El IAPG alertó que Argentina puede quedar relegada en la competencia global

La industria hidrocarburífera llegó al Día del Petróleo con indicadores que muestran la transformación acelerada del sector en los últimos dos años. Durante el tradicional almuerzo organizado por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), su presidente, Ernesto López Anadón, destacó los avances productivos y la consolidación del perfil exportador argentino. Sin embargo, dejó una advertencia clara: Argentina está en carrera, pero el resto del mundo también compite por financiamiento e inversiones.

El directivo celebró que la producción de petróleo haya superado por primera vez el pico alcanzado a fines de los años noventa, un hito que confirma la maduración del desarrollo no convencional. También remarcó que las exportaciones de crudo y gas atraviesan uno de sus mejores momentos, gracias al aumento de la producción y a la ampliación de la infraestructura de transporte.

Según expuso, la reducción del 45% en las importaciones de gas fue producto directo del crecimiento de Vaca Muerta y de la nueva capacidad del sistema troncal. Este proceso permitirá cerrar 2025 con un superávit energético superior a los 7.000 millones de dólares, cifra que podría triplicarse en pocos años si se mantienen las condiciones actuales.

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Un sector que se expande con infraestructura y nuevos proyectos

López Anadón dedicó buena parte de su exposición a enumerar los avances en infraestructura que hoy sostienen la curva de producción. Mencionó la ampliación del sistema de transporte de crudo de Oldelval, la construcción del oleoducto Vaca Muerta Sur y el nuevo puerto de exportación que acompañará su puesta en marcha. También destacó que dos proyectos de GNL avanzan en distintas etapas, uno impulsado por Pan American Energy y otro por YPF.

Para el titular del IAPG, el otorgamiento de permisos de exportación de gas por 30 años constituye un cambio estructural. Según dijo, desde la década del ’90 no se emitían autorizaciones de esa duración, un factor clave para sostener inversiones de largo plazo en un mercado que exige previsibilidad y estabilidad regulatoria.

En paralelo, celebró el trabajo de la Secretaría de Energía para reinstalar los mercados mayoristas de gas y electricidad, y la incorporación del Enargas en la revisión de mecanismos para ampliar las redes de transporte. Ambos procesos, afirmó, buscan corregir las distorsiones acumuladas y preparar el sistema para un ciclo de expansión exportadora.

Sin embargo, aclaró que estos avances requieren continuidad y una política energética que priorice la competitividad del sector frente a otros polos globales, en especial aquellos con costos más bajos y condiciones más estables para invertir.

Tenaris sumó un nuevo set de fractura en Vaca Muerta.

Un crecimiento que moviliza empleo, proveedores y grandes volúmenes de insumos

El presidente del IAPG marcó que la ruta hacia los 1,5 millones de barriles diarios de petróleo y la duplicación de la producción de gas implica un desafío monumental. Según el estudio del instituto, será necesario movilizar entre 20 y 30 millones de metros cúbicos de áridos, 3 millones de metros cúbicos de cemento y hasta 6 millones de toneladas de acero.

Además, se requerirán entre 120.000 y 170.000 kilómetros de ductos, junto a un parque de 20 a 30 millones de caballos de potencia en equipos. Solo la fase de perforación y completamiento demandará, en el pico de actividad, hasta 36.000 trabajadores, mientras que los proyectos de construcción necesitarán entre 180.000 y 240.000 operarios.

López Anadón recordó que la industria funciona sobre una cadena de valor extensa que abarca 10.000 empresas proveedoras, de las cuales el 78% son pymes que emplean a más de 220.000 personas. Entre 2019 y 2021, estos proveedores facturaron en promedio 4.000 millones de dólares anuales, lo que refleja la magnitud del sistema productivo que sostiene la expansión energética.

Para el directivo, la ecuación es clara: el mercado interno está abastecido, por lo que cada incremento en la inversión solo se justifica para sostener proyectos de exportación. Desde los pozos hasta los ductos y la logística marítima, toda la cadena apunta a consolidar a Argentina como un proveedor estable de energía.

