vamos a tener que exportarle gas de Vaca Muerta a Bolivia”, anticipó.

El gas que entraba por Campo Durán ahora sale de Neuquén y fluye hacia el norte por los sistemas de TGS y de TGN. Por eso se encararon las obras de reversión del Gasoducto Norte, que hoy permiten mover 15 millones de metros cúbicos diarios en sentido contrario al original.

El gasoducto Manuel Belgrano unirá Tratayén, en Neuquén, con La Carlota, en el sur de Córdoba. Tendrá unos 750 kilómetros, un tramo en 36 pulgadas y otro en 30, una planta compresora en cabecera y una capacidad inicial de 13 millones de metros cúbicos diarios. La inversión rondará los US$1500 millones.

La Carlota, el nudo del sistema

“Si todo va bien, vamos a tenerlo listo para abril de 2029”, señaló. La Carlota funciona como un hub: de allí parten ductos hacia San Jerónimo, el Gran Buenos Aires y el norte, y llega el sistema Centro Oeste desde Cuyo. La traza cruzará Neuquén, Río Negro, La Pampa, San Luis y Córdoba.

Consultado sobre si abastecerá localidades en el camino, fue tajante: “No vamos a entregar ni un metro de gas desde Tratayén hasta La Carlota”.

De los seis gasoductos de exportación del país, cinco parten del sistema de TGN. El Norandino y el Gas Atacama están casi sin uso porque no llega gas firme a Salta. “Si mirás el Excel, te das cuenta de que cada año la Argentina le entrega más gas a Chile”, dijo, y sumó a Bolivia y Brasil.

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GNL y transporte firme

Sobre la importación de GNL, recordó que este invierno llegaron 24 barcos. Aun con las obras, advirtió que “si tenemos cinco días de frío polar, de menos de cinco grados”, hará falta algún cargamento para los picos. El resto dependerá de quiénes decidan asegurarse transporte firme todo el año.

“En el pasado lo pagaba el Estado, con lo cual era un problema de nadie y de todos a la vez”, planteó. Este invierno, en cambio, industrias y generadoras eléctricas debieron salir a comprar GNL. Pizarro espera que, después de una temporada “dura y difícil”, esas empresas se sumen ahora al proyecto.

TGN pide a los cargadores contratos por 12 años y un prepago del 40%. “Esto hace seis meses no nos lo hubiéramos imaginado”, reconoció. El punto de inflexión fue la iniciativa de TGS, que exigió prepago total, ofreció 4,8 millones de metros cúbicos y recibió ofertas por 30 millones. “Ahí se nos abrieron los ojitos”, admitió.

El Litoral y el litio

En paralelo, la ampliación del Gasoducto Norte irá por un Open Season bajo la Ley de Gas, donde los interesados pagan la inversión. La compañía buscará recibir ofertas para ambos concursos el mismo día, una coordinación que el propio Pizarro calificó de complicada.

Las centrales eléctricas conectadas al sistema podrían consumir hasta 32 millones de metros cúbicos diarios y casi ninguna tiene transporte firme. Desde La Carlota al Litoral no hace falta ampliar nada. “Cualquier eléctrico que entre va a consumir gas en vez de gasoil, con lo cual va a bajar el costo de la electricidad”, afirmó.

Queda GALA, el Gasoducto Argentino de Litio, antes llamado Vicuñas: unos 200 kilómetros desde el Norandino o el Atacama hacia los yacimientos de litio de la Puna. “Si a fin de año confirmamos la realización del gasoducto, inmediatamente se activa la construcción de GALA también”, anticipó Pizarro.

Bolivia podría importar gas de Vaca Muerta desde 2031 por la caída de su producción

Después de casi dos décadas de venderle gas a la Argentina, Bolivia podría empezar a comprarle a partir de 2031. La razón es la fuerte caída de su producción durante los últimos diez años.

Un informe de Alpes Energy advierte que ese declive sostenido dará vuelta el flujo histórico del gas natural en Sudamérica, y ubica a la Argentina con Vaca Muerta como el proveedor más lógico por escala e infraestructura.

Bolivia abasteció a la Argentina mediante contratos firmes que terminaron formalmente el 18 de septiembre de 2024. Desde entonces, la relación comercial cambió de signo: los campos maduros bolivianos declinan a paso acelerado, mientras la producción no convencional argentina no deja de crecer.

El pico de producción de Bolivia llegó en 2014, con 59,6 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d). En la última década, la extracción bajó de 56,6 MMm³/d en 2016 a un promedio proyectado por YPFB de 26,6 MMm³/d para 2026. Es una caída acumulada del 53%, con un declino medio del 7,3% anual.

Vaca Muerta sumó más infraestructura.

El efecto Vaca Muerta

La Cuenca Neuquina fue en la dirección opuesta. Entre 2016 y el período enero-julio de 2026 creció un 56%, de 70,7 a 110,0 MMm3/d. El motor fue el gas no convencional, que subió de 26,4 a 97,7 MMm3/d y pasó del 37% al 89% del total extraído en la cuenca.

Con ese escenario, Alpes Energy proyecta que la producción boliviana caería a 15,3 MMm3/d hacia 2031, sin descubrimientos de gran escala y con una demanda interna boliviana de referencia de unos 14 MMm³/d.

En esas condiciones, la oferta apenas superaría el consumo local por 1,4 MMm³/d. Ese margen operativo mínimo podría obligar a buscar volúmenes complementarios ante picos estacionales o contingencias técnicas.