La planta de tratamiento de TGS

Competencia global, costos altos y la urgencia de financiamiento

Además de reconocer el avance de la actividad, López Anadón planteó tres desafíos centrales: el financiamiento internacional, los costos operativos y la necesidad de sostener condiciones competitivas a escala global. Recordó que el sector deberá invertir entre 20.000 y 30.000 millones de dólares anuales para cumplir las metas productivas, cifra que solo puede alcanzarse con acceso a capital externo.

El titular del IAPG destacó el rol del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) como herramienta para financiar proyectos de infraestructura, como Vaca Muerta Oil Sur. Pero advirtió que el resto de las inversiones requerirá esfuerzos adicionales y marcos regulatorios consistentes, que no desvíen a las empresas de su objetivo principal: desarrollar recursos de manera eficiente.

También remarcó que, pese al aumento de fracturas y a las mejoras en eficiencia, Argentina aún opera con costos superiores a los del Permian, el principal polo petrolero de Estados Unidos. Señaló la rigidez laboral, la carga impositiva y los costos de importación como factores que encarecen la actividad.

Según enfatizó, la competencia no solo es interna. El mundo está desarrollando proyectos similares, por lo que cualquier demora o medida que genere ineficiencias puede relegar a Argentina en una carrera donde el tiempo es un factor crítico.

Una advertencia final para no perder la oportunidad

El mensaje de cierre de López Anadón fue directo: Argentina tiene recursos y decisiones recientes que fortalecen su posición, pero debe evitar exigencias que no correspondan a la actividad, así como superposiciones regulatorias que generen incertidumbre o costos adicionales.

Aseguró que perder tiempo en esta etapa equivale a perder oportunidades de crecimiento económico, en un contexto donde las inversiones globales están altamente disputadas y donde los países competidores avanzan con marcos estables y estrategias claras.

El Día del Petróleo dejó así un mensaje contundente: la industria está en carrera, pero necesita condiciones firmes para no quedar relegada en un escenario global competitivo y dinámico.

“Argentina es clave para que Europa pueda diversificar su matriz energética”

La transformación del mercado argentino de GNL (gas natural licuado) se aceleró en la última década y abrió un nuevo escenario para las compañías. Después de años en los que Argentina debió importar volúmenes crecientes, la combinación de Vaca Muerta, la expansión del sistema de transporte y el marco del RIGI comenzó a cambiar el mapa.

En ese contexto, Gabriela Aguilar, gerente general de Excelerate Energy en Argentina y VP para Latinoamérica, explicó a qué se enfrenta hoy la compañía y cómo se reconfiguró la conversación con los accionistas internacionales.

Argentina, en el año dos mil trece, importó ciento seis cargamentos de GNL. Era necesario”, recordó Aguilar en el marco del Energy Day, organizado por Econojournal. Con los años, esa demanda cayó de forma notable. “Este año, importó veinticuatro cargamentos, y con el gasoducto de TGS muy probablemente ese volumen también vaya a decrecer”, señaló.

Sin embargo, para Excelerate, la reducción de las necesidades de importación no implica dejar de tener un rol estratégico. Aguilar remarcó que la industria del GNL está atravesada por su capacidad de adaptarse a los cambios: “La naturaleza del GNL es su naturaleza flexible”.

La flexibilidad del GNL y el valor de la infraestructura

La ejecutiva recordó que ese cambio de paradigma no es reciente. “A partir del dos mil cinco, donde se inició el camino de barcos regasificadores, se dinamizó muchísimo más toda la industria del GNL”, explicó. Ese avance también abrió espacio a nuevas tecnologías: “Incluso después también la licuefacción flotante”.

Antes de ese punto de inflexión, todo el mercado estaba estructurado bajo un modelo rígido: “Todo lo que era antes del dos mil cinco era un short, que requería procesos de decisión, de financiación y de construcción muy largos, incluso en términos de footprint y medioambiental”.