Para 2032, según la comercializadora, la producción promedio anual quedaría por debajo de la demanda doméstica. El histórico exportador pasaría a ser, formalmente, un comprador neto de gas.

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El dolor de cabeza de la región

Por eso, el informe sostiene que “Bolivia podría convertirse a partir de 2031 en un mercado cercano y estratégico para el gas de Vaca Muerta” y que “la Argentina sumaría una salida regional de alto valor”, por la escala del recurso neuquino y las obras de transporte ya en marcha.

Entre esas obras, Alpes Energy menciona la Reversión del Gasoducto Norte, que permite llevar hasta 15 MMm³/d desde el centro del país hacia el NOA, y el Gasoducto Manuel Belgrano, que ampliará la evacuación desde Tratayén hasta La Carlota a partir de abril de 2029.

También recuerda un antecedente de abril de 2025, cuando se enviaron 0,5 MMm3/d de gas argentino a Brasil a través de la red de ductos boliviana. Esa operación demostró que el sistema es técnicamente viable.

Pero el informe marca un límite claro. “El principal límite es estacional”, advierte, porque “la Argentina consume mucho más gas en invierno, de modo que un contrato estable con Bolivia requeriría producción, transporte y almacenamiento suficientes para no depender sólo de excedentes interrumpibles”.

TGN construirá el Gasoducto Manuel Belgrano y proyecta exportar gas a la región

TGN impulsa la construcción del Gasoducto Manuel Belgrano, infraestructura energética clave que, junto a obras complementarias, contempla una inversión total del orden de USD 2.200 millones, con el objetivo de potenciar la creación de valor del gas de Vaca Muerta y así resolver el déficit de abastecimiento en el centro, norte y litoral de Argentina y desarrollar mercados de exportación a países vecinos.

El proyecto contempla la construcción de un nuevo gasoducto de 753 km de extensión en dos tramos de 36 y 30 pulgadas de diámetro, entre Tratayén, en la cuenca Neuquina, y La Carlota, en Córdoba, que atravesará cinco provincias (Neuquén, Río Negro, La Pampa, San Luis y Córdoba), con una inversión de USD 1.500 millones que, sumada a obras complementarias en el Sistema TGN, se incrementará a USD 2.200 millones.

En función de la demanda existente por parte de industrias y centrales eléctricas en la zona de influencia y demanda de exportación, se ha proyectado la obra para generar una capacidad inicial de abastecimiento del orden de 13 millones de metros cúbicos diarios, previéndose la puesta en funcionamiento para abril de 2029.

La visión de TGN

“Argentina tiene una oportunidad extraordinaria para transformar, con una infraestructura troncal, el gas de Vaca Muerta en energía competitiva, con producción local, sustitución de importaciones y la generación de saldo exportable. El Gasoducto Manuel Belgrano es el resultado de un objetivo estratégico que apunta a dar una solución concreta al déficit que viene padeciendo un amplio sector de nuestra geografía, construyendo un puente para brindar más oportunidades de desarrollo económico y social. Una inversión privada que se materializa en un contexto de reglas claras y visión de largo plazo para una Argentina que proyecta un futuro de crecimiento”, señaló Horacio Pizarro, CEO de TGN.

En su pico de actividad, el conjunto de obras a ejecutar demandará un total de 2.000 empleos. La nueva infraestructura permitirá conectar la mayor producción de Vaca Muerta con industrias y centrales eléctricas, contribuyendo a reducir en USD 700 millones anuales la utilización de combustibles líquidos como el GNL y gasoil importados, fortalecer la competitividad regional y generar nuevas posibilidades para las exportaciones de gas hacia países vecinos del orden de USD 450 millones por año. La reducción de la importación y las opciones de exportación que se abren, mejorarán el balance de divisas, indispensables para robustecer la macroeconomía.

Asimismo, desde el punto de vista operativo la ampliación de la capacidad de transporte contribuirá a evacuar volúmenes crecientes de gas, incluido el gas asociado a la expansión de la producción de petróleo en la cuenca neuquina.

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Los detalles del proyecto

En términos técnicos, el detalle de la obra consigna que los primeros 278 km del gasoducto serán de 36 pulgadas y los siguientes 475 km de la traza contarán con un diámetro de 30 pulgadas. Las obras asociadas implican un aumento de capacidad sobre el Sistema TGN de hasta 14 millones de metros cúbicos diarios. Las mismas consideran adicionalmente la construcción de 147 km de loops de 30 pulgadas en las provincias de Córdoba, Santa Fe, Catamarca, Santiago del Estero y Tucumán, y la incorporación de hasta 71.000 HP de potencia en 5 plantas compresoras.

La dinámica del proceso prevé la convocatoria a un concurso de capacidad para el nuevo gasoducto a fines de septiembre y una manifestación de interés y posterior concurso abierto de capacidad en el Sistema TGN. La presentación y adjudicación de ofertas para ambas instancias tendrá lugar a fines de noviembre.

Por las características del proyecto y el encuadre del mismo, está contemplado que sea presentado ante el Ministerio de Economía a fin de solicitar su adhesión al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI).

La nueva obra ha sido identificada con el nombre Manuel Belgrano con el ánimo de empoderarlo con su visión en el desarrollo integral -económico y social- de Argentina, considerando el impacto positivo que tendrá el proyecto a nivel federal por la articulación territorial entre las diferentes regiones del país.