Para Aguilar, la irrupción del GNL no convencional permitió acelerar tiempos y optimizar la infraestructura. Por eso defendió el rol de los barcos de regasificación aún en escenarios de mayor producción interna: “No tiene sentido desarrollar infraestructura de gasoductos para un pico de demanda durante cincuenta días. En todo el mundo existen estas facilidades”.

Según afirmó, la presencia del GNL se volvió un componente esencial de la seguridad energética, incluso para países con desarrollo gasífero local. “Lo que brinda es seguridad energética. Y maximizar la infraestructura que se tiene”, sostuvo.

El RIGI, Alemania y el desafío de contratos de largo plazo

Uno de los puntos centrales de la transición hacia la exportación de GNL fue la creación del RIGI, que permitió dar previsibilidad regulatoria y fiscal. Aguilar destacó la importancia del marco para avanzar hacia acuerdos concretos: “Era lo que nos estaba faltando. El gran paso ha sido establecer el RIGI”.

El proyecto de exportación a Alemania marcó un hito clave. “Estructurar un proyecto y un contrato de exportación con Alemania es sumamente complejo, y va a dar para mucho más”, señaló. Para la ejecutiva, asegurar contratos de largo plazo en este sector es especialmente difícil, por lo que cualquier avance requiere estabilidad institucional.

A modo de referencia, comparó con la experiencia de Estados Unidos: “En el año dos mil quince, no exportaba ni una sola molécula de GNL. Todos los proyectos eran onshore y requerían inversiones enormes, toma de decisiones y seguridad regulatoria y política de largo plazo”.

La región: seis terminales en Brasil y una demanda que se expande

El análisis de Aguilar sobre el mercado latinoamericano también muestra por qué Argentina puede tener un rol creciente. En Brasil, el panorama es dinámico: “Brasil tiene seis terminales de importación de GNL, de las cuales dos estamos también allí”. Y la perspectiva es expansiva: “Ahora en marzo se va a llevar a cabo la nueva licitación de generación eléctrica, con expectativa de mayor cantidad de terminales”.

La demanda regional también está marcada por shocks recientes. “Colombia hoy por hoy está pasando una situación de crisis y va a necesitar importar mayores volúmenes de GNL”, explicó. A su vez, Chile y Uruguay podrían sumar necesidades adicionales, mientras que en el Caribe avanza un nuevo tipo de negocio. “Hoy por hoy no solamente son mercados flexibles de corto plazo, sino también pequeña y mediana escala. Ese es el caso del Caribe”.

Pero el principal argumento para el crecimiento de Argentina como proveedor es geopolítico: la diversificación. “Europa lo que busca es no tener un solo proveedor. Esto le pasó a Chile y le pasó a Europa con la invasión de Rusia a Ucrania”, señaló. En ese contexto, “Argentina crece de a poquito, pero tiene un enorme potencial”.

El shale gas cada vez más cerca de Brasil.

Argentina y una mirada de largo plazo

Consultada sobre precios, Aguilar evitó hacer pronósticos cerrados. “La verdad que es muy difícil hablar de precios”, afirmó. La ejecutiva prefiere analizar la cuestión desde otra perspectiva: “No hay que enfocarse en el precio. Esta es una decisión de largo plazo”.

Según explicó, el GNL responde a una lógica más amplia: “Es la respuesta a la sustentabilidad, a sustituir combustibles fósiles líquidos que son más caros y más contaminantes”. Por eso sostuvo que “la demanda va a estar motivada más por otros componentes que por solo pricing”.

La visión de Rodolfo Freyre, VP de Gas y Energía de PAE, complementa el análisis. “Si uno mira lo que es precios de GNL para adelante, ve un escenario más a la baja respecto de dónde veníamos, sobre todo con la entrada de proyectos en construcción en Estados Unidos”, dijo.

El ejecutivo también detalló cómo se estructuran las ventas internacionales: “El GNL lo vendés a indicadores como porcentaje de Brent, fórmulas de Henry Hub, o índices como el JKM asiático o el TTF europeo. Vamos a terminar vendiendo un poco a todo, porque no te podés casar con ninguno”.

Pero la clave, sostuvo, no está en la fórmula sino en la competitividad estructural: “La pregunta es si mi proyecto es competitivo o no”. En ese sentido, coincidió con Aguilar: “El RIGI es fundamental para mantener la competitividad”.

Freyre también puso sobre la mesa el desafío productivo: “Tenemos que hacer el ramp up de producción. Crecer veintiocho millones de metros cúbicos en dos o tres años es muchísimo”. Y recordó que la puja entre petróleo y gas en los portafolios complica aún más la ecuación. “No crecés de un día para el otro

Harbour Energy quiere ser operador y busca duplicar su producción de gas

Martín Rueda, director general en Argentina de Harbour Energy, destacó el papel estratégico del país dentro del portafolio global de la compañía. Con 25 años de experiencia internacional, aseguró que la adquisición de Wintershall DEA marcó un cambio decisivo para la petrolera, que hoy busca consolidarse como un actor clave en la región.

Según Rueda, Argentina representa el 21% de las reservas y el 40% de los recursos por desarrollar de Harbour Energy, lo que coloca al país en el centro de la estrategia corporativa. “Argentina es crecimiento para Harbour”, afirmó, al resaltar que ya son el quinto productor de gas del país.

Fénix y la Cuenca Marina Austral, ejes de la expansión

En el marco de la AOG 2025, Rueda mencionó la Cuenca Marina Austral, donde se encuentra el proyecto Fénix. Este yacimiento offshore es clave para la compañía, ya que representa el 15% de la producción total de gas de Argentina. Allí, Harbour participa en consorcio con otras operadoras, con un plan de producción sostenido para los próximos años.

En paralelo, la compañía mantiene operaciones en Vaca Muerta, particularmente en Aguada Pichana Oeste, un bloque donde la producción conjunta alcanza los 14 millones de metros cúbicos diarios. Para Rueda, existe potencial para incrementar esa cifra en el corto y mediano plazo.

“San Roque también es una oportunidad”, señaló, y agregó que el petróleo de Vaca Muerta se convierte en un atractivo adicional para diversificar la matriz de negocios. La empresa evalúa seriamente convertirse en operador en Argentina, lo que significaría un salto cualitativo en su presencia local.

La visión de Harbour Energy para Vaca Muerta

El interés de la compañía por Vaca Muerta no se limita a los proyectos actuales. A finales del año pasado, la compañía ingresó a Southern Energy, un movimiento que —según Rueda— podría duplicar la producción de petróleo en el país.

“Hoy somos un actor importante en el mercado. Vaca Muerta es una realidad y creemos que es un activo sensible para el futuro energético”, expresó. El ejecutivo también subrayó la apertura de nuevos mercados internacionales, lo que genera expectativas de colocación de hidrocarburos argentinos a escala global.

En este sentido, la compañía sigue con atención las oportunidades en el mercado regional, aunque advierte que requiere un análisis detallado en términos de precios, transporte y marcos regulatorios.

GNL, competitividad y condiciones de mercado

Otro de los puntos centrales para Harbour Energy es el desarrollo de proyectos de Gas Natural Licuado (GNL). Rueda destacó que si bien los márgenes internacionales son ajustados, existen condiciones para que Argentina ingrese a este negocio estratégico.

El directivo aclaró que la escala es fundamental para competir en este mercado y que la infraestructura debe seguir creciendo. “Se necesitan más equipos y mayor previsibilidad para garantizar inversiones a largo plazo”, señaló.

Además, remarcó la importancia de trabajar en la competitividad de la industria. “Estados Unidos es hoy nuestro principal competidor en GNL. Tenemos que fortalecer al sector para que Argentina sea un mercado competitivo”, explicó